Cursus Philosophicus Thomisticus, Secunda Pars Artis Logicae
John of St. Thomas (1589–1644)
Secunda pars artis Logicae of the Cursus Philosophicus Thomisticus of John of St. Thomas (Joannes a Sancto Thoma), from the Reiser edition (Marietti, Turin, 1930), Reiser tomus I, pars secunda.
Praefatio I: Prefacio del autor a la 4.ª edición de la segunda parte del Arte de la Lógica
Prooemium I: PROEMIO
Quaestio I: DE LA LÓGICA, DE CUÁL SEA Y A QUÉ SE EXTIENDA
Articulus I: SI EL ARTE DE LA LÓGICA ES NECESARIO SIMPLICITER PARA ADQUIRIR LAS DEMÁS CIENCIAS
Articulus II: SI LA LÓGICA ES VERDADERA CIENCIA Y ARTE
Articulus III: SI EL OBJETO FORMAL Y ADECUADO DE LA LÓGICA ES EL ENTE DE RAZÓN, QUE ES LA SEGUNDA INTENCIÓN
Articulus IV: SI LA LÓGICA ES CIENCIA ESPECULATIVA O PRÁCTICA
Articulus V: CÓMO SE DISTINGUE LA LÓGICA DOCENTE Y LA UTENTE
Quaestio II: DEL ENTE DE RAZÓN LÓGICO, QUE ES LA SEGUNDA INTENCIÓN
Articulus I: QUÉ SEA EL ENTE DE RAZÓN EN COMÚN Y DE CUÁNTOS MODOS
Articulus II: QUÉ SEA LA SEGUNDA INTENCIÓN Y LA RELACIÓN DE RAZÓN LÓGICA Y DE CUÁNTOS MODOS
Articulus III: QUÉ SEA LA DISTINCIÓN Y LA UNIDAD DE RAZÓN RACIOCINADA Y RACIOCINANTE
Articulus IV: POR QUÉ POTENCIA Y POR QUÉ ACTOS SE HACEN LOS ENTES DE RAZÓN
Articulus V: SI DIOS FORMA ENTES DE RAZÓN
Quaestio III: DEL UNIVERSAL SEGÚN SÍ
Articulus I: SE EXPLICA LA DIVERSA ACEPCIÓN DEL UNIVERSAL Y SU DEFINICIÓN
Articulus II: SI EL UNIVERSAL MATERIALMENTE TOMADO Y POR EL SUJETO SE HALLA DE PARTE DE LA COSA
Articulus III: SI LA UNIDAD FORMAL COMO DISTINTA DEL SINGULAR CONVIENE A LA NATURALEZA ANTE LA OPERACIÓN DEL INTELECTO
Articulus IV: SI LA APTITUD E INDIFERENCIA A MUCHOS CONVIENE A LAS COSAS EXTRA DE LA OPERACIÓN DEL INTELECTO
Articulus V: SI LA UNIVERSALIDAD CONSISTE ESENCIALMENTE EN LA RELACIÓN
Articulus VI: SI LOS GRADOS METAFÍSICOS EN CUALQUIER COSA SE DISTINGUEN SOLO POR DISTINCIÓN DE RAZÓN, O POR NATURALEZA DE LA COSA
Quaestio IV: DE LA CAUSA DEL UNIVERSAL
Articulus I: SI POR BENEFICIO DEL INTELECTO AGENTE EN LA ESPECIE PRODUCIDA POR ÉL SE REPRESENTA EL UNIVERSAL METAFÍSICO
Articulus II: SI EL UNIVERSAL METAFÍSICO CONOCIDO EN ACTO SE HACE POR ACTO ABSOLUTO DEL INTELECTO, Y EL UNIVERSAL LÓGICO POR EL COMPARATIVO
Quaestio V: DEL ACTO DEL UNIVERSAL, QUE ES PREDICARSE DE MUCHOS
Articulus I: QUÉ SEA EN LA NATURALEZA UNIVERSAL «SER EN MUCHOS» Y «PREDICARSE DE MUCHOS»
Articulus II: QUÉ SEA LA PREDICACIÓN Y QUÉ SE REQUIERA PARA SU VERIFICACIÓN
Articulus III: CÓMO SE REQUIERAN MUCHOS PARA QUE ALGO SE DIGA UNIVERSAL O COMÚN
Articulus IV: CÓMO SE VERIFIQUEN LAS PREDICACIONES EN LOS CONCRETOS Y ABSTRACTOS SUBSTANCIALES
