Philebus
Plato (428–347 BC)
Plato's Philebus in the Greek text edited by John Burnet, with Harold North Fowler's English translation.
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[60] Sócrates: Las que ya hemos mencionado; pero, a mi parecer, es una buena máxima la que ordena que se insista dos y tres veces sobre lo que es bien.
Protarco: Convengo en ello.
Sócrates: En nombre de Júpiter, estame atento. He aquí, según recuerdo, lo que dijimos al principio de esta discusión.
Protarco: ¿Qué? [126]
Sócrates: Filebo sostenía que el placer es el fin legítimo de todos los seres animados y el objeto a que deben tender; que es el bien de todos y que estas dos palabras: bueno y agradable, pertenecen, hablando con exactitud, a una sola y misma naturaleza. Sócrates, por el contrario, pretendía primero, que, como lo bueno y lo agradable son dos nombres diferentes, expresan igualmente dos cosas de una naturaleza distinta y que la sabiduría participa más de la condición del bien que el placer. ¿No es esto, Protarco, lo que entonces se dijo por una y otra parte?
Protarco: Seguramente.
Sócrates: ¿No convinimos entonces y convenimos ahora en lo siguiente?
Protarco: ¿En qué?
Sócrates: En que la naturaleza del bien tiene ventajas sobre todas las demás cosas en esto.
Protarco: ¿En qué?
Sócrates: En que el ser animado que está en posesión plena, entera, no interrumpida durante toda la vida, del bien, no tiene necesidad de ninguna otra cosa, porque aquel le basta por completo. ¿No es así?
Protarco: Sí.
Sócrates: ¿No hemos procurado considerar con el pensamiento dos especies de vidas, absolutamente distintas la una de la otra, en las que hemos hallado, de una parte, el placer [127] sin ninguna mezcla de sabiduría, y de otra, la sabiduría exenta igualmente de todo placer?
Protarco: Lo confieso.
Sócrates: ¿Ha parecido a ninguno de nosotros que cada una de estas condiciones se baste a sí misma?
Protarco: ¿Cómo podía parecernos?
Sócrates: Si entonces nos hemos separado en algo de la verdad, vuélvanos al camino el que pueda, y explíquese mejor. A este fin, debe comprender bajo una sola idea la memoria, la ciencia, la sabiduría, la opinión verdadera, y examinar si hay alguno que, privado de todo esto, consienta en gozar de cosa alguna, ni aun de los placeres, por grandes que se les suponga, sea por el número, sea por la vivacidad, si carece de la opinión verdadera tocante a la alegría que siente, si no conoce en manera alguna cuál es el sentimiento que experimenta, y si no conserva el menor recuerdo por más o menos tiempo. Lo mismo puedes decir de la sabiduría, y mira, si podría escogerse la sabiduría sin ningún placer, por pequeño que fuera, más bien que con algún placer; o todos los placeres del mundo sin sabiduría más bien que con alguna sabiduría.
Protarco: Eso no puede ser, Sócrates, y no es cosa de volver tantas veces a la carga, repitiendo lo que hemos dicho.