En quinto lugar, se duda si los clérigos en guerra justa pueden expoliar a los enemigos de sus bienes. De esto trata Silvestre, en la palabra Guerra III, q. 4.
A esta duda respondo en primer lugar que cuando es lícito al clérigo combatir, también es lícito que tome los bienes de los enemigos. Es manifiesto, porque el clérigo tiene derecho a pelear, luego tiene derecho al objeto de la guerra como otros soldados; pero los otros soldados pueden expoliar de sus bienes a los enemigos; luego también los clérigos.
En segundo lugar, afirmo que cuando al clérigo no le es lícito pelear, no le es lícito tomar los bienes de los enemigos. Es manifiesto, porque solo en guerra justa podemos expoliar de sus bienes a los enemigos: pero el que no tiene derecho a la guerra, no tiene por consiguiente derecho a expoliar a los enemigos de sus bienes.
En tercer lugar, afirmo que, si con la autoridad del príncipe que tiene derecho a la guerra, el clérigo combate, puede tomar los bienes de los enemigos, como los demás soldados. Se prueba, ya que el príncipe podría tomar esos bienes y el clérigo llevárselos; luego también el mismo clérigo puede tomarlos inmediatamente: pero quien en primer lugar confiere la potestad para combatir, le confiere también la potestad para tomarlo.
Afirmo, en cuarto lugar: si el clérigo sin la autoridad del príncipe tomara esos bienes, está obligado a restituirlos a aquellos de quienes son, a no ser que fueran bienes sustraídos en otro momento a esos clérigos; o también a no ser que el príncipe que sostiene con derecho una guerra justa, le ofreciera tales bienes. De otro modo, el clérigo entonces los tomaría injustamente.
De lo cual es manifiesto que los monjes apóstatas y los clérigos que están guerreando están obligados a la restitución de los bienes que toman; ya que hablando normalmente combaten sin la autoridad del príncipe; es más el jefe siempre ordena que esos tales [monjes y clérigos] salgan de su ejército. Pero si les constara la voluntad formal o interpretativa del príncipe, podrían tomar las pagas y despojos de los enemigos.