Cursus Philosophicus Thomisticus, Secunda Pars Artis Logicae
John of St. Thomas (1589–1644)
Secunda pars artis Logicae of the Cursus Philosophicus Thomisticus of John of St. Thomas (Joannes a Sancto Thoma), from the Reiser edition (Marietti, Turin, 1930), Reiser tomus I, pars secunda.
Praefatio I: Prefacio del autor a la 4.ª edición de la segunda parte del Arte de la Lógica
Prooemium I: PROEMIO
Quaestio I: DE LA LÓGICA, DE CUÁL SEA Y A QUÉ SE EXTIENDA
Articulus I: SI EL ARTE DE LA LÓGICA ES NECESARIO SIMPLICITER PARA ADQUIRIR LAS DEMÁS CIENCIAS
Articulus II: SI LA LÓGICA ES VERDADERA CIENCIA Y ARTE
Articulus III: SI EL OBJETO FORMAL Y ADECUADO DE LA LÓGICA ES EL ENTE DE RAZÓN, QUE ES LA SEGUNDA INTENCIÓN
Articulus IV: SI LA LÓGICA ES CIENCIA ESPECULATIVA O PRÁCTICA
Articulus V: CÓMO SE DISTINGUE LA LÓGICA DOCENTE Y LA UTENTE
Quaestio II: DEL ENTE DE RAZÓN LÓGICO, QUE ES LA SEGUNDA INTENCIÓN
Articulus I: QUÉ SEA EL ENTE DE RAZÓN EN COMÚN Y DE CUÁNTOS MODOS
Articulus II: QUÉ SEA LA SEGUNDA INTENCIÓN Y LA RELACIÓN DE RAZÓN LÓGICA Y DE CUÁNTOS MODOS
Articulus III: QUÉ SEA LA DISTINCIÓN Y LA UNIDAD DE RAZÓN RACIOCINADA Y RACIOCINANTE
Articulus IV: POR QUÉ POTENCIA Y POR QUÉ ACTOS SE HACEN LOS ENTES DE RAZÓN
Articulus V: SI DIOS FORMA ENTES DE RAZÓN
Quaestio III: DEL UNIVERSAL SEGÚN SÍ
Articulus I: SE EXPLICA LA DIVERSA ACEPCIÓN DEL UNIVERSAL Y SU DEFINICIÓN
Articulus II: SI EL UNIVERSAL MATERIALMENTE TOMADO Y POR EL SUJETO SE HALLA DE PARTE DE LA COSA
Articulus III: SI LA UNIDAD FORMAL COMO DISTINTA DEL SINGULAR CONVIENE A LA NATURALEZA ANTE LA OPERACIÓN DEL INTELECTO
Articulus IV: SI LA APTITUD E INDIFERENCIA A MUCHOS CONVIENE A LAS COSAS EXTRA DE LA OPERACIÓN DEL INTELECTO
Articulus V: SI LA UNIVERSALIDAD CONSISTE ESENCIALMENTE EN LA RELACIÓN
Articulus VI: SI LOS GRADOS METAFÍSICOS EN CUALQUIER COSA SE DISTINGUEN SOLO POR DISTINCIÓN DE RAZÓN, O POR NATURALEZA DE LA COSA
Quaestio IV: DE LA CAUSA DEL UNIVERSAL
Articulus I: SI POR BENEFICIO DEL INTELECTO AGENTE EN LA ESPECIE PRODUCIDA POR ÉL SE REPRESENTA EL UNIVERSAL METAFÍSICO
Articulus II: SI EL UNIVERSAL METAFÍSICO CONOCIDO EN ACTO SE HACE POR ACTO ABSOLUTO DEL INTELECTO, Y EL UNIVERSAL LÓGICO POR EL COMPARATIVO
Quaestio V: DEL ACTO DEL UNIVERSAL, QUE ES PREDICARSE DE MUCHOS
Articulus I: QUÉ SEA EN LA NATURALEZA UNIVERSAL «SER EN MUCHOS» Y «PREDICARSE DE MUCHOS»
Articulus II: QUÉ SEA LA PREDICACIÓN Y QUÉ SE REQUIERA PARA SU VERIFICACIÓN
Articulus III: CÓMO SE REQUIERAN MUCHOS PARA QUE ALGO SE DIGA UNIVERSAL O COMÚN
