La evolución homogénea del dogma católico
Francisco Marín-Sola (1873–1932)
First published 1923
Francisco Marín-Sola, O.P.'s La evolución homogénea del dogma católico (Madrid–Valencia, 1923) is a large Spanish Dominican account of how Catholic doctrine can develop without becoming a different faith. Drawing on Aquinas and the wider scholastic tradition, it distinguishes homogeneous doctrinal growth from modernist or merely historical change and analyzes the role of theological inference, ecclesial teaching, and controversies about grace. The work became an important reference point in twentieth-century Thomist discussions of doctrinal development and remains a key primary witness to Spanish neo-scholastic theology. Schola presents Spanish and English texts from its documented source and translation arrangement; the copyrighted Sauras introductory essay is not included.
Introducción
Capitulum I: Las diversas especies y grados de evolución
§ I: La evolución en general
17. EVOLUCIÓN EN GENERAL.—El nombre de evolución, lo mismo que los nombres sinónimos de desarrollo, desenvolvimiento y progreso, no significan otra cosa, tomados en general, que crecimiento o aumento de un ser cualquiera. Por eso el problema que hoy discutimos con los nombres modernos de progreso o desarrollo o evolución del dogma o de la fe, los antiguos escolásticos lo discutían bajo el título de crecimiento o aumento de la fe: Utrum articuli fidei secundum successionem temporum "creverint"; "Utrum per successionem temporum fides "profecerit"1
18. EVOLUCIÓN HOMOGÉNEA Y EVOLUCIÓN TRANSFORMISTA EN LOS SERES MATERIALES.—En todo ser material hay dos cosas: su materia y su naturaleza específica.
Por eso, el crecimiento-o evolución del ser material puede ser de dos maneras: 1.ª, crecimiento en materia, sin cambiar de naturaleza específica; 2.ª, crecimiento en materia, cambiando a la vez de naturaleza específica.
El primer crecimiento se llama evolución homogénea; el segundo, evolución transformista. La causa de llamarse transformista es porque el cambio de naturaleza lleva consigo el cambio de forma substancial y no solamente de materia.
Ejemplos claros de evolución material homogénea los tenemos en el pequeño arbusto, que crece y se convierte en frondoso árbol, o en el niño, que se desarrolla y se hace adulto. Hay aumento o evolución de materia, permaneciendo la misma naturaleza específica.
Ejemplos no menos claros de evolución transformista los tenemos en el simio que, según la teoría de Darwin, se convirtiese en hombre; en el barro que Dios transformó en el cuerpo de nuestro primer padre Adán; en el árbol al que el jardinero injerta una rama de diferente especie; en el ser vivo que muere. En todos estos ejemplos, el cambio no se limita a la materia, sino que se extiende también a la naturaleza específica o forma substancial.
El conservar, pues, o no conservar la misma naturaleza específica, es el distintivo entre la evolución homogénea y la evolución transformista en los seres materiales.
19. APLICACIÓN A LAS DOCTRINAS.—Así como en los seres materiales hay dos elementos, a saber: materia y naturaleza específica, así también hay en toda doctrina dos cosas: primera, las palabras o fórmulas; segunda, su sentido o significación. Lo que es la materia en los seres materiales, son las palabras o fórmulas en las doctrinas. Lo que es la naturaleza específica o forma substancial en los seres materiales, lo es en las doctrinas el sentido. De ahí el dicho corriente de que en las doctrinas las palabras son lo material y el sentido es lo formal.
Por lo tanto, el crecimiento o evolución en las doctrinas podrá ser también de dos maneras: 1.ª, crecimiento o evolución de fórmulas, pero permaneciendo el mismo sentido; 2.ª, no permaneciendo el mismo sentido.
En el primer caso, la evolución es homogénea. En el segundo, la evolución es transformista.
El conservar, pues, o no conservar el mismo sentido es el distintivo entre la evolución homogénea y la evolución transformista en las doctrinas.
De ahí viene la fórmula tradicional de la evolución homogénea del dogma católico dada por el Lirinense y consagrada por el Concilio Vaticano: "Crescat igitur... sed "in eodem sensu". Desarrollo, sí, pero en el mismo sentido.
