Philebus
Plato (428–347 BC)
Plato's Philebus in the Greek text edited by John Burnet, with Harold North Fowler's English translation.
Section 11
Section 12
Section 13
Section 14
Section 15
Section 16
Section 17
Section 18
Section 19
Section 20
Section 21
Section 22
[22] Sócrates: ¿Y si se juntasen estas dos vidas, Protarco, y no formasen más que una, de manera que participase de la una y de la otra?
Protarco: ¿Hablas de una vida, en la que el placer, la inteligencia y la sabiduría entrasen a la par? [40]
Sócrates: Sí, de esa misma hablo.
Protarco: No hay nadie que no la prefiera a cualquiera de las otras dos; no digo este o aquel, sino todo el mundo.
Sócrates: ¿Concebimos lo que resulta ahora de lo que se acaba de decir?
Protarco: Sí, y es que de los tres géneros de vida que se han propuesto, hay dos que no son suficientes por sí mismos, ni apetecibles para ningún hombre, ni para ningún ser.
Sócrates: Es ya evidente para lo sucesivo, respecto a estas dos vidas, que el bien no se encuentra en la una, ni en la otra; puesto que si así fuese, sería cada una suficiente, perfecta, digna de ser elegida por todos los seres, plantas y animales, que tuviesen la capacidad requerida para vivir de la misma manera; y que si alguno de nosotros se sometiese a otra condición, esta elección sería contra la naturaleza de lo que es verdaderamente apetecible, y un efecto involuntario de la ignorancia o de cualquiera otra falsa necesidad.
Protarco: Parece, efectivamente, que la cosa es así.
Sócrates: Hemos demostrado suficientemente, a mi parecer, que la diosa de Filebo no debe mirársela como el Bien mismo.
Filebo: Tu inteligencia, Sócrates, tampoco es el bien, porque está sujeta a las mismas objeciones.
Sócrates: La mía sí, quizá, Filebo; pero con respecto a la verdadera y a la vez divina inteligencia, pienso, que no sea [41] lo mismo, y hasta imagino que es otra cosa distinta. En la vida mixta no disputo la victoria en favor de la inteligencia, pero es preciso ver y examinar qué partido tomaremos con relación al que haya de ocupar el segundo puesto. Quizá diremos, yo que la inteligencia, tú que el placer, es la principal causa de la felicidad en esta condición mixta, y de esta manera, aunque ni la una ni la otra sean el bien, podrían ser miradas la una o la otra como siendo la causa. Sobre este punto estoy dispuesto, cual nunca, a sostener contra Filebo, que cualquiera que sea la cosa que haga apetecible y dichosa esta vida de combinación, la inteligencia tiene más afinidad y semejanza con ella que el placer. Y en esta suposición puede decirse con verdad, que el placer no tiene derecho a aspirar al primero ni al segundo puesto, y hasta le considero lejano del tercero, si es preciso que deis fe por el momento a mi inteligencia.