Alcibiades 1
Plato (428–347 BC)
Plato's Alcibiades 1 in the Greek text edited by John Burnet.
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[120] Alcibiades: ¿Quiénes son esos grandes generales, Sócrates?
Sócrates: ¿No sabes que nuestra república está casi siempre en guerra con los lacedemonios o con el gran rey? [158]
Alcibiades: Lo sé.
Sócrates: Si piensas ponerte a la cabeza de los atenienses, es preciso que te prepares para combatir los reyes de Lacedemonia y el rey de Persia.
Alcibiades: Quizá digas verdad.
Sócrates: ¡Oh! no, no, mi querido Alcibiades; no debes pensar sino en superar a un Midias, tan entendido en la cría de codornices y a otros de este jaez, que se inmiscuyen en la gobernación de la república, descubriendo aún, como dirían ciertas mujerzuelas, la larga cabellera de esclavos1 que llevan en su alma, y que con su lenguaje bárbaro, lejos de gobernarla, han llegado a corromper la ciudad por medio de sus cobardes adulaciones. He aquí las gentes que debes proponernos por modelos, sin pensar en ti mismo, sin pensar en instruirte; y de esta manera irás y sostendrás los combates que te esperan, sin haberte ejercitado jamás, sin haber hecho ningún preparativo; y en tal estado te pondrás a la cabeza de los atenienses.
Alcibiades: Todo lo que me dices, Sócrates, lo tengo por verdadero; sin embargo, me imagino que los generales de Lacedemonia y el rey de Persia son como los demás. Sócrates. ¡Ah, mi querido Alcibiades; fíjate un poco, te lo suplico, en esa opinión!
Alcibiades: ¿Cómo? [159]
Sócrates: Primeramente, ¿cuál de estas dos cosas te daría más cuidado: formarte de estos hombres una idea que te les haga temibles, o tomarlos por hombres de quienes nada tienes que temer?
Alcibiades: Sin dudar, prefiero formar una gran idea de ellos.
Sócrates: ¿Crees que será un mal para ti el tener cuidado de ti mismo?
Alcibiades: Por lo contrario, estoy persuadido de que sería un gran bien.
Sócrates: De esa manera la opinión que has formado de tus enemigos es ya un gran mal.
Alcibiades: Lo confieso.
Sócrates: Además es falsa, y puedo hacértelo ver.
Alcibiades: ¿Cómo?
Sócrates: Qué hombres piensas que son los mejores, ¿los de alto, o los de bajo nacimiento?
Alcibiades: Los de alto nacimiento, evidentemente.
Sócrates: Y los que a este gran nacimiento han unido una buena educación, ¿no crees que tienen todo lo necesario para la perfección de la virtud?
Alcibiades: Eso es indudable.
Sócrates: Comparando, pues, nuestra condición a la suya, [160] veamos en primer lugar, si los reyes de Lacedemonia y el rey de Persia son de nacimiento inferior al nuestro. ¿No sabemos que los primeros descienden de Hércules, y los últimos de Aquemenes y que Hércules y Aquemenes descienden de Júpiter?