Commentaria in Primam Partem Summae Theologiae

Tommaso de Vio Cajetan

Commentaria in Primam Partem Summae Theologiae

Tommaso de Vio Cajetan (1469–1534)

First published 1507

Cajetan's Commentaria in Primam Partem Summae Theologiae offers an article-by-article exposition of Aquinas's Prima Pars. Its discussions of sacred doctrine, analogy, divine knowledge, and creation became important reference points in the later Thomist tradition. The present digital edition follows the Latin text of the Leonine edition and includes English and Spanish translations. Coverage is currently partial.

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Praefatio ad Oliverium Carrafam

In Prooemium Summae Theologiae

Quaestio I: De sacra doctrina, qualis sit, et ad quae se extendat

Articulus I: Utrum sit necessarium, praeter philosophicas disciplinas, aliam doctrinam haberi

Articulus II: Utrum sacra doctrina sit scientia

Articulus III: Utrum sacra doctrina sit una scientia

Articulus IV: Utrum sacra doctrina sit scientia practica

Articulus V: Utrum sacra doctrina sit dignior aliis scientiis

Articulus VI: Utrum haec doctrina sit sapientia

Articulus VII: Utrum deus sit subiectum huius scientiae

Articulus VIII: Utrum haec doctrina sit argumentativa

Articulus IX: Utrum sacra scriptura debeat uti metaphoris

Articulus X: Utrum sacra scriptura sub una littera habeat plures sensus

Quaestio II: De Deo, an Deus sit

Articulus I: Utrum Deum esse sit per se notum

Articulus II: Utrum Deum esse sit demonstrabile

Articulus III: Utrum Deus sit

Quaestio III: De Dei simplicitate

Articulus I: Utrum Deus sit corpus

Articulus II: Utrum in Deo sit compositio formae et materiae

Articulus III: Utrum sit idem Deus quod sua essentia vel natura

Articulus IV: Utrum in Deo sit idem essentia et esse

Articulus V: Utrum Deus sit in genere aliquo

Articulus VI: Utrum in Deo sint aliqua accidentia

Articulus VII: Utrum Deus sit omnino simplex

Articulus VIII: Utrum Deus in compositionem aliorum veniat

Quaestio IV: De Dei perfectione

Articulus I: Utrum Deus sit perfectus

Articulus II: Utrum in Deo sint perfectiones omnium rerum

Articulus III: Utrum aliqua creatura possit esse similis Deo

Quaestio V: De bono in communi

Articulus I: Utrum bonum differat secundum rem ab ente

Articulus II: Utrum bonum secundum rationem sit prius quam ens

Articulus III: Utrum omne ens sit bonum

Articulus IV: Utrum bonum habeat rationem causae finalis

Articulus V: Utrum ratio boni consistat in modo, specie et ordine

Articulus VI: Utrum convenienter dividatur bonum per honestum, utile et delectabile

Quaestio VI: De bonitate Dei

Articulus I: Utrum esse bonum Deo conveniat

Articulus II: Utrum Deus sit summum bonum

Articulus III: Utrum esse bonum per essentiam sit proprium Dei

Articulus IV: Utrum omnia sint bona bonitate divina

Quaestio VII: De infinitate Dei

Articulus I: Utrum Deus sit infinitus

Articulus II: Utrum aliquid aliud quam Deus possit esse infinitum per essentiam

Articulus III: Utrum possit esse aliquid infinitum actu secundum magnitudinem

Articulus IV: Utrum possit esse infinitum in rebus secundum multitudinem

Quaestio VIII: De existentia Dei in rebus

Articulus I: Utrum Deus sit in omnibus rebus

Articulus II: Utrum Deus sit ubique

Articulus III: Utrum Deus sit ubique per essentiam, praesentiam et potentiam

Articulus IV: Utrum esse ubique sit proprium Dei

Quaestio IX: De Dei immutabilitate

Articulus I: Utrum Deus sit omnino immutabilis

Articulus II: Utrum esse immutabile sit Dei proprium

Quaestio X: De Dei aeternitate

Articulus I: Utrum convenienter definiatur aeternitas, quod est interminabilis vitae tota simul et perfecta possessio

Articulus II: Utrum Deus sit aeternus

Articulus III: Utrum esse aeternum sit proprium Dei

Articulus IV: Utrum aeternitas differat a tempore

Articulus V: De differentia aevi et temporis

Articulus VI: Utrum sit unum aevum tantum

Quaestio XI: De unitate Dei

Articulus I: Utrum unum addat aliquid supra ens

En torno al orden de esta cuestión y de las precedentes existe una duda. Puesto que la unidad conviene al ente antes que la simplicidad y la inmutabilidad, y las demás propiedades tratadas desde la cuestión III hasta aquí, resulta, por tanto, que se trata inadecuadamente de la unidad en último lugar. – El antecedente se prueba: porque todo ente es uno, pero no todo ente es simple ni inmutable; y es anterior aquello cuya consecuencia no es convertible.

