Philebus
Plato (428–347 BC)
Plato's Philebus in the Greek text edited by John Burnet, with Harold North Fowler's English translation.
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[44] Sócrates: Se imaginan que saborean el placer, cuando están exentos de dolor.
Protarco: Por lo menos, así lo dicen.
Sócrates: Se imaginan también tener placer, porque de otro modo no lo dirían. [92]
Protarco: Así parece.
Sócrates: De manera que en este punto tienen una opinión falsa, si es cierto que la ausencia del dolor es diferente por su naturaleza del sentimiento del placer.
Protarco: Son diferentes.
Sócrates: ¿Diremos, como antes, que son tres cosas con relación a nosotros, o que no hay más que dos; el dolor, que es un mal para los hombres, y la ausencia del dolor, que es un bien por sí mismo, y que se califica de placer?
Protarco: ¿A qué viene promover esta cuestión?, Sócrates. Yo no encuentro la razón.
Sócrates: Ya veo, Protarco, que tú no conoces los enemigos de Filebo.
Protarco: ¿Quiénes son?
Sócrates: Son hombres que pasan por muy entendidos en el conocimiento de la naturaleza, y que sostienen que no hay absolutamente placeres1.
Protarco: ¿Cómo?
Sócrates: Dicen, que lo que los partidarios de Filebo llaman placer, no es más que la carencia de dolor.
Protarco: ¿Nos aconsejas que sigamos su opinión? ¿Qué es lo que piensas?, Sócrates. [93]
Sócrates: De ninguna manera. Sólo quiero que los oigamos como si fueran adivinos de cierta clase, que no auguran según las reglas del arte sino guiados por un natural generoso, y que sintiendo gran aversión a todo lo que tiene el carácter de placer, y persuadidos de que nada de bueno hay en él, toman lo que tiene de atractivo, no por un placer real, sino por una ilusión. Bajo este concepto es como quiero que escuches y examines los discursos que el mal humor les inspira. Ahora, en punto a la realidad de los placeres, yo te diré después mi pensamiento, a fin de que, sobre la base de estas dos opiniones, y cuando hayamos considerado bien cuál es la naturaleza del placer, formemos un juicio con conocimiento de causa.
Protarco: Tienes razón.
Sócrates: Sigamos, pues, el rastro del mal humor de estos hombres, de que hemos hablado, como si combatieran con nosotros. He aquí, a mi parecer, lo que dicen, comenzando por un punto bastante elevado. Si quisiéramos conocer la naturaleza de cualquiera cosa, sea la que sea, por ejemplo, de la dureza, ¿no la conoceríamos mejor, fijándonos en lo que hay de más duro, que entreteniéndonos en lo que sólo tiene un cierto grado de dureza? Protarco, es preciso que respondas a estos hombres cabilosos y también a mí.
Protarco: Así lo quiero yo; y digo, que para esto es preciso fijarse en las cosas más duras.
Sócrates: Por consiguiente, si quisiéramos conocer el placer y su naturaleza, no deberíamos fijarnos en placeres de un grado inferior, sino en los que pasan por más grandes y más vivos. [94]
Protarco: No hay nadie que te niegue esto.