Philebus

Plato

Philebus

Plato (428–347 BC)

Plato's Philebus in the Greek text edited by John Burnet, with Harold North Fowler's English translation.


Section 11

Section 12

Section 13

Section 14

Section 15

Section 16

Section 17

Section 18

Section 19

Section 20

Section 21

Section 22

Section 23

Section 24

Section 25

Section 26

Section 27

Section 28

Section 29

Section 30

Section 31

Section 32

Section 33

Section 34

Section 35

Section 36

Section 37

Section 38

Section 39

Section 40

Section 41

Section 42

Section 43

Section 44

Section 45

Section 46

Section 47

Section 48

Section 49

Section 50

Section 51

Section 52

Section 53

Section 54

[54] Sócrates: Quizá, querido mío, lo comprenderás mejor aún a medida que avancemos en la discusión. [113]

Protarco: Sin duda.

Sócrates: Consideremos ahora otras dos cosas.

Protarco: ¿Cuáles?

Sócrates: La una, el fenómeno; la otra, el ser.

Protarco: Admito estas dos cosas: el ser y el fenómeno.

Sócrates: Muy bien. ¿Cuál de las dos diremos que está hecha a causa de la otra: el fenómeno a causa de la existencia, o la existencia a causa del fenómeno?

Protarco: Me preguntas, si la existencia es lo que es a causa del fenómeno.

Sócrates: Así parece.

Protarco: En nombre de los dioses, ¿qué pregunta es esta?

Sócrates: Es la siguiente, Protarco. Di; ¿la construcción de los buques se hace en vista de los buques o los buques en vista de su construcción, y así de las demás cosas de la misma naturaleza? He aquí, Protarco, lo que quiero saber de ti.

Protarco: ¿Por qué no te respondes a ti mismo?, Sócrates.

Sócrates: No hay inconveniente; pero quiero que tomes parte en lo que yo diga.

Protarco: Con gusto.

Sócrates: Digo, pues, que los ingredientes, los instrumentos, los [114] materiales de todas las cosas entran aquí en vista de algún fenómeno; que todo fenómeno se verifica, ya en vista de una existencia, ya en vista de otra; y la totalidad de los fenómenos en vista de la totalidad de las existencias.

Protarco: Eso es muy claro.

Sócrates: Por consiguiente, si el placer es un fenómeno, es indispensable que se verifique en vista de alguna existencia.

Protarco: Convengo en ello.

Sócrates: Pero la cosa, en vista de la que es hecho siempre lo que se hace en vista de otra cosa, debe ser puesta en la clase del bien; y es preciso poner, querido mío, en otra clase lo que se hace en vista de otra cosa.

Protarco: De toda necesidad.

Sócrates: Luego si el placer es un fenómeno, ¿no tendremos razón para ponerlo en otra clase que la del bien?

Protarco: Tienes razón.

Sócrates: Así, pues, como dije al empezar esta discusión, es preciso estar agradecido al que nos ha hecho conocer que el placer es un fenómeno y que no tiene absolutamente existencia por sí mismo; porque es evidente que el que esto sostiene, se burla de los que dicen que el placer es el bien.

Protarco: Seguramente.

Sócrates: Este mismo se burlará también sin duda de los que hacen consistir toda su felicidad en los fenómenos. [115]

Protarco: ¿Cómo y de quién hablas?

Sócrates: De los que, matando el hambre, la sed y otras necesidades semejantes, que se satisfacen por medio de fenómenos, se regocijan con estos por el placer que les causan; y dicen que no querrían vivir si no estuviesen sujetos a la sed y al hambre, y si no experimentasen todas las sensaciones, que se pueden llamar consecuencias de esta clase de necesidades.

Section 55

Section 56

Section 57

Section 58

Section 59

Section 60

Section 61

Section 62

Section 63

Section 64

Section 65

Section 66

Section 67

↑ Top of work