Cursus Philosophicus Thomisticus, Secunda Pars Artis Logicae

John of St. Thomas

Cursus Philosophicus Thomisticus, Secunda Pars Artis Logicae

John of St. Thomas (1589–1644)

Secunda pars artis Logicae of the Cursus Philosophicus Thomisticus of John of St. Thomas (Joannes a Sancto Thoma), from the Reiser edition (Marietti, Turin, 1930), Reiser tomus I, pars secunda.


Praefatio I: Prefacio del autor a la 4.ª edición de la segunda parte del Arte de la Lógica

Prooemium I: PROEMIO

Quaestio I: DE LA LÓGICA, DE CUÁL SEA Y A QUÉ SE EXTIENDA

Articulus I: SI EL ARTE DE LA LÓGICA ES NECESARIO SIMPLICITER PARA ADQUIRIR LAS DEMÁS CIENCIAS

Articulus II: SI LA LÓGICA ES VERDADERA CIENCIA Y ARTE

Articulus III: SI EL OBJETO FORMAL Y ADECUADO DE LA LÓGICA ES EL ENTE DE RAZÓN, QUE ES LA SEGUNDA INTENCIÓN

Articulus IV: SI LA LÓGICA ES CIENCIA ESPECULATIVA O PRÁCTICA

Articulus V: CÓMO SE DISTINGUE LA LÓGICA DOCENTE Y LA UTENTE

Quaestio II: DEL ENTE DE RAZÓN LÓGICO, QUE ES LA SEGUNDA INTENCIÓN

Articulus I: QUÉ SEA EL ENTE DE RAZÓN EN COMÚN Y DE CUÁNTOS MODOS

Articulus II: QUÉ SEA LA SEGUNDA INTENCIÓN Y LA RELACIÓN DE RAZÓN LÓGICA Y DE CUÁNTOS MODOS

Articulus III: QUÉ SEA LA DISTINCIÓN Y LA UNIDAD DE RAZÓN RACIOCINADA Y RACIOCINANTE

Articulus IV: POR QUÉ POTENCIA Y POR QUÉ ACTOS SE HACEN LOS ENTES DE RAZÓN

Articulus V: SI DIOS FORMA ENTES DE RAZÓN

Quaestio III: DEL UNIVERSAL SEGÚN SÍ

Articulus I: SE EXPLICA LA DIVERSA ACEPCIÓN DEL UNIVERSAL Y SU DEFINICIÓN

Articulus II: SI EL UNIVERSAL MATERIALMENTE TOMADO Y POR EL SUJETO SE HALLA DE PARTE DE LA COSA

Articulus III: SI LA UNIDAD FORMAL COMO DISTINTA DEL SINGULAR CONVIENE A LA NATURALEZA ANTE LA OPERACIÓN DEL INTELECTO

Articulus IV: SI LA APTITUD E INDIFERENCIA A MUCHOS CONVIENE A LAS COSAS EXTRA DE LA OPERACIÓN DEL INTELECTO

Articulus V: SI LA UNIVERSALIDAD CONSISTE ESENCIALMENTE EN LA RELACIÓN

Articulus VI: SI LOS GRADOS METAFÍSICOS EN CUALQUIER COSA SE DISTINGUEN SOLO POR DISTINCIÓN DE RAZÓN, O POR NATURALEZA DE LA COSA

Quaestio IV: DE LA CAUSA DEL UNIVERSAL

Articulus I: SI POR BENEFICIO DEL INTELECTO AGENTE EN LA ESPECIE PRODUCIDA POR ÉL SE REPRESENTA EL UNIVERSAL METAFÍSICO

Articulus II: SI EL UNIVERSAL METAFÍSICO CONOCIDO EN ACTO SE HACE POR ACTO ABSOLUTO DEL INTELECTO, Y EL UNIVERSAL LÓGICO POR EL COMPARATIVO

Quaestio V: DEL ACTO DEL UNIVERSAL, QUE ES PREDICARSE DE MUCHOS

Articulus I: QUÉ SEA EN LA NATURALEZA UNIVERSAL «SER EN MUCHOS» Y «PREDICARSE DE MUCHOS»

Articulus II: QUÉ SEA LA PREDICACIÓN Y QUÉ SE REQUIERA PARA SU VERIFICACIÓN

Articulus III: CÓMO SE REQUIERAN MUCHOS PARA QUE ALGO SE DIGA UNIVERSAL O COMÚN

Articulus IV: CÓMO SE VERIFIQUEN LAS PREDICACIONES EN LOS CONCRETOS Y ABSTRACTOS SUBSTANCIALES

Articulus V: CÓMO SE VERIFIQUEN LAS PREDICACIONES EN LOS CONCRETOS Y ABSTRACTOS ACCIDENTALES

Quaestio VI: DE LA DIVISIÓN DEL UNIVERSAL EN CINCO PREDICABLES

Articulus I: SI ESTA DIVISIÓN SEA BUENA Y ADECUADA

Articulus II: SI ESTA DIVISIÓN SEA DE GÉNERO EN ESPECIES E INMEDIATA

Quaestio VII: DEL GÉNERO

Articulus I: SI LA DEFINICIÓN DEL GÉNERO TRANSMITIDA POR PORFIRIO SEA BUENA

Articulus II: CUÁL SEA EL DEFINIDO EN LA DEFINICIÓN DEL GÉNERO, SI LA INTENCIÓN MISMA O EL SUJETO O EL COMPUESTO DE UNO Y OTRO

