Euthyphro
Plato (428–347 BC)
Plato's Euthyphro in the Greek text edited by John Burnet, with Harold North Fowler's English translation.
Section 2
Section 3
Section 4
Section 5
Section 6
Section 7
[7] Eutifrón: Digo, pues, que lo santo es lo que es agradable a los Dioses, e impío lo que les es desagradable.
Sócrates: Muy bien, Eutifrón. Me has contestado con precisión a lo que te había preguntado; mas en cuanto a saber si es una verdad lo que dices, hasta ahora no lo comprendo así; pero indudablemente me convencerás de que lo es.
Eutifrón: Te satisfaré.
Sócrates: Vamos, examinemos bien lo que decimos. Una cosa santa, un hombre santo, es una cosa, es un hombre que es agradable a los dioses; una cosa impía, un hombre impío, es un hombre, es una cosa que les es desagradable, [19] y de este modo lo santo y lo impío son directamente opuestos; ¿no es así?
Eutifrón: Sin contradicción.
Sócrates: ¿Te parece estar esto bien definido?
Eutifrón: Lo creo.
Sócrates: ¿Pero no estamos también acordes en que los dioses tienen entre sí enemistades y odios, y que muchas veces están discordes y divididos?
Eutifrón: Sí; sin duda.
Sócrates: Examinemos, pues, aquí en qué puede consistir esta diferencia de pareceres que produce entre ellos estas enemistades, estos odios. Si tú y yo disputáramos sobre dos números para saber cuál es el mayor, ¿esta diferencia nos haría enemigos y nos arrastraría a ejercer violencias? O más bien, poniéndonos a contar, ¿nos pondríamos en el momento de acuerdo?
Eutifrón: Es claro.
Sócrates: Y si disputáramos sobre la diferente magnitud de los cuerpos, ¿no nos pondríamos a medir, y no se daría en el acto por terminada nuestra disputa?
Eutifrón: En el acto.
Sócrates: Y si disputáramos sobre la pesantez, ¿no se terminaría bien pronto nuestra disputa por medio de una balanza?
Eutifrón: Sin dificultad. [20]
Sócrates: ¿Pues qué es lo que podría hacernos enemigos irreconciliables, si llegáramos a disputar sin tener una regla fija a que pudiéramos recurrir? Quizá no se presenta a tu espíritu ninguna de estas cosas, y voy a proponerte algunas. Reflexiona un poco y mira si por casualidad estas cosas son lo justo y lo injusto, lo honesto y lo inhonesto, el bien y el mal. Porque, ¿no son éstas las que por falta de una regla suficiente para ponernos de acuerdo en nuestras diferencias, nos arrojan a deplorables enemistades? Y cuando digo nosotros, entiendo todos los hombres.
Eutifrón: He aquí, en efecto, la causa de nuestros disentimientos.
Sócrates: Y si es cierto que los dioses tienen diferencias entre sí sobre cualquiera cosa, ¿no es preciso que recaigan necesariamente sobre alguna de las mismas que dejo expresadas?
Eutifrón: Eso es de toda necesidad.
Sócrates: Por consiguiente, según tú, excelente Eutifrón, los dioses están divididos sobre lo justo y lo injusto, sobre lo honesto y lo inhonesto, sobre lo bueno y lo malo; porque ellos no pueden tener otro objeto de disputa; ¿no es así?
Eutifrón: Como lo dices.
Sócrates: Y las cosas que cada uno de los dioses encuentra honestas, buenas y justas las ama, y aborrece las contrarias?
Eutifrón: Sin dificultad. [21]