Alcibiades 1
Plato (428–347 BC)
Plato's Alcibiades 1 in the Greek text edited by John Burnet.
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[130] Sócrates: ¿Es ella la que manda?
Alcibiades: Ciertamente.
Sócrates: Y yo creo, que no hay nadie que no se vea forzado a reconocer... [183]
Alcibiades: ¿Qué?
Sócrates: Que el hombre es una de estas tres cosas.
Alcibiades: ¿Qué cosas?
Sócrates: O el alma o el cuerpo, o el compuesto de uno y otro.
Alcibiades: Conforme.
Sócrates: ¿Pero estamos conformes en que el alma manda al cuerpo?
Alcibiades: Lo estamos. Sócrates. ¿El cuerpo se manda a sí mismo?
Alcibiades: No, ciertamente.
Sócrates: Porque hemos dicho que el cuerpo es el que obedece.
Alcibiades: Sí.
Sócrates: Luego no es lo que buscamos.
Alcibiades: Así parece.
Sócrates: ¿Es el compuesto el que manda al cuerpo? ¿y éste compuesto es el hombre?
Alcibiades: Podrá suceder.
Sócrates: Nada menos que eso, porque no mandando uno de los dos, es imposible que los dos juntos manden. [184]
Alcibiades: Eso es muy cierto.
Sócrates: Puesto que ni el cuerpo ni el compuesto de alma y cuerpo son el hombre, es preciso de toda necesidad, o que el hombre no sea absolutamente nada, o que el alma sola sea el hombre.
Alcibiades: Seguramente.
Sócrates: ¿Hay necesidad de demostrar aún más claramente que el alma sola es el hombre?
Alcibiades: No, ¡por Júpiter! está bastante probado.
Sócrates: Aún no hemos profundizado esta verdad con toda la exactitud que ella exige, pero es suficiente la prueba hecha, y esto basta. La profundizaríamos más, cuando hubiésemos encontrado lo que acabamos de abandonar, porque era de difícil indagación.
Alcibiades: ¿Qué es?
Sócrates: Lo que dijimos antes, que era preciso, en primer lugar, conocer la esencia de las cosas generalmente hablando, y en lugar de esta esencia absoluta nos hemos detenido a examinar la esencia de una cosa particular, y quizá esto baste, porque no podremos encontrar en nosotros nada que sea más que nuestra alma.
Alcibiades: Eso es muy cierto.
Sócrates: Por consiguiente, es un principio sentado que cuando conversamos tú y yo, es mi alma la que conversa con la tuya. [185]
Alcibiades: Entendido.
Sócrates: Esto es lo que decíamos hace un momento: que
Sócrates: habla a Alcibiades dirigiéndole la palabra, no a su cuerpo como parece, sino a Alcibiades mismo; es decir, a su alma.
Alcibiades: Eso es evidente.
Sócrates: ¿El que manda que nos conozcamos a nosotros mismos manda, por consiguiente, que conozcamos nuestra alma?