Philebus
Plato (428–347 BC)
Plato's Philebus in the Greek text edited by John Burnet, with Harold North Fowler's English translation.
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[50] Protarco: Es evidente que estamos gozosos.
Sócrates: ¿No hemos dicho que la envidia es la que produce en nosotros este sentimiento de alegría, en presencia de los males de nuestros amigos?
Protarco: Necesariamente.
Sócrates: De esta reflexión resulta que cuando nos reímos de la parte ridícula de nuestros amigos, mezclamos el placer con la envidia, y, por consiguiente, el placer con el dolor, puesto que ya hemos reconocido que la envidia es un dolor del alma, el reír un placer, y que estas dos cosas se encuentran juntas en tal caso.
Protarco: Es cierto.
Sócrates: Esto nos hace conocer que en las lamentaciones y tragedias, no sólo del teatro, sino en la tragedia y comedia de la vida humana, el placer va mezclado con el dolor, así como en otras muchas cosas.
Protarco: Es imposible dejar de convenir en ello, Sócrates, por más que se quiera sostener lo contrario.
Sócrates: Hemos propuesto la cólera, el pesar, el temor, el amor, los celos, la envidia y demás pasiones semejantes, como otras tantas afecciones, donde encontraríamos mezcladas dos cosas que hemos repetido tantas veces; ¿no es así?
Protarco: Sí. [106]
Sócrates: Esto ha sido ya explicado con relación a las quejas dolorosas, a la envidia y a la cólera.
Protarco: Así es.
Sócrates: ¿No faltan aún muchas pasiones que considerar?
Protarco: Sí, verdaderamente.
Sócrates: ¿Por qué razón principal crees tú que me he propuesto hacer patente esta mezcla en la comedia? ¿no es para persuadirte de que es fácil probar lo mismo en los temores, en los amores y en las demás pasiones, y para que, teniendo esto por evidente, me dejes en libertad y no me obligues a prolongar el discurso, probando que esto tiene lugar en todo lo demás, y que tú concibes generalmente que el cuerpo sin el alma, el alma sin el cuerpo, y ambos en común, experimentan mil afecciones, en las que el placer va mezclado con el dolor? Dime ahora si me darás libertad, o si me obligarás a continuar esta conversación hasta media noche. Dos palabras aún; espero obtener de ti que me dejes libre, comprometiéndome a darte mañana razón de todo esto. Por ahora mi designio es desenvolver lo que me resta por decir, para llegar al juicio que Filebo exige de mí.
Protarco: Has hablado bien, Sócrates. Acaba como te agrade lo que te falta por decir.
Sócrates: Según el orden natural de las cosas, después de los placeres mezclados, es necesario, hasta cierto punto, que consideremos a su vez los que no tienen mezcla.