Articulus V: CÓMO SE VERIFIQUEN LAS PREDICACIONES EN LOS CONCRETOS Y ABSTRACTOS ACCIDENTALES
Quaestio VI: DE LA DIVISIÓN DEL UNIVERSAL EN CINCO PREDICABLES
Articulus I: SI ESTA DIVISIÓN SEA BUENA Y ADECUADA
Articulus II: SI ESTA DIVISIÓN SEA DE GÉNERO EN ESPECIES E INMEDIATA
Quaestio VII: DEL GÉNERO
Articulus I: SI LA DEFINICIÓN DEL GÉNERO TRANSMITIDA POR PORFIRIO SEA BUENA
Articulus II: CUÁL SEA EL DEFINIDO EN LA DEFINICIÓN DEL GÉNERO, SI LA INTENCIÓN MISMA O EL SUJETO O EL COMPUESTO DE UNO Y OTRO
Articulus III: CÓMO EL GÉNERO SE DIGA TODO POTENCIAL Y SE TOME DE LA MATERIA
Quaestio VIII: DE LA ESPECIE PREDICABLE Y SUBICIBLE
Articulus I: SI LA ESPECIE SE CONSTITUYA EN RAZÓN DE ESPECIE POR LA RAZÓN DE SUBICIBLE O DE PREDICABLE
Articulus II: SE EXPLICAN LAS DEFINICIONES DE LA ESPECIE
Articulus III: SI PUEDA DARSE ESPECIE SUBICIBLE QUE NO SEA PREDICABLE DE MUCHOS, SINO QUE SOLO TENGA UN INDIVIDUO
Articulus IV: SI LA ESPECIE PUEDA CONSERVARSE EN UN SOLO INDIVIDUO Y EL GÉNERO EN UNA SOLA ESPECIE
Quaestio IX: DEL INDIVIDUO
Articulus I: SI LAS DEFINICIONES DEL INDIVIDUO SE EXPLIQUEN RECTAMENTE
Articulus II: QUÉ SEA EL INDIVIDUO EN COMÚN O INDIVIDUO VAGO
Quaestio X: DE LA DIFERENCIA COMÚNMENTE DICHA Y SEGÚN QUE ES EL TERCER PREDICABLE
Articulus I: SI BIEN SE DIVIDA LA DIFERENCIA EN COMÚN, PROPIA Y PROPRIÍSIMA
Articulus II: SI LAS DEFINICIONES DE LA DIFERENCIA DEL TERCER PREDICABLE SEAN BUENAS
Articulus III: SI LA DIFERENCIA SE DIGA UNIVERSAL RESPECTO DE SU ESPECIE O RESPECTO DE LOS INFERIORES DE TAL ESPECIE
Articulus IV: SI LAS DIFERENCIAS SUPERIORES Y GENÉRICAS SE INCLUYAN EN LAS DIFERENCIAS ÁTOMAS Y DE AQUELLAS SE PREDIQUEN
Quaestio XI: DEL PROPIO
Articulus I: SE EXPLICA LA NATURALEZA DEL PROPIO Y SE SOPESAN SUS DIVISIONES
Articulus II: QUÉ SEA EL PROPIO CUARTO PREDICABLE Y RESPECTO DE CUÁLES SE TOME
Quaestio XII: DEL ACCIDENTE QUINTO PREDICABLE
Articulus I: SI LAS DEFINICIONES Y DIVISIONES DEL ACCIDENTE RECTAMENTE HAYAN SIDO TRADITADAS POR PORFIRIO
Articulus II: CÓMO EL ACCIDENTE SE DIGA QUINTO PREDICABLE Y RESPECTO DE CUÁLES INFERIORES
Liber I: LIBRO DE LOS PREDICAMENTOS
Quaestio XIII: DE LOS ANTEPREDICAMENTOS Y DE LOS ANÁLOGOS
Articulus I: QUÉ SEAN LOS ANTEPREDICAMENTOS Y POR QUÉ DE ELLOS AQUÍ TRATÓ ARISTÓTELES
Articulus II: DE LA DEFINICIÓN Y DIVISIÓN DE LOS EQUÍVOCOS
Articulus III: QUÉ Y CUÁNTUPLE SEA LA ANALOGÍA
Articulus IV: SE EXPLICAN LAS CONDICIONES DE ESTOS ANÁLOGOS
Articulus V: SI EN LOS ANÁLOGOS SE DA UN CONCEPTO PRESCINDIDO DE LOS INFERIORES
