Philebus
Plato (428–347 BC)
Plato's Philebus in the Greek text edited by John Burnet, with Harold North Fowler's English translation.
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[55] Protarco: Por lo menos en esta disposición se muestran.
Sócrates: ¿No convendrá todo el mundo en que la alteración de un fenómeno es lo contrario de su generación?
Protarco: Sin duda.
Sócrates: Así es que el que escoge la vida del placer, escoge la generación y la alteración, y no el tercer estado en el que no tienen lugar el placer, ni el dolor, y sí la más pura sabiduría.
Protarco: Veo bien, Sócrates, que es el más grande de los absurdos poner el bien del hombre en el placer.
Sócrates: Es cierto. Digamos ahora lo mismo de otra manera.
Protarco: ¿De qué manera?
Sócrates: ¿Cómo puede dejar de ser un absurdo que, no existiendo nada bueno, nada bello, en el cuerpo, ni en ninguna otra cosa, y sí sólo en el alma, pueda ser el placer el único bien de esta misma alma, y que la fuerza, la templanza, la inteligencia y todos los demás bienes de que está [116] dotada puedan despreciarse? ¿No sería también absurdo decir que el que no experimenta placer y sí dolor, es malo durante todo el tiempo que sufre, aunque por otra parte sea el hombre más virtuoso del mundo? Y por el contrario, que el que experimenta placer, sólo por esto se le haya de tener por virtuoso, y tanto más cuanto mayor sea el placer?
Protarco: Todo eso, Sócrates, es absurdo.
Sócrates: Pero no se nos eche en cara, que, después de haber examinado el placer con el mayor rigor, parece que queremos desentendernos en cierta manera de la inteligencia y de la ciencia. Ataquémoslas con resolución por todos rumbos, para ver si tienen algún punto débil, hasta que, descubierto lo más puro de su naturaleza, nos sirvamos en el juicio que debemos formar en común de lo que la inteligencia de una parte y el placer de otra tienen de más real en sí.
Protarco: Muy bien.
Sócrates: ¿No se dividen las ciencias en dos ramas, que tienen a mi juicio por objeto, la una, las artes mecánicas, y la otra la educación, ya del alma, ya del cuerpo? ¿No es así?
Protarco: Sí.
Sócrates: Veamos por el pronto, con relación a las artes mecánicas, si en ciertos conceptos participan más de la ciencia y menos en otros, y si es preciso mirar como muy pura la parte que afecta a la ciencia, y como muy impura la otra.
Protarco: Sin duda. [117]
Sócrates: Separemos, pues, en las artes las que están a la cabeza de las demás.
Protarco: ¿Qué artes y cómo las separaremos?
Sócrates: Por ejemplo, si se separa de las artes la de contar, medir y pesar, lo que quede, a decir verdad, será bien poca cosa.
Protarco: Convengo en ello.