Phaedrus
Plato (428–347 BC)
Plato's Phaedrus in the Greek text edited by John Burnet, with Harold North Fowler's English translation.
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[261] Fedro: También yo oigo esos rumores, mi querido Sócrates. Haz comparecer estos adversarios de la retórica, y veamos lo que dicen.
Sócrates: Venid, apreciables jóvenes, cerca de mi querido Fedro, padre de los demás jóvenes que se os parecen; venid a persuadirle de que, sin conocer a fondo la filosofía, nunca será capaz de hablar bien sobre ningún objeto. Que Fedro os responda.
Fedro: Interrogad.
Sócrates: En general, la retórica, ¿no es el arte de conducir las almas por la palabra, no sólo en los tribunales y en otras asambleas públicas, sino también en las reuniones particulares, ya se trate de asuntos ligeros, ya de grandes intereses? ¿No es esto lo que se dice?
Fedro: No, ¡por Júpiter!, no es precisamente eso; el arte de hablar y de escribir sirve, sobre todo, en las defensas del foro, y también en las arengas políticas. Pero no he oído que se extienda a más.
Sócrates: Tú no conoces más que los tratados de retórica de [315] Néstor y de Ulises, que compusieron en momentos de ocio durante el sitio de Ilion. ¿Nunca has oído hablar de la retórica de Palámedes?
Fedro: No, ¡por Júpiter!, ni tampoco las retóricas de Néstor y Ulises, a menos que tu Néstor sea Gorgias, y tu Ulises Trasimaco o Teodoro.
Sócrates: Quizá, pero dejémoslos. Dime, en los tribunales, ¿qué hacen los adversarios? ¿No sostienen el pro y el contra? ¿Qué dices a esto?
Fedro: Nada más cierto.
Sócrates: ¿Pelean y abogan por lo justo y lo injusto?
Fedro: Sin duda.
Sócrates: Por consiguiente, el que sabe hacer esto con arte hará parecer la misma cosa y a las mismas personas justa o injusta, según él quiera.
Fedro: ¿Y qué?
Sócrates: Y cuando hable al pueblo, sus conciudadanos juzgarán las mismas cosas ventajosas o funestas a gusto de su elocuencia.
Fedro: Sí.
Sócrates: No sabemos que el Palámedes de Elea1 hablaba con tanto arte, que presentaba a sus oyentes las mismas cosas [316] semejantes y desemejantes, simples y múltiples, en reposo y en movimiento?
Fedro: Ya lo sé.
Sócrates: El arte de sostener las proposiciones contradictorias no es sólo del dominio de los tribunales y de las asambleas populares, sino que, al parecer, si hay un arte que tiene por objeto el perfeccionamiento de la palabra, abraza toda clase de discursos, y hace capaz al hombre para confundir siempre todo lo que puede ser confundido, y de distinguir todo lo que el adversario intenta confundir y oscurecer.
Fedro: ¿Cómo lo entiendes tú?
Sócrates: Creo que la cuestión se ilustrará si tú sigues este razonamiento. ¿Se producirá más fácilmente esta ilusión en las cosas muy diferentes o en las que se diferencian muy poco?