II. A esto se dice que, así como el tratado sobre la naturaleza del animal según todos los predicados quiditativos precede al tratado sobre la unidad del animal, así el tratado sobre la naturaleza divina según todos los predicados casi quiditativos precede al tratado sobre la unidad de esta: pues la unidad es como una pasión del ens, y la unidad de tal cosa es como una pasión de ella. Ahora bien, los cuatro temas de los que se ha tratado hasta aquí, tras la cuestión an est, respecto de la naturaleza divina, a saber, la simplicidad y la perfección, la infinitud y la inmutabilidad, se incluyen dentro de la amplitud de los predicadores quiditativos, como se ve inductivamente; y por eso se ha tratado antes de ellos; y para su complemento se han insertado las cuestiones sobre la bondad, sobre la existencia de Dios en las cosas y sobre la eternidad. Y así, como con la quididad ya expedita, se llega a la primera pasión, a saber, la unidad. – Que esta es la intención del Autor puedes conjeturarlo a partir de la introducción de la cuestión III puesta arriba en el texto: allí, en efecto, se proponen estos cinco temas para tratar.

Tampoco obsta la objeción aducida: se niega, en efecto, que la unidad sea anterior a lo dicho. Y en cuanto a la prueba, se dice que es anterior aquello desde el cual la consecuencia no se convierte por razón de sí, pero no si es por razón de otro. Por ejemplo, ser coloreado respecto del hombre es aquello desde el cual la consecuencia no se convierte, y sin embargo no es anterior al hombre, aunque sea un predicado más común; y esto porque «coloreado», no por razón de sí mismo, sino por razón de su sujeto, es aquello desde el cual la consecuencia no se convierte. En efecto, por razón del sujeto vale: es hombre, luego es coloreado, y no al revés. De donde, aquello desde el cual la consecuencia no se convierte es anterior, o incluye algo anterior por razón de lo cual la consecuencia no se convierte. Y así en nuestro caso, lo uno no es formalmente anterior, sino que incluye el ens, por razón del cual no vale la secuela: es uno, luego inmutable, sino al revés.

III. Título célebre. – En el cuerpo, dos conclusiones. La primera responde directamente a la cuestión: Lo uno añade sobre el ente no alguna cosa, sino la sola negación de la división. – Se prueba: lo uno no significa nada distinto del ente indiviso; luego.

La segunda conclusión es un corolario: lo uno se convierte con el ente. Y sin embargo se prueba: el esse de cualquier cosa consiste en la indivisión; por lo tanto. – El antecedente se prueba de dos maneras. Primero, inductivamente, en el esse de los simples y de los compuestos. Segundo, por un signo, a saber, que cada cosa custodia su unidad del mismo modo que su entidad. Todo se expone con claridad en el texto.

IV. En torno a la primera conclusión surge una duda de doble origen: pues Avicena sostiene que se añade alguna cosa sobre el ente; y Escoto sostiene que se añade cierta realidad. Pero, dado que contra la posición de Avicena en el libro IV de la Metafísica disputa Aristóteles, y aquí se discute en el texto, debe tratarse la opinión de Escoto, en el libro IV de la Metafísica. Suponiendo, pues, que «uno» significa una pasión del ente, dice que importa formalmente una cosa positiva, idéntica realmente al ente mismo; así como sostiene universalmente que la pasión se identifica con su sujeto propio. Y sus secuaces se esfuerzan por probar allí mismo esta tesis de múltiples maneras.

Primero, lo uno formaliter, es decir, en cuanto distinto frente al ens, es realiter idéntico al ens: luego es algo positivo. La inferencia es válida: porque una negación no puede identificarse con un ente real. – Segundo, lo uno formaliter está fuera de la nada, en cuanto pasión del ens: luego es positivo. – Tercero, lo uno formaliter tiene razón de primera medida y de principio del número: luego, como antes. – Cuarto, lo uno significa una perfección simpliciter: luego. Se prueba el antecedente: tanto porque en cada cosa es mejor ser ella misma que no serlo, como porque se hace una reducción a lo sumamente uno, igual que a lo sumamente bueno y justo, etc.; pues esto es propio de las perfecciones simpliciter.

V. A esto se responde brevemente. Y primero se distingue el antecedente: porque ser lo mismo puede darse de dos maneras, a saber, positivamente y negativamente. Ahora bien, el ens es formalmente idéntico al esse negativamente: porque no significa otra naturaleza, sino la misma de otro modo, como se dice en el libro IV de la Metafísica Y así, la consecuencia no vale nada.

Respecto a secundum, se dice que lo uno, formalmente, no está más fuera de la nada que otra privativa o negativa en el género. Está, pues, fuera de la nada de este modo: y entonces se niega la consecuencia.

Respecto a tercero, se niega la consecuencia: porque medir es común a los positivos y a los negativos. En efecto, no solo en los géneros del ente lo más simple mide a los demás, sino también en los géneros de las enfermedades y de los pecados, como es patente en la moral; pues lo mínimo en los vicios de la gula es medida de los demás. Y lo mínimo en sentido absoluto, es decir, el uno, mide a la multitud en sentido absoluto. Sin embargo, ambos son negativos, a saber, la multitud y el uno, como se dice en el texto de esta cuestión. Y entiendo por número trascendente lo mismo que por multitud en sentido absoluto. Y por eso, el principio de un número negativo es negativo.