Articulus III: CÓMO EL GÉNERO SE DIGA TODO POTENCIAL Y SE TOME DE LA MATERIA

Quaestio VIII: DE LA ESPECIE PREDICABLE Y SUBICIBLE

Articulus I: SI LA ESPECIE SE CONSTITUYA EN RAZÓN DE ESPECIE POR LA RAZÓN DE SUBICIBLE O DE PREDICABLE

Articulus II: SE EXPLICAN LAS DEFINICIONES DE LA ESPECIE

Articulus III: SI PUEDA DARSE ESPECIE SUBICIBLE QUE NO SEA PREDICABLE DE MUCHOS, SINO QUE SOLO TENGA UN INDIVIDUO

Articulus IV: SI LA ESPECIE PUEDA CONSERVARSE EN UN SOLO INDIVIDUO Y EL GÉNERO EN UNA SOLA ESPECIE

Quaestio IX: DEL INDIVIDUO

Articulus I: SI LAS DEFINICIONES DEL INDIVIDUO SE EXPLIQUEN RECTAMENTE

Articulus II: QUÉ SEA EL INDIVIDUO EN COMÚN O INDIVIDUO VAGO

Quaestio X: DE LA DIFERENCIA COMÚNMENTE DICHA Y SEGÚN QUE ES EL TERCER PREDICABLE

Articulus I: SI BIEN SE DIVIDA LA DIFERENCIA EN COMÚN, PROPIA Y PROPRIÍSIMA

Articulus II: SI LAS DEFINICIONES DE LA DIFERENCIA DEL TERCER PREDICABLE SEAN BUENAS

Articulus III: SI LA DIFERENCIA SE DIGA UNIVERSAL RESPECTO DE SU ESPECIE O RESPECTO DE LOS INFERIORES DE TAL ESPECIE

Articulus IV: SI LAS DIFERENCIAS SUPERIORES Y GENÉRICAS SE INCLUYAN EN LAS DIFERENCIAS ÁTOMAS Y DE AQUELLAS SE PREDIQUEN

Quaestio XI: DEL PROPIO

Articulus I: SE EXPLICA LA NATURALEZA DEL PROPIO Y SE SOPESAN SUS DIVISIONES

Articulus II: QUÉ SEA EL PROPIO CUARTO PREDICABLE Y RESPECTO DE CUÁLES SE TOME

Quaestio XII: DEL ACCIDENTE QUINTO PREDICABLE

Articulus I: SI LAS DEFINICIONES Y DIVISIONES DEL ACCIDENTE RECTAMENTE HAYAN SIDO TRADITADAS POR PORFIRIO

Articulus II: CÓMO EL ACCIDENTE SE DIGA QUINTO PREDICABLE Y RESPECTO DE CUÁLES INFERIORES

Liber I: LIBRO DE LOS PREDICAMENTOS

Quaestio XIII: DE LOS ANTEPREDICAMENTOS Y DE LOS ANÁLOGOS

Articulus I: QUÉ SEAN LOS ANTEPREDICAMENTOS Y POR QUÉ DE ELLOS AQUÍ TRATÓ ARISTÓTELES

Articulus II: DE LA DEFINICIÓN Y DIVISIÓN DE LOS EQUÍVOCOS

Articulus III: QUÉ Y CUÁNTUPLE SEA LA ANALOGÍA

Articulus IV: SE EXPLICAN LAS CONDICIONES DE ESTOS ANÁLOGOS