Articulus IV: CÓMO SE VERIFIQUEN LAS PREDICACIONES EN LOS CONCRETOS Y ABSTRACTOS SUBSTANCIALES
Articulus V: CÓMO SE VERIFIQUEN LAS PREDICACIONES EN LOS CONCRETOS Y ABSTRACTOS ACCIDENTALES
Quaestio VI: DE LA DIVISIÓN DEL UNIVERSAL EN CINCO PREDICABLES
Articulus I: SI ESTA DIVISIÓN SEA BUENA Y ADECUADA
Articulus II: SI ESTA DIVISIÓN SEA DE GÉNERO EN ESPECIES E INMEDIATA
Quaestio VII: DEL GÉNERO
Articulus I: SI LA DEFINICIÓN DEL GÉNERO TRANSMITIDA POR PORFIRIO SEA BUENA
Articulus II: CUÁL SEA EL DEFINIDO EN LA DEFINICIÓN DEL GÉNERO, SI LA INTENCIÓN MISMA O EL SUJETO O EL COMPUESTO DE UNO Y OTRO
Articulus III: CÓMO EL GÉNERO SE DIGA TODO POTENCIAL Y SE TOME DE LA MATERIA
Quaestio VIII: DE LA ESPECIE PREDICABLE Y SUBICIBLE
Articulus I: SI LA ESPECIE SE CONSTITUYA EN RAZÓN DE ESPECIE POR LA RAZÓN DE SUBICIBLE O DE PREDICABLE
Articulus II: SE EXPLICAN LAS DEFINICIONES DE LA ESPECIE
Articulus III: SI PUEDA DARSE ESPECIE SUBICIBLE QUE NO SEA PREDICABLE DE MUCHOS, SINO QUE SOLO TENGA UN INDIVIDUO
Articulus IV: SI LA ESPECIE PUEDA CONSERVARSE EN UN SOLO INDIVIDUO Y EL GÉNERO EN UNA SOLA ESPECIE
Quaestio IX: DEL INDIVIDUO
Articulus I: SI LAS DEFINICIONES DEL INDIVIDUO SE EXPLIQUEN RECTAMENTE
Articulus II: QUÉ SEA EL INDIVIDUO EN COMÚN O INDIVIDUO VAGO
Quaestio X: DE LA DIFERENCIA COMÚNMENTE DICHA Y SEGÚN QUE ES EL TERCER PREDICABLE
Articulus I: SI BIEN SE DIVIDA LA DIFERENCIA EN COMÚN, PROPIA Y PROPRIÍSIMA
Articulus II: SI LAS DEFINICIONES DE LA DIFERENCIA DEL TERCER PREDICABLE SEAN BUENAS
Articulus III: SI LA DIFERENCIA SE DIGA UNIVERSAL RESPECTO DE SU ESPECIE O RESPECTO DE LOS INFERIORES DE TAL ESPECIE
Articulus IV: SI LAS DIFERENCIAS SUPERIORES Y GENÉRICAS SE INCLUYAN EN LAS DIFERENCIAS ÁTOMAS Y DE AQUELLAS SE PREDIQUEN
Quaestio XI: DEL PROPIO
Articulus I: SE EXPLICA LA NATURALEZA DEL PROPIO Y SE SOPESAN SUS DIVISIONES
Articulus II: QUÉ SEA EL PROPIO CUARTO PREDICABLE Y RESPECTO DE CUÁLES SE TOME
Quaestio XII: DEL ACCIDENTE QUINTO PREDICABLE
Articulus I: SI LAS DEFINICIONES Y DIVISIONES DEL ACCIDENTE RECTAMENTE HAYAN SIDO TRADITADAS POR PORFIRIO
Articulus II: CÓMO EL ACCIDENTE SE DIGA QUINTO PREDICABLE Y RESPECTO DE CUÁLES INFERIORES
Liber I: LIBRO DE LOS PREDICAMENTOS
Quaestio XIII: DE LOS ANTEPREDICAMENTOS Y DE LOS ANÁLOGOS
Articulus I: QUÉ SEAN LOS ANTEPREDICAMENTOS Y POR QUÉ DE ELLOS AQUÍ TRATÓ ARISTÓTELES
Articulus II: DE LA DEFINICIÓN Y DIVISIÓN DE LOS EQUÍVOCOS
Articulus III: QUÉ Y CUÁNTUPLE SEA LA ANALOGÍA
