Cursus Philosophicus Thomisticus, Secunda Pars Artis Logicae
John of St. Thomas (1589–1644)
Secunda pars artis Logicae of the Cursus Philosophicus Thomisticus of John of St. Thomas (Joannes a Sancto Thoma), from the Reiser edition (Marietti, Turin, 1930), Reiser tomus I, pars secunda.
Praefatio I: Prefacio del autor a la 4.ª edición de la segunda parte del Arte de la Lógica
Prooemium I: PROEMIO
Quaestio I: DE LA LÓGICA, DE CUÁL SEA Y A QUÉ SE EXTIENDA
Articulus I: SI EL ARTE DE LA LÓGICA ES NECESARIO SIMPLICITER PARA ADQUIRIR LAS DEMÁS CIENCIAS
Articulus II: SI LA LÓGICA ES VERDADERA CIENCIA Y ARTE
Articulus III: SI EL OBJETO FORMAL Y ADECUADO DE LA LÓGICA ES EL ENTE DE RAZÓN, QUE ES LA SEGUNDA INTENCIÓN
Articulus IV: SI LA LÓGICA ES CIENCIA ESPECULATIVA O PRÁCTICA
Articulus V: CÓMO SE DISTINGUE LA LÓGICA DOCENTE Y LA UTENTE
Quaestio II: DEL ENTE DE RAZÓN LÓGICO, QUE ES LA SEGUNDA INTENCIÓN
Articulus I: QUÉ SEA EL ENTE DE RAZÓN EN COMÚN Y DE CUÁNTOS MODOS
Articulus II: QUÉ SEA LA SEGUNDA INTENCIÓN Y LA RELACIÓN DE RAZÓN LÓGICA Y DE CUÁNTOS MODOS
Articulus III: QUÉ SEA LA DISTINCIÓN Y LA UNIDAD DE RAZÓN RACIOCINADA Y RACIOCINANTE
Articulus IV: POR QUÉ POTENCIA Y POR QUÉ ACTOS SE HACEN LOS ENTES DE RAZÓN
Articulus V: SI DIOS FORMA ENTES DE RAZÓN
Quaestio III: DEL UNIVERSAL SEGÚN SÍ
Articulus I: SE EXPLICA LA DIVERSA ACEPCIÓN DEL UNIVERSAL Y SU DEFINICIÓN
Articulus II: SI EL UNIVERSAL MATERIALMENTE TOMADO Y POR EL SUJETO SE HALLA DE PARTE DE LA COSA
Articulus III: SI LA UNIDAD FORMAL COMO DISTINTA DEL SINGULAR CONVIENE A LA NATURALEZA ANTE LA OPERACIÓN DEL INTELECTO
Articulus IV: SI LA APTITUD E INDIFERENCIA A MUCHOS CONVIENE A LAS COSAS EXTRA DE LA OPERACIÓN DEL INTELECTO
Articulus V: SI LA UNIVERSALIDAD CONSISTE ESENCIALMENTE EN LA RELACIÓN
Articulus VI: SI LOS GRADOS METAFÍSICOS EN CUALQUIER COSA SE DISTINGUEN SOLO POR DISTINCIÓN DE RAZÓN, O POR NATURALEZA DE LA COSA
Quaestio IV: DE LA CAUSA DEL UNIVERSAL
Articulus I: SI POR BENEFICIO DEL INTELECTO AGENTE EN LA ESPECIE PRODUCIDA POR ÉL SE REPRESENTA EL UNIVERSAL METAFÍSICO
Articulus II: SI EL UNIVERSAL METAFÍSICO CONOCIDO EN ACTO SE HACE POR ACTO ABSOLUTO DEL INTELECTO, Y EL UNIVERSAL LÓGICO POR EL COMPARATIVO
Quaestio V: DEL ACTO DEL UNIVERSAL, QUE ES PREDICARSE DE MUCHOS
Articulus I: QUÉ SEA EN LA NATURALEZA UNIVERSAL «SER EN MUCHOS» Y «PREDICARSE DE MUCHOS»
Articulus II: QUÉ SEA LA PREDICACIÓN Y QUÉ SE REQUIERA PARA SU VERIFICACIÓN
Articulus III: CÓMO SE REQUIERAN MUCHOS PARA QUE ALGO SE DIGA UNIVERSAL O COMÚN