Articulus V: SI EN LOS ANÁLOGOS SE DA UN CONCEPTO PRESCINDIDO DE LOS INFERIORES

Quaestio XIV: DEL ENTE PREDICAMENTAL Y DE LA DIVISIÓN EN DIEZ PREDICAMENTOS

Articulus I: QUÉ SEA EL PREDICAMENTO Y QUÉ SE REQUIERA PARA QUE ALGO ESTÉ EN PREDICAMENTO

Articulus II: SI EL ENTE SEA UNÍVOCO O ANÁLOGO A LOS DIEZ PREDICAMENTOS

Articulus III: CON QUÉ ANALOGÍA EL ENTE SEA ANÁLOGO

Articulus IV: SI EL ACCIDENTE SEA UNÍVOCO A LOS NUEVE GÉNEROS

Articulus V: SI SEA ADECUADA Y BUENA LA DIVISIÓN EN DIEZ PREDICAMENTOS

Quaestio XV: DE LA SUBSTANCIA PREDICAMENTAL

Articulus I: CUÁL SEA LA RAZÓN FORMAL CONSTITUTIVA DE LA SUBSTANCIA PREDICAMENTAL

Articulus II: SI BIEN SE DIVIDA LA SUBSTANCIA EN PRIMERA Y SEGUNDA

Articulus III: CÓMO HAN DE EXPLICARSE LAS DEFINICIONES DE LA PRIMERA Y DE LA SEGUNDA SUBSTANCIA

Articulus IV: CUÁLES SE RECHAZAN Y SE PONEN EN ESTE PREDICAMENTO

Articulus V: SI EL SUSCIPIR CONTRARIOS SEA PROPIO DE CUARTO MODO DE LA SUBSTANCIA

Quaestio XVI: DE LA CANTIDAD

Articulus I: CUÁL SEA LA RAZÓN PROPIA Y FORMAL DE LA CANTIDAD

Articulus II: SI LA CANTIDAD DISCRETA SEA VERDADERA ESPECIE DE CANTIDAD

Articulus III: SI EL TIEMPO Y EL MOVIMIENTO, EL LUGAR Y LA ORACIÓN SE RECHACEN DE LAS ESPECIES DE CANTIDAD

Articulus IV: SI LA LÍNEA, LA SUPERFICIE Y EL CUERPO SEAN VERDADERAS ESPECIES DE CANTIDAD

Quaestio XVII: DEL PREDICAMENTO DE LA RELACIÓN

Articulus I: SI POR PARTE DE LA COSA SE DEN RELACIONES QUE SEAN FORMAS INTRÍNSECAS

Articulus II: QUÉ SE REQUIERA PARA QUE ALGUNA RELACIÓN SEA PREDICAMENTAL

Articulus III: CUÁLES SEAN LAS DIVISIONES DE LA RELACIÓN PREDICAMENTAL Y SUS ESPECIES

Articulus IV: SI LA RELACIÓN SE DISTINGA POR PARTE DE LA COSA DE SU FUNDAMENTO

Articulus V: SI LA RELACIÓN FORMALMENTE SE TERMINE A LO ABSOLUTO O A LO RELATIVO

Articulus VI: DE DÓNDE SE TOME LA DISTINCIÓN ESPECÍFICA Y NUMÉRICA DE LA RELACIÓN

Articulus VII: CÓMO HAN DE EXPLICARSE LAS PROPIEDADES DE LOS RELATIVOS, QUE SEAN SIMULTÁNEOS POR NATURALEZA Y POR COGNICIÓN