Al cuarto, se niega el antecedente. En efecto, lo uno no significa perfección, salvo que la división privada signifique imperfección. Por tanto, así como la relación no significa formalmente perfección en sentido absoluto, tampoco la unidad de esta: de lo contrario, la paternidad y la filiación divinas serían a la vez imperfectas, por no ser una. Y así como el esse sustancial significa perfección, también su unidad. Por consiguiente, lo uno abstrae tanto de la perfección como de la imperfección. – En cuanto a la primera prueba, tomada de la definición de Anselmo, se dice que aquí falta aquella partícula mejor: pues lo que no es bueno no puede ser mejor. – En cuanto a la segunda, se dice que aquella reducción no es propia de las perfecciones en sentido absoluto, sino común también a los negativos generales. Así se hace la reducción a lo sumamente inmutable, a lo sumamente inmaterial, etc. – Aunque también podría decirse congruentemente que, como se dice en IV y VII Metaphys., lo análogo, investigado en sentido absoluto, se busca por lo primero: y por ello, lo primero uno, que es uno sustancial, es perfección en sentido absoluto, y se reduce a lo sumamente uno. Pero de esto nada se sigue contra nuestro propósito: porque por razón de la sustancia que implica, esa perfección le es inherente.

VI. En respuesta a la primera, adviértase que los escotistas atacan la razón de Averroes, en IV Metafísica, comentario III, contra Avicena, razón que santo Tomás utilizó. Pues dicen que se trata del sofisma Figurae Dictionis, porque se cambia el quo en quod: aquello por lo cual una cosa es una es uno en cuanto quo, no en cuanto quod. Y por eso no se sigue un proceso al infinito; como tampoco desde lo blanco y la blancura.

Pero esta objeción es muy tosca. Primero, porque consta que en los trascendentales lo concreto se predica verdaderamente de lo abstracto (pues la entidad es ente, y la unidad es una); y por ello no se altera el quo en quod; sino que la razón usa el mismo quo de ambos modos, es decir, como quo y como quod. Y por eso concluye óptimamente: no hay semejanza entre lo blanco y la blancura, porque no es blanca. – Segundo, porque, si lo uno añadiera una naturaleza distinta sobre el ente, por ejemplo sobre el hombre o el león, por la misma razón sería verdadera esta: la naturaleza del hombre es una, también sería verdadera esta otra: la naturaleza de la unidad es una: pues toda naturaleza es una. Ni lo excusa la adyacencia de la naturaleza, es decir, que la naturaleza de la unidad siempre inhiere en otro y por eso sea quo: pues es común a toda naturaleza, sea subsistente o inexistente, ser una, como patente en los accidentes. Por tanto, el argumento se mantiene en toda su fuerza.

De la unidad, en cuanto es principio del número, qué clase de accidente sea, no es asunto del presente tratado; sino que será una cuestión especial.

VII. En respuesta a la segunda objeción, obsérvese con diligencia: puesto que este argumento hace vacilar a los eruditos, porque no penetran esta respuesta. Sabe que la respuesta al texto se apoya en estas palabras, el ens se divide en uno y muchos, como en uno simpliciter y muchos secundum quid: y el término simpliciter y secundum quid no determinan al término uno ni al término muchos, sino que determinan al término se divide. Y el sentido es que el ens se divide simpliciter en uno, y secundum quid en muchos: es decir, lo uno está contenido simpliciter bajo el ens, pero lo muchos secundum quid. De donde esto se prueba de inmediato en el texto: pues también, dice, los muchos no están contenidos bajo el ens, sino en cuanto participan de lo uno. Y puesto que consta que la naturaleza de tal división es que el miembro simpliciter se equipara al dividido tomado absolutamente (y con razón, porque el miembro secundum quid no atañe al dividido sino secundum quid); por eso la respuesta se sostiene perfectamente, y que lo uno se convierte con el ens, y sin embargo es miembro de la división. Ejemplo de esto es, si se distingue el hombre en hombre en acto y hombre en potencia: y asimismo la casa en casa en acto y en potencia, etc. – Lo demás puesto en esta respuesta está para la perfección de la doctrina y para la explicación de la intención: porque también lo uno, tanto simpliciter como secundum quid, y lo muchos, tanto simpliciter como secundum quid, participan de lo uno.

Articulus II: Utrum unum et multa opponantur

Título célebre. – En el cuerpo, una sola conclusión, que responde afirmativamente a la cuestión: Lo uno se opone a lo múltiple de diversos modos.

Se prueba. Lo uno, principio del número, se opone al número como la medida a lo medido; pero lo uno, convertido con el ente, se opone como lo indiviso a lo dividido. Por lo tanto. — El antecedente, en su primera parte, se prueba a partir de X Metafísica: porque a lo uno le conviene primariamente ser medida, y el número es multitud medida. En cuanto a la segunda parte, es evidente. La consecuencia, además, es evidente: porque una es la oposición relativa y otra la privativa.

II. Advierte aquí que, aunque la letra pretenda hablar de diversas unidades y multitudes, de esta doctrina podrás deducir muy bien que la misma unidad, tomada de diversos modos —es decir, como principio del número y como indivisa—, se opone de diversos modos a la misma multitud tomada de diversos modos, es decir, bajo la razón de número y bajo la razón de dividido. Y así esta distinción será a veces distinción de cosas y a veces de razones. Y cuando es de razones, conviene tanto al uno trascendental como al uno categorial, y a ambas multitudes: pues el uno convertido con el ente es principio del número trascendente, y el uno en la categoría de cantidad es lo indiviso.