Articulus IV: CÓMO SE VERIFIQUEN LAS PREDICACIONES EN LOS CONCRETOS Y ABSTRACTOS SUBSTANCIALES
Articulus V: CÓMO SE VERIFIQUEN LAS PREDICACIONES EN LOS CONCRETOS Y ABSTRACTOS ACCIDENTALES
Quaestio VI: DE LA DIVISIÓN DEL UNIVERSAL EN CINCO PREDICABLES
Articulus I: SI ESTA DIVISIÓN SEA BUENA Y ADECUADA
Articulus II: SI ESTA DIVISIÓN SEA DE GÉNERO EN ESPECIES E INMEDIATA
Quaestio VII: DEL GÉNERO
Articulus I: SI LA DEFINICIÓN DEL GÉNERO TRANSMITIDA POR PORFIRIO SEA BUENA
Articulus II: CUÁL SEA EL DEFINIDO EN LA DEFINICIÓN DEL GÉNERO, SI LA INTENCIÓN MISMA O EL SUJETO O EL COMPUESTO DE UNO Y OTRO
Articulus III: CÓMO EL GÉNERO SE DIGA TODO POTENCIAL Y SE TOME DE LA MATERIA
Quaestio VIII: DE LA ESPECIE PREDICABLE Y SUBICIBLE
Articulus I: SI LA ESPECIE SE CONSTITUYA EN RAZÓN DE ESPECIE POR LA RAZÓN DE SUBICIBLE O DE PREDICABLE
Articulus II: SE EXPLICAN LAS DEFINICIONES DE LA ESPECIE
Articulus III: SI PUEDA DARSE ESPECIE SUBICIBLE QUE NO SEA PREDICABLE DE MUCHOS, SINO QUE SOLO TENGA UN INDIVIDUO
Articulus IV: SI LA ESPECIE PUEDA CONSERVARSE EN UN SOLO INDIVIDUO Y EL GÉNERO EN UNA SOLA ESPECIE
Quaestio IX: DEL INDIVIDUO
Articulus I: SI LAS DEFINICIONES DEL INDIVIDUO SE EXPLIQUEN RECTAMENTE
Articulus II: QUÉ SEA EL INDIVIDUO EN COMÚN O INDIVIDUO VAGO
Quaestio X: DE LA DIFERENCIA COMÚNMENTE DICHA Y SEGÚN QUE ES EL TERCER PREDICABLE
Articulus I: SI BIEN SE DIVIDA LA DIFERENCIA EN COMÚN, PROPIA Y PROPRIÍSIMA
Articulus II: SI LAS DEFINICIONES DE LA DIFERENCIA DEL TERCER PREDICABLE SEAN BUENAS
Articulus III: SI LA DIFERENCIA SE DIGA UNIVERSAL RESPECTO DE SU ESPECIE O RESPECTO DE LOS INFERIORES DE TAL ESPECIE
Articulus IV: SI LAS DIFERENCIAS SUPERIORES Y GENÉRICAS SE INCLUYAN EN LAS DIFERENCIAS ÁTOMAS Y DE AQUELLAS SE PREDIQUEN
Quaestio XI: DEL PROPIO
Articulus I: SE EXPLICA LA NATURALEZA DEL PROPIO Y SE SOPESAN SUS DIVISIONES
Articulus II: QUÉ SEA EL PROPIO CUARTO PREDICABLE Y RESPECTO DE CUÁLES SE TOME
Quaestio XII: DEL ACCIDENTE QUINTO PREDICABLE
Articulus I: SI LAS DEFINICIONES Y DIVISIONES DEL ACCIDENTE RECTAMENTE HAYAN SIDO TRADITADAS POR PORFIRIO
Articulus II: CÓMO EL ACCIDENTE SE DIGA QUINTO PREDICABLE Y RESPECTO DE CUÁLES INFERIORES
Liber I: LIBRO DE LOS PREDICAMENTOS
Quaestio XIII: DE LOS ANTEPREDICAMENTOS Y DE LOS ANÁLOGOS
Articulus I: QUÉ SEAN LOS ANTEPREDICAMENTOS Y POR QUÉ DE ELLOS AQUÍ TRATÓ ARISTÓTELES
Articulus II: DE LA DEFINICIÓN Y DIVISIÓN DE LOS EQUÍVOCOS
Articulus III: QUÉ Y CUÁNTUPLE SEA LA ANALOGÍA
Articulus IV: SE EXPLICAN LAS CONDICIONES DE ESTOS ANÁLOGOS
Articulus V: SI EN LOS ANÁLOGOS SE DA UN CONCEPTO PRESCINDIDO DE LOS INFERIORES
