Philebus
Plato (428–347 BC)
Plato's Philebus in the Greek text edited by John Burnet, with Harold North Fowler's English translation.
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[28] Sócrates: Sin esto igualmente, Filebo, el dolor no sería el soberano mal. Por esto es preciso echar una mirada a otro punto que a la naturaleza del infinito, para descubrir lo que comunica al placer una parte del bien. Sea lo que quiera, pongámoslo en el número de las cosas infinitas. Pero, ¿en qué clase, Protarco y Filebo, podemos, sin impiedad, colocar la sabiduría, la ciencia y la inteligencia? Me parece que no es poco arriesgado responder bien o mal a esta cuestión.
Filebo: Pones bien en alto tu diosa, Sócrates.
Sócrates: Y tú no levantas menos la tuya, mi querido amigo. Pero no por eso puedes dejar de responderme a lo que yo he propuesto.
Protarco: Sócrates, tienes razón; es preciso satisfacerte.
Filebo: ¿No te has comprometido, Protarco a discutir en lugar mío?
Protarco: Convengo en ello; pero me veo ahora en un conflicto, y te conjuro, Sócrates, para que quieras servirme de intérprete en este caso, a fin de no hacernos culpables de ninguna falta para con nuestra adversaria1, no sea que se nos escape inadvertidamente alguna palabra inconveniente.
Sócrates: Es preciso obedecerte, Protarco, tanto más cuanto que lo que exiges de mí no es difícil; pero verdaderamente he producido en ti una turbación, como ha dicho Filebo, cuando, poniendo a tanta altura la inteligencia y la [54] ciencia, como en tono de chanza, he reclamado de ti, que me digas a qué especie pertenecen.
Protarco: Eso es cierto, Sócrates.
Sócrates: Sin embargo, no era difícil responder, porque todos los sabios están conformes, y hasta de ello hacen alarde, en que la inteligencia es la reina del cielo y de la tierra, y quizá tienen razón. Examinemos, si quieres, de qué género es y hasta dónde se extiende.
Protarco: Habla como te plazca, Sócrates, sin temer extenderte, porque por nuestra parte no lo sentiremos.
Sócrates: Muy bien. Comencemos, pues, interrogándonos de esta manera.
Protarco: ¿De qué manera?
Sócrates: Diremos, Protarco, que un poder, desprovisto de razón, temerario y que obra al azar, gobierna todas las cosas que forman lo que llamamos universo?, o, por el contrario, hay, como han dicho los que nos han precedido, una inteligencia, una sabiduría admirable, que preside al gobierno del mundo?
Protarco: ¡Qué diferencia entre estas dos opiniones!, divino Sócrates. Paréceme que no puede sostenerse lo primero, sin incurrir en culpa. Pero decir que la inteligencia lo gobierna todo es un sentimiento digno del aspecto de este universo, del sol, de la luna, de los astros y de todas las revoluciones celestes. No podría yo hablar, ni pensar de otra manera sobre este punto.