Alcibiades 1
Plato (428–347 BC)
Plato's Alcibiades 1 in the Greek text edited by John Burnet.
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[128] Sócrates: Veamos pues. Qué es tener cuidado de sí mismo? no sea que cuando creamos tener más cuidado de nosotros mismos, nos suceda muchas veces, que, sin apercibirnos, sea otra cosa muy distinta la que llame nuestra atención. ¿Qué es preciso hacer para tener cuidado de sí mismo? ¿Tiene un hombre cuidado de sí cuando le tiene de las cosas que son suyas?
Alcibiades: Así me parece.
Sócrates: ¿Cómo? un hombre tiene cuidado de sus pies, cuando le tiene de las cosas que son para sus pies?
Alcibiades: No te entiendo.
Sócrates: ¿No conoces nada que esté únicamente hecho para la [176] mano? Las sortijas para qué parte del cuerpo están hechas? no son para los dedos?
Alcibiades: Sin duda.
Sócrates: ¿Los zapatos no están hechos también para los pies?
Alcibiades: Seguramente.
Sócrates: Tenemos cuidado de nuestros pies cuando le tenemos de nuestros zapatos?
Alcibiades: Aún no te entiendo,
Sócrates: ¡Pero qué! ¿no has dicho, Alcibiades, que se toma cuidado por las cosas?
Alcibiades: Sí.
Sócrates: ¿Y hacer una cosa mejor no es tomar cuidado por ella?
Alcibiades: Sí.
Sócrates: ¿Cuál es el arte que hace los zapatos mejores?
Alcibiades: El arte del zapatero.
Sócrates: ¿Por medio del arte del zapatero es como tenemos cuidado de nuestros zapatos?
Alcibiades: Sí.
Sócrates: Es por el arte del zapatero por el que nosotros tenemos cuidado de nuestros pies, o es por el arte que hace nuestros pies mejores? [177]
Alcibiades: Es por este último arte sin duda.
Sócrates: ¿No hacemos nuestros pies mejores por el mismo arte que hace todo nuestro cuerpo mejor?
Alcibiades: Sí.
Sócrates: ¿Y este arte no es la gimnástica?
Alcibiades: Seguramente.
Sócrates: ¿Por medio de la gimnástica tenemos cuidado de nuestros pies, y por el arte del zapatero tenemos cuidado de las cosas destinadas a nuestros pies?
Alcibiades: Sin duda.
Sócrates: Por medio de la gimnástica tenemos cuidado de nuestras manos, y por el arte del joyero tenemos cuidado de las cosas destinadas a nuestras manos?
Alcibiades: Sí.
Sócrates: ¿Por medio de la gimnástica tenemos cuidado de nuestro cuerpo, y por el arte del tejedor y todas las demás artes tenemos cuidado de las cosas destinadas a nuestros cuerpos?
Alcibiades: Es indudable.
Sócrates: Y por consiguiente ¿el arte por el que tenemos cuidado de nosotros no es el mismo, que aquel por el que tenemos cuidado de las cosas que son para nosotros?
Alcibiades: Así lo creo. [178]
Sócrates: Se sigue de aquí, que cuando tienes cuidado de las cosas que son tuyas, no tienes cuidado de ti mismo.
Alcibiades: Eso es cierto.
Sócrates: ¿Porque no es el mismo arte por el que un hombre tiene cuidado de sí mismo y lo tiene de las cosas destinadas para sí mismo?
Alcibiades: Lo confieso.
Sócrates: ¿Cuál, pues, es el arte, por el que tenemos cuidado de nosotros mismos?
Alcibiades: No puedo decírtelo.
Sócrates: Estamos convenidos ya en que no es ninguno por el que podemos mejorar las cosas que son nuestras, sino que es aquel por el que podemos hacernos nosotros mismos mejores.
Alcibiades: Eso es cierto.
Sócrates: ¿Pero podemos conocer el arte de hacer zapatos, si no sabemos antes lo que es un zapato?
Alcibiades: No.
Sócrates: ¿Y el arte de engastar sortijas, si no sabemos antes lo que es una sortija?
Alcibiades: Es claro.
Sócrates: ¿Qué medio tenemos de conocer el arte que nos hace [179] mejores a nosotros mismos, si no sabemos antes lo que somos nosotros mismos?
Alcibiades: Es absolutamente imposible.
Sócrates: ¿Pero es una cosa fácil conocerse a sí mismo, y fue un ignorante el que inscribió este precepto a las puertas del templo de Apolo en Delfos? ¿O es una cosa muy difícil que no es dado a todos los hombres conseguir?