Quaestio XIV: DEL ENTE PREDICAMENTAL Y DE LA DIVISIÓN EN DIEZ PREDICAMENTOS
Articulus I: QUÉ SEA EL PREDICAMENTO Y QUÉ SE REQUIERA PARA QUE ALGO ESTÉ EN PREDICAMENTO
Articulus II: SI EL ENTE SEA UNÍVOCO O ANÁLOGO A LOS DIEZ PREDICAMENTOS
Articulus III: CON QUÉ ANALOGÍA EL ENTE SEA ANÁLOGO
Articulus IV: SI EL ACCIDENTE SEA UNÍVOCO A LOS NUEVE GÉNEROS
Articulus V: SI SEA ADECUADA Y BUENA LA DIVISIÓN EN DIEZ PREDICAMENTOS
Quaestio XV: DE LA SUBSTANCIA PREDICAMENTAL
Articulus I: CUÁL SEA LA RAZÓN FORMAL CONSTITUTIVA DE LA SUBSTANCIA PREDICAMENTAL
Articulus II: SI BIEN SE DIVIDA LA SUBSTANCIA EN PRIMERA Y SEGUNDA
Articulus III: CÓMO HAN DE EXPLICARSE LAS DEFINICIONES DE LA PRIMERA Y DE LA SEGUNDA SUBSTANCIA
Articulus IV: CUÁLES SE RECHAZAN Y SE PONEN EN ESTE PREDICAMENTO
Articulus V: SI EL SUSCIPIR CONTRARIOS SEA PROPIO DE CUARTO MODO DE LA SUBSTANCIA
Quaestio XVI: DE LA CANTIDAD
Articulus I: CUÁL SEA LA RAZÓN PROPIA Y FORMAL DE LA CANTIDAD
Articulus II: SI LA CANTIDAD DISCRETA SEA VERDADERA ESPECIE DE CANTIDAD
Articulus III: SI EL TIEMPO Y EL MOVIMIENTO, EL LUGAR Y LA ORACIÓN SE RECHACEN DE LAS ESPECIES DE CANTIDAD
Articulus IV: SI LA LÍNEA, LA SUPERFICIE Y EL CUERPO SEAN VERDADERAS ESPECIES DE CANTIDAD
Quaestio XVII: DEL PREDICAMENTO DE LA RELACIÓN
Articulus I: SI POR PARTE DE LA COSA SE DEN RELACIONES QUE SEAN FORMAS INTRÍNSECAS
Articulus II: QUÉ SE REQUIERA PARA QUE ALGUNA RELACIÓN SEA PREDICAMENTAL
Articulus III: CUÁLES SEAN LAS DIVISIONES DE LA RELACIÓN PREDICAMENTAL Y SUS ESPECIES
Articulus IV: SI LA RELACIÓN SE DISTINGA POR PARTE DE LA COSA DE SU FUNDAMENTO
Articulus V: SI LA RELACIÓN FORMALMENTE SE TERMINE A LO ABSOLUTO O A LO RELATIVO
Articulus VI: DE DÓNDE SE TOME LA DISTINCIÓN ESPECÍFICA Y NUMÉRICA DE LA RELACIÓN
Articulus VII: CÓMO HAN DE EXPLICARSE LAS PROPIEDADES DE LOS RELATIVOS, QUE SEAN SIMULTÁNEOS POR NATURALEZA Y POR COGNICIÓN
Quaestio XVIII: DE LA CUALIDAD
Articulus I: SE EXPLICA LA RAZÓN FORMAL DE LA CUALIDAD Y SU DEFINICIÓN
Articulus II: SE EXPLICA LA DIVISIÓN DE LA CUALIDAD EN CUATRO ESPECIES
Articulus III: CÓMO HAN DE EXPLICARSE CADA UNA DE LAS ESPECIES
Quaestio XIX: DE LOS SEIS ÚLTIMOS PREDICAMENTOS
Articulus I: SI ESTOS PREDICAMENTOS SON FORMAS ABSOLUTAS O RELATIVAS O DENOMINACIONES EXTRÍNSECAS
Articulus II: QUÉ SEA LA ACCIÓN Y LA PASIÓN PREDICAMENTALES
Articulus III: QUÉ SEA EL PREDICAMENTO DÓNDE Y EL SITIO
Articulus IV: QUÉ SEA EL PREDICAMENTO CUÁNDO Y EL HÁBITO
Textus I: TEXTO DESPUÉS DE LOS PREDICAMENTOS
