Philebus
Plato (428–347 BC)
Plato's Philebus in the Greek text edited by John Burnet, with Harold North Fowler's English translation.
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[48] Sócrates: ¿No proporcionan placeres inexplicables? Con respecto al resentimiento y a la cólera, ¿tendremos que recordar las palabras de Homero, que dice: la cólera mas dulce que [100] la miel, que corre del panal1, enardece algunas veces al sabio mismo; y recordar también los placeres mezclados con el dolor en nuestras quejas y pesares?
Protarco: No es necesario recordarlo; confieso que las cosas suceden así y no de otra manera.
Sócrates: También debes recordar lo que acontece en las representaciones trágicas, donde se llora al mismo tiempo que se ríe.
Protarco: ¿Por qué no?
Sócrates: ¿No sabes que en la comedia misma nuestra alma se ve afectada por una mezcla de placer y de dolor?
Protarco: Yo no lo veo claramente.
Sócrates: En verdad, Protarco, que el sentimiento, que se experimenta entonces, no es fácil de distinguir.
Protarco: Por lo menos no lo es para mí.
Sócrates: Tratemos, pues, de aclararlo, por lo mismo que es más confuso. Esto nos servirá para descubrir más fácilmente cómo el placer y el dolor se encuentran mezclados con otros sentimientos.
Protarco: Habla.
Sócrates: ¿Miras como un dolor del alma lo que se llama envidia?
Protarco: Sí. [101]
Sócrates: Sin embargo, vemos que el envidioso se regocija con el mal de su prójimo.
Protarco: Y mucho.
Sócrates: La ignorancia y lo que se llama necedad, ¿no son un mal?
Protarco: Sin duda.
Sócrates: Sentado esto, ¿concibes bien cuál es la naturaleza del ridículo?
Protarco: Tienes que decírmelo.
Sócrates: Tomándolo en general, es una especie de vicio, un cierto hábito; y lo propio de este vicio es el producir en nosotros un efecto contrario a lo que prescribe la inscripción de Delfos.
Protarco: ¿Hablas, Sócrates, del precepto: conócete a ti mismo?
Sócrates: Sí; y es evidente, que la inscripción diría lo contrario, si dijera: no te conozcas en manera alguna.
Protarco: Seguramente.
Sócrates: Procura, Protarco, dividir esto en tres.
Protarco: ¿Cómo? Temo no poder hacerlo.
Sócrates: Es decir, que quieres que yo haga esta división.
Protarco: No sólo lo quiero, sino que te lo suplico. [102]
Sócrates: ¿No es indispensable, que los que no se conocen a sí mismos, estén en tal ignorancia con relación a una de estas tres cosas?
Protarco: ¿Qué cosas?
Sócrates: En primer lugar, con relación a las riquezas, imaginándose ser más ricos que lo que son en realidad.
Protarco: Muchos son los atacados de esta enfermedad.
Sócrates: Hay también otros, que se creen más grandes y más bellos que lo que son realmente, y que se consideran dotados de todas las cualidades del cuerpo en un grado superior a la verdad.
Protarco: Seguramente.
Sócrates: Pero el mayor número, a mi parecer, es el de los que se engañan respecto a las cualidades del alma, imaginándose ser mejores que lo que son. Esta es la tercera especie de ignorancia.
Protarco: Es cierto.