III. En la respuesta a lo segundo, surge una duda: cómo se verifica que la multitud se compone de unidades, no según aquello que tienen de indivisión, sino según aquello que tienen de entidad. Esto, en efecto, es manifiestamente imposible en la multitud trascendente, de la cual habla el texto. Pues o bien aquí se habla de la multitud en cuanto multitud es; o bien de las cosas múltiples. No de las cosas múltiples, como resulta evidente por la fuerza del argumento y de la respuesta, cuando se dice que la multitud es un todo heterogéneo. De la multitud misma, en cambio, consta que no se compone de cosas unas, sino de unidades: de otro modo, la multitud trascendente, en cuanto multitud es, sería sustancia, por estar compuesta de las sustancias de las cosas.

IV. A esto se dice que tanto lo uno como lo múltiple pueden tomarse de dos maneras trascendentalmente: de un modo, sustancialmente; de otro modo, completivamente, o sea, formalmente. Si se toman del primer modo, consta que la multitud se compone de cosas unas, y que es sustancia, o sea, ens real: y así parece que debe interpretarse aquel texto según el sentido claro de la letra. – Y si se objeta: luego no habla de la multitud formalmente, se dirá que habla de la multitud formalmente en cuanto a aquello que es realmente.

Sin embargo, hablando con mayor elevación y de manera más formal, me parece que debe decirse que aquí se trata de la unidad y la multitud formal y universalmente: y que mediante aquellas palabras, unidades según aquello que tienen de entidad, la letra no pretende significar la cosa que es una; sino que pretende significar la misma naturaleza de la unidad, en cuanto ejerce el acto del ente. Para que esto se perciba con más claridad, comencemos por lo uno en el género de la cantidad. La unidad puede tomarse del género de la cantidad de dos maneras. De un modo, en cuanto no es número, lo cual es no estar dividida en sí misma, así como el número está dividido en varias unidades. Y así es evidente que no compone el número; del mismo modo que tampoco no casa compone una casa. De otro modo, en cuanto es en sí tal entidad, por ejemplo un accidente: y así compone el número. También la unidad trascendente puede tomarse de dos maneras. Primero, en cuanto es indivisa, lo cual es ser no multitud: y así es imposible componer la multitud, por la razón dicha. De otro modo, según aquello que es, es decir, según la misma negación de la división, pero en cuanto tiene razón de ente: y así compone la multitud formalmente y tomada completivamente. De suerte que esta distinción, contraída a lo uno y a lo múltiple trascendentemente, no es distinción de la privación respecto de un sujeto positivo; sino que es distinción del acto privativo respecto del acto positivo. De suerte que la misma indivisión, en cuanto ejerce acto de privación, no compone; y esa misma, en cuanto tiene razón de cierta entidad, compone la multitud; la cual, según la verdad, es ente negativo formalmente, más bien que lo uno. – Y que este sea el sentido de la letra, no solo se muestra por el sentido formal; sino también por la respuesta al cuarto argumento, donde se dice que las cosas divididas no tienen razón de multitud, si cada uno de los divididos no tuviera razón de uno. Pues aquí apareció manifiestamente que la multitud surge formalmente de unidades formales: y consecuentemente de negaciones, puesto que había enseñado en el artículo precedente que solo la negación se añade formalmente.

V. En la respuesta al cuarto argumento surge una duda sobre cómo se verifican aquellas palabras: la división es anterior a la unidad, no de manera absoluta, sino según el modo de nuestra aprehensión. Pues parece que la división es absolutamente anterior a la unidad. Dado que el hábito es naturalmente anterior a la privación, y la división se relaciona con la unidad como el hábito con la privación, luego. – Tampoco puede decirse que la división no sea verdaderamente un hábito por el cual la unidad es privada en sí misma, sino que lo es según nuestro modo de entender; porque habría que asignar, al menos mediante una circunlocución, cuál es ese hábito por el cual la unidad es privada en sí misma. Y no sería fácil fingir esto. Porque ese hábito en sí mismo o es algo positivo o negativo. Si positivo, entonces hay algo positivo más allá del ens antes de la unidad: lo cual es imposible. Si negativo, entonces alguna negación es anterior a la unidad; y si esto no resulta inconveniente, ¿por qué resultaría inconveniente que la división, que es una negación, sea anterior a la unidad?

VI. A esto se responde que la dificultad está en el equívoco. En efecto, ambas proposiciones son verdaderas: tanto que la división es anterior a la unidad simpliciter, esto es, según sí, en el esse inteligible sin embargo (porque la división es una negación, que es un ente de razón); como que la división es posterior a la unidad simpliciter, esto es, según el esse simpliciter, que es el esse en la naturaleza de las cosas; pues el esse inteligible es sólo secundum quid.

La primera proposición se prueba por lo dicho. Pues no es inteligible que la afirmación no sea anterior a la negación. Ahora bien, ser uno es ser esto y no ser no esto: donde es evidente que en la razón de lo uno se incluye la negación del otro extremo de la contradicción. Por tanto, los extremos de la contradicción, de los cuales es la misma división, preceden naturalmente a la unidad. En primer lugar, en efecto, es hombre, y en lo mismo anterior está no hombre, en el ser inteligible: y así es la división. Después, el hombre es hombre y no es no hombre, lo cual es ser uno, es decir, indiviso. Pues no está dividido en sí mismo, de modo que sea hombre y no hombre. En efecto, respecto de la privación de semejante división, cada cosa es y se dice una: si uno es un nombre privativo según la verdad, como suponemos. Ahora bien, no hay inconveniente en que la negación de la división sea anterior a la negación de la unidad: aunque sea imposible que la posición de la división en la realidad sea anterior a la posición de la unidad.