Quaestio XX: DE LOS POSTPREDICAMENTOS
Articulus I: SE EXPLICAN LAS OPOSICIONES
Articulus II: QUÉ HAYA DE NOTARSE ACERCA DE LOS RESTANTES POSTPREDICAMENTOS
Liber II: SOBRE LOS LIBROS PERIHERMENIAS
Quaestio XXI: DEL SIGNO SEGÚN SÍ
Articulus I: SI EL SIGNO SEA EN EL GÉNERO DE LA RELACIÓN
Articulus II: SI EN EL SIGNO NATURAL LA RELACIÓN SEA REAL O DE RAZÓN
Articulus III: SI SEA LA MISMA RELACIÓN DEL SIGNO AL SIGNADO Y A LA POTENCIA
Articulus IV: CÓMO SE DIVIDA EL OBJETO EN MOTIVO Y TERMINATIVO
Articulus V: SI EL SIGNIFICAR SEA FORMALMENTE CAUSAR ALGO EN EL GÉNERO DE EFECTUAR
Articulus VI: SI EN LOS BRUTOS Y EN LOS SENTIDOS EXTERNOS HAYA VERDADERA RAZÓN DE SIGNO
Quaestio XXII: DE LAS DIVISIONES DEL SIGNO
Articulus I: SI SEA UNÍVOCA Y BUENA LA DIVISIÓN DEL SIGNO EN FORMAL E INSTRUMENTAL
Articulus II: SI EL CONCEPTO SEA SIGNO FORMAL
Articulus III: SI LA ESPECIE IMPRESA SEA SIGNO FORMAL
Articulus IV: SI EL ACTO DE CONOCER SEA SIGNO FORMAL
Articulus V: SI SEA BUENA LA DIVISIÓN EN SIGNO NATURAL Y AD PLACITUM Y DE COSTUMBRE
Articulus VI: SI EL SIGNO DE COSTUMBRE SEA VERDADERAMENTE SIGNO
Quaestio XXIII: DE LAS NOTICIAS Y DE LOS CONCEPTOS
Articulus I: SI LA NOTICIA INTUITIVA Y LA ABSTRACTIVA DIFERENCIEN ESENCIALMENTE EN LA RAZÓN DE COGNICIÓN
Articulus II: SI PUEDA DARSE COGNICIÓN INTUITIVA DE LA COSA FÍSICAMENTE AUSENTE, YA EN EL INTELECTO YA EN EL SENTIDO EXTERIOR
Articulus III: CÓMO DIFERENCIE EL CONCEPTO REFLEJO DEL DIRECTO
Articulus IV: CUÁL SEA LA DISTINCIÓN ENTRE EL CONCEPTO ULTIMADO Y EL NO ULTIMADO
Liber III: SOBRE LOS LIBROS DE LOS POSTERIORES
Quaestio XXIV: DE LOS PRECONOCIDOS Y DE LAS PREMISAS
Articulus I: SE EXPLICA QUÉ SEAN LOS PRECONOCIDOS Y LAS PRENOCIONES
Articulus II: SI LAS PREMISAS INFLUYAN EFICIENTEMENTE EN LA CONCLUSIÓN O EN OTRO GÉNERO DE CAUSA
Articulus III: SI LAS PREMISAS NECESITEN AL ASENSO DE LA CONCLUSIÓN, DE MODO QUE LA MENOR SE CONOZCA A LA VEZ CON LA CONCLUSIÓN
Articulus IV: QUÉ SEA LA PROPOSICIÓN PER SE NOTA E INMEDIATA, EL PREDICADO DE TODO Y PER SE Y SECUNDUM QUOD IPSUM
Quaestio XXV: DE LA DEMOSTRACIÓN
Articulus I: SI RECTAMENTE ESTÉ DEFINIDA LA DEMOSTRACIÓN POR ARISTÓTELES
Articulus II: QUÉ SE REQUIERA PARA QUE ALGUNA PROPOSICIÓN SEA DEMOSTRABLE
Articulus III: SI TODA DEMOSTRACIÓN CIRCULAR SEA VICIOSA
Articulus IV: QUÉ SEA LA DEMOSTRACIÓN QUIA Y PROPTER QUID, Y SI SEA BUENA LA DIVISIÓN
Quaestio XXVI: DE LA CIENCIA TANTO SEGÚN SÍ COMO EN ORDEN A LA OPINIÓN Y A LA FE
Articulus I: QUÉ SEA LA CIENCIA Y CÓMO SE DISTINGA DE LOS RESTANTES HÁBITOS EVIDENTES
