De visione Dei

Nicholas of Cusa

De visione Dei

Nicholas of Cusa (1401–1464)

De visione Dei sive de icona

De visione Dei, or De icona (On the Vision of God, 1453), addressed to the Benedictines of Tegernsee: seeing God through the icon that gazes on all. Latin transcribed from the 1514 Paris Opera; English translation new.


Epistola ad abbatem et fratres Tegernseos

Praefatio

SI intento llevaros de modo humano hacia las cosas divinas: es preciso que esto se haga por medio de cierta semejanza. Mas entre las obras humanas no he hallado imagen más conveniente a nuestro propósito que la imagen de quien todo lo ve: de modo que el rostro, por el sutil arte de la pintura, se disponga de tal manera que parezca mirar en torno todas las cosas. Y aunque muchas de ellas se hallan pintadas de modo excelente, como aquella del arquero en la plaza de Núremberg, y en Bruselas la de Rogelio, el más grande pintor, en la preciosísima tabla que se conserva en la casa consistorial, y en Coblenza en mi capilla la de la Verónica, y en Brixen en el castillo la del ángel que sostiene las armas de la Iglesia, y muchas otras en todas partes: para que no desfallezcáis en la práctica por carecer de tal figura sensible, envío a vuestra caridad la tablilla que pude conseguir, que contiene la figura de quien todo lo ve, a la cual llamo icono de Dios. La fijaréis en algún lugar, por ejemplo en el muro septentrional, y vosotros, hermanos, os pondréis en torno a ella a poca distancia de la misma y la contemplaréis: y cada uno de vosotros experimentará que, desde cualquier lugar desde el que la mire, es visto por ella como si estuviera solo. Y al hermano que esté situado en oriente le parecerá que aquel rostro mira hacia oriente; y al que esté en mediodía, hacia mediodía; y al que esté en occidente, hacia occidente. Primeramente, pues, os admiraréis de cómo puede suceder que mire a todos y a cada uno a la vez. Pues la imaginación del que está en oriente de ningún modo capta que la mirada del icono se dirija hacia otra parte, a saber, hacia el ocaso o hacia el mediodía. Luego el hermano que estuvo en oriente colóquese en ocaso: y experimentará que la mirada se fija en él en ocaso, del mismo modo que antes en oriente; y como sabe que el icono está fijo e inmutado, se admirará del cambio de la mirada inmutable. Y si, fijando la mirada en el icono, camina de ocaso a oriente, comprobará que la mirada del icono avanza continuamente con él; y si de oriente regresa a ocaso, del mismo modo no lo abandonará; y se admirará de cómo se movía inmóvilmente: y la imaginación no podrá captar que con algún otro que le sale al encuentro con movimiento contrario se mueva del mismo modo. Y cuando, queriendo experimentar esto, haga que un cohermano, contemplando el icono, pase de oriente a ocaso mientras él mismo va de ocaso a oriente, y pregunte al que le sale al encuentro si la mirada del icono se vuelve continuamente con él, y oiga que del mismo modo se mueve en sentido opuesto, le creerá; y si no le creyera, no captaría que esto es posible. Y así, por revelación de quien lo refiere, llegará a saber que aquel rostro no abandona a ninguno de los que avanzan (aun con movimientos contrarios). Experimentará, pues, que el rostro inmóvil se mueve de tal modo hacia oriente que también se mueve a la vez hacia occidente, y de tal modo hacia el septentrión que también hacia el mediodía, y de tal modo hacia un lugar que también hacia todos los lugares a la vez, y de tal modo mira a un movimiento que mira a todos a la vez. Y cuando atienda a cómo aquella mirada a nadie abandona, verá que cuida con tal diligencia de cada uno como si sólo de aquel que experimenta que es visto, y de ningún otro cuidara; hasta el punto de que ni siquiera por aquel a quien mira puede concebirse que cuide de otro. Verá también que tiene diligentísimo cuidado de la más pequeña criatura como de la mayor, y de todo el universo. A partir de esta aparición sensible, a vosotros, hermanos amantísimos, por medio de cierta práctica de devoción, me propongo elevaros a la teología mística, anteponiendo tres cosas oportunas para ello.

MARG: mystica theologia

Capitulum I: Perfectio apparentiae verificari de deo perfectissimo

Capitulum II: Visus absolutus complectitur omnes modos

Capitulum III: Quae de deo dicuntur realiter non differunt

Capitulum IV: Visio dei: prouidentia, gratia, et vita dicit aeterna

Capitulum V: O magna multitudo dulcedinis tuae

Capitulum VI: De visione faciali

Capitulum VII: Quis fructus facialis visionis

Capitulum VIII: Quomodo visio dei est amare

Capitulum IX: Quomodo est uniuersalis pariter et particularis

Capitulum X: Quomodo videtur deus ultra coincidentiam contradictoriorum

Capitulum XI: Quomodo videtur in deo successio sine successione

Capitulum XII: Ubi inuisibilis videtur, increatus creatur

Capitulum XIII: Deus videtur absoluta infinitas

Capitulum XIV: Quomodo deus omnia complicat sine alteritate

Capitulum XV: Quomodo actualis infinitas est unitas

Capitulum XVI: Nisi deus esset infinitus non esset finis desiderii

Capitulum XVII: Deus non nisi unitrinus videri perfecte potest

Capitulum XVIII: Nisi deus trinus esset non esset felicitas

Capitulum XIX: Quomodo IESUS est unio dei et hominis

Capitulum XX: Quomodo intelligitur IESUS copulatio

Capitulum XXI: Sine IESU non sit possibilis felicitas

Capitulum XXII: Quomodo IESUS videat et operatus sit

Capitulum XXIII: Quomodo IESUS mortuus fuit, unione cum vita manente

Capitulum XXIV: Quomodo IESUS sit verbum vitae

Capitulum XXV: Quomodo IESUS sit consummatio

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