Alcibiades 1
Plato (428–347 BC)
Plato's Alcibiades 1 in the Greek text edited by John Burnet.
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[134] Alcibiades: No.
Sócrates: ¿Ni puede ser tampoco un buen administrador para gobernar una casa?
Alcibiades: No.
Sócrates: ¿Ni sabe lo que hace?
Alcibiades: Nada sabe.
Sócrates: No sabiendo lo que hace, ¿es posible que no cometa faltas?
Alcibiades: Imposible, seguramente.
Sócrates: Cometiendo faltas, ¿no causa mal en particular y en público?
Alcibiades: Seguramente. [194]
Sócrates: Haciendo mal ¿no es desgraciado?
Alcibiades: Sí, muy desgraciado.
Sócrates: ¿Y aquellos a cuyo servicio se consagra?
Alcibiades: Desgraciados también.
Sócrates: ¿Luego no es posible que el que no es ni bueno, ni sabio, sea dichoso?
Alcibiades: No, sin duda.
Sócrates: ¿Todos los hombres viciosos son entonces desgraciados?
Alcibiades: Muy desgraciados.
Sócrates: ¿Luego no son las riquezas, sino la sabiduría la que libra al hombre de ser desgraciado?
Alcibiades: Seguramente.
Sócrates: Por lo tanto, mi querido Alcibiades, los Estados para ser dichosos no tienen necesidad de murallas, ni de buques, ni de arsenales, ni de tropas, ni de grande aparato; la única cosa de que tienen necesidad para su felicidad es la virtud.
Alcibiades: Es cierto.
Sócrates: Y si quieres manejar bien los negocios de la república, es preciso que imbuyas a tus conciudadanos en la virtud.
Alcibiades: Estoy persuadido de eso. [195]
Sócrates: ¿Pero puede darse lo que no se tiene?
Alcibiades: ¿Cómo puede darse?
Sócrates: Ante todas cosas es preciso, pues, que pienses en ser virtuoso, como debe de hacer todo hombre, que no sólo quiera tener cuidado de sí mismo y de las cosas que son suyas, sino también del Estado y de las cosas que pertenecen al Estado.
Alcibiades: Sin dificultad.
Sócrates: No debes, por consiguiente, pensar en adquirir para ti y para el Estado un grande imperio y el poder absoluto de hacer todo lo que te agrade, sino únicamente lo que dicten la sabiduría y la justicia.
Alcibiades: Eso me parece muy cierto.
Sócrates: Porque si tú y el Estado gobernáis sabia y justamente, obtendréis el favor de los dioses.
Alcibiades: Estoy persuadido de ello.
Sócrates: Y gobernaréis justa y sabiamente, si como te dije antes, no perdéis de vista esa luz divina que brilla en vosotros.
Alcibiades: Así parece.
Sócrates: Porque mirándoos en esta luz, os veréis vosotros mismos, y conoceréis vuestros verdaderos bienes.
Alcibiades: Sin duda. [193]
Sócrates: Y obrando así, ¿no haréis siempre el bien?
Alcibiades: Ciertamente.
Sócrates: Si hacéis siempre el bien, me atrevo a salir garante de que seréis siempre dichosos.
Alcibiades: En esta materia eres tú una buena garantía, Sócrates.