Articulus II: QUÉ SEAN LA CIENCIA SUBALTERNANTE Y LA SUBALTERNADA Y CÓMO DIFERENCIEN ENTRE SÍ
Articulus III: SI LA CIENCIA SUBALTERNADA SEA VERDADERA Y PROPIAMENTE CIENCIA, AUNQUE NO SE CONTINÚE CON LA SUBALTERNANTE
LA RAZÓN DE DUDAR se desume de que la ciencia que no resuelve hasta los principios per se notos o que no puede probarlos por otra ciencia solo cree aquellos principios; ergo no participa de hecho evidencia y certidumbre, y así de hecho no es ciencia.
La consecuencia es patente, porque la evidencia se tiene por la demostración o por la resolución en principios per se notos. Ergo si la ciencia inferior se detiene en una proposición que ulterior no puede probar, porque no se continúa con la ciencia superior, ni per se resuelve en principios per se notos, le falta la evidencia, y consecuentemente a las restantes conclusiones no puede derivar evidencia, pues carece de evidencia de los principios.
Se confirma, porque en cualquier ciencia si alguno olvida el medio por el que se prueba la conclusión, la ciencia en él se destruye, porque no tiene evidencia ni prueba. Y si por imposible alguno perdiera el hábito de los principios, sería imposible que permaneciera la ciencia, porque no permanecerían los principios. Ergo similarmente quien no tiene la subalternante de la que se prestan los principios a la subalternada no puede tener verdadera razón de ciencia subalternada, porque carece de evidencia de los principios y del medio. A esto también hace la autoridad de S. Tomás q. 14. de Veritate art. 9.1, donde dice que «cualesquiera que se saben con ciencia propiamente aceptada se conocen por relación a los primeros principios, que per se están prestos al intelecto». Ergo quien no conoce por relación a los primeros principios, como la ciencia subalternada cuando no se continúa con la subalternante, propiamente no será ciencia. Similarmente también in 3. dist. 33. q. 1. art. 2. quaestiunc. 4.2 dice que «si hubiera alguna ciencia que no pudiera reducir a los primeros principios naturalmente conocidos, no sería de la misma especie que otra ciencia». Pero la subalternada sin continuación a la subalternante no puede reducir a los principios per se notos; ergo cuando así no se continúa, no tiene razón de ciencia.
NIHILÓMENOS HA DE DECIRSE que el mismo hábito específico es la ciencia subalternada cuando se continúa con la subalternante y cuando no se continúa; tiene, con todo, estado imperfecto de ciencia de parte del sujeto mientras de hecho no puede resolver en principios per se notos mediante la ciencia subalternante.