Quaestio XVIII: DE LA CUALIDAD

Articulus I: SE EXPLICA LA RAZÓN FORMAL DE LA CUALIDAD Y SU DEFINICIÓN

Articulus II: SE EXPLICA LA DIVISIÓN DE LA CUALIDAD EN CUATRO ESPECIES

Articulus III: CÓMO HAN DE EXPLICARSE CADA UNA DE LAS ESPECIES

Quaestio XIX: DE LOS SEIS ÚLTIMOS PREDICAMENTOS

Articulus I: SI ESTOS PREDICAMENTOS SON FORMAS ABSOLUTAS O RELATIVAS O DENOMINACIONES EXTRÍNSECAS

Articulus II: QUÉ SEA LA ACCIÓN Y LA PASIÓN PREDICAMENTALES

Articulus III: QUÉ SEA EL PREDICAMENTO DÓNDE Y EL SITIO

Articulus IV: QUÉ SEA EL PREDICAMENTO CUÁNDO Y EL HÁBITO

Textus I: TEXTO DESPUÉS DE LOS PREDICAMENTOS

Quaestio XX: DE LOS POSTPREDICAMENTOS

Articulus I: SE EXPLICAN LAS OPOSICIONES

Articulus II: QUÉ HAYA DE NOTARSE ACERCA DE LOS RESTANTES POSTPREDICAMENTOS

Liber II: SOBRE LOS LIBROS PERIHERMENIAS

Quaestio XXI: DEL SIGNO SEGÚN SÍ

Articulus I: SI EL SIGNO SEA EN EL GÉNERO DE LA RELACIÓN

Articulus II: SI EN EL SIGNO NATURAL LA RELACIÓN SEA REAL O DE RAZÓN

Articulus III: SI SEA LA MISMA RELACIÓN DEL SIGNO AL SIGNADO Y A LA POTENCIA

Articulus IV: CÓMO SE DIVIDA EL OBJETO EN MOTIVO Y TERMINATIVO

Articulus V: SI EL SIGNIFICAR SEA FORMALMENTE CAUSAR ALGO EN EL GÉNERO DE EFECTUAR

Articulus VI: SI EN LOS BRUTOS Y EN LOS SENTIDOS EXTERNOS HAYA VERDADERA RAZÓN DE SIGNO

Quaestio XXII: DE LAS DIVISIONES DEL SIGNO

Articulus I: SI SEA UNÍVOCA Y BUENA LA DIVISIÓN DEL SIGNO EN FORMAL E INSTRUMENTAL

Articulus II: SI EL CONCEPTO SEA SIGNO FORMAL

Articulus III: SI LA ESPECIE IMPRESA SEA SIGNO FORMAL

Articulus IV: SI EL ACTO DE CONOCER SEA SIGNO FORMAL

Articulus V: SI SEA BUENA LA DIVISIÓN EN SIGNO NATURAL Y AD PLACITUM Y DE COSTUMBRE

Articulus VI: SI EL SIGNO DE COSTUMBRE SEA VERDADERAMENTE SIGNO

Quaestio XXIII: DE LAS NOTICIAS Y DE LOS CONCEPTOS

Articulus I: SI LA NOTICIA INTUITIVA Y LA ABSTRACTIVA DIFERENCIEN ESENCIALMENTE EN LA RAZÓN DE COGNICIÓN

Articulus II: SI PUEDA DARSE COGNICIÓN INTUITIVA DE LA COSA FÍSICAMENTE AUSENTE, YA EN EL INTELECTO YA EN EL SENTIDO EXTERIOR

Articulus III: CÓMO DIFERENCIE EL CONCEPTO REFLEJO DEL DIRECTO

Articulus IV: CUÁL SEA LA DISTINCIÓN ENTRE EL CONCEPTO ULTIMADO Y EL NO ULTIMADO

Liber III: SOBRE LOS LIBROS DE LOS POSTERIORES

Quaestio XXIV: DE LOS PRECONOCIDOS Y DE LAS PREMISAS

Articulus I: SE EXPLICA QUÉ SEAN LOS PRECONOCIDOS Y LAS PRENOCIONES

Articulus II: SI LAS PREMISAS INFLUYAN EFICIENTEMENTE EN LA CONCLUSIÓN O EN OTRO GÉNERO DE CAUSA

Articulus III: SI LAS PREMISAS NECESITEN AL ASENSO DE LA CONCLUSIÓN, DE MODO QUE LA MENOR SE CONOZCA A LA VEZ CON LA CONCLUSIÓN

Articulus IV: QUÉ SEA LA PROPOSICIÓN PER SE NOTA E INMEDIATA, EL PREDICADO DE TODO Y PER SE Y SECUNDUM QUOD IPSUM

Para que plenariamente se expliquen aquellas que atañen a la noticia de las premisas, importa explicar sus condiciones, de las que deben constar las premisas que sirven a la demostración.

Ergo en primer lugar ocurre la proposición per se nota o inmediata. Aunque, en efecto, no toda demostración se forme de proposiciones per se notas, toda con todo demostración pende de aquellas y se resuelve en aquellas. Y porque toda proposición per se nota es inmediata, se explica negativamente en cuanto es inmediata, y positivamente en cuanto es per se nota. Y la proposición inmediata se define por el Filósofo ut D. Thomas 1. Poster. lect. 5., que es «proposición que carece de medio, o proposición de la que no hay otra previa». Y se inteligia carecer de medio probativo con prueba intrínseca y a priori, ut seq. disp. amplius manifestabitur; aunque pueda admitir prueba a posteriori y por causas extrínsecas. De donde dice D. Tomás q. 10. de Veritate art. 12., que entonces es algo per se noto cuando el predicado es «de la razón del sujeto». Donde importa advertir que aquella definición ha de inteligirse formalmente, esto es cuando algún predicado es de la razón del sujeto inmediatamente y per se. De otro modo si el predicado conviene a alguno mediante otro, por esencial que sea, no repugna que por algún medio se pruebe y se manifieste; como puede probarse que el hombre es sensitivo porque es animal, y que la línea no es substancia porque la cantidad no es substancia. De cuya cosa hace memoria el Filósofo 1. Poster. cap. 11. y videri potest D. Thomas ibi lect. 26. Y así ha de inteligirse Divus Thomas 1. p. q. 14. art. 1., cuando prueba que Dios es inteligente porque es inmaterial, porque la intelectualidad se incluye en la inmaterialidad y con aquella se convierte, como se prueba que Pedro es racional porque es hombre, las cuales son pruebas de lo incluyente y de lo incluido.