Quaestio XIV: DEL ENTE PREDICAMENTAL Y DE LA DIVISIÓN EN DIEZ PREDICAMENTOS
Articulus I: QUÉ SEA EL PREDICAMENTO Y QUÉ SE REQUIERA PARA QUE ALGO ESTÉ EN PREDICAMENTO
Articulus II: SI EL ENTE SEA UNÍVOCO O ANÁLOGO A LOS DIEZ PREDICAMENTOS
Articulus III: CON QUÉ ANALOGÍA EL ENTE SEA ANÁLOGO
Articulus IV: SI EL ACCIDENTE SEA UNÍVOCO A LOS NUEVE GÉNEROS
Articulus V: SI SEA ADECUADA Y BUENA LA DIVISIÓN EN DIEZ PREDICAMENTOS
Quaestio XV: DE LA SUBSTANCIA PREDICAMENTAL
Articulus I: CUÁL SEA LA RAZÓN FORMAL CONSTITUTIVA DE LA SUBSTANCIA PREDICAMENTAL
Articulus II: SI BIEN SE DIVIDA LA SUBSTANCIA EN PRIMERA Y SEGUNDA
Articulus III: CÓMO HAN DE EXPLICARSE LAS DEFINICIONES DE LA PRIMERA Y DE LA SEGUNDA SUBSTANCIA
Articulus IV: CUÁLES SE RECHAZAN Y SE PONEN EN ESTE PREDICAMENTO
Articulus V: SI EL SUSCIPIR CONTRARIOS SEA PROPIO DE CUARTO MODO DE LA SUBSTANCIA
Quaestio XVI: DE LA CANTIDAD
Articulus I: CUÁL SEA LA RAZÓN PROPIA Y FORMAL DE LA CANTIDAD
Articulus II: SI LA CANTIDAD DISCRETA SEA VERDADERA ESPECIE DE CANTIDAD
Articulus III: SI EL TIEMPO Y EL MOVIMIENTO, EL LUGAR Y LA ORACIÓN SE RECHACEN DE LAS ESPECIES DE CANTIDAD
Articulus IV: SI LA LÍNEA, LA SUPERFICIE Y EL CUERPO SEAN VERDADERAS ESPECIES DE CANTIDAD
Quaestio XVII: DEL PREDICAMENTO DE LA RELACIÓN
Articulus I: SI POR PARTE DE LA COSA SE DEN RELACIONES QUE SEAN FORMAS INTRÍNSECAS
Articulus II: QUÉ SE REQUIERA PARA QUE ALGUNA RELACIÓN SEA PREDICAMENTAL
Articulus III: CUÁLES SEAN LAS DIVISIONES DE LA RELACIÓN PREDICAMENTAL Y SUS ESPECIES
Articulus IV: SI LA RELACIÓN SE DISTINGA POR PARTE DE LA COSA DE SU FUNDAMENTO
Articulus V: SI LA RELACIÓN FORMALMENTE SE TERMINE A LO ABSOLUTO O A LO RELATIVO
Articulus VI: DE DÓNDE SE TOME LA DISTINCIÓN ESPECÍFICA Y NUMÉRICA DE LA RELACIÓN
Articulus VII: CÓMO HAN DE EXPLICARSE LAS PROPIEDADES DE LOS RELATIVOS, QUE SEAN SIMULTÁNEOS POR NATURALEZA Y POR COGNICIÓN
Quaestio XVIII: DE LA CUALIDAD
Articulus I: SE EXPLICA LA RAZÓN FORMAL DE LA CUALIDAD Y SU DEFINICIÓN
Articulus II: SE EXPLICA LA DIVISIÓN DE LA CUALIDAD EN CUATRO ESPECIES
Articulus III: CÓMO HAN DE EXPLICARSE CADA UNA DE LAS ESPECIES
Quaestio XIX: DE LOS SEIS ÚLTIMOS PREDICAMENTOS
Articulus I: SI ESTOS PREDICAMENTOS SON FORMAS ABSOLUTAS O RELATIVAS O DENOMINACIONES EXTRÍNSECAS
Articulus II: QUÉ SEA LA ACCIÓN Y LA PASIÓN PREDICAMENTALES
Articulus III: QUÉ SEA EL PREDICAMENTO DÓNDE Y EL SITIO
Articulus IV: QUÉ SEA EL PREDICAMENTO CUÁNDO Y EL HÁBITO
Textus I: TEXTO DESPUÉS DE LOS PREDICAMENTOS
Quaestio XX: DE LOS POSTPREDICAMENTOS
Articulus I: SE EXPLICAN LAS OPOSICIONES
