Cursus Philosophicus Thomisticus, Secunda Pars Artis Logicae
John of St. Thomas (1589–1644)
Secunda pars artis Logicae of the Cursus Philosophicus Thomisticus of John of St. Thomas (Joannes a Sancto Thoma), from the Reiser edition (Marietti, Turin, 1930), Reiser tomus I, pars secunda.
Praefatio I: Prefacio del autor a la 4.ª edición de la segunda parte del Arte de la Lógica
Prooemium I: PROEMIO
Quaestio I: DE LA LÓGICA, DE CUÁL SEA Y A QUÉ SE EXTIENDA
Articulus I: SI EL ARTE DE LA LÓGICA ES NECESARIO SIMPLICITER PARA ADQUIRIR LAS DEMÁS CIENCIAS
Articulus II: SI LA LÓGICA ES VERDADERA CIENCIA Y ARTE
Articulus III: SI EL OBJETO FORMAL Y ADECUADO DE LA LÓGICA ES EL ENTE DE RAZÓN, QUE ES LA SEGUNDA INTENCIÓN
Articulus IV: SI LA LÓGICA ES CIENCIA ESPECULATIVA O PRÁCTICA
Articulus V: CÓMO SE DISTINGUE LA LÓGICA DOCENTE Y LA UTENTE
Quaestio II: DEL ENTE DE RAZÓN LÓGICO, QUE ES LA SEGUNDA INTENCIÓN
Articulus I: QUÉ SEA EL ENTE DE RAZÓN EN COMÚN Y DE CUÁNTOS MODOS
Articulus II: QUÉ SEA LA SEGUNDA INTENCIÓN Y LA RELACIÓN DE RAZÓN LÓGICA Y DE CUÁNTOS MODOS
Articulus III: QUÉ SEA LA DISTINCIÓN Y LA UNIDAD DE RAZÓN RACIOCINADA Y RACIOCINANTE
Articulus IV: POR QUÉ POTENCIA Y POR QUÉ ACTOS SE HACEN LOS ENTES DE RAZÓN
Articulus V: SI DIOS FORMA ENTES DE RAZÓN
Quaestio III: DEL UNIVERSAL SEGÚN SÍ
Articulus I: SE EXPLICA LA DIVERSA ACEPCIÓN DEL UNIVERSAL Y SU DEFINICIÓN
Articulus II: SI EL UNIVERSAL MATERIALMENTE TOMADO Y POR EL SUJETO SE HALLA DE PARTE DE LA COSA
Articulus III: SI LA UNIDAD FORMAL COMO DISTINTA DEL SINGULAR CONVIENE A LA NATURALEZA ANTE LA OPERACIÓN DEL INTELECTO
Articulus IV: SI LA APTITUD E INDIFERENCIA A MUCHOS CONVIENE A LAS COSAS EXTRA DE LA OPERACIÓN DEL INTELECTO
Articulus V: SI LA UNIVERSALIDAD CONSISTE ESENCIALMENTE EN LA RELACIÓN
Articulus VI: SI LOS GRADOS METAFÍSICOS EN CUALQUIER COSA SE DISTINGUEN SOLO POR DISTINCIÓN DE RAZÓN, O POR NATURALEZA DE LA COSA
Quaestio IV: DE LA CAUSA DEL UNIVERSAL
Articulus I: SI POR BENEFICIO DEL INTELECTO AGENTE EN LA ESPECIE PRODUCIDA POR ÉL SE REPRESENTA EL UNIVERSAL METAFÍSICO
Articulus II: SI EL UNIVERSAL METAFÍSICO CONOCