Philebus
Plato (428–347 BC)
Plato's Philebus in the Greek text edited by John Burnet, with Harold North Fowler's English translation.
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[24] Sócrates: Digo, que las dos especies, que he sentado por el pronto, son la una infinita y la otra finita. Voy a esforzarme en probarte, que la infinita es en cierta manera muchos. En cuanto a lo finito, que nos espere.
Protarco: Nos esperará.
Sócrates: Fíjate, pues, porque lo que quiero que consideres es difícil y no exento de dudas, y así míralo bien. En primer lugar, examina, si descubrirás algún límite en lo que es más caliente o más frío, o si el más o el menos que reside en esta especie de seres, en tanto que en ellos permanece, no les impide tener un límite; porque desde el momento en que un fin sobreviene, ellos dejan de existir.
Protarco: Eso es muy cierto.
Sócrates: Lo más y lo menos, decimos, se encuentran siempre en lo más caliente y en lo más frío.
Protarco: Sí, ciertamente.
Sócrates: Por consiguiente, la razón nos hace siempre entender, que estas dos cosas no tienen fin, y no teniendo fin, necesariamente son infinitas.
Protarco: Muy vigoroso estás, Sócrates.
Sócrates: Has comprendido perfectamente mi pensamiento, mi querido Protarco, y me recuerdas, que el término vigoroso de que acabas de valerte, y el de suave, tienen la misma propiedad que el más y el menos, porque en cualquier punto en que se encuentren, no consienten que la cosa tenga una cantidad determinada, sino [45] que pasando siempre de lo más fuerte relativamente a lo más suave, y recíprocamente, hacen que nazca el más y el menos, y obligan a que desaparezca el cuánto. En efecto, como ya se ha dicho, si no hiciesen desaparecer el cuánto, y lo dejasen ocupar el lugar de lo más y de lo menos, de lo fuerte y de lo suave, desde aquel acto no subsistirían en el punto que ellos ocupaban. Habiendo admitido el cuánto ya no serían más calientes, ni más fríos, porque lo más caliente crece siempre sin nunca detenerse, y lo mismo lo más frío, en lugar de que el punto fijo es fijo, y cesa de serlo desde que marcha adelante. De donde se sigue, que lo más caliente es infinito, lo mismo que su contrario.
Protarco: Por lo menos la cosa parece así, Sócrates. Pero como decía antes, esto no es fácil de comprender. Quizá a fuerza de insistir en ello, nos pondremos perfectamente de acuerdo, tú interrogando y yo respondiendo.
Sócrates: Tienes razón, y es lo que procuraremos hacer. Por ahora, mira si admitimos ese carácter distintivo de la naturaleza del infinito, para no extendernos demasiado, recorriéndolos todos.
Protarco: ¿De qué carácter hablas?