Articulus II: QUÉ HAYA DE NOTARSE ACERCA DE LOS RESTANTES POSTPREDICAMENTOS
Liber II: SOBRE LOS LIBROS PERIHERMENIAS
Quaestio XXI: DEL SIGNO SEGÚN SÍ
Articulus I: SI EL SIGNO SEA EN EL GÉNERO DE LA RELACIÓN
Articulus II: SI EN EL SIGNO NATURAL LA RELACIÓN SEA REAL O DE RAZÓN
Articulus III: SI SEA LA MISMA RELACIÓN DEL SIGNO AL SIGNADO Y A LA POTENCIA
Articulus IV: CÓMO SE DIVIDA EL OBJETO EN MOTIVO Y TERMINATIVO
Articulus V: SI EL SIGNIFICAR SEA FORMALMENTE CAUSAR ALGO EN EL GÉNERO DE EFECTUAR
Articulus VI: SI EN LOS BRUTOS Y EN LOS SENTIDOS EXTERNOS HAYA VERDADERA RAZÓN DE SIGNO
Quaestio XXII: DE LAS DIVISIONES DEL SIGNO
Articulus I: SI SEA UNÍVOCA Y BUENA LA DIVISIÓN DEL SIGNO EN FORMAL E INSTRUMENTAL
Articulus II: SI EL CONCEPTO SEA SIGNO FORMAL
Articulus III: SI LA ESPECIE IMPRESA SEA SIGNO FORMAL
Articulus IV: SI EL ACTO DE CONOCER SEA SIGNO FORMAL
Articulus V: SI SEA BUENA LA DIVISIÓN EN SIGNO NATURAL Y AD PLACITUM Y DE COSTUMBRE
Articulus VI: SI EL SIGNO DE COSTUMBRE SEA VERDADERAMENTE SIGNO
Quaestio XXIII: DE LAS NOTICIAS Y DE LOS CONCEPTOS
Articulus I: SI LA NOTICIA INTUITIVA Y LA ABSTRACTIVA DIFERENCIEN ESENCIALMENTE EN LA RAZÓN DE COGNICIÓN
Articulus II: SI PUEDA DARSE COGNICIÓN INTUITIVA DE LA COSA FÍSICAMENTE AUSENTE, YA EN EL INTELECTO YA EN EL SENTIDO EXTERIOR
Articulus III: CÓMO DIFERENCIE EL CONCEPTO REFLEJO DEL DIRECTO
Articulus IV: CUÁL SEA LA DISTINCIÓN ENTRE EL CONCEPTO ULTIMADO Y EL NO ULTIMADO
Liber III: SOBRE LOS LIBROS DE LOS POSTERIORES
Quaestio XXIV: DE LOS PRECONOCIDOS Y DE LAS PREMISAS
Articulus I: SE EXPLICA QUÉ SEAN LOS PRECONOCIDOS Y LAS PRENOCIONES
Articulus II: SI LAS PREMISAS INFLUYAN EFICIENTEMENTE EN LA CONCLUSIÓN O EN OTRO GÉNERO DE CAUSA
Las premisas pueden tomarse o formalmente o objetivamente. Formalmente son los asensos o actos mismos del intelecto con los que juzgamos las proposiciones mismas; objetivamente son las cosas mismas que con el asenso y la proposición se atingien. Y ciertamente los objetos mismos cuanto a la conexión que tienen o en razón de predicado y de sujeto o en razón de inferente e ilado, los dispone la Lógica y los propone al intelecto, porque negocia acerca de las cosas conocidas, en cuyo disponer y atingir está toda la dificultad, no en las cogniciones mismas habiendo de producirse realmente y de ordenarse. Y en este género hablando dijo el Filósofo in 2. Phys.1 lect. 5. apud D. Thomam2, que las premisas materialmente concurren a la conclusión, esto es le prestan la materia de la que se confecciona, porque los términos de los que consta la conclusión deben prehaberse en las premisas.