Esta conclusión es común entre tomistas, y videri possunt Caietanus 1. p. q. 1. art. 2., Mag. Soto lib. 1. Poster. q. 5., Sanchez lib. 7. q. 2., Araujo 1. Metaph. q. 4. art. 1., Cursus Carmel. hic disp. 19. q. 3. Se toma de D. Tomás 1. p. q. 1. art. 2., donde absolutamente llama ciencia a aquella que está subalternada. Y q. 14. de Veritate art. 9. ad 3.3 concede «que quien tiene la ciencia subalternada no perfectamente atinge a la razón de saber sino en cuanto su cognición se continúa de algún modo con la cognición de aquel que tiene la ciencia subalternante. Nihilómenos, con todo, el inferior que sabe no se dice de aquellas que supone tener ciencia, sino de las conclusiones que de los principios supuestos de necesidad se concluyen». Y más ampliamente videri potest opus. 70. q. 2. art. 2. ad 5. et 6. et 7.4 E in 1. ad Annibaldum dist. 1. q. 1. art. 1.5, donde enseña «que de las primeras ciencias el principio próximo es el intelecto; de aquellas, empero, ciencias que sus principios de otras suponen, el principio próximo es la credulidad de los principios de otros supuestos; el primero, empero, principio de aquellas es el intelecto. Se perfecciona, con todo, la certidumbre de estas ciencias cuando por vía de resolución llegan al intelecto mismo de los primeros principios».
LA RAZÓN de la conclusión es que el hábito de la ciencia subalternada, también cuando no se continúa con la subalternante, de sí postula y se inclina a continuarse con aquella. Ergo según sí es hábito científico en cuanto tiene inclinación a tener plena evidencia por continuación con la ciencia superior.
La consecuencia es patente, porque si el hábito mismo de sí postula continuarse con la subalternante, ergo cuando de hecho se continúa no se destruye, sino que se perfecciona, ni se genera otro hábito, sino que el mismo se continúa con el superior; de otro modo en vano pediría la continuación misma si no el mismo pudiera continuarse con la ciencia subalternante, sino que cuando se pusiera la continuación se generaría un hábito nuevo y de distinta especie, a saber científico, cuando antes científico no era; y así nunca sería dable el hábito de la subalternada que postulara continuarse con la subalternante. Si, empero, el mismo hábito es el que se continúa y se discontinúa de aquella, ergo también cuando de hecho no se continúa, según la inclinación y la raíz es ciencia.
El antecedente, empero, se prueba: Pues quien adquiere el hábito de la subalternada por separado de la subalternante procede de principios manifestados en la subalternante, y así presupositivamente evidentes. Ergo de sí se inclina y pide continuarse con la manifestación de la subalternante; de otro modo no per se procedería de principios por aquella manifestados si per se no inclinara a aquellos principios en cuanto por la ciencia superior están manifestados. De donde si de hecho se le manifiestan, es máximamente conforme a su naturaleza, y así tiene inclinación a la evidencia, aunque de parte del sujeto no la explique por defecto de continuación con la ciencia superior. No podría, empero, inclinar a tales principios evidentes si tal hábito no fuera ciencia, porque el hábito de lo intrínseco inevidente no puede inclinar a la evidencia y pedirla.
De donde, ut recte monet Caietanus, 1. p. cit., la ciencia subalternada puede decirse que no es ciencia por esto de que no tiene perfecta razón de ciencia, esto es estado; ni es virtud intelectual tampoco cuanto al estado; es, con todo, cuanto a la inclinación y a la substancia, de modo que, como la virtud permanece cuanto a la substancia de virtud en el pecador, aunque de sí pida continuarse con el fin último bueno, y entonces no tiene esta continuación, así cuando alguna ciencia o hábito tiene inclinación a la evidencia y puede por aquella perfeccionarse, cuanto a la substancia tiene razón de ciencia, porque según la inclinación y la raíz pide evidencia de los principios, aunque se impida tenerla de parte del sujeto. Cuyo signo es que la fe por la que se creen estos principios evidentes en la ciencia superior no es razón de inferir las conclusiones en la ciencia inferior por razón de credulidad y de autoridad falible, sino según que presuponen evidencia en la ciencia superior. Y en esto excede la Teología, que se innite en fe infalible, y así en la fe misma halla principios ciertos actualmente, y no solo presupositiva y radicalmente, aunque no evidentes; la evidencia, en efecto, la presupone en la ciencia superior.
