Phaedrus
Plato (428–347 BC)
Plato's Phaedrus in the Greek text edited by John Burnet, with Harold North Fowler's English translation.
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[267] Sócrates: Sí, de Teodoro. Nos enseña también cuál debe ser la refutación y la sub-refutación en la acusación y en la defensa. Oigamos igualmente al hábil Eveno de Paros, que ha inventado la insinuación y las alabanzas recíprocas. Se dice también que ha puesto en versos mnemónicos la teoría de los ataques indirectos; en fin, es un sabio. ¿Dejaremos dormir a Tisias y Gorgias? Estos han descubierto que la verosimilitud vale más que la verdad, y saben, por medio de su palabra omnipotente, hacer que las cosas grandes parezcan pequeñas, y pequeñas las grandes, dar un aire de novedad a lo que es antiguo, y un aire de antigüedad a lo que es nuevo; en fin, han [327] encontrado el medio de hablar indiferentemente sobre el mismo objeto de una manera concisa o de una manera difusa. Un día que yo hablaba a Prodico, se echó a reír, y me aseguró que sólo él estaba, en posesión del buen método, que era preciso evitar la concisión y los desenvolvimientos ociosos, conservándose siempre en un término medio.
Fedro: Perfectamente, Prodico1.
Sócrates: ¿Qué diremos de Ripias? Porque pienso que el natural de Elis debe ser del mismo dictamen.
Fedro: ¿Por qué no?
Sócrates: ¿Qué diremos de Polus con sus consonancias, sus repeticiones, su abuso de sentencias y de metáforas, y estas palabras que ha tomado de las lecciones de Licimnion, para adornar sus discursos?
Fedro: Protágoras2, mi querido Sócrates, ¿no enseñaba artificios del mismo género?
Sócrates: Su manera, mi querido joven, era notable por cierta propiedad de expresión unida a otras bellas cualidades. En el arte de excitar a la compasión, en favor de la ancianidad o de la pobreza, por medio de exclamaciones patéticas, nadie se puede comparar con el poderoso [328] retórico de Calcedonia3. Es un hombre que lo mismo agita que aquieta a la multitud, a manera de encantamiento, de lo que él mismo se alaba. Es tan capaz para acumular acusaciones, como para destruirlas, sin importarle el cómo. En cuanto al fin de sus discursos, en todos es el mismo, ya le llame recapitulación o le dé cualquiera otro nombre.
Fedro: ¿Quieres decir el resumen, que se hace al concluir un discurso, para recordar a los oyentes lo que se ha dicho?
Sócrates: Eso mismo. ¿Crees que me haya olvidado de alguno de los secretos del arte oratorio?
Fedro: Es tan poco lo olvidado que no merece la pena de hablar de ello.