Ahora, ergo, TODA LA DIFICULTAD es de las premisas formales mismas, esto es de los asensos de las premisas, si concurran en algún género de causa al asenso y a la ilación de la conclusión, como también suele haber dificultad de cómo un acto de la voluntad sea causa de otro como la intención de la elección, de lo cual 1. 2. q. 9. y 12.
Consta, empero, apud omnes que hay alguna dependencia y conexión entre el asenso de las premisas y el de la conclusión, pues dice el Filósofo que toda doctrina y disciplina se hace de cognición preexistente, esto es la conclusión probada de la cognición que prueba; se mueve, en efecto, el intelecto del asenso de las premisas al asenso de la conclusión, como de la volición del fin a la volición de los medios.
Consta también que no tienen lugar la causa final y la material en estos asensos, porque esto el objeto o la verdad acerca de la cual versa el asenso de las premisas fuera fin o prestara materia al objeto de la conclusión, con todo el acto que versa acerca del objeto de las premisas ni es fin ni materia del acto o asenso formal que versa acerca de la conclusión, como el acto de la intención no es fin del acto de la elección.
De la causa, empero, formal y eficiente algunos censan que las premisas concurren en género de causa formal extrínseca quasi especificando la conclusión, porque toda la especificación del asenso de la conclusión se toma del medio de la demostración, y el intelecto mismo cuando propone propiamente solo obra especificando y determinando. Y de aquí se toma el fundamento de esta sentencia, porque no aparece cómo un acto del intelecto pueda causar otro, sino dejando alguna determinación para que la potencia salga a otro acto, lo cual es que el acto mismo no concurra efectivamente, sino la potencia determinada y aplicada por el acto.
POR LO DEMÁS LA SENTENCIA COMÚN asigna eficiencia a los actos de las premisas respecto del acto de la conclusión.
Lo cual se toma de D. Tomás, ya in 1. Poster. lect. 3.3, donde dice que las premisas tienen razón de causa eficiente y activa respecto de la conclusión. Ya in 2. Phys. lect. 5.4 y 5. Metaph. lect. 3.5, donde dice «que cuanto a la virtud ilativa las premisas tienen razón de causa eficiente». Y por último 1. p. q. 14. art. 7. enseña que el discurso por el que por los principios venimos a las conclusiones es discurso según causalidad.
Y de aquí se toma el FUNDAMENTO de esta sentencia, porque si los principios miran la conclusión por discurso según causalidad, importa que influyan en el asenso de la conclusión, en cuanto la luz de las premisas de tal modo afecta y determina al intelecto que le manifiesta la conclusión y iluminando hace asentar. La luz, empero, extrínseca que está en lo luminoso y por el medio se difunde causa la iluminación de algún objeto y determina a la cognición de aquel efectivamente. Ergo las premisas, que por el discurso causan la conclusión iluminándola como medio extrínseco a la conclusión, influyen efectivamente en el asenso de la conclusión.
Ni puede decirse que el discurso se asimila al movimiento, en el que de uno transitamos a otro, ni con todo una parte del movimiento efectúa otra; así de las premisas transitamos a las conclusiones como de una parte del movimiento a otra, no como de causa eficiente a efecto. Y así algunos dijeron que el asenso de las premisas se tiene como término a quo respecto de las conclusiones. Por lo demás esto es no distinguir entre el discurso según sucesión y el discurso según causalidad. El discurso, en efecto, según causalidad no solo importa sucesión de cogniciones de una después de otra, como se tienen las partes en el movimiento, sino también razón de iluminante, en cuanto de lo más noto se procede a lo menos noto, y consecuentemente las premisas determinan al intelecto iluminándole la manifestación de la conclusión ilada. De donde no pueden tenerse como parte del movimiento que se deja para que se adquiera otra parte, que se tiene como término a quo, sino que ponen virtud ilativa y manifestativa de la conclusión. Y así las premisas en cuanto inferentes no se dejan por el intelecto para que se adquiera la conclusión, como se deja el término a quo para que se adquiera otro, sino que las premisas mismas dan fuerza al intelecto, esto es luz para adquirir la conclusión; el lugar, empero, que se deja no da virtud motiva para adquirir otro.
