Philebus
Plato (428–347 BC)
Plato's Philebus in the Greek text edited by John Burnet, with Harold North Fowler's English translation.
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[59] Sócrates: Lo que te ha obligado a pensar así, ¿no ha sido la observación que has hecho, de que la mayor parte de las artes y de las ciencias, que tienen por objeto este mundo, dan mucho a las opiniones y examinan con grande aplicación lo que a ellas pertenece? Por ejemplo, cuando alguno se propone estudiar la naturaleza, ya sabes que ocupa toda su vida en averiguar cómo ha sido producido este universo, y cuáles son los efectos y causas de lo que en él pasa. ¿No es esto lo que decimos?
Protarco: Sí.
Sócrates: ¿No es cierto que el objeto que este hombre se propone en sus investigaciones no es lo que existe siempre, sino lo que se hace, lo que se hará y lo que se ha hecho?
Protarco: Es muy cierto.
Sócrates: ¿Podemos decir que hay algo de evidente, conforme a la más exacta verdad, en lo que nunca ha existido, ni existirá, ni existe en lo presente de una manera estable?
Protarco: ¿Y el medio?
Sócrates: ¿Cómo tendremos conocimientos sólidos sobre objetos que no tienen ninguna consistencia? [124]
Protarco: Creo que no puede haberlos.
Sócrates: Por consiguiente, la verdad pura no se encuentra en la inteligencia y en la ciencia que se tiene de estos objetos.
Protarco: No es posible.
Sócrates: Por lo tanto, es preciso que dejemos esto a un lado, tú, yo, Gorgias y Filebo; y escuchando sólo a la razón, debemos afirmar lo siguiente.
Protarco: ¿Qué?
Sócrates: Que la estabilidad, la pureza, la verdad y lo que nosotros llamamos sinceridad, no se encuentran sino en lo que subsiste siempre, en el mismo estado, de la misma manera, sin ninguna mezcla, y en seguida en lo que más se aproxime a esto; y que todo lo demás no debe ser colocado sino después y en grado inferior.
Protarco: Nada más cierto.
Sócrates: Por lo que toca a los nombres que expresan estos objetos, ¿no es muy justo dar los más bellos a los más bellos objetos?
Protarco: Sin duda.
Sócrates: ¿No son los nombres más preciosos los de inteligencia y sabiduría?
Protarco: Sí.
Sócrates: Pueden ser aplicados con justa razón y con exacta [125] verdad a los pensamientos que tienen por objeto el ser real.
Protarco: Seguramente.
Sócrates: Lo que antes he sometido a nuestro juicio no es otra cosa que estos nombres.
Protarco: Es cierto, Sócrates.
Sócrates: Sea así. Y si alguno dijese, que nos parecíamos a obreros, a cuya disposición se pusiese la sabiduría y el placer como materiales que deben amalgamarse, para formar una obra, ¿no sería exacta esta comparación?
Protarco: Muy exacta.
Sócrates: ¿Convendrá ahora hacer esta amalgama?
Protarco: Sin duda.
Sócrates: ¿Pero no será mejor que recordemos antes ciertas cosas?
Protarco: ¿Cuáles?