Alcibiades 1

Plato

Alcibiades 1

Plato (428–347 BC)

Plato's Alcibiades 1 in the Greek text edited by John Burnet.


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[118] Sócrates: Puesto que no son ni los que saben las cosas, ni los que las ignoran, sabiendo que las ignoran, se sigue de aquí necesariamente, que son aquellos, que no sabiéndolas, creen sin embargo saberlas; ¿hay otros?

Alcibiades: No, no hay más que estos.

Sócrates: He aquí la más vergonzosa ignorancia; he aquí la que es causa de todos los males.

Alcibiades: Eso es cierto.

Sócrates: Y cuando esta ignorancia recae sobre cosas de grandísima trascendencia, ¿no es entonces vergonzosa y terrible en sus efectos?

Alcibiades: ¿Puede negarse eso?

Sócrates: ¿Puedes citarme cosa alguna que sea de mayor trascendencia que lo justo, lo honesto, lo bueno, lo útil?

Alcibiades: No, ciertamente.

Sócrates: Y no es sobre estas mismas cosas, sobre las que tú mismo dices que estás fluctuante e indeciso?

Alcibiades: Sí.

Sócrates: Y esta incertidumbre no es una prueba, como ya lo hemos dicho, de que no sólo ignoras las cosas más importantes, sino que, ignorándolas, crees saberlas? [154]

Alcibiades: Me temo que sea así.

Sócrates: ¡Oh Dios! en qué estado tan miserable te hallas; no me atrevo a darle nombre. Sin embargo, puesto que estamos solos, es preciso decirlo. Mi querido Alcibiades, estás sumido en la peor ignorancia, como lo acreditan tus palabras, y como lo atestiguas contra ti mismo. He aquí, por qué te has arrojado, como cuerpo muerto, en la política, antes de recibir instrucción. Y tú no eres el único a quien sucede esta desgracia, porque es común a la mayor parte de los que se mezclan en los negocios de la república; un pequeño número exceptúo, y quizá sólo a Pericles, tu tutor.

Alcibiades: También se dice, Sócrates, que no se ha hecho tan hábil por sí mismo, sino que ha vivido en estrecha relación con muchos hombres hábiles, como Pitoclides, Anaxágoras, y aún hoy día, en la edad en que ya está, pasa días enteros con Damon, para instruirse constantemente.

Sócrates: ¿Has conocido a alguno que, sabiendo perfectamente una cosa, no pueda enseñarla a otro? Tu maestro de lira te ha enseñado lo que sabía y lo ha enseñado a todos los que ha querido.

Alcibiades: Sí.

Sócrates: ¿Y tú, que lo has aprendido de él, no podías enseñarlo a otro?

Alcibiades: Sí.

Sócrates: ¿No sucede lo mismo con un maestro de música y un maestro de gimnasia? [155]

Alcibiades: Ciertamente.

Sócrates: Porque la mejor prueba de que se sabe bien una cosa, es el estar en posición de enseñarla a otros.

Alcibiades: Así es verdad.

Sócrates: ¿Pero puedes nombrarme alguno a quien Pericles haya hecho hábil? Comencemos por sus propios hijos.

Alcibiades: ¡Pero, Sócrates, si los hijos de Pericles son estólidos!

Sócrates: ¿Y Clinias tu hermano?

Alcibiades: Eso es hablarme de un loco.

Sócrates: Si Clinias es loco, y los hijos de Pericles mentecatos, de dónde nace que Pericles se ha desentendido de material tan precioso como el tuyo?

Alcibiades: Tengo yo la culpa, por no haberme aplicado a nada de lo que él me ha dicho.

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