Philebus
Plato (428–347 BC)
Plato's Philebus in the Greek text edited by John Burnet, with Harold North Fowler's English translation.
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Section 12
Section 13
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Section 20
[20] Protarco: Nos pones obstáculos y nos suscitas cuestiones, a las que no podemos dar en el acto una respuesta satisfactoria. Porque no imaginamos que el objeto de esta conversación sea el reducirnos a no saber qué decir. Pero si llegamos a vernos en tal estado, tendrás tú que hacerlo, porque así nos lo has prometido. En este punto, delibera sobre si nos has de dar la división del placer y de la sabiduría en sus especies, o si lo dejas en tal estado, a calidad de que quieras y puedas explicarnos de otra manera el objeto de nuestra discusión. [36]
Sócrates: Después de lo que acabo de oír, no puedo temer nada malo de vuestra parte. Esta frase: si tú quieres, me pone a salvo de todo temor en este punto. Además, me parece, que un Dios me ha traído ciertas cosas a la memoria.
Protarco: ¿Cómo y cuáles son?
Sócrates: Me acuerdo ahora haber oído en otro tiempo, no sé si en sueños o despierto, con motivo del placer y de la sabiduría, que, ni el uno, ni la otra son el bien, sino que este nombre pertenece a una tercera cosa, diferente de ellas y mejor que ambas. Si descubrimos con evidencia que es así, no queda al placer esperanza de victoria, porque el bien no será ya el placer: ¿no es así?
Protarco: Sí.
Sócrates: Ya en este caso no tenemos necesidad de dividir el placer en sus especies a mi parecer; el resultado de esta discusión lo probará más claramente.
Protarco: Has comenzado muy bien; acaba lo mismo.
Sócrates: Convengamos antes en algunos puntos poco importantes.
Protarco: ¿Qué puntos?
Sócrates: ¿Es o no una necesidad que la condición del bien sea perfecta?
Protarco: La más perfecta de todas, Sócrates. [37]
Sócrates: ¡Pero qué!, ¿el bien es suficiente por sí mismo?
Protarco: Sin contradicción, y en eso estriba su diferencia respecto de todo lo demás.
Sócrates: Lo que me parece más indispensable es afirmar del bien que todo el que lo conoce lo busca, lo desea, se esfuerza por conseguirlo y poseerlo, importándole poco todas las demás cosas, menos aquellas que se adquieren con el bien mismo.
Protarco: No puede menos de convenirse en todo eso.
Sócrates: Examinemos ahora y juzguemos la vida del placer y la vida de la sabiduría, considerando cada una aparte.
Protarco: ¿Qué dices?