Laches
Plato (428–347 BC)
Plato's Laches in the Greek text edited by John Burnet.
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[197] Laques: ¡Por todos los dioses, Sócrates, hablas perfectamente! Dime en verdad, Nicias, si crees que las bestias, que de común consentimiento pasan por valientes, son más hábiles que nosotros, ¿o te atreves a ir contra el común sentir y sostener que no son valientes?
Nicias: Te digo, en una palabra, Laques, que no llamo valiente, ni a bestia, ni a hombre, ni a nadie que por ignorancia no teme las cosas temibles; yo le llamo temerario y estúpido. ¡Ah! ¿piensas que llamo yo valientes a los niños, que por ignorancia no temen ningún peligro? a mi entender, no tener miedo y ser valiente son dos cosas muy diferentes; nada hay más raro que el valor acompañado de la prudencia, y nada más común que el atrevimiento, que la audacia, que la intrepidez acompañadas de imprudencia; porque este es el lote de la mayor parte de los [292] hombres, de las mujeres y de los niños; en una palabra, los que tú llamas, con todo el mundo, valientes , yo los llamo temerarios, y no doy el nombre de valientes más que a los que son valientes e ilustrados, que son los únicos de que quiero hablar.
Laques: Mira, Sócrates, cómo Nicias se inciensa a sí mismo, mientras que a todos aquellos, que pasan por valientes, intenta privarles de este mérito.
Nicias: No es esa mi intención, Laques, tranquilízate; por el contrario, reconozco que tú y Lamaco1 sois prudentes y sabios, puesto que sois valientes. Lo mismo digo de muchos de nuestros atenienses.
Laques: Si bien tengo materia para responderte, no lo hago por temor de que me acuses de ser un verdadero Exonio2.
Sócrates: ¡Ah! No digas eso, te lo suplico, Laques; se ve claramente que no te has apercibido de que Nicias ha aprendido estas bellas cosas de nuestro amigo Damon, y que Damon es el íntimo de Prodico, el más hábil de todos los sofistas para esta especie de distinciones.
Laques: ¡Oh! Sócrates, sienta bien en un sofista hacer vana ostentación de sus sutilezas, pero no en un hombre como Nicias, que los atenienses han escogido para ponerle a la cabeza de la república.
Sócrates: Mi querido Laques, sienta bien en un hombre, a quien se le han encomendado tan graves negocios de gobierno, el trabajar para hacerse más hábil que los demás. He ahí [293] por lo que me parece que Nicias merece algún miramiento, y que, por lo menos, es preciso examinar las razones que tiene para definir el valor como lo hace.
Laques: Examínalas, pues, cuanto te plazca, Sócrates.
Sócrates: Es lo que voy a hacer; pero no pienses que te voy a echar fuera; tendrás una parte en mi discurso. Fija bien tu atención, y ten en cuenta lo que voy a decir.
Laques: Sea así, puesto que lo quieres.