Ni puede de nuevo decirse que los asensos de las premisas influyen por modo de causa formal en las conclusiones, no ciertamente como forma intrínseca de aquellas, sino como forma extrínseca que determina al intelecto a las conclusiones. Pero contra está, porque la forma extrínseca o es objeto o idea ejemplar. El asenso, empero, de las premisas no es idea de la conclusión, pues no a instar de aquellas se forma la conclusión, aunque de aquellas esté deducida por conexión intrínseca. De donde el asenso de uno conduce al intelecto al asenso de otro manifestándolo, no por imitación de aquel. Después la idea necesita la ejecución de su formación de la eficacia de la voluntad que mueve, porque de modo práctico causa; las premisas, empero, influyen en la conclusión de modo puramente especulativo y sin influencia de la voluntad, y se dice que el intelecto por virtud de las premisas se mueve a las conclusiones, no de la voluntad; se mueve, empero, el intelecto a sí mismo efectivamente de uno a otro; ergo también aquella fuerza que mueve es efective. Mucho menos el asenso de las premisas es causa objetiva de las conclusiones, si en verdad la conclusión tiene su objeto, del que se especifica, distinto de las premisas y de su asenso, a saber la verdad ilada.
Si, empero, las premisas deban existir a la vez en acto cuando se infiere la conclusión, diremos art. seq., donde ex D. Thoma 1. Poster. lect. 2.6 mostraremos que en la demostración la menor existe en el mismo instante con la conclusión, el asenso empero de la mayor puede preceder en el tiempo.
SE RESUELVEN LOS ARGUMENTOS.
Primero se argumenta, porque toda la virtud efective de cualquier cognición solo es la potencia o el hábito a ella sobreañadido o la especie. Un acto, empero, no es operativo de otro acto, aunque pueda determinar la potencia a otro acto. Pero el asenso de las premisas ni es potencia ni hábito ni especie, sino acto del intelecto. Ergo no le da virtud efective para influir en la conclusión.
Se confirma, porque los principios tienen razón de causa formal extrínseca de la que se toma la especificación de la ciencia. Del diverso medio, en efecto, que prueba o demuestra se toma la diversa razón formal de la ciencia, ut Divus Thomas affirmat 2. 2. q. 1. art. 1. Ergo las premisas, que determinan al intelecto por razón del medio probativo e iluminativo de las conclusiones, se tienen como razón formal extrínseca de aquellas.
SE RESPONDE que aunque el intelecto sea causa principal universal eficiente del asenso de la conclusión, con todo porque el intelecto procede ilativamente de uno a otro, determina esta fuerza ilativa del asenso de las premisas, en las que virtualmente se contiene la conclusión como manifestable en el manifestante. Y cuando se dice que un acto no es operativo de otro, ha de distinguirse. Pues si un acto contiene en virtud a otro, puede efectuarlo determinando la potencia y dándole virtud para que se mueva de uno a otro, no empero si en virtud no contiene otro acto. Así vemos que en la voluntad el acto de la intención es causa del acto de la elección, y el acto que impera tiene por efecto el acto imperado. Y entre los efectos de la caridad pone D. Tomás la paz y el gozo 2. 2. q. 28. y 29., y la alegría es efecto de la devoción, 2. 2. q. 82. art. 4. Y por esta razón se distingue el acto de alguna virtud del efecto, que el acto inmediatamente se elicita, el efecto empero mediante otro acto se impera, y se dice que un acto determina y mueve a otro en cuanto el acto previo mira el objeto bajo el cual en virtud se contiene el objeto de otro acto. De donde por esto mismo de que por tal acto se ordena la potencia al objeto, tiene en sí virtud para que determine al objeto contenido bajo aquel. Y así de esta ordenación o determinación dejada de tal acto, ya se deje por algún modo impreso ya por alguna especie que representa el acto pretérito, se mueve y se determina la potencia a salir a otro acto.