Si, empero, positivamente se considera la proposición per se nota, se define aquella «que de los términos mismos o de la explicación de los términos se hace nota». De donde consta que no es lo mismo proposición per se nota que intuitiva o nota por experiencia de los sentidos, porque lo que por el sentido se conoce no se conoce como proposición, ni tampoco el objeto simple aprehendido, ni de sola la explicación de los términos se hace noto, sino porque se atinge con experiencia externa. Y así que la nieve sea blanca, aunque en el sentido sea noto por experiencia, en el intelecto con todo no es proposición nota de términos per se conexos, sino más bien en materia contingente. Y por último no es lo mismo proposición per se nota que nota sin discurso. Por la fe, en efecto, conocemos sin discurso por la autoridad del que dice, y con todo no es per se noto; y el ángel conoce en los principios sin discurso aquellas que por prueba y causas se hacen notas.

Cómo, empero, la proposición per se nota o primer principio se divida en dignidades y proposiciones, esto es en principios comunísimos y menos comunes, dijimos in textu cap. 2. y seq. disp. más ampliamente se dirá.

Es, empero, célebre la división de la proposición per se nota en per se nota según sí y cuanto a nosotros, que tradita D. Tomás 1. p. q. 2. art. 1. y q. 10. de Veritate art. 12. Aquella, con todo, no la admite Scoto in 1. dist. 2. q. 2. y su escuela comúnmente; y algunos más recientes dicen que S. Tomás impropiamente habló dividiendo la proposición per se nota de este modo, porque aquello que es per se noto según sí y no cuanto a nosotros propiamente y formalmente no es proposición, sino la cosa significada por la proposición; esta, empero, no se dice per se nota o cognoscible sino en cuanto se sujeta a términos, ya sean conceptos formales ya voces con las que se notifica. Si, ergo, los términos que notifican no son per se notos, sino que por otro se prueban, tampoco la proposición misma será per se nota según que es proposición. La cosa misma, empero, significada si se sujeta a otros términos per se notos, será proposición per se nota, no empero según que está bajo aquellos términos confusos y habiendo de probarse por otro. Y a esto casi se reduce todo el fundamento opuesto, que niega que se dé proposición per se nota según sí.

Nihilómenos D. Tomás considerando más alto la proposición per se nota no solo habló de aquella según la significación formal de la proposición de parte del concepto o de la voz significante, sino también de parte del fundamento que se tiene en la cosa misma significada. Que, en efecto, alguna proposición sea demostrable por otro medio o carezca de medio por el que se demuestra, y así sea inmediata y per se nota, no se origina de la significación misma de los términos, sino de la conexión misma de las cosas significadas. Donde, en efecto, algún predicado conviene al sujeto inmediatamente, carece de medio por el que se pruebe este predicado de aquel sujeto, y consecuentemente cuanto es de sí funda proposición per se nota, aunque respecto de nosotros no siempre pueda formarse proposición per se nota, por esto de que los extremos mismos o los términos de los que consta aquella proposición no nos son inmediatamente notos, de modo que de su conexión entre sí por sola la explicación de los términos nos conste, sino supuesto el discurso que manifiesta los términos y consecuentemente su conexión se hace nota, y por eso no es per se nota para nosotros absolutamente, sino supuesto el discurso, lo cual es ser per se nota para los sabios.

Ninguna, empero, impropiedad hay de que hablando de la proposición tomemos aquella objetivamente y no formalmente, sino de parte de la cosa significada, que formalmente se significa por los conceptos y los términos. Y esto tanto mejor lo hizo D. Tomás cuanto más atañe a lo presente explicar la verdad de la proposición más bien que la proposición misma. Se trata, en efecto, de la verdad demostrable o no demostrable o per se nota, y esta importaba explicar también de parte de su fundamento y de la cosa significada.

De donde es patente al fundamento opuesto. Decimos proposición per se nota no solo por la proposición formal, sino también por la objetiva y por el fundamento de su verdad. La cual entonces será nota según sí cuando de parte del objeto tiene conexión inmediata; entonces, empero, será per se nota para nosotros cuando esta conexión consta y se explica con tales términos que sin algún discurso, sino con sola la explicación de los términos, la conexión misma de los extremos se hace nota.

Acerca del predicado de todo, para que se inteligia qué sea y cómo se requiera para las premisas de la demostración, ha de advertirse ex D. Thoma 1. Poster. lect. 9. que de otro modo se toma el dici de omni en los libros de los Primeros, de otro aquí. Allí, en efecto, solo se atiende a la forma de la predicación universal de todo; aquí a la materia o necesidad, y por eso allí se dice predicado de todo el que inhiere a cualquiera de aquellos que se contienen bajo el sujeto, ya necesariamente ya contingentemente. Y en una palabra, el dici de omni según la forma priorística es cualquier predicado que se afecta de nota de universalidad y de distribución, ya probablemente ya necesariamente; esto, en efecto, no atiende la forma silogística, que tanto sirve al silogismo demostrativo como al opinativo. El «de todo» empero posteriorístico incluye dos condiciones, ut loco cit. dicit S. Thomas, a saber que nada haya que subsumir bajo el sujeto a lo que no inhiera el predicado, en lo cual conviene con el de todo priorístico. Segundo, que no haya que aceptar algún tiempo en el que el predicado no le inhiera, y así designa el Filósofo verdad cierta y necesaria, y toda la definición la complexó en aquellas palabras: «De todo digo lo que no inhiere a alguno y a alguno no inhiere, alguna vez compete y alguna vez no compete, sino a todo y siempre».

