Philebus
Plato (428–347 BC)
Plato's Philebus in the Greek text edited by John Burnet, with Harold North Fowler's English translation.
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[46] Protarco: Necesariamente.
Sócrates: Consideremos cuál es la naturaleza de los placeres que causan ciertas enfermedades.
Protarco: ¿Qué enfermedades?
Sócrates: Los placeres de ciertas enfermedades vergonzosas, a las que tienen estos hombres austeros una extrema aversión.
Protarco: ¿Qué placeres?
Sócrates: Por ejemplo, los que nacen de la curación de la lepra, por la fricción, y de males semejantes, que no tienen necesidad de otro remedio. En nombre de los dioses, ¿qué es lo que se experimenta en aquel acto, placer o dolor?
Protarco: Me parece, Sócrates, que es una especie de dolor mezclado de placer.
Sócrates: Nunca hubiera propuesto este ejemplo por miramiento a Filebo; pero, Protarco, si no examináramos a fondo estos placeres y todos los de la misma naturaleza, jamás llegaríamos a descubrir lo que buscamos.
Protarco: Es preciso entrar en el examen de los placeres que tienen afinidad con estos.
Sócrates: ¿Hablas de los placeres que están mezclados?
Protarco: Sin duda. [97]
Sócrates: De estos, los unos, que pertenecen al cuerpo, se verifican en el cuerpo mismo; los otros, que tocan al alma, se verifican igualmente en el alma. también encontraremos ciertas mezclas de placeres y dolores, que pertenecen al mismo tiempo al cuerpo y al alma, a las que unas veces se da el nombre de placer y otras el de dolor.
Protarco: ¿Cómo?
Sócrates: Cuando en el restablecimiento o alteración del organismo se experimentan al mismo tiempo dos sensaciones contrarias; si teniendo frío, por ejemplo, se calienta, o teniendo calor, se refresca, y se procura una de estas sensaciones para libertarse de la otra; entonces, mezclados lo dulce y lo amargo, como se dice, y no pudiendo separarse sino con mucha dificultad, causan en el alma un desorden y después un violento combate.
Protarco: Es enteramente cierto.
Sócrates: Esta especie de mezclas, ¿no se forman de una dosis, ya igual, ya desigual, de dolor y de placer?
Protarco: Sin duda.
Sócrates: Entre las mezclas, en que el dolor supera al placer, coloca las sensaciones mixtas de la sarna y de otras comezones, cuando el humor que se inflama es interno, sin que la fricción y el movimiento, que no llegan hasta él, hagan otra cosa que suavizar el cutis, ya se valga del calor, ya de agua fría, experimentando algunas veces placeres muy grandes en medio de un natural desasosiego; o bien, por el contrario, cuando el mal es externo y se le [98] obliga a producir en el interior, de una u otra manera, un placer mezclado de dolor, sea esparramando por fuerza los humores amontonados, sea reuniendo los humores esparcidos, produciéndose así a la vez placer y dolor.