La segunda proposición, en cambio, se evidencia por sí misma. En efecto, no es necesario que el hombre sea y sea entendido como uno para que la negación del hombre esté en alguna naturaleza, como la bovina o la celestial. Pues si solo existiera el hombre, no obstante sería uno: así como, antes de la creación del mundo, Dios era uno, y no Dios no estaba en ninguna cosa; pero creadas las demás cosas, quedó establecida en la naturaleza de las cosas la división de Dios respecto de no Dios. De esta división dice el texto que no es prioridad simple, como resulta claro al final de la respuesta, donde se dice: en segundo lugar aprehendemos que este ente no es aquel ente, y así aprehendemos la división. ¿Qué más claro? Al decir este ente no es aquel ente, expresó la división en la naturaleza de las cosas. Y a causa de esa misma división dijo que definimos los simples a partir de los compuestos. Pospuso, pues, formalmente la división, tanto real como positiva, ante la unidad; mas no la contradictoria en el esse inteligible.

Articulus III: Utrum Deus sit unus

El título pregunta por la unidad numérica. – En el cuerpo, una conclusión, con respuesta afirmativa: Dios es uno.

Se prueba de tres maneras. Primero, Dios es formalmente del mismo modo Dios y este: luego es uno. – El antecedente resulta claro por la cuestión tercera: porque este Dios y la naturaleza divina son absolutamente idénticos. La consecuencia se prueba así: es imposible que este sea plurificado; luego tampoco Dios.

En segundo lugar, Dios es universalmente perfecto: luego es uno. – Se prueba la consecuencia por destrucción del consecuente, llevando al opuesto del antecedente, como claramente se muestra en el texto.

En tercer lugar, Dios reduce a sí mismo, por su propia naturaleza, todas las cosas que existen en el universo a un solo orden: luego Dios es uno. – En cuanto a la primera parte del antecedente, se prueba así: porque las cosas diversas no concuerdan en un único orden sino por medio de alguno. En cuanto a la segunda parte, de este modo: Dios es el ente perfectísimo y el primer principio: luego es principio por sí mismo (per se), y no por accidente (per accidens). – La consecuencia, a su vez, se prueba de dos maneras. Primero, porque las cosas se disponen mejor mediante un solo principio que mediante varios. Segundo, porque lo que es causa per se de un ente no puede ser sino uno; por accidente, en cambio, pueden ser muchos.

Articulus IV: Utrum Deus sit maxime unus

Título claro tomado de lo dicho. – En el cuerpo, una sola conclusión, con respuesta afirmativa: Dios es sumamente uno.

Se prueba. Dios es máximamente ente y máximamente indiviso: por lo tanto. – El antecedente se prueba en cuanto a la primera parte: porque es el mismo esse. En cuanto a la segunda: porque, siendo absolutamente simple, carece de toda divisibilidad. – La consecuencia, a su vez, se prueba a partir de la razón de lo uno, que incluye el ens y la indivisión. Todo es claro en el texto.

II. En respuesta a lo primero, hay duda de cómo la privación admite el más y el menos a causa de la división. Pues la división misma es una negación, de la cual cabe la misma cuestión: cómo admite el más y el menos.

A esto se responde brevemente, que la división admite más y menos en razón del fundamento. En efecto, lo racional dista más de la piedra que del buey; y por eso la división es mayor entre el hombre y la piedra. Y por ello es menor la unidad del género en el que concuerdan el hombre y la piedra, como resulta evidente.

Quaestio XII: Quomodo Deus a nobis cognoscatur

Articulus I: Utrum aliquis intellectus creatus possit Deum videre per essentiam

Articulus II: Utrum essentia Dei ab intellectu creato per aliquam similitudinem videatur

Articulus III: Utrum essentia Dei videri possit oculis corporalibus

Articulus IV: Utrum aliquis intellectus creatus per sua naturalia divinam essentiam videre possit

Articulus V: Utrum intellectus creatus ad videndum Dei essentiam aliquo creato lumine indigeat

Articulus VI: Utrum videntium essentiam Dei unus alio perfectius videat

Articulus VII: Utrum videntes Deum per essentiam ipsum comprehendant

Articulus VIII: Utrum videntes Deum per essentiam omnia in Deo videant

Articulus IX: Utrum ea quae videntur in Deo a videntibus divinam essentiam per aliquas similitudines videantur

Articulus X: Utrum videntes Deum per essentiam simul videant omnia quae in ipso vident

Articulus XI: Utrum aliquis in hac vita possit videre Deum per essentiam

Articulus XII: Utrum per rationem naturalem Deum in hac vita cognoscere possimus

Articulus XIII: Utrum per gratiam habeatur altior cognitio Dei quam ea quae habetur per rationem naturalem

Quaestio XIII: De nominibus Dei

Articulus I: Utrum aliquod nomen Deo conveniat

Articulus II: Utrum aliquod nomen dicatur de Deo substantialiter

Articulus III: Utrum aliquod nomen dicatur de Deo proprie

Articulus IV: Utrum nomina dicta de Deo sint nomina synonyma

Articulus V: Utrum ea quae de Deo dicuntur et creaturis, univoce dicantur de ipsis

Articulus VI: Utrum nomina per prius dicantur de creaturis quam de Deo

Articulus VII: Utrum nomina quae important relationem ad creaturas, dicantur de Deo ex tempore

