Philebus
Plato (428–347 BC)
Plato's Philebus in the Greek text edited by John Burnet, with Harold North Fowler's English translation.
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[26] Sócrates: ¿No es cierto, que en las enfermedades la debida mezcla de lo finito con lo infinito engendra el estado de salud?
Protarco: Sin contradicción.
Sócrates: ¿Que la misma mezcla, cuando recae en lo que es agudo y grave, ligero y pesado, que pertenece a lo infinito, imprime en ello el carácter de lo finito, dando una forma perfecta a toda la música?
Protarco: Seguramente.
Sócrates: De igual modo, cuando tiene lugar respecto a lo frío y a lo caliente, quita el lo demasiado y lo infinito, sustituyéndolo con la medida y la proporción.
Protarco: Sin duda.
Sócrates: Las estaciones y todo lo que hay de bello en la naturaleza, ¿no nace de esta mezcla de lo infinito y de lo finito?
Protarco: Sin dificultad.
Sócrates: Paso en silencio una infinidad de cosas, tales como la belleza y la fuerza en la salud, y en las almas otras cualidades numerosas y muy bellas. En efecto, la diosa misma, mi buen Filebo, fijando su atención en el libertinaje y en la intemperancia de todos géneros, y viendo que los hombres no ponen ningún límite a los placeres y a la realización de sus deseos, ha hecho que penetraran en ellos la ley y el orden, que son del género finito. Tú pretendes que limitar el placer es destruirlo, y yo sostengo, por el contrario, que es conservarlo. Protarco, ¿qué te parece? [49]
Protarco: Soy completamente de tu dictamen, Sócrates.
Sócrates: Te he explicado las tres primeras especies, y me comprendes bien.
Protarco: Creo comprenderte. Distingues, a mi entender, en la naturaleza de las cosas una especie, que es el infinito; una segunda, que es el finito; pero con respecto a la tercera, no concibo bien lo que entiendes por ella.
Sócrates: Eso nace, mi querido amigo, de que la multitud de las producciones de esta tercera especie te ha asustado. Sin embargo, el infinito nos ha mostrado también un gran número; pero como todas llevaban el sello del más y del menos, se nos han presentado bajo una sola idea.
Protarco: Eso es cierto.
Sócrates: En lo finito no se daban muchas producciones, y no hemos negado que fuese uno por su naturaleza.
Protarco: ¿Cómo hubiéramos podido negarlo?
Sócrates: De ninguna manera. Di, pues, que comprendo en una tercera especie todo lo que es producido por la mezcla de las otras dos, y que la medida que acompaña a lo finito produce el paso a la generación de la esencia1.
Protarco: Lo entiendo.
Sócrates: Además de esos tres géneros, es preciso ver cuál es [50] aquel que hemos dicho que es el cuarto. Vamos a hacer esta indagación juntos. Mira si te parece necesario, que todo lo que se produce sea producido en virtud de alguna causa.
Protarco: Me parece que sí, porque, ¿cómo podría suceder sin esto?
Sócrates: ¿No es cierto que la naturaleza de aquello que produce no difiere de la causa más que en el nombre, de suerte que puede decirse con razón, que la causa y aquello que produce son una misma cosa?
Protarco: Sin duda.