Scholastica commentaria in Secundam Secundae Summae Theologicae

Domingo Báñez

Scholastica commentaria in Secundam Secundae Summae Theologicae

Domingo Báñez (1528–1604)

Scholastica Commentaria de Fide, Spe et Charitate, Summa Theologiae II-II pars, Q. 40

First published 1586

Editorial notice: José Ángel García Cuadrado's scholarly introduction and bibliography to Q. 40 are available as a separate Spanish work under his own authorship, linked to this commentary. His Spanish translation of Q. 40 is attributed to him in the text metadata. Domingo Báñez's commentary on the Secunda Secundae of the Summa Theologiae. The work begins here with Q. 40, De bello, and is incomplete. Q. 40 is presented in Latin with José Ángel García Cuadrado's Spanish translation. Both languages are attributed separately in the text source metadata.

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Dedicatoria a Felipe II

Censura de fray Diego de Chaves

Sobre la guerra

Articulus I: Si hacer la guerra es siempre pecado

Dubitatio I: Si es lícita la guerra entre cristianos

Dubitatio II: Si la autoridad para iniciar la guerra se encuentra únicamente en el príncipe que no tiene superior en la tierra

Dubitatio III: Si al príncipe cristiano le es lícito solicitar el auxilio de soldados infieles o aceptar sus auxilios

Se duda en tercer lugar acerca de la primera condición: si al príncipe cristiano le es lícito cuando declara la guerra justa contra otro príncipe cristiano, solicitar la ayuda de soldados infieles, o aceptar sus auxilios.

Se argumenta, en primer lugar, por la parte negativa. Ya que, en 2 Crónicas, c. 16 reprende la Escritura al rey Asa, porque llamó al ejército de Siria en su ayuda contra el rey de Israel. Y le dijo el Profeta: “has obrado neciamente, por tanto; y por eso surgirán contra ti guerras”. Y en el mismo libro, c. 19 es reprehendido el rey Josafat porque ofreció auxilio al impío rey Acaz; y le dijo el profeta: “¿Ofreces auxilio al impío, y haces amistad con quienes odian al Señor? Por esta razón merecerás la ira de Dios”. Y santo Tomás más abajo en la q. 186, a. 10, ad 2, enseña que estos reyes pecaron no por malicia sino por la debilidad de la inclinación humana; luego es ilícito este auxilio.

En segundo lugar, se arguye que acerca de esta causa el rey de nombre Francisco de Francia fue el primero que dio mal ejemplo entre los príncipes cristianos, ya que acudió en auxilio de los turcos contra Carlos Quinto, rey de España; luego esto era ilícito.

En esta duda se ha de suponer la doctrina común de los teólogos que hay muchas cosas que son en sí mismas y absolutamente lícitas que en razón del escándalo o de otras circunstancias se vuelven ilícitas; por ejemplo, comer carne es lícito hablando esencialmente; pero en razón del escándalo puede ser ilícito. Por esta razón decía el Apóstol en Romanos 14 y en 1 Corintios 8 que no se comiera carne cuando el hermano fuera escandalizado u ofendido por ello.

Supuesto esto se enuncia la primera conclusión. Si hablamos de modo absoluto y esencialmente es lícito llamar en auxilio a soldados extraños e infieles para una guerra justa. Esta conclusión enseña Cayetano en este artículo, cuando dice que es lícito pedir ayuda para una guerra justa incluso a soldados extranjeros. Pero es más claro lo que enseña Silvestre en la palabra Guerra I, q. 8, conclusión 3; y Juan Major en 4 dist. 15, q. 15; y es una sentencia común de los doctores. Se prueba, en primer lugar, porque Judas Macabeo, como es patente en I Macabeos 8 entró en alianza con los romanos para mutuamente ayudarse en la guerra cuya alianza confirmó después Jonatán su hermano en el c. 12, y después Simón, en el c. 14. Y de modo semejante Carlos V por consejo de los teólogos, en la guerra contra los franceses utilizó a soldados germanos que eran infieles luteranos; luego es lícito. En segundo lugar, se prueba: en guerra justa es justo hacer uso de la ayuda de las bestias, como los elefantes, leones, etc.; luego es lícito usar la ayuda de los soldados infieles. En tercer lugar, es lícito –hablando esencialmente– a los príncipes cristianos recibir ayuda de los infieles en guerra justa, incluso si la guerra fuera contra cristianos; luego con más razón será lícito su auxilio. El antecedente se prueba, en primer lugar, porque Abraham en Génesis 14 ofreció auxilio al rey de Sodoma, y luchó contra sus enemigos, aunque también hizo esto para liberar a Lot. Acerca de lo cual se ha de consultar a san Agustín, libro 16 La Ciudad de Dios, c. 22. En segundo lugar, se prueba el antecedente, porque David ofreció auxilio a Achis rey de Palestina contra el ejército de Israel, como es manifiesto en I Reyes, c. 28 y 29, donde consta que prestó auxilio a los infieles contra fieles. Acerca de esto se ha de ver al Abulense en el mismo capítulo 28, q. 5. En tercer lugar, se prueba el antecedente, porque Jonatán envió muchos soldados en ayuda del rey Demetrio, infiel, como consta por I Macabeos, c. 11.