Articulus VIII: Utrum hoc nomen *Deus* sit nomen naturae

Articulus IX: Utrum hoc nomen *Deus* sit communicabile

Articulus X: Utrum hoc nomen *Deus* univoce dicatur de Deo per participationem, secundum naturam, et secundum opinionem

Articulus XI: Utrum hoc nomen *qui est* sit maxime nomen Dei proprium

Articulus XII: Utrum propositiones affirmativae possint formari de Deo

Quaestio XIV: De scientia Dei

Articulus I: Utrum in Deo sit scientia

Articulus II: Utrum Deus intelligat se

Articulus III: Utrum Deus comprehendat seipsum

Articulus IV: Utrum ipsum intelligere Dei sit eius substantia

Articulus V: Utrum Deus cognoscat alia a se

Articulus VI: Utrum Deus cognoscat alia a se propria cognitione

Articulus VII: Utrum scientia Dei sit discursiva

Articulus VIII: Utrum scientia Dei sit causa rerum

Articulus IX: Utrum Deus habeat scientiam non entium

Articulus X: Utrum Deus cognoscat mala

Articulus XI: Utrum Deus cognoscat singularia

Articulus XII: Utrum Deus possit cognoscere infinita

Articulus XIII: Utrum scientia Dei sit futurorum contingentium

Articulus XIV: Utrum Deus cognoscat enuntiabilia

Articulus XV: Utrum scientia Dei sit variabilis

Articulus XVI: Utrum Deus de rebus habeat scientiam speculativam

Quaestio XV: De ideis

Articulus I: Utrum ideae sint

Articulus II: Utrum sint plures ideae

Articulus III: Utrum omnium quae cognoscit Deus, sint ideae

Quaestio XVI: De veritate

Articulus I: Utrum veritas sit tantum in intellectu

Articulus II: Utrum veritas sit in intellectu componente et dividente

Articulus III: Utrum verum et ens convertantur

Articulus IV: Utrum bonum secundum rationem sit prius quam verum

Articulus V: Utrum Deus sit veritas

Articulus VI: Utrum sit una sola veritas, secundum quam omnia sunt vera

Articulus VII: Utrum veritas creata sit aeterna

Articulus VIII: Utrum veritas sit imutabilis

Quaestio XVII: De falsitate

Articulus I: Utrum falsitas sit in rebus

Articulus II: Utrum in sensu sit falsitas

Articulus III: Utrum falsitas sit in intellectu

Articulus IV: Utrum verum et falsum sint contraria

Quaestio XVIII: De vita Dei

Articulus I: Utrum omnium naturalium rerum sit vivere

Articulus II: Utrum vita sit quaedam operatio

Articulus III: Utrum Deo conveniat vita

Articulus IV: Utrum omnia sint vita in Deo

Quaestio XIX: De voluntate Dei

Articulus I: Utrum in Deo sit voluntas

Articulus II: Utrum Deus velit alia a se

Articulus III: Utrum quidquid Deus vult, ex necessitate velit

Articulus IV: Utrum voluntas Dei sit causa rerum

Articulus V: Utrum voluntatis divinae sit assignare aliquam causam

Articulus VI: Utrum voluntas Dei semper impleatur

Articulus VII: Utrum voluntas Dei sit mutabilis

Articulus VIII: Utrum voluntas Dei necessitatem rebus volitis imponat

Articulus IX: Utrum voluntas Dei sit malorum

Articulus X: Utrum Deus habeat liberum arbitrium

Articulus XI: Utrum sit distinguenda in Deo voluntas signi

Articulus XII: Utrum convenienter circa divinam voluntatem ponantur quinque signa

Quaestio XX: De amore Dei

Articulus I: Utrum amor sit in Deo

Articulus II: Utrum Deus omnia amet

Articulus III: Utrum Deus aequaliter diligat omnia

Articulus IV: An Deus semper magis diligat meliora

Quaestio XXI: De iustitia et misericordia Dei

Articulus I: Utrum in Deo sit iustitia

Articulus II: Utrum iustitia Dei sit veritas

Articulus III: Utrum misericordia competat Deo

Articulus IV: Utrum in omnibus operibus Dei sit misericordia et iustitia

Quaestio XXII: De providentia Dei

Articulus I: Utrum providentia Deo conveniat

Articulus II: Utrum omnia sint subiecta divinae providentiae

Articulus III: Utrum Deus immediate omnibus provideat

Articulus IV: Utrum providentia rebus provisis necessitatem imponat

Quaestio XXIII: De praedestinatione

Articulus I: Utrum homines praedestinentur a Deo

Articulus II: Utrum praedestinatio aliquid ponat in praedestinato

Articulus III: Utrum Deus aliquem hominem reprobet

Articulus IV: Utrum praedestinati eligantur a Deo

Articulus V: Utrum praescientia meritorum sit causa praedestinationis

Articulus VI: Utrum praedestinatio sit certa

Articulus VII: Utrum numerus praedestinatorum sit certus

Articulus VIII: Utrum praedestinatio possit iuvari precibus sanctorum

Quaestio XXIV: De libro vitae

Articulus I: Utrum liber vitae sit idem quod praedestinatio

Articulus II: Utrum liber vitae sit solum respectu vitae gloriae praedestinatorum