20. CUÁNDO PERMANECE EL MISMO SENTIDO.—El sentido de una doctrina a través de las diversas fórmulas permanece el mismo cuando el sentido de las fórmulas posteriores no viene de fuera, sino que estaba ya implícitamente contenido en las fórmulas anteriores. El sentido no permanece el mismo en el caso contrario, esto es, cuando el sentido de las fórmulas posteriores no estaba implícitamente contenido en las fórmulas anteriores, sino que es un sentido contrario o, al menos, diverso del que las fórmulas anteriores contenían.
Para entender claramente cuándo el sentido de una fórmula está o no implícitamente contenido en el sentido de otra, conviene distinguir bien, con Santo Tomás y San Buenaventura, tres clases de sentidos o de conceptos: a) conceptos explicativos; b) conceptos diversos; c) conceptos contrarios.
Se llaman conceptos explicativos aquellos que salen por completo los unos de los otros con sólo que nuestra inteligencia penetre bien todo su contenido.
Se llaman conceptos diversos aquellos que no salen ni pueden salir los unos de los otros, por mucho que se penetren, aunque tampoco se oponen o destruyen los unos a los otros.
Se llaman conceptos contrarios aquellos que no solamente no salen los unos de los otros, sino que se destruyen mutuamente, por ser incompatibles entre sí.
Ejemplos de conceptos explicativos, que los antiguos llamaban también con el nombre latino de conceptos conformes (consonum), los tenemos en los conceptos de inmutabilidad absoluta y eternidad o de espiritualidad e inmortalidad. Con sólo penetrar bien el concepto de inmutabilidad absoluta, sale el concepto de eternidad. Con sólo penetrar bien el concepto de espiritualidad, sale el de inmortalidad. No son sino aspectos parciales de un concepto total2.
Ejemplos de conceptos diversos los tenemos en los conceptos de ciencia y de virtud, o cantidad y cualidad, o de color y sabor. Por mucho que se penetre el concepto de ciencia, jamás saldrá de él el concepto de virtud; ni del concepto
de cantidad saldrá el de cualidad; ni del concepto de color saldrá el de sabor. Sin embargo, aunque esos conceptos no salgan unos de otros, y por eso no son explicativos, tampoco se oponen entre sí, y por eso no son aún contrarios, sino simplemente diversos.
Ejemplos de conceptos contrarios los tenemos en los conceptos de espiritual y material, o de necesario y contingente, o de blanco y negro. Estos conceptos no solamente no salen los unos de los otros, como tampoco salen los diversos, sino que se excluyen los unos a los otros en un mismo sujeto o en la misma fórmula doctrinal.
Todo esto, que por su importancia o por nuestra falta de concisión nos ha llevado bastantes párrafos en exponerlo, lo habían condensado Santo Tomás y San Buenaventura en muy pocas palabras. La cuestión que hoy día discutimos sobre si caben dogmas nuevos, los escolásticos la discutían bajo la rúbrica de si cabe añadir (apponere) algo al depósito revelado. He aquí la objeción y la respuesta: “Contra: dicitur Apocalypsis, capite ultimo, 18: si quis apposuerit ad haec, apponet Deus super illum plagas. Respondeo: est apponere duplex: vel aliquid quod est contrarium vel diversum, et hoc est erroneum: vel quod continetur implicite, exponendo, et hoc est laudabile3. Est additio in qua additum est contrarium: et est in qua additum est diversum: et est in qua est consonum. Prima additio est erroris: secunda, praesumptionis: tertia, fidelis instructionis, quia quod implicitum est, explicat”4.
21. EVOLUCIÓN EXPLICATIVA Y EVOLUCIÓN SUBSTANCIAL.—Siempre, pues, que los conceptos de las fórmulas sucesivas no sean contrarios ni siquiera diversas, sino mutuamente implícitos (consona), la evolución es en el mismo sentido y, por tanto, homogénea. En el caso contrario, la evolución es transformista.
Cuando la evolución doctrinal es homogénea por estar las fórmulas implícitamente contenidas las unas en las otras, la llamaban los antiguos teólogos evolución explicativa (quoad explicacionem); cuando es heterogénea o transformista por no estar implícitamente contenidas, la llamaban evolución substancial (quoad substantiam).
Por tanto, lo que distingue a la evolución homogénea o explicativa de la evolución transformista o substancial, cuando se trata de doctrinas, es la continencia o no continencia implícita del sentido de las fórmulas posteriores en el de las fórmulas primitivas o punto de partida.