Articulus IV: SE EXPLICAN LAS CONDICIONES DE ESTOS ANÁLOGOS
Articulus V: SI EN LOS ANÁLOGOS SE DA UN CONCEPTO PRESCINDIDO DE LOS INFERIORES
Quaestio XIV: DEL ENTE PREDICAMENTAL Y DE LA DIVISIÓN EN DIEZ PREDICAMENTOS
Articulus I: QUÉ SEA EL PREDICAMENTO Y QUÉ SE REQUIERA PARA QUE ALGO ESTÉ EN PREDICAMENTO
Articulus II: SI EL ENTE SEA UNÍVOCO O ANÁLOGO A LOS DIEZ PREDICAMENTOS
Articulus III: CON QUÉ ANALOGÍA EL ENTE SEA ANÁLOGO
Articulus IV: SI EL ACCIDENTE SEA UNÍVOCO A LOS NUEVE GÉNEROS
Articulus V: SI SEA ADECUADA Y BUENA LA DIVISIÓN EN DIEZ PREDICAMENTOS
Quaestio XV: DE LA SUBSTANCIA PREDICAMENTAL
Articulus I: CUÁL SEA LA RAZÓN FORMAL CONSTITUTIVA DE LA SUBSTANCIA PREDICAMENTAL
Articulus II: SI BIEN SE DIVIDA LA SUBSTANCIA EN PRIMERA Y SEGUNDA
Articulus III: CÓMO HAN DE EXPLICARSE LAS DEFINICIONES DE LA PRIMERA Y DE LA SEGUNDA SUBSTANCIA
Articulus IV: CUÁLES SE RECHAZAN Y SE PONEN EN ESTE PREDICAMENTO
Articulus V: SI EL SUSCIPIR CONTRARIOS SEA PROPIO DE CUARTO MODO DE LA SUBSTANCIA
Quaestio XVI: DE LA CANTIDAD
Articulus I: CUÁL SEA LA RAZÓN PROPIA Y FORMAL DE LA CANTIDAD
Articulus II: SI LA CANTIDAD DISCRETA SEA VERDADERA ESPECIE DE CANTIDAD
Articulus III: SI EL TIEMPO Y EL MOVIMIENTO, EL LUGAR Y LA ORACIÓN SE RECHACEN DE LAS ESPECIES DE CANTIDAD
Articulus IV: SI LA LÍNEA, LA SUPERFICIE Y EL CUERPO SEAN VERDADERAS ESPECIES DE CANTIDAD
Quaestio XVII: DEL PREDICAMENTO DE LA RELACIÓN
Articulus I: SI POR PARTE DE LA COSA SE DEN RELACIONES QUE SEAN FORMAS INTRÍNSECAS
Articulus II: QUÉ SE REQUIERA PARA QUE ALGUNA RELACIÓN SEA PREDICAMENTAL
Articulus III: CUÁLES SEAN LAS DIVISIONES DE LA RELACIÓN PREDICAMENTAL Y SUS ESPECIES
Articulus IV: SI LA RELACIÓN SE DISTINGA POR PARTE DE LA COSA DE SU FUNDAMENTO
Articulus V: SI LA RELACIÓN FORMALMENTE SE TERMINE A LO ABSOLUTO O A LO RELATIVO
Articulus VI: DE DÓNDE SE TOME LA DISTINCIÓN ESPECÍFICA Y NUMÉRICA DE LA RELACIÓN
Articulus VII: CÓMO HAN DE EXPLICARSE LAS PROPIEDADES DE LOS RELATIVOS, QUE SEAN SIMULTÁNEOS POR NATURALEZA Y POR COGNICIÓN
Quaestio XVIII: DE LA CUALIDAD
Articulus I: SE EXPLICA LA RAZÓN FORMAL DE LA CUALIDAD Y SU DEFINICIÓN
Articulus II: SE EXPLICA LA DIVISIÓN DE LA CUALIDAD EN CUATRO ESPECIES
Articulus III: CÓMO HAN DE EXPLICARSE CADA UNA DE LAS ESPECIES
Quaestio XIX: DE LOS SEIS ÚLTIMOS PREDICAMENTOS
Articulus I: SI ESTOS PREDICAMENTOS SON FORMAS ABSOLUTAS O RELATIVAS O DENOMINACIONES EXTRÍNSECAS
Articulus II: QUÉ SEA LA ACCIÓN Y LA PASIÓN PREDICAMENTALES