Segunda conclusión. De modo accidental y en razón de otras circunstancias puede suceder que sea ilícito y gravísimo pecado llamar a soldados infieles en ayuda contra cristianos. Esta conclusión se prueba, en primer lugar, con los argumentos presentados al principio, que la prueban. En segundo lugar, se prueba, porque generalmente suele propagarse un gran escándalo en la república cristiana por la llamada a los infieles. Se prueba en tercer lugar, porque los mismos infieles que llaman en su ayuda, generalmente caen en el mal, ya que ni sirven a los derechos de la guerra, ni muestran reverencia a los lugares sagrados, sino que profanan todas las cosas, y llevan cautivos a los niños, para hacerlos apostatar, y con otras muchas calamidades arruinan todas las cosas. Por esta razón se dice con motivo que el rey Francisco de Francia hizo un mal a los cristianos. Y por esto es manifiesta la solución al segundo argumento.

Al primer argumento puede responderse, en primer lugar, que incluso esos dos reyes quizás pecaron pidiendo auxilio o prestándolo. Porque de ello se originó el escándalo en el pueblo de Dios y un detrimento del honor divino, como afirmamos en la conclusión segunda. En segundo lugar, que Asa cuando tuvo como enemigo al Rey de Israel estaba convencido de tener confianza en el auxilio del Señor, por cuya obra poco antes logró superar al gran ejército de los etíopes, como es manifiesto por el c. 14. Y por esta razón pecó poniendo su esperanza en el auxilio del rey de Siria. Así enseña Ambrosio en la oración Sobre la muerte de Teodosio, y san Juan Crisóstomo, en la Homilía 1 en el comentario inacabado de Mateo. Y se ha de leer al Abulense sobre este c. 16 , q. 17, donde disputa de qué modo Asa pensaba tener confianza en el Señor, y de qué modo pecó llamando al ejército de Siria. Que pecó por no tener confianza en el Señor, por eso también se puede seguir que en el mismo c. 16, hacia el final, se hace notar, que en su enfermedad llamó a los médicos no confiando en su Dios. Lo cual también advirtió san Ambrosio en el comentario Sobre la Epístola a los Romanos, c. 3, en esas palabras: “no hay quien descanse en Dios”. En tercer lugar, se responde que Josafat solo por el grado de amistad que contrajo y mantuvo con el impío rey Acaz, cometió pecado, como muestra el Abulense en 2 Paralipoumenos c. 18, q. 47. Sin embargo, también pecó porque prestó auxilio y lo necesario para la guerra, como enseña san Agustín, en el libro 2 Contra Epístola Parmeniani, c. 18; y el Crisóstomo en esa Homilía 1 incompleta, donde con la Sagrada Escritura una y otra cosa objeta, tanto el auxilio como la amistad, como es patente por el mismo contexto.

Dubitatio IV: Si hay obligación de restituir cuando se hace la guerra con autoridad privada

Dubitatio V: Si en caso de duda se puede declarar la guerra

Dubitatio VI: Si los soldados están obligados a examinar la justicia de la guerra

Dubitatio VII: Si hay obligación de restituir los daños causados en la guerra

Dubitatio VIII: Si el príncipe que declara la guerra justa está obligado a aceptar la restitución que le ofrece el otro príncipe

Dubitatio IX: Si el príncipe que comienza la guerra con intención no recta está obligado a reparar

Dubitatio X: Si en guerra justa es lícito inferir males a los que han causado daño

Dubitatio XI: Si es lícito quitar la vida a inocentes en una guerra justa

Dubitatio XII: Si en guerra justa es lícito reducir a servidumbre a inocentes

Dubitatio XIII: Si es lícita la fuga de los cautivos

Dubitatio XIV: Sobre las obligaciones de los soldados y príncipes

Articulus II: Si es lícito a los clérigos y a los obispos combatir

Dubitatio I: Si la prohibición afecta a todos los clérigos

Dubitatio II: Si la prohibición es de derecho divino

Dubitatio III: Si los clérigos pueden guerrear sin permiso del Pontífice

Dubitatio IV: Si los clérigos que combaten sin licencia incurren en irregularidad canónica

Dubitatio V: Si es lícito que los clérigos expolien de sus bienes a los enemigos

Dubitatio VI: Si es lícito a los soldados tomar bienes de los clérigos o de la Iglesia

Articulus III: Si es lícito usar de estratagemas en las guerras

Dubitatio I: Si la promesa hecha a los enemigos se ha de observar en toda circunstancia

Dubitatio II: Si a quien no cumple la promesa se le ha de mantener la confianza

Articulus IV: Si es lícito combatir en días festivos

Dubitatio I: Si solo la guerra defensiva es lícita en día festivo

Dubitatio II: Si combatir en día de fiesta sin necesidad es pecado mortal

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