Commentaria in Summam contra Gentiles, Liber III
Francesco Silvestri (1474–1528)
Commentaria in Summam contra Gentiles
First published 1926
In Book III of the Commentaria in Summam contra Gentiles, Francesco Silvestri of Ferrara (Ferrariensis) expounds Aquinas's account of providence, human happiness, moral action, and divine grace. The commentary accompanies the Leonine text in volume XIV (1926). The present digital edition includes the Latin text and an English translation.
Prooemium
Caput I: Quod Omne Agens Agit propter Finem
Caput II: Quod Omne Agens Agit propter Bonum
Caput III: Quod Malum est Praeter Intentionem in Rebus
Caput IV: Rationes Quibus Videtur Probari quod Malum non Sit Praeter Intentionem
Caput V: Solutio Rationum Praemissarum
Caput VI: Quod Malum non est Aliqua Essentia
Caput VII: Rationes Quibus Videtur Probari quod Malum Sit Natura vel Res Aliqua
Caput VIII: Solutio Rationum Praemissarum
Caput IX: Quod Causa Mali est Bonum
Caput X: Quod Malum Fundatur in Bono
Caput XI: Quod Malum non Totaliter Consumit Bonum
Caput XII: Quod Malum Habet Aliquo Modo Causam
Caput XIII: Quod Malum est Causa per Accidens
Caput XIV: Quod non est Summum Malum
De todo lo predicho deduce Santo Tomás que No puede haber algún sumo mal que sea principio de todos los males 1.
Y argumenta primero así. No puede haber algún mal totalmente separado del bien. Luego no hay sumo mal. — Es clara la consecuencia. Porque el sumo mal debe estar sin consorcio de todo bien: como también el sumo bien está totalmente separado de todo mal.
Segundo. El mal no tiene ninguna esencia. Luego etc. — Es clara la consecuencia. Porque es necesario que lo sumamente malo sea malo por esencia: como también lo sumamente bueno es lo que es bueno por esencia.
Nótese que, así como el bien se dice tanto por esencia como por participación, así, si se diera un sumo mal, sería necesario dividir el mal en mal por esencia y mal por participación. Pero el sumo mal no sería mal por participación: de otro modo no sería sumo mal. Por tanto sería necesario que fuese malo por su esencia, como supone Santo Tomás.
Tercero. Todo mal es causado por un bien. Luego el mal no es primer principio: ya que el primer principio no es causado por alguno.
A esta razón se podría responder que, aunque el mal no sea primer principio simpliciter, es sin embargo algún mal primer principio de todos los males. Pero esta respuesta no vale nada: porque, como es patente por lo anterior 2, sería necesario que también en la causación del mal se hiciera la resolución en el bien; como también se insinúa en la razón siguiente.
Cuarto. El mal no obra sino en virtud del bien. Luego no puede ser primer principio: ya que tal obra en virtud propia.
Quinto. El mal no acaece sino per accidens y fuera de la intención. Luego no es primero. Luego no es primer principio. — Se prueba la primera consecuencia. Porque lo per accidens es posterior a lo que es per se.
Nótese que los que plantean que el sumo mal es principio de todos los males estimaron que el mal era el efecto primero y per se de aquél. Y por eso esta razón es óptima contra ellos. Pues si el mal no se produce sino per accidens y fuera de la intención, como consta por lo anterior 3, aparece con suficiente claridad que no puede ser intentado primero y per se. De donde se sigue que no hay algún primer principio del mal, esto es, como primera y per se causa del mal, como querían los maniqueos.
Sexto. Todo mal tiene causa per accidens. Luego no es primer principio: ya que aquél no tiene causa ni per se ni per accidens.
Séptimo. El mal no es causa sino per accidens. Luego no es primer principio: porque la causa per se es anterior a la causa per accidens.
Por esto se excluye el error de los maniqueos, que planteaban algún sumo mal que fuese principio de todos los males.