Por lo cual aquí se inteligia doble universalidad, a saber de tiempo y de supuestos. La universalidad de supuestos una es positiva, otra negativa. Positiva es la que de hecho tiene varios inferiores; negativa, la que de sí no repugna o no se concibe que repugne que bajo ella se tomen varios, ya en la cosa aquellos tenga ya repugne tenerlos, con tal que por virtud de su concepto formal no se conciba como repugnante. Y este segundo modo de universalidad basta para la demostración de Dios y de los ángeles, aunque en la cosa no tengan varios inferiores, porque pueden concebirse a instar de cosa común, ut supra q. 8. dictum est. No, empero, conviene al término singular, como a Pedro o a Sócrates, porque del modo mismo de concebir dicen singularidad repugnante a la universalidad.

Similarmente la universalidad de tiempo se dice de doble modo: De un modo simpliciter y absolutamente. Absolutamente por toda diferencia de tiempo o perpetuidad; restrictamente por aquello que conviene a alguno supuesta la existencia, o continuamente, como al cuervo la negrura, o en ciertos tiempos, como al árbol florecer.

Acerca del predicado per se ha de advertirse que en común hablando es aquel que se opone al predicado por accidente. Y por accidente a veces es lo mismo que no esencialmente, sino accidentalmente y contingentemente. Y similarmente per se a veces se dice lo mismo que inmediatamente o no por otro; a veces lo mismo que necesariamente y esencialmente.

Y se divide por el Filósofo el predicado per se en cuatro modos de perseitas, que D. Tomás colige 1. Poster. lect. 10., porque aquella partícula «por» significa dos, o habitud de causa o habitud de sitio. Se dice, en efecto, el predicado ser per se lo que es sin otro o solitariamente. Cuando significa habitud de causa, o puede significar causa intrínseca, cual es la formal o la material, como cuando se dice que el cuerpo vive por el alma como por forma, y que el cuerpo está colorado por la superficie como por causa material. O designa causa extrínseca, sobre todo eficiente, como cuando se dice que el agua se calienta por el fuego.

El primer modo, ergo, per se es cuando algo se atribuye a alguno por la forma, y porque la definición es máximamente formal en cualquier cosa, cuando la definición o algún predicado quiditativo atinente a la definición se predica de alguno, se dice predicarse en el primer modo per se.

El segundo modo per se es, inquiere D. Tomás, el que se toma cuando esta preposición «por» designa la causa material, esto es el sujeto propio de alguna forma, que atañe a su definición. Lo cual es lo mismo que decir que cuando se predica la pasión propia del sujeto es el segundo modo per se. Porque aunque el predicado no sea de la esencia del sujeto, el sujeto con todo atañe a la esencia del predicado, en cuanto el sujeto propio se pone en la definición de la pasión.

El tercer modo per se no es modo de predicar, sino de existir, cuando se dice que algo es per se, esto es solitariamente, como la primera substancia se dice ser per se; los concretos, empero, de los accidentes, como blanco, músico etc., no se inteligien ser solitariamente, sino con la forma que denomina e inhiere a otro, esto es al sujeto.

Por último el cuarto modo de decir per se no es modo de predicar o de ser, sino de causar, y se define por Aristóteles: «Cuando algo inhiere por sí mismo», esto es cuando se significa la razón propia de la que se causa, como en esta: «El edificador edifica», no empero esta: «El edificador anda», porque para andar no conduce el arte de edificar. Y así en este cuarto modo de decir per se interviene quasi apelación de la forma propia y de la razón de causar algo, porque a saber se significa aquello que conduce a causar, no lo que no conduce, aunque idéntica y materialmente allí se halle. De donde bien está que algo convenga del primer modo per se, no empero del cuarto, porque a saber para que convenga del primer modo basta la identidad esencial; para el cuarto modo se requiere la habitud formal bajo la cual algo conviene o se causa; como se identifican animal y racional, y convienen al hombre del primer modo per se, no empero es per se del cuarto modo: «El animal raciocina», porque en «animal» no se significa la razón formal de raciocinar.

De lo cual coligirás que el predicado per se del primer o del segundo modo debe ser predicado de todo, porque conviene necesariamente, y por tanto siempre y a todos. El tercer modo per se solo conviene al singular; el cuarto modo per se tanto al singular como al universal, dondequiera que se signifique la razón formal de causar.

PERO OBJETARÁS: Pues esta proposición: «Lo risible es hombre», no está en el primer modo, y con todo el predicado es parte de la definición del sujeto. Ergo mal reduce Aristóteles al primer modo per se aquello que se pone en la definición, y después en el segundo modo cuando el sujeto atañe a la definición del predicado.