Articulus III: QUÉ SEA EL PREDICAMENTO DÓNDE Y EL SITIO
Articulus IV: QUÉ SEA EL PREDICAMENTO CUÁNDO Y EL HÁBITO
Textus I: TEXTO DESPUÉS DE LOS PREDICAMENTOS
Quaestio XX: DE LOS POSTPREDICAMENTOS
Articulus I: SE EXPLICAN LAS OPOSICIONES
Articulus II: QUÉ HAYA DE NOTARSE ACERCA DE LOS RESTANTES POSTPREDICAMENTOS
Liber II: SOBRE LOS LIBROS PERIHERMENIAS
Quaestio XXI: DEL SIGNO SEGÚN SÍ
Articulus I: SI EL SIGNO SEA EN EL GÉNERO DE LA RELACIÓN
Articulus II: SI EN EL SIGNO NATURAL LA RELACIÓN SEA REAL O DE RAZÓN
Articulus III: SI SEA LA MISMA RELACIÓN DEL SIGNO AL SIGNADO Y A LA POTENCIA
Articulus IV: CÓMO SE DIVIDA EL OBJETO EN MOTIVO Y TERMINATIVO
Articulus V: SI EL SIGNIFICAR SEA FORMALMENTE CAUSAR ALGO EN EL GÉNERO DE EFECTUAR
Articulus VI: SI EN LOS BRUTOS Y EN LOS SENTIDOS EXTERNOS HAYA VERDADERA RAZÓN DE SIGNO
Quaestio XXII: DE LAS DIVISIONES DEL SIGNO
Articulus I: SI SEA UNÍVOCA Y BUENA LA DIVISIÓN DEL SIGNO EN FORMAL E INSTRUMENTAL
Articulus II: SI EL CONCEPTO SEA SIGNO FORMAL
Articulus III: SI LA ESPECIE IMPRESA SEA SIGNO FORMAL
Articulus IV: SI EL ACTO DE CONOCER SEA SIGNO FORMAL
Articulus V: SI SEA BUENA LA DIVISIÓN EN SIGNO NATURAL Y AD PLACITUM Y DE COSTUMBRE
Articulus VI: SI EL SIGNO DE COSTUMBRE SEA VERDADERAMENTE SIGNO
Quaestio XXIII: DE LAS NOTICIAS Y DE LOS CONCEPTOS
Articulus I: SI LA NOTICIA INTUITIVA Y LA ABSTRACTIVA DIFERENCIEN ESENCIALMENTE EN LA RAZÓN DE COGNICIÓN
Articulus II: SI PUEDA DARSE COGNICIÓN INTUITIVA DE LA COSA FÍSICAMENTE AUSENTE, YA EN EL INTELECTO YA EN EL SENTIDO EXTERIOR
Articulus III: CÓMO DIFERENCIE EL CONCEPTO REFLEJO DEL DIRECTO
Articulus IV: CUÁL SEA LA DISTINCIÓN ENTRE EL CONCEPTO ULTIMADO Y EL NO ULTIMADO
Liber III: SOBRE LOS LIBROS DE LOS POSTERIORES
Quaestio XXIV: DE LOS PRECONOCIDOS Y DE LAS PREMISAS
Articulus I: SE EXPLICA QUÉ SEAN LOS PRECONOCIDOS Y LAS PRENOCIONES
Articulus II: SI LAS PREMISAS INFLUYAN EFICIENTEMENTE EN LA CONCLUSIÓN O EN OTRO GÉNERO DE CAUSA
Articulus III: SI LAS PREMISAS NECESITEN AL ASENSO DE LA CONCLUSIÓN, DE MODO QUE LA MENOR SE CONOZCA A LA VEZ CON LA CONCLUSIÓN
Articulus IV: QUÉ SEA LA PROPOSICIÓN PER SE NOTA E INMEDIATA, EL PREDICADO DE TODO Y PER SE Y SECUNDUM QUOD IPSUM
Quaestio XXV: DE LA DEMOSTRACIÓN
Articulus I: SI RECTAMENTE ESTÉ DEFINIDA LA DEMOSTRACIÓN POR ARISTÓTELES
Articulus II: QUÉ SE REQUIERA PARA QUE ALGUNA PROPOSICIÓN SEA DEMOSTRABLE
Articulus III: SI TODA DEMOSTRACIÓN CIRCULAR SEA VICIOSA
Articulus IV: QUÉ SEA LA DEMOSTRACIÓN QUIA Y PROPTER QUID, Y SI SEA BUENA LA DIVISIÓN
