Philebus
Plato (428–347 BC)
Plato's Philebus in the Greek text edited by John Burnet, with Harold North Fowler's English translation.
Section 11
Section 12
Section 13
Section 14
Section 15
Section 16
Section 17
Section 18
Section 19
Section 20
Section 21
Section 22
Section 23
Section 24
Section 25
Section 26
Section 27
Section 28
Section 29
Section 30
Section 31
Section 32
Section 33
Section 34
Section 35
Section 36
Section 37
Section 38
Section 39
[39] Sócrates: La memoria y los sentidos, concurriendo al mismo objeto con las afecciones que de ellos dependen, escriben, por decirlo así, en nuestras almas ciertos razonamientos, y cuando aparece escrita allí la verdad, nace en nosotros una opinión verdadera como resultado de los [80] razonamientos verdaderos, así como una opinión contraria a la verdad, cuando las cosas, que este secretario interior escribe, son falsas.
Protarco: El mismo juicio formo yo, y admito lo que acabas de decir.
Sócrates: Admite además otro obrero, que trabaja al mismo tiempo en nuestra alma.
Protarco: ¿Quién es?
Sócrates: Un pintor, que después del escritor, pinta en el alma la imagen de las cosas enunciadas.
Protarco: ¿Cómo y cuándo sucede esto?
Sócrates: Cuando, sin el socorro de la vista o de ningún otro sentido, ve uno, en cierto modo en sí mismo, las imágenes de estos objetos, sobre los que se opinaba y se discurría. ¿No es esto lo que pasa en nosotros?
Protarco: Es cierto.
Sócrates: Las imágenes de las opiniones y de los discursos verdaderos, ¿no son verdaderos?; y las de las opiniones y discursos falsos, ¿no son igualmente falsos?
Protarco: Seguramente.
Sócrates: Si todo esto está bien dicho, examinemos otra cosa.
Protarco: ¿Qué cosa?
Sócrates: Veamos si es una necesidad para nosotros sentirnos [81] afectados por el presente y por el pasado, pero no por el porvenir.
Protarco: Es igual para todos los tiempos.
Sócrates: ¿No hemos dicho antes, que los placeres y las penas de alma preceden a los placeres y a las penas del cuerpo, de suerte que sucede, que nos regocijamos y nos entristecemos antes con relación al porvenir?
Protarco: Es muy cierto.
Sócrates: Esas letras y esas imágenes, que antes hemos supuesto que se escribían y pintaban dentro de nosotros mismos, ¿sólo tienen lugar respecto al pasado y al presente, y de ninguna manera respecto al porvenir?
Protarco: De ninguna manera.
Sócrates: ¿Quieres decir que todo esto no es más que la esperanza con relación al porvenir, esperanza que nos alimenta toda la vida?
Protarco: Sí, eso mismo.
Sócrates: Ahora, además de lo que acaba de decirse, respóndeme a lo siguiente.
Protarco: ¿Qué?
Sócrates: El hombre justo, piadoso y bueno en todos conceptos ¿no es querido por los dioses?
Protarco: Sin duda. [82]