Philebus

Plato

Philebus

Plato (428–347 BC)

Plato's Philebus in the Greek text edited by John Burnet, with Harold North Fowler's English translation.


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[31] Sócrates: Así, mi querido amigo, hemos demostrado suficientemente para lo sucesivo de qué género es la inteligencia, y cuál es su virtud.

Protarco: Sin contradicción.

Sócrates: En cuanto al placer, ha largo tiempo que hemos visto también a qué género pertenece.

Protarco: Sí.

Sócrates: Acordémonos, respecto de una y de otra, que la inteligencia tiene afinidad con la causa; que es poco más o menos del mismo género; que el placer es infinito por sí mismo, y que es de un género que no tiene, ni tendrá nunca en sí, ni por sí, principio, ni medio, ni fin.

Protarco: Te respondo de que nos acordaremos.

Sócrates: Después de esto, es preciso examinar en qué objeto el [60] uno y la otra residen, y qué afección los hace nacer siempre que se producen. Veamos, por el pronto, el placer; y como hemos comenzado por él a indagar el género, guardaremos aquí el mismo orden. Pero nunca podremos conocer a fondo el placer, sin hablar igualmente del dolor.

Protarco: Marchemos por esta vía, puesto que es indispensable.

Sócrates: ¿Piensas lo mismo que yo sobre el nacimiento del uno y de la otra?

Protarco: ¿Cuál es tu dictamen?

Sócrates: Me parece que, según el orden de la naturaleza, el dolor y el placer nacen del género mixto.

Protarco: Recuérdanos, te lo suplico, mi querido Sócrates, cuál es, entre todos los géneros reconocidos, del que quieres hablar aquí.

Sócrates: Es lo que voy a hacer con todas mis fuerzas, querido amigo.

Protarco: Muy bien.

Sócrates: Por el género mixto es preciso entender el que colocamos en tercer lugar entre los cuatro.

Protarco: ¿Es del que hiciste mención después del infinito y el finito, y en el que colocaste la salud, y aun creo que también la armonía?

Sócrates: Perfectamente bien. Préstame en adelante toda tu atención. [61]

Protarco: No tienes más que hablar.

Sócrates: Digo, pues, que cuando la armonía se rompe en los animales, desde el mismo momento la naturaleza se disuelve, y el dolor nace.

Protarco: Lo que dices es muy cierto.

Sócrates: Que en seguida, cuando la armonía se restablece y entra en su estado natural, es preciso decir que el placer nace entonces, para expresarme en pocas palabras y lo más brevemente que es posible sobre objetos tan importantes.

Protarco: Creo que hablas bien, Sócrates; intentemos, sin embargo; dar a este punto mayor claridad.

Sócrates: ¿No es fácil concebir estas afecciones ordinarias conocidas de todo el mundo?

Protarco: ¿Qué afecciones?

Sócrates: El hambre, por ejemplo, es una disolución y un dolor.

Protarco: Sí.

Sócrates: Comer, por el contrario, es una repleción y un placer.

Protarco: Sí.

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