Philebus
Plato (428–347 BC)
Plato's Philebus in the Greek text edited by John Burnet, with Harold North Fowler's English translation.
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[23] Protarco: Me parece, Sócrates, que el placer queda batido y por tierra, en cierta manera como herido por las razones que acabas de exponer, porque él aspiraba al primer puesto, y he aquí que resulta vencido. Pero según las apariencias, también es preciso decir que la inteligencia no tiene razón para aspirar a la victoria, puesto que está en el mismo caso. Si el placer se viese también privado del segundo puesto, sería una ignominia para el respecto de sus amantes, a cuyos ojos no aparecería ya igualmente bello.
Sócrates: ¿Pero qué?, no vale más dejarle para en adelante tranquilo, en lugar de atormentarle, haciéndole sufrir un examen riguroso y llevándolo hasta la exageración?
Protarco: Eso es como si nada dijeras, Sócrates. [42]
Sócrates: Es porque he dicho: atormentar el placer, lo cual es una cosa imposible.
Protarco: No sólo por eso, sino porque sabes que ninguno de nosotros te dejará partir sin que esta discusión se haya enteramente terminado.
Sócrates: ¡Oh dioses!, ¡cuán largo discurso nos espera aún! Protarco; y añado que de ninguna manera es fácil en este momento. Porque si aspiramos al segundo puesto en favor de la inteligencia, veo que nos será preciso emplear otros medios, y por decirlo así, otras razones que las del discurso precedente, si bien aún hay algunas de que podremos servirnos. ¿Hay que hacer esto?
Protarco: Sin duda.
Sócrates: Estemos, pues, muy en guardia, al sentar la base de este nuevo discurso.
Protarco: ¿Cuál es esa base?
Sócrates: Dividamos en dos o más ordenes, si quieres en tres, todos los seres de este universo.
Protarco: ¿Cómo?
Sócrates: Repitamos algo de lo que ya hemos dicho.
Protarco: ¿Qué?
Sócrates: Hemos dicho, que Dios nos ha hecho conocer los seres, los unos como infinitos, los otros como finitos. [43]
Protarco: Sí.
Sócrates: Contamos, pues, dos especies de seres y reconocemos una tercera, la que resulta de la mezcla de aquellas dos. Pero ya veo que me voy a poner en ridículo con estas divisiones de especies y con la manera de contarlas.
Protarco: ¿Qué quieres decir con eso?, querido mío.
Sócrates: Me parece que tengo necesidad de un cuarto género.
Protarco: ¿Cuál es?
Sócrates: Coge con el pensamiento la causa de la mezcla de las dos primeras especies, ponla con las tres, y tendrás la cuarta.
Protarco: ¿No sería posible un quinto género, con el que se pudiese hacer la separación?
Sócrates: Quizá; pero en este momento no lo creo conveniente. En todo caso si yo advirtiese la necesidad, no llevarías a mal que me fuese en busca de una quinta manera de ser.
Protarco: No.
Sócrates: De estas cuatro especies pongamos por el pronto aparte tres; procuremos en seguida examinar las dos primeras, que tienen muchas ramas y divisiones; después comprendamos cada una bajo una sola idea, y tratemos de descubrir cómo en una y en otra se dan lo uno y lo mucho.
Protarco: Si te explicas con más claridad en este punto, quizá podré seguirte. [44]