El mismo argumento puede hacerse de las predicaciones indirectas, que no son de todo, y consecuentemente tampoco per se, y con todo acontece que uno se ponga en la definición de otro, como cuando digo: «El animal es hombre o racional», «animal» se pone en la definición del predicado, y similarmente cuando un correlativo se define por el otro. Ergo no bien se dice primer modo per se cuando la definición o parte de la definición se predica de alguno.

Tercero: Todos los predicados contingentes serán per se del segundo modo, porque en la definición de cualquier accidente, también del quinto predicable, se pone el sujeto, ut ex D. Thoma de Ente et Essentia se colige; ergo no es buena la definición del segundo modo per se.

Por último en el cuarto modo se ponen predicados contingentes, como cuando se dice: «El fuego calienta», «el edificador edifica»; se predican, en efecto, acciones que contingentemente convienen a las causas agentes y pueden impedirse. Ergo no son predicados per se; las que, en efecto, contingentemente convienen son por accidente.

Al primero se responde que acerca de aquella proposición en la que el sujeto del accidente se predica del accidente mismo los autores están divididos. Algunos, en efecto, estiman que absolutamente no es per se en el primer modo, porque el sujeto no es parte intrínseca del accidente y la proposición misma es indirecta, y consecuentemente no es de todo y per se, como «Lo blanco es cuerpo», «lo risible es hombre». Y así Cayetano 2. Poster. cap. 18. absolutamente censa que son proposiciones por accidente, aunque impropiamente se digan per se. Y así se expone a sí mismo cuando in 3. cap. había dicho que esta proposición era per se porque el sujeto es parte de la definición del accidente, ya en recto ya en oblicuo.

Otros dicen que el sujeto se predica per se del primer modo del accidente, no absolutamente, sino por aditamento y extrínsecamente, por esto de que del sujeto pende la quididad de tal accidente como de lo extrínseco, y así del modo en que atañe a la definición se predicará per se del primer modo. De donde Aristóteles entre los ejemplos del primer modo per se pone el triángulo que consta de líneas, y la línea que consta de puntos; el punto, empero, no se predica de la línea sino en oblicuo, como el término de la relación y el objeto de la potencia. Y cuando Aristóteles dice que el sujeto se predica por accidente de la forma accidental, se inteligia por accidente, esto es por otro, no por accidente, esto es accidentalmente; como cuando lo simo se dice nariz, le conviene la nariz por otro, esto es por el hombre, que es sujeto de aquella. O mejor se dice que Aristóteles no habla del sujeto propio, sino que el ajeno y común respecto del accidente hace proposición accidental. Y esto en la letra del Filósofo es cierto, ut patet in hoc 1. libro cap. 22. lect. 33. apud D. Thomam, donde Aristóteles pone el ejemplo como cuando se dice: «Lo blanco es leño». No es, empero, semejante cuando el sujeto propio se dice de la pasión por la conexión necesaria entre aquellos. Y esta última solución bastante probable aparece, aunque la primera no carezca de probabilidad. Y así se dice al argumento que Aristóteles en el segundo modo per se puso aquellas proposiciones en las que el predicado es pasión propia del sujeto propio, porque tal sujeto es de la razón del predicado. Si, con todo, el sujeto al que conviene la pasión propia se predica de la pasión misma, no dijo el Filósofo que ataña al segundo modo.

Al segundo se dice que las predicaciones indirectas no de que precisamente son indirectas se excluyen del segundo modo per se, como algunos piensan, por esto de que la proposición indirecta no es de todo, lo cual se requiere para que alguna proposición sea per se. Por lo demás esto se instancia en aquellas indirectas en las que el sujeto se convierte con el predicado, y así a todo sujeto conviene el predicado, como cuando se dice: «Lo risible es hombre», «lo racional es hombre».

Y por eso ha de decirse que en estas indirectas a veces se hace proposición idénticamente esencial, como cuando se dice: «Lo racional es hombre»; y entonces idénticamente también atañe al primer modo, porque un extremo atañe a la esencia del otro idénticamente. A veces, empero, hacen proposición contingente, como cuando digo «El animal es hombre»; y entonces no está en algún modo per se ni de todo, porque es contingente. A veces, empero, se predica el sujeto de la pasión propia, como «Lo risible es hombre»; y entonces está en el primer modo per se, porque el predicado «hombre» atañe a la definición y quididad de lo risible, al menos por aditamento, como el sujeto propio se pone en la definición del accidente, ut dicitur 7. Metaph. Y del mismo modo, cuando el correlativo se predica del correlativo en oblicuo, como cuando se dice: «El padre es padre del hijo», también atañe al primer modo per se en oblicuo y por aditamento, porque así atañe a su definición. Esta, empero, proposición: «El animal es racional o irracional» por razón del disyuntivo es necesaria y de todo, y se reduce al segundo modo per se, porque aunque racional e irracional sean diferencias contingentes, con todo aquello disyunto se tiene como pasión propia, porque es propio del animal y per se que por alguno de aquel disyuntivo se contraiga.

