Philebus

Plato

Philebus

Plato (428–347 BC)

Plato's Philebus in the Greek text edited by John Burnet, with Harold North Fowler's English translation.


Section 11

Section 12

Section 13

Section 14

Section 15

Section 16

Section 17

Section 18

Section 19

Section 20

Section 21

Section 22

Section 23

Section 24

Section 25

Section 26

Section 27

Section 28

Section 29

Section 30

Section 31

Section 32

Section 33

Section 34

Section 35

Section 36

Section 37

Section 38

Section 39

Section 40

Section 41

[41] Protarco: Lo que dices, Sócrates, es muy diferente. Ordinariamente, no es la falsedad la que decide si los dolores y los placeres son malos, sino otros grandes vicios a que están sujetos.

Sócrates: Sentado esto, hablaremos más adelante de los placeres malos, y que lo son por cualquiera otro vicio, si insistimos en esta opinión. Al presente, es preciso hablar de los placeres falsos que se encuentran y se forman de otra manera en nosotros frecuentemente y en gran número. Esto nos servirá quizá para el juicio que deberemos formar.

Protarco: ¿Cómo podemos menos de hablar de ellos, si es cierto que hay tales placeres? [85]

Sócrates: Pues los hay, Protarco, según mi opinión; y admitida esta, es imposible dejar de examinarla.

Protarco: Muy bien.

Sócrates: Así pues, abordemos esta cuestión, y probemos en ella nuestras fuerzas como atletas.

Protarco: Abordémosla.

Sócrates: Hemos dicho un poco más arriba, si mal no recuerdo, que cuando existe en nosotros lo que se llama deseo, las afecciones que experimenta el cuerpo nada tienen de común con las del alma.

Protarco: Me acuerdo; así se dijo.

Sócrates: ¿No es cierto, que quien desea una manera de ser opuesta a la del cuerpo es el alma, y que el cuerpo es el que recibe el dolor o el placer, como consecuencia de la acción que experimenta?

Protarco: Es cierto.

Sócrates: Atiende ahora a lo que en tal caso sucede.

Protarco: Habla.

Sócrates: Sucede, pues, que el dolor y el placer están presentes en nosotros a la vez, y que el alma experimenta al mismo tiempo las sensaciones opuestas de estas afecciones que se combaten. Todo esto ya lo hemos visto.

Protarco: Sí, en efecto. [86]

Sócrates: ¿No hemos dicho también otra cosa en la que estamos acordes?

Protarco: ¿Cuál?

Sócrates: Que el dolor y el placer admiten el más y el menos, y que pertenecen a la especie del infinito.

Protarco: Así lo hemos dicho.

Sócrates: ¿De qué medio nos valdremos para juzgar con acierto sobre esto?

Protarco: ¿Por dónde y cómo?

Sócrates: ¿No queremos, en esta clase de cosas, juzgar ordinariamente por comparación cuál es la más grande y la más pequeña, la más fuerte y la más débil, oponiendo dolor a placer, dolor a dolor, placer a placer?

Protarco: Sí, este es efectivamente el objeto de todo juicio.

Section 42

Section 43

Section 44

Section 45

Section 46

Section 47

Section 48

Section 49

Section 50

Section 51

Section 52

Section 53

Section 54

Section 55

Section 56

Section 57

Section 58

Section 59

Section 60

Section 61

Section 62

Section 63

Section 64

Section 65

Section 66

Section 67

↑ Top of work