Quaestio XXVI: DE LA CIENCIA TANTO SEGÚN SÍ COMO EN ORDEN A LA OPINIÓN Y A LA FE
Articulus I: QUÉ SEA LA CIENCIA Y CÓMO SE DISTINGA DE LOS RESTANTES HÁBITOS EVIDENTES
La CIENCIA puede tomarse o por ciencia actual o por habitual. Del primer modo está definida supra1, cuando dice el Filósofo que «saber es conocer la causa por la que la cosa es, y que es causa de aquella etc.». La habitual, empero, suele definirse que es hábito adquirido por la demostración, como al contrario está definida2 la demostración, que es silogismo que efectúa el saber. Ni con todo en esto se comete círculo, habiendo de definir la demostración por la ciencia y la ciencia por la demostración, ya porque la demostración no se dice que es silogismo que efectúa el hábito de la ciencia inmediatamente, sino que es silogismo que efectúa el saber actual, esto es el asenso científico, del que se genera el hábito que inclina a similar asenso; ya también porque la demostración no con aquella sola definición está definida, sino también con otra, y por eso como de otro modo notificada pudo de nuevo definirse la ciencia por aquella misma sin círculo. Segundo también puede definirse el hábito de la ciencia, que es «hábito que versa acerca de la conclusión nota de proposiciones universales, necesarias e inmediatas».
Para que, empero, mejor pueda conocerse la razón misma de la ciencia, importa discernir la distinción o DIFERENCIA ENTRE AQUELLA Y LOS DEMÁS HÁBITOS INTELECTUALES. Y en lo presente trataremos de los hábitos evidentes, después empero de los inevidentes. A los cuales todos brevemente numera S. Tomás 1. Poster. lect. ult.3 «Ha de saberse», inquiere, «que Aristóteles in 6. Ethic.4 puso cinco que se tienen siempre a lo verdadero, a saber el arte, la ciencia, la sabiduría, la prudencia y el intelecto, subjuntando dos que se tienen a lo verdadero y a lo falso, a saber la sospecha y la opinión (a las cuales también se reduce la fe humana). Los cinco primeros, empero, se tienen solo a lo verdadero, porque importan rectitud de la razón. Pero tres de aquellos, a saber la sabiduría, la ciencia y el intelecto, importan rectitud de la cognición acerca de necesarios, la ciencia ciertamente acerca de las conclusiones, el intelecto acerca de los principios, la sabiduría acerca de las altísimas causas. Los otros, empero, importan rectitud de la razón acerca de contingentes». Así D. Tomás, que más abundantemente trata esta materia 1. 2. q. 57. e in 6. Ethicorum.
