Philebus
Plato (428–347 BC)
Plato's Philebus in the Greek text edited by John Burnet, with Harold North Fowler's English translation.
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[45] Sócrates: Los placeres, cuyo goce nos es fácil, y que son al mismo tiempo los mayores, como se dice muchas veces, ¿no son los que se refieren al cuerpo?
Protarco: Sin duda alguna.
Sócrates: ¿Son y se hacen más grandes respecto de los enfermos en sus enfermedades, que respecto de las personas sanas? Procuremos no dar un paso en falso, respondiendo sin reflexión.
Protarco: ¿Cómo?
Sócrates: Diremos quizá que son mayores en los que están sanos.
Protarco: Así parece.
Sócrates: ¿Pero qué?, ¿no son los placeres más vivos aquellos cuyos deseos son más violentos?
Protarco: Es cierto.
Sócrates: Los que están atormentados por la fiebre y otras enfermedades semejantes, ¿no tienen más sed, más frío, e igualmente otras afecciones, que experimentan por el intermedio del cuerpo?, ¿no advierten más necesidades, y cuando las satisfacen, no experimentan un gran placer?, ¿dejaremos de confesar que esto es lo que pasa?
Protarco: Seguramente, me parece bien.
Sócrates: Pero más aún; ¿no será hablar discretamente, si [95] decimos, que si se quiere conocer cuáles son los placeres más vivos, no es el estado de salud, en el que debemos fijar nuestras miradas, sino en el estado de enfermedad? Guárdate por lo demás de pensar que yo te pregunte, si los enfermos tienen más placeres que los sanos, puesto que debes figurarte que busco la magnitud del placer, y que te pregunto dónde se encuentra de ordinario con más vehemencia; porque nuestro objeto, decimos, es el descubrir la naturaleza del placer, y saber lo que piensan los que sostienen que él no existe por sí mismo.
Protarco: Comprendo poco más o menos lo que quieres decir.
Sócrates: Nos lo demostrarás mejor luego, cuando respondas, Protarco. ¿Adviertes en la vida estragada, no digo un mayor número, pero sí más grandes y considerables placeres, en cuanto a la vehemencia y vivacidad, que en una vida moderada? Fíjate bien en lo que me has de responder.
Protarco: Concibo tu pensamiento y noto una gran diferencia entre estas dos vidas. Los hombres templados, en efecto, se contienen por aquella máxima, que se les repite de continuo: nada en demasía, máxima a la que ellos se conforman; mientras que los libertinos se entregan a los excesos del placer hasta perder la razón, y prorrumpir en gritos extravagantes.
Sócrates: Muy bien. Si esto es así, es evidente, que los mayores placeres, como los mayores dolores, están ligados, no a una vida buena, sino a una mala disposición del alma y del cuerpo.
Protarco: Lo confieso. [96]
Sócrates: Necesitarnos escoger algunos y examinar en ellos lo que nos obliga a llamarlos muy grandes.