Scotus Academicus, Tomus primus: De Deo in se subsistente
Claude Frassen (1620–1711)
Scotus Academicus, seu universae Doctoris Subtilis theologica dogmata. Tomus primus. De Deo in se subsistente.
Dedicatio I: Reverendissimo Patri Aloysio Lauer ... (dedicatio editoris)
Praefatio I: Editor ad lectorem (praefatio editoris editionis 1900)
Praefatio II: Lectori studioso (Frassenii praefatio)
Index I: Index haereticorum, qui veritates catholicas et theologicas saeculo quovis impugnarunt
Approbatio I: Approbationes (Facultatis Parisiensis et Ordinis Fratrum Minorum)
Aprobación de los Doctores de la sacra Facultad de París.
De nuevo emerge Escoto de las tinieblas, sosteniendo la antorcha el R. P. Claudio Frassen, Doctor en sacra Teología en París, de la Orden Seráfica, y Profesor entre los suyos. Para que la doctrina de este Autor saliera a la luz más grata a todos, no menos que profunda en sutileza, no quiso este hombre dignísimo que en ella se echara de menos todavía otro doble adorno: el de la dicción y el de la disposición. Añadió, pues, nitidez al estilo y orden al tratado metódico, y, revestido así con aquel doble vestido y más culto, hizo del Sutil un Académico, tanto más provechoso, como se espera con razón, para todos los Académicos, cuanto que conviene del todo a la fe cristiana y a las costumbres castas. Así lo juzgamos y testificamos de corazón Nosotros, los Doctores infrascritos de la Sociedad Sorbónica, en la sacra Facultad de París, a 25 de mayo del año 1672.
G. Lestocq, Profesor regio de sagrada Teología en la Sorbona.
A. Chevillier.
Mandato de Obediencia y Permiso del Reverendísimo Padre General.
Fray Francisco María Rhini de Politio, Ministro General de toda la Orden de los Hermanos Menores de nuestro Padre San Francisco, siervo suyo, y Comisario Apostólico en el Reino de Francia sobre todas las Provincias a nos sujetas, etc. Al amado Padre y Hermano nuestro en Cristo Claudio Frassen, Alumno de nuestra Provincia de Francia la mayor, Doctor en sacra Teología en París, y Professor del mismo en nuestro mayor Convento parisiense, salud sempiterna en el Señor.
Puesto que (según hemos sabido) ha sido publicada por ti una Obra titulada Scotus Academicus, etc., y deseas imprimirla para mayor gloria de Dios, exaltación de la doctrina escotista y honor de nuestra Orden; nosotros, deseosos de promover todo lo antedicho en cuanto podemos en el Señor, y entendiendo que tu libro aprovechará no poco en todas estas cosas, te otorgamos por la fuerza de estas nuestras letras la facultad, con mérito de saludable obediencia, para que, previo examen y aprobación de la misma Obra por los RR. PP. Teólogos eméritos de nuestra Orden y por los Doctores de la sacra Facultad de París, a saber, el Fray Claudio Domart, Guardián de este gran Convento, el Fray Andrés Houbereau y el Fray Carlos Mignet, y guardando además las sanciones Apostólicas y nuestras Constituciones, puedas mandarla a las prensas y tengas valor para ello. Dado en nuestro gran Convento parisiense, a veinte de abril, bajo autógrafo y sello mayor de nuestro oficio, en el año mil seiscientos setenta y uno.
Fray F. María Rhini de Politio, Ministro General.
Fray A. E. de Lossada, Secretario General de la Orden.
Aprobación y Permiso del R. P. Muy Reverendo Padre Claudio Domart, Doctor de París, y Guardián del mayor Convento de los HH. Menores de San Francisco.
Habiendo examinado tanto los escritos filosóficos precedentes como las lucubraciones sobre la vida espiritual, no podemos dejar de esperar que salga a la luz con el pleno aplauso de los teólogos el Scotus Academicus del Reverendo Padre Claudio Frassen, Doctor de París, y Lector General del gran Convento de los Hermanos Menores de San Francisco. Por ello, no solo permitimos que se confíe a la imprenta, sino que, en cuanto juzgamos esta Obra sumamente útil para el público, la deseamos de todo corazón. Dado en el dicho Convento de París el día diez de abril del año del Señor de mil seiscientos setenta y uno.
Fray C. Domart, humilde Guardián del gran Convento.
Aprobación del R. P. Carlos Miguet, Doctor de París, y Lector General en Teología en el gran Convento de los HH. Menores, y actualmente Guardián del mismo.
Por fin doy fe de que yo, el infrascrito, he leído por completo la Obra tan largamente deseada, con su Método utilísimo para nuestra Escuela, dirigido a exponer con elegancia y solidez la doctrina del Doctor Sutil, especialmente en el primer libro de las Sentencias: la cual verdaderamente lleva por título Scotus Academicus: pues será ornamento fortísimo y clarísimo de la disciplina escótica, gloria de nuestra Familia Seráfica, y camino fácil de los teólogos hacia la divina Sabiduría. De ahí que estime haber dicho poco al declararla digna de la imprenta; deseo además que el Autor, el R. P. Claudio Frassen, demuestre ser el legítimo heredero de la sutileza del Doctor Sutil, así como el Intérprete de su doctrina, y el más fiel expositor de la misma también en lo filosófico: por lo cual deseo vivamente que sea pulida en los tórculos, para provecho público, y como prenda singular de nuestra amistad hacia el Autor. Dado en París, en el gran Convento de los HH. Menores, a quince de abril, del año del Señor de mil seiscientos setenta y uno.
Fr. Carlos Miguet, Doctor en Teología, y Lector General.
Aprobación del Reverendísimo P. Andrés Houbereau, Doctor de París, Ex-Definidor General, y Ex-Provincial de la Provincia Mayor de Turena.
Yo, el infrascrito, Doctor en Teología en la Universidad de París, he leído y devorado el Libro titulado Scotus Academicus, compuesto por el R. P. Claudio Frassen, Doctor y Profesor de nuestro Orden en la misma Universidad: lo cual encontré elaborado con doctrina, orden y método singulares: pues en él se abren con tanta claridad, lucidez y fuerza los altísimos misterios de la fe, las dificultades más recónditas de la Teología, y los tesoros escondidos de la profundísima doctrina del mismo Escoto, y se acumulan con tal densidad de argumentos y razones, que apenas hasta ahora algún otro erudito los ha explicado de manera semejante. Por donde parece arrastrar tras sí, con el solo peso de su contenido y con una cierta dulce violencia, a cualesquiera lectores y a los ánimos de los hombres piadosos hacia su sentencia. Por lo cual, ya que esta grandísima obra contiene una doctrina fundadísima en las Escrituras, los Concilios, los Padres y los teólogos más graves, y nada hay en ella que no sea enteramente santo, nada que no sea piadoso, nada ajeno a la mente de la Iglesia Católica Apostólica y Romana, y nada que no respire la insigne erudición del Autor unida con igual piedad; la juzgo dignísima de salir a la luz, para que se difunda por todas las regiones cristianas, para gloria de Dios y utilidad pública. En París, en el gran Convento de los Franciscanos, a veinte de septiembre, del año arriba dicho de mil seiscientos setenta y uno.
Fr. Andrés Houbereau, Ex-Definidor General, y Ex-Provincial de la Provincia de Turena.