Ergo aquellos cinco hábitos convienen en esto, que son virtudes intelectuales, porque disponen al intelecto con disposición recta a lo verdadero. Entonces, empero, es recta la disposición cuando el intelecto firme y ciertamente procede, porque si aún no se firma en lo verdadero, sino que puede faltar a lo falso, aún no está perfecto acerca de lo verdadero, sino imperfecto y defectuoso; la virtud, empero, es disposición perfecta. De donde no puede ser virtud intelectual a no ser que sea hábito cierto acerca de la verdad. Empiezan, empero, a diferenciar estos hábitos entre sí, porque algunos ordenan al intelecto acerca de lo verdadero práctico, otros acerca de lo especulativo. Acerca de lo práctico versa la prudencia y el arte mecánica, que dirigen las cosas contingentes, esto es el arte lo factible, la prudencia lo agible; y de estas en lo presente no hay que tratar.
Acerca de los tres restantes hábitos que versan acerca de la especulación de la verdad necesaria, primero ocurre el intelecto, que de los demás es principio, y así se llama hábito de los principios. Acerca del cual no faltaron quienes estimaran que no es otra cosa que la potencia intelectiva misma, que por sí misma se determina sin hábito sobreañadido a asentar a los principios; como la voluntad, que es potencia, sin hábito sobreañadido se inclina a amarse a sí y al bien en común, de los cuales vide Cursum Carmel. disp. 20. q. 1. Lo opuesto, empero, como cierto ha de suponerse, como supone Divus Thomas 1. 2. q. 57. art. 3. y 6. Ethic. lect. 5.5, donde dice que «se acepta el intelecto no por la potencia intelectiva misma, sino por cierto hábito por el que el hombre por virtud de la luz del intelecto agente naturalmente conoce los principios indemostrables. Y bastante conviene el nombre; tales, en efecto, principios al instante se conocen conocidos los términos. Conocida, en efecto, qué es el todo y qué es la parte, al instante se sabe que todo todo es mayor que su parte. Se dice, empero, intelecto de que intra lee intuendo la esencia de la cosa. Y así convenientemente la cognición de los principios, que al instante se hacen notos conocido el quod quid est, se nombra intelecto». Así D. Tomás.
De cuyas palabras manifiestamente se deduce la razón de distinguir el hábito de los principios de la potencia intelectiva, porque a saber la potencia de sí no es luz determinada, sino indiferente a todo verdadero, y como tabla rasa en su principio. Depende, empero, en su determinación de la luz del intelecto agente, por la que se perfecciona la potencia intelectiva por especies determinadas a determinada verdad. De donde como el hábito de los principios no puede manifestar al intelecto sus objetos o principios sino dependientemente de estas especies determinadas, necesariamente tal luz manifestativa de los principios debe sobreañadirse a la potencia intelectiva, que de sí no es luz manifestativa de determinado objeto, pues carece de toda especie de la que se eduzca la luz, sino que es capaz o receptiva de la luz determinada por el intelecto agente mediante las especies. Y así consurge el hábito de los principios supuesta la manifestación de las especies, porque es acerca de objetos determinados.
De lo cual se resuelve el ejemplo aducido de la voluntad, porque la voluntad no acepta la inclinación al bien en común o al bien propio por algunas especies a sí sobreañadidas, sino que por sí misma está inclinada o es la inclinación misma al bien conveniente. De la razón, empero, de la inclinación es que consecute alguna forma, no que por forma representativa de aquella se perfeccione la inclinación, como el intelecto, que por forma sobreañadida, que es la especie del objeto, se perfecciona. Y así si la forma a la que se sigue la inclinación es el bien propio naturalmente conveniente, naturalmente consecuta y de ningún hábito necesita para mirar tal bien. Si, empero, es bien indiferente y no adecuadamente conveniente, necesita de hábito para constituir convenientemente la determinación de tal indiferencia. Lo cual todo no corre en el hábito de los principios, que conviene al intelecto de la suposición de la explicación de los términos.
De lo cual se colige que el hábito de los principios no se concria con la potencia misma, como algunos dijeron, ni está indito de la naturaleza, sino adquirido de la luz del intelecto agente y supuesta la impresión de las especies abstraídas de los sentidos, ut expresse docet D. Thomas 1. 2. q. 53. art. 1. y 2. Contra Gent. cap. 78. De lo cual, con todo, en lo presente no importa disputar más ampliamente, porque no es de negocio lógico.
