Philebus
Plato (428–347 BC)
Plato's Philebus in the Greek text edited by John Burnet, with Harold North Fowler's English translation.
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[32] Sócrates: La sed es igualmente un dolor y una disolución; por el contrario, la cualidad de lo húmedo, que llena lo que seca, origina un placer. Lo mismo la sensación de un calor excesivo y contra naturaleza causa una separación, [62] una disolución, un dolor; en lugar de que el restablecimiento al estado natural y el refresco son un placer.
Protarco: Sin duda.
Sócrates: El frío, que congela contra naturaleza lo húmedo del animal, es un dolor; en seguida los humores, tomando su curso ordinario y separándose, ocasionan un cambio conforme a la naturaleza, que es un placer. En una palabra, mira, si te parece razonable decir, con relación al género animal formado naturalmente de la mezcla de lo infinito y de lo finito, como se dijo antes, que cuando el animal se corrompe, la corrupción es un dolor; que, por el contrario, el retroceso de cada cosa a su constitución primitiva es un placer.
Protarco: Sea así. Me parece, en efecto, que esta explicación contiene una noción general.
Sócrates: De esta manera contamos lo que pasa en estas dos suertes de afecciones por una especie de dolor y de placer.
Protarco: Convengo en ello.
Sócrates: Considera ahora en el alma el espectáculo de estas dos sensaciones; espectáculo agradable y lleno de confianza cuando tiene el placer por objeto, lleno de doloroso sentimiento cuando tiene por objeto el temor.
Protarco: Hay otra especie de placer y de dolor, en los que el cuerpo no tiene parte, y que el espectáculo sólo del alma hace nacer.
Sócrates: Has comprendido muy bien. En cuanto yo puedo juzgar, espero, que en estas dos especies puras y sin [63] mezcla de placer y de dolor veremos claramente si el placer, tomado totalmente, es digno de ser buscado, o si es preciso atribuir esta ventaja a cualquiera otro de los géneros, de que hemos hecho mención precedentemente; y si con el placer y el dolor sucede como con lo caliente y lo frío y otras cosas semejantes, que unas veces se buscan y otras se desechan, porque no son buenas por sí mismas, y que solamente algunas, en ciertos casos, participan de la naturaleza de los bienes.
Protarco: Dices con razón, que por este camino es por donde debemos marchar para el descubrimiento de lo que buscamos.
Sócrates: Hagamos, pues, en primer lugar la observación siguiente. Si es cierto, como dijimos antes, que, cuando la especie animal se corrompe, siente dolor, y placer cuando se restablece veamos con relación a cada animal, cuando no experimenta alteración, ni restablecimiento, cuál será en esta situación su manera de ser. Estáte muy atento a lo que habrás de responder: ¿no es de toda necesidad que durante este intervalo el animal no sienta dolor ni placer alguno, ni pequeño, ni grande?
Protarco: Es una necesidad.
Sócrates: He aquí, pues, un tercer estado para nosotros, diferente de aquel en que se tiene placer, y de aquel en que se experimenta dolor.
Protarco: Seguramente.