Articulus III: Utrum aliquis deleatur de libro vitae

Quaestio XXV: De divina potentia

Articulus I: Utrum in Deo sit potentia

Articulus II: Utrum potentia Dei sit infinita

Articulus III: Utrum Deus sit omnipotens

Articulus IV: Utrum Deus possit facere quod praeterita non fuerint

Articulus V: Utrum Deus possit facere quae non facit

Articulus VI: Utrum Deus possit meliora facere ea quae facit

Quaestio XXVI: De divina beatitudine

Articulus I: Utrum beatitudo Deo competat

Articulus II: Utrum Deus dicatur beatus secundum intellectum

Articulus III: Utrum Deus sit beatitudo cuiuslibet beati

Articulus IV: Utrum in Dei beatitudine omnis beatitudo includatur

Quaestio XXVII: De processione divinarum personarum

Articulus I: Utrum processio sit in divinis

Articulus II: Utrum aliqua processio in divinis generatio DICI possit

Articulus III: Utrum sit in divinis alia processio a generatione verbi

Articulus IV: Utrum processio amoris in divinis sit generatio

Articulus V: Utrum sint plures processiones in divinis quam duae

Quaestio XXVIII: De relationibus divinis

Articulus I: Utrum in Deo sint aliquae relationes reales

Articulus II: Utrum relatio in Deo sit idem quod sua essentia

Articulus III: Utrum relationes quae sunt in Deo, realiter ab invicem distinguantur

Articulus IV: Utrum in Deo sint tantum quatuor relationes reales, scilicet paternitas, filiatio, spiratio et processio

Quaestio XXIX: De personis divinis

Articulus I: De definitione personae

Articulus II: Utrum persona sit idem quod hypostasis, subsistentia et essentia

Articulus III: Utrum nomen personae sit ponendum in divinis

Articulus IV: Utrum hoc nomen persona significet relationem

Quaestio XXX: De pluralitate personarum in divinis

Articulus I: Utrum sit ponere plures personas in divinis

Articulus II: Utrum in Deo sint plures personae quam tres

Articulus III: Utrum termini numerales ponant aliquid in divinis

Articulus IV: Utrum hoc nomen persona possit esse commune tribus personis

Quaestio XXXI: De his quae ad unitatem vel pluralitatem pertinent in divinis

Articulus I: Utrum sit Trinitas in divinis

Articulus II: Utrum Filius sit alius a patre

Articulus III: Utrum dictio exclusiva solus sit addenda termino essentiali in divinis

Articulus IV: Utrum dictio exclusiva possit adiungi termino personali

Quaestio XXXII: De divinarum personarum cognitione

Articulus I: Utrum Trinitas divinarum personarum possit per naturalem rationem cognosci

Articulus II: Utrum sint ponendae notiones in divinis

Articulus III: Utrum sint quinque notiones

Articulus IV: Utrum liceat contrarie opinari de notionibus

Quaestio XXXIII: De persona Patris

Articulus I: Utrum competat Patri esse principium

Articulus II: Utrum hoc nomen Pater sit nomen proprie divinae personae

Articulus III: Utrum hoc nomen Pater dicatur in divinis per prius secundum quod personaliter sumitur

Articulus IV: Utrum esse ingenitum sit Patri proprium

Quaestio XXXIV: De persona Filii

Articulus I: Utrum verbum in divinis sit nomen personale

Articulus II: Utrum verbum sit proprium nomen Filii

Articulus III: Utrum in nomine verbi importetur respectus ad creaturam

Quaestio XXXV: De imagine

Articulus I: Utrum imago in divinis dicatur personaliter

Articulus II: Utrum nomen imaginis sit proprium Filii

Quaestio XXXVI: De persona Spiritus Sancti

Articulus I: Utrum hoc nomen Spiritus Sanctus sit proprium nomen alicuius divinae personae

Articulus II: Utrum Spiritus Sanctus procedat a Filio

Articulus III: Utrum Spiritus Sanctus procedat a patre per Filium

Articulus IV: Utrum Pater et Filius sint unum principium Spiritus Sancti

Quaestio XXXVII: De nomine Spiritus Sancti quod est amor

Articulus I: Utrum amor sit proprium nomen Spiritus Sancti

Articulus II: Utrum Pater et Filius diligant se spiritu Sancto

Quaestio XXXVIII: De nomine Spiritus Sancti quod est donum

Articulus I: Utrum donum sit nomen personale

Articulus II: Utrum donum sit proprium nomen Spiritus Sancti

Quaestio XXXIX: De personis ad essentiam relatis

Articulus I: Utrum in divinis essentia sit idem quod persona

Articulus II: Utrum sit dicendum tres personas esse unius essentiae

Articulus III: Utrum nomina essentialia praedicentur singulariter de tribus personis

Articulus IV: Utrum nomina essentialia concreta possint supponere pro persona

Articulus V: Utrum nomina essentialia in abstracto significata possint supponere pro persona

Articulus VI: Utrum personae possint praedicari de nominibus essentialibus

Articulus VII: Utrum nomina essentialia sint approprianda personis

Articulus VIII: Utrum convenienter a sacris doctoribus sint essentialia personis attributa

Quaestio XL: De personis in comparatione ad relationes sive proprietates

Articulus I: Utrum relatio sit idem quod persona

Articulus II: Utrum personae distinguantur per relationes

Articulus III: Utrum, abstractis per intellectum relationibus a personis, adhuc remaneant hypostases