Que si inquieres si sea un hábito respecto de todos los principios, se responde que los principios, esto es las proposiciones que carecen de medio, pueden hallarse o en materia necesaria o en materia probable. Pues también en los probables darse algunos primeros principios y proposiciones inmediatas ex Aristotele 1. Poster. cap. 26.6 y D. Thoma ibid. lect. 44.7 infra ostendemus. Y similarmente unos son principios especulativos, otros prácticos; y de los especulativos algunos son comunísimos y se llaman dignidades, algunos son particulares que se dicen suposiciones, y otros son cualesquiera definiciones quiditativas en los sujetos de las ciencias.
DIGO, ERGO: Que los hábitos de los principios probables se distinguen del hábito de los principios evidentes y similarmente los hábitos de los principios prácticos de los especulativos.
Y así de aquellos habla D. Tomás como de diversos hábitos cit. q. 53. Y el hábito de los principios prácticos se llama sindéresis, el de los especulativos empero intelecto. Por lo demás todos los principios especulativos, ya sean dignidades ya suposiciones, atañen al mismo hábito.
LA RAZÓN DE LA PRIMERA PARTE es que la luz probable y la evidente siempre diferencian esencialmente. Son, en efecto, entre sí opuestos lo evidente y lo no evidente, lo necesario y lo contingente; ergo no pueden atingirse con la misma luz. Y por la misma razón los principios prácticos no pueden atañer al mismo hábito con los especulativos, porque la certidumbre práctica se perfecciona con certidumbre moral según conveniencia moral y prudencial, que tiende y aplica a acciones contingentes a las que inclina, cuales son las acciones de la voluntad y las obras factibles por el arte. Aunque, en efecto, los principios prácticos por último se resuelvan en algunas verdades necesarias y en universal, con todo según que son prácticos en particular incluyen contingencia; como este principio: «El bien ha de hacerse», «Dios ha de cultuarse», en universal y quasi especulativamente se resuelve así: «La razón de bien de sí postula o tiene conveniencia de que se haga», «A Dios se debe culto». Prácticamente, empero, en particular dirige por modo de imperio o de consejo: «A ti conviene hacer este bien, cultuar a Dios etc.». Y en este género de mover y de hacer juicio conveniente son primeros, porque per se inmediatamente de los términos muestran la conveniencia prudencial. Y que sea prudencial y conveniente es necesario simpliciter; que, empero, prácticamente mueva e infiera el acto es contingente y solo moralmente cierto.
LA RAZÓN DE LA SEGUNDA PARTE es que en todos los primeros principios, ya sean comunísimos ya menos comunes, se halla la misma razón formal de asentar, a saber sin medio que pruebe, sino puesta sola la explicación de los términos. Que, empero, los términos nos sean más o menos notos y comunes y por eso constituyan principios comunísimos o menos comunes, esto solo atañe a la más fácil y más común explicación de los términos, no al diverso modo de asentar, puesta su explicación.
De la diferencia, empero, entre el hábito de la sabiduría y el de la ciencia solo advierte que, ut inquit S. Thomas opus. 70. q. 2. art. 2. ad 1.8: «La sabiduría no se divide contra la ciencia como lo opuesto contra lo opuesto, sino porque se tiene de adición a la ciencia. Es, en efecto, la sabiduría, ut dicit Philosophus in 6. Ethic., cabeza de todas las ciencias, regulando a todas las otras en cuanto es de los altísimos principios». Por lo cual a la sabiduría atañe llevar juicio y resolver por las últimas causas o principios primeros, ut etiam tradit D. Thomas 1. 2. q. 57. art. 2. y 1. p. q. 1. art. 6. Y por la universalidad de los principios de los que procede, refleja también sobre los principios tanto suyos como de las demás ciencias, no ciertamente para probarlos, sino para explicarlos y defenderlos. Y por esta razón se dice que la sabiduría incluye el intelecto y la ciencia, porque también a los principios, cuyo hábito se dice intelecto, se extiende. Verdaderamente, con todo, la sabiduría es hábito ilativo y que usa de prueba ilativa y que procede de los principios, y por eso atañe a la línea de las ciencias.