Y si dices: Cómo está que la ciencia subalternada sea cuanto a la substancia cierta y evidente, y con todo no tribute al sujeto esta denominación. Se responde que tribuya denominación de ciencia radical y cuanto a la substancia, no cuanto al estado, por impedimento del sujeto que carece de continuación a la ciencia superior; como al contrario la fe o la opinión puede perder el formido extrínseco, esto es actual y denominativo, que es la hesitación del intelecto, ut seq. art. dicetur, cuando con todo en sí intrínsecamente es falible.
AL FUNDAMENTO OPUESTO se responde que la ciencia que no resuelve en los primeros principios ni radicalmente y de parte de la inclinación ni actualmente y según el estado no tiene verdadera razón de ciencia, sino que se innite en la fe por la autoridad de aquella. Si, con todo, radicalmente y según la inclinación tiene y pide resolver en los primeros principios, aunque por defecto de continuación con la subalternante de hecho no resuelva, ciencia con todo es ni se innite en la fe per se, sino como que suple las veces de la ciencia superior; per se, con todo, pide resolverse en la ciencia superior y continuarse con su evidencia y allí perfeccionarse.
Y a la prueba se dice que la evidencia se tiene por las pruebas y la resolución en los principios iuxta el modo de cada una; a veces la evidencia se tiene solo radicalmente y según la inclinación a continuarse a la ciencia superior, a veces empero es evidencia actual y perfecta por pruebas actualmente resueltas y continuadas a la ciencia superior. Y por eso la deficiencia en el probar, si solo es deficiencia de parte del sujeto que sabe, no de parte de la ciencia misma y de su inclinación, no quita la razón de ciencia esencial e intrínsecamente, sino según el estado.
A la confirmación se responde que si alguno olvida el medio mismo de tal modo que ni permanezca en sí ni en otro al que per se postula y inclina continuarse, absolutamente pierde la ciencia, porque no retiene las premisas ni su prueba. Si, empero, retiene las premisas o el medio probativo de la conclusión, pero supone la prueba misma como evidente en otro superior y a tenerla per se se inclina, entonces solo falta la ciencia cuanto al estado de ciencia, pero no cuanto a la razón intrínseca y a la inclinación del hábito científico que pide tal evidencia. Y del mismo modo, si alguno perdiera el hábito de los primeros principios, retuviera con todo las proposiciones cognoscibles por el hábito mismo de los principios, y con todo no supiera la explicación de los términos y por eso no le serían per se notas, tal realmente tendría ciencia, porque procedería de proposiciones per se notas simpliciter y según sí, aunque por accidente careciendo de aquella explicación de los términos careciera en acto de noticia evidente de los términos. Pero esto no tan fácilmente acontece, porque las proposiciones mismas de los primeros principios al instante per se se hacen notas.
A los lugares de S. Tomás se responde que solo niega que la subalternada sea ciencia perfecta, no empero que absolutamente de parte de la inclinación intrínseca no sea ciencia, como absolutamente la llama ciencia in locis supra cit. y según que intrínsecamente se distingue del hábito inevidente, en el que ninguna inclinación a la evidencia de los principios permanece. Y en este sentido habla in 3. Sent., cuando dice que no es ciencia aquella que no puede reducir a los primeros principios, donde «no puede» dice no poder según la inclinación y la raíz más que según la evidencia actual; la que, en efecto, de ningún modo puede tener evidencia solo es hábito inevidente, como la fe y la opinión, y por tanto no es unívocamente ciencia. Se dice, empero, que la ciencia subalternada se perfecciona en la visión de la cosa, porque no tiene perfecto estado de ciencia sin la visión de la cosa; porque con todo puede perfeccionarse de aquella, es signo de que intrínseca y substancialmente es ciencia, porque el hábito inevidente no puede perfeccionarse en la visión de la cosa.
De lo cual se colige que rectamente defienden los tomistas que la Teología que está en esta vida permanece en la patria y se vuelve evidente, porque de su inclinación y raíz intrínseca pide evidencia y continuación con la ciencia subalternante, que es la ciencia beata; por accidente, empero, en la vía usa de la fe como que suple y supone los principios evidentemente notos en la ciencia superior.