A la confirmación se responde que las premisas dan el medio especificativo si se toman de parte del objeto conocido; el objeto, en efecto, especifica el acto y formaliza. Por lo demás de parte del asenso con el que tal objeto se conoce no repugna que influya efectivamente ordenando la potencia a la elicción de otro acto y por modo de luz interior ilustrando formalmente, esto es intra inhiriendo, y no objetivamente.
Segundo se argumenta, porque si las premisas influyen eficientemente en la conclusión, se sigue que el asenso de las premisas deba existir a la vez cuando se elicita el asenso de la conclusión, porque la causa efective no influye sino existiendo. Esto, empero, es falso porque la cognición de las premisas transita sobreviniendo la conclusión, pues por el discurso y el movimiento de uno a otro se transita, ni el intelecto puede a la vez inteligir muchos, ut D. Thomas docet 1. p. q. 85. art. 4. De lo cual ulteriormente se sigue que no puede la menor conocerse a la vez con la conclusión, contra lo que enseña el Filósofo in 1. Poster. cap. 1.7 e ibi D. Thomas lect. 2.8, porque no acontece estar a la vez la doble cognición, pues no podemos inteligir muchos como muchos. Si, empero, no hay doble cognición, tampoco hay eficiencia de una en otra. Y entonces al menos una de las premisas no influye efectivamente, a saber la menor; sola, empero, la mayor sin la menor no puede influir efectivamente en la conclusión, porque en sola la mayor no está la disposición de las premisas.
El segundo inconveniente es que si los principios son causa efective de la conclusión no pueden ser causa unívoca, pues el asenso de los principios es de otra especie que el asenso de las conclusiones, como oriundos de hábitos de diversa especie. Ergo serán causa equívoca respecto de la conclusión. Lo cual no puede estar, porque la causa equívoca no es próxima e inmediata, sino universal; entre las premisas, empero, y las conclusiones nada media.
Por último si las premisas son causa efective, puede Dios suplir su eficiencia en la conclusión, y así se inferirá la conclusión sin las premisas, lo cual repugna.
SE RESPONDE al primer inconveniente que cuando se infiere la conclusión existe la causa que influye, porque la menor y la conclusión a la vez en el tiempo se conocen, aunque antes por naturaleza, ut ex Philosopho docet D. Thomas 1. Poster. lect. 2.9, lo cual se inteligia de la menor según que contiene en sí en virtud la mayor, a la que determina, de lo cual seq. art. se dirá. Ni para el discurso se requiere que un acto transite después de otro según sucesión de tiempo, sino según sucesión o causalidad de cogniciones y de objetos, aunque una y otra cognición duren a la vez. Si, con todo, la cognición inferente no permanece en acto, permanecerá en virtud y en la determinación con la que determina al intelecto a inferir la conclusión. Ni Divus Thomas niega que varios puedan conocerse a la vez con simultaneidad de tiempo, sino con simultaneidad de cognición y de representación, y esto cuando no están ordenados o unidos en alguna razón, sino entre sí disyuntos y separados. De donde aunque a la vez en el tiempo se conozca la menor y la conclusión, con todo puede ser causa efective de aquella, porque es previa por naturaleza, aunque a la vez en el tiempo, y es acto distinto.
Al segundo inconveniente se dice que las premisas son causa eficiente de la conclusión por modo de virtud y de instrumento; la virtud, empero, instrumental equívoca puede ser inmediata y próxima respecto de su efecto, como el calor en el animal genera la carne y la luz el calor inmediata y próximamente. Cómo, empero, estos asensos o actos atingien con alguna acción la conclusión, de lo cual algunos dudan, se responde que no atingien con alguna acción transeúnte, sino con la acción inmanente misma por la que la conclusión procede del intelecto; procede también del hábito efectivamente como que ayuda, y del asenso actual de las premisas como de luz que actualmente ilustra y presta fuerza efective a la potencia y determinativa de aquella.
Al último inconveniente se dice que no toda eficiencia puede bajo todo modo suplirse por Dios, a saber cuando la eficiencia importa o connota algún modo especial o dependencia bajo la cual Dios no puede efectuar, como puede Dios producir al hombre, pero no generar corporalmente como padre, y puede concurrir al discurso, pero no discurrir. Y similarmente no puede producir la conclusión como ilada sin las premisas.