Al tercero se responde que los accidentes comunes si pueden reducirse a sujeto propio, como el calor al fuego, el frío al agua, entonces se definen como pasiones propias por tales sujetos en el primer modo per se por aditamento, como se ha explicado. Si, empero, no son reducibles a algún sujeto propio, entonces no se definirán por tal sujeto cuanto es de la razón de su especie, porque de aquel sujeto no tienen la especie. La inherencia, con todo, de tal accidente o el accidente como capaz de inherir se definirá por el sujeto, porque la aptitud a inherir es esencial al accidente, pero genéricamente, no específicamente le conviene.

Al cuarto se responde que el predicado per se del cuarto modo puede ser accidental en el predicar, pero es per se en el causar. Y así: «Lo cálido calienta» en el ser dice predicación del quinto predicable, pero en el causar causalidad per se.

Acerca del predicado que se llama secundum quod ipsum o universal, ha de notarse ex Divo Thoma 1. Poster. lect. 11. que no se dice predicado universal del modo en que los cinco predicables se dicen universales en el predicar, sino según cierta totalidad y adecuación, en cuanto ni el sujeto sin aquel ni aquel sin el sujeto se halla, lo cual es decirse a convertencia. Puede, en efecto, algo predicarse universalmente, no empero secundum quod ipsum, como cuando se dice: «Toda piedra está colorada», la predicación es universal, pero no es secundum quod ipsum, porque no en cuanto piedra está colorada, sino en cuanto mixto.

Por lo cual para el predicado universal o secundum quod ipsum se requieren tres condiciones: Primera, que sea de todo. Segunda, que sea per se del primer o del segundo modo, esto es que convenga necesariamente. Tercera, que se diga a convertencia o en cuanto tal. Por cuya razón la última diferencia y su pasión propia convienen per se primero y secundum quod ipsum, como «El hombre es racional o risible» per se primero y por razón del hombre mismo conviene. Si, empero, se dice: «El hombre es animal o sensible», no conviene per se primero, aunque esencialmente convenga, porque también conviene a otros y consecuentemente por razón de la naturaleza común, no a convertencia, sino secundum quod ipsum.

Y así se define este predicado: «el que se dice de todo, y per se y esto por lo que él mismo es». Per se, inquiero, en el primer o segundo modo de perseitas, que solo son modos de predicación. Así que de todo y per se y secundum quod ipsum se tienen como superior e inferior; pues todo predicado secundum quod ipsum es per se, pero no al contrario; todo per se es de todo, pero no a convertencia.

Quaestio XXV: DE LA DEMOSTRACIÓN

Articulus I: SI RECTAMENTE ESTÉ DEFINIDA LA DEMOSTRACIÓN POR ARISTÓTELES

Articulus II: QUÉ SE REQUIERA PARA QUE ALGUNA PROPOSICIÓN SEA DEMOSTRABLE

Articulus III: SI TODA DEMOSTRACIÓN CIRCULAR SEA VICIOSA

Articulus IV: QUÉ SEA LA DEMOSTRACIÓN QUIA Y PROPTER QUID, Y SI SEA BUENA LA DIVISIÓN

Quaestio XXVI: DE LA CIENCIA TANTO SEGÚN SÍ COMO EN ORDEN A LA OPINIÓN Y A LA FE

Articulus I: QUÉ SEA LA CIENCIA Y CÓMO SE DISTINGA DE LOS RESTANTES HÁBITOS EVIDENTES

Articulus II: QUÉ SEAN LA CIENCIA SUBALTERNANTE Y LA SUBALTERNADA Y CÓMO DIFERENCIEN ENTRE SÍ

Articulus III: SI LA CIENCIA SUBALTERNADA SEA VERDADERA Y PROPIAMENTE CIENCIA, AUNQUE NO SE CONTINÚE CON LA SUBALTERNANTE

Articulus IV: CUÁLES SEAN LOS HÁBITOS INEVIDENTES Y CÓMO DIFERENCIEN ENTRE SÍ

Articulus V: SI LA OPINIÓN Y LA FE CON LA CIENCIA INTRÍNSECAMENTE REPUGNEN

Quaestio XXVII: DE LA UNIDAD Y DISTINCIÓN DE LAS CIENCIAS

Articulus I: DE DÓNDE SE TOME LA UNIDAD O DIVERSIDAD ESPECÍFICA DE LAS CIENCIAS EN RAZÓN DE COGNOSCIBLE

Articulus II: SI LA CIENCIA SEA UNA SIMPLE CUALIDAD Y HÁBITO

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