Alcibiades 1
Plato (428–347 BC)
Plato's Alcibiades 1 in the Greek text edited by John Burnet.
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[133] Sócrates: Has observado que siempre que miras en tu ojo ves, como en un espejo, tu semblante en esta parte que se llama pupila, donde se refleja la imagen de aquel que en ella se ve?
Alcibiades: Es cierto.
Sócrates: Un ojo, para verse, debe mirar en otro ojo, y en aquella parte del ojo, que es la más preciosa, y que es la única que tiene la facultad de ver?
Alcibiades: ¿Quién lo duda?
Sócrates: Porque si fijase sus miradas sobre cualquiera otra parte del cuerpo del hombre, o sobre cualquier otro objeto, a menos que no fuese semejante a esta parte del ojo que ve, de ninguna manera se vería a sí mismo. [191]
Alcibiades: Tienes razón.
Sócrates: Un ojo, que quiere verse a sí mismo, debe mirarse en otro ojo, y en esta parte de ojo, donde reside toda su virtud, es decir, la vista.
Alcibiades: Seguramente.
Sócrates: Mi querido Alcibiades, ¿no sucede lo mismo con el alma? para verse ¿no debe mirarse en el alma, y en esta parte del alma donde reside toda su virtud, que es la sabiduría, o en cualquiera otra cosa a la que esta parte del alma se parezca en cierta manera?
Alcibiades: Así me lo parece.
Sócrates: ¿Pero podremos encontrar alguna parte del alma, que sea más divina que aquella en que residen la esencia y la sabiduría?
Alcibiades: No ciertamente.
Sócrates: En esta parte del alma, verdaderamente divina, es donde es preciso mirarse, y contemplar allí todo lo divino, es decir, Dios y la sabiduría, para conocerse a sí mismo perfectamente.
Alcibiades: Así me parece.
Sócrates: Conocerse a sí mismo es la sabiduría, según hemos convenido.
Alcibiades: Es cierto. [192]
Sócrates: No conociéndonos a nosotros mismos, y no siendo sabios, ¿podemos conocer ni nuestros bienes, ni nuestros males?
Alcibiades: ¡Ah! ¿cómo los conoceríamos, Sócrates?
Sócrates: Porque no es posible que el que no conoce a
Alcibiades: conozca lo que pertenece a Alcibíades, como perteneciendo a Alcibiades.
Alcibiades: No, ¡por Júpiter! eso no es posible.
Sócrates: Sólo conociéndonos a nosotros mismos, es como podemos conocer, que lo que está en nosotros nos pertenece.
Alcibiades: Seguramente.
Sócrates: Y si no conociésemos lo que está en nosotros, no conoceríamos tampoco lo que se refiere a las cosas que están en nosotros.
Alcibiades: Lo confieso.
Sócrates: Hemos hecho mal, cuando hemos convenido en que hay gentes, que no conociéndose a sí mismos, conocen sin embargo lo que está en ellos, porque ni aun las cosas que pertenecen a lo que está en ellos conocen. Estos tres conocimientos: conocerse a sí mismo, conocer lo que está en nosotros, y conocer las cosas que pertenecen a lo que está en nosotros, están ligados entre sí; son efecto de un solo y mismo arte.
Alcibiades: Así parece. [193]
Sócrates: Todo hombre que no conoce las cosas que están en él, no conocerá tampoco las que pertenecen a otros.
Alcibiades: Eso es verdad.
Sócrates: No conociendo las cosas pertenecientes a los demás, no puede conocer las del Estado.
Alcibiades: Es una consecuencia necesaria.
Sócrates: ¿Un hombre semejante puede ser alguna vez un buen hombre de Estado?