Articulus IV: Utrum actus notionales praeintelligantur proprietatibus

Quaestio XLI: De personis in comparatione ad actus notionales

Articulus I: Utrum actus notionales sint attribuendi personis

Articulus II: Utrum actus notionales sint voluntarii

Articulus III: Utrum actus notionales sint de aliquo

Articulus IV: Utrum in divinis sit potentia respectu actuum notionalium

Articulus V: Utrum potentia generandi significet relationem, et non essentiam

Articulus VI: Utrum actus notionalis ad plures personas terminari possit

Quaestio XLII: De aequalitate et similitudine divinarum personarum ad invicem

Articulus I: Utrum aequalitas locum habeat in divinis

Articulus II: Utrum persona procedens sit coaeterna suo principio, ut Filius Patri

Articulus III: Utrum in divinis personis sit ordo naturae

Articulus IV: Utrum Filius sit aequalis Patri secundum magnitudinem

Articulus V: Utrum Filius sit in patre, et e converso

Articulus VI: Utrum Filius sit aequalis Patri secundum potentiam

Quaestio XLIII: De missione divinarum personarum

Articulus I: Utrum alicui personae divinae conveniat mitti

Articulus II: Utrum missio sit aeterna, vel temporalis tantum

Articulus III: Utrum missio invisibilis divinae personae sit solum secundum donum gratiae gratum facientis

Articulus IV: Utrum Patri conveniat mitti

Articulus V: Utrum Filio conveniat invisibiliter mitti

Articulus VI: Utrum missio invisibilis fiat ad omnes qui sunt participes gratiae

Articulus VII: Utrum Spiritui Sancto conveniat visibiliter mitti

Articulus VIII: Utrum nulla persona divina mittatur nisi ab ea a qua procedit aeternaliter

Quaestio XLIV: De processione creaturarum a Deo, et de omnium entium prima causa

Articulus I: Utrum sit necessarium omne ens esse creatum a Deo

Articulus II: Utrum materia prima sit creata a Deo

Articulus III: Utrum causa exemplaris sit aliquid praeter Deum

Articulus IV: Utrum Deus sit causa finalis omnium

Quaestio XLV: De modo emanationis rerum a primo principio

Articulus I: Utrum creare sit ex nihilo aliquid facere

Articulus II: Utrum Deus possit aliquid creare

Articulus III: Utrum creatio sit aliquid in creatura

Articulus IV: Utrum creari sit proprium compositorum et subsistentium

Articulus V: Utrum solius Dei sit creare

Articulus VI: Utrum creare sit proprium alicuius personae

Articulus VII: Utrum in creaturis sit necesse inveniri vestigium Trinitatis

Articulus VIII: Utrum creatio admisceatur in operibus naturae et artis

Quaestio XLVI: De principio durationis rerum creatarum

Articulus I: Utrum universitas creaturarum semper fuerit

Articulus II: Utrum mundum incoepisse sit articulus fidei

Articulus III: Utrum creatio rerum fuerit in principio temporis

Quaestio XLVII: De distinctione rerum in communi

Articulus I: Utrum rerum multitudo et distinctio sit a Deo

Articulus II: Utrum inaequalitas rerum sit a Deo.

Articulus III: Utrum sit unus mundus tantum

Quaestio XLVIII: De distinctione rerum in speciali

Articulus I: Utrum malum sit natura quaedam

Articulus II: Utrum malum inveniatur in rebus

Articulus III: Utrum malum sit in bono sicut in subiecto

Articulus IV: Utrum malum corrumpat totum bonum

Articulus V: Utrum malum sufficienter dividatur per poenam et culpam

Articulus VI: Utrum habeat plus de ratione mali poena quam culpa

Quaestio XLIX: De causa mali

Articulus I: Utrum bonum possit esse causa mali

Articulus II: Utrum summum bonum, quod est Deus, sit causa mali

Articulus III: Utrum sit unum summum malum, quod sit causa omnis mali

Quaestio L: De substantia angelorum absolute

Articulus I: Utrum angelus sit omnino incorporeus

Articulus II: Utrum angelus sit compositus ex materia et forma

Articulus III: Utrum angeli sint in aliquo magno numero

Articulus IV: Utrum angeli differant specie

Articulus V: Utrum angeli sint incorruptibiles

Quaestio LI: De comparatione angelorum ad corpora

Articulus I: Utrum angeli habeant corpora naturaliter sibi unita

Articulus II: Utrum angeli assumant corpora

Articulus III: Utrum angeli in corporibus assumptis opera vitae exerceant

Quaestio LII: De comparatione angelorum ad loca

Articulus I: Utrum angelus sit in loco

Articulus II: Utrum angelus possit esse in pluribus locis simul

Articulus III: Utrum plures angeli possint simul esse in eodem loco

Quaestio LIII: De motu locali angelorum

Articulus I: Utrum angelus possit moveri localiter

Articulus II: Utrum angelus transeat per medium

Articulus III: Utrum motus angeli sit in instanti

Quaestio LIV: De cognitione angelorum

Articulus I: Utrum intelligere angeli sit eius substantia

Articulus II: Utrum intelligere angeli sit eius esse

Articulus III: Utrum potentia intellectiva angeli sit eius essentia

Articulus IV: Utrum in angelo sit intellectus agens et possibilis

Articulus V: Utrum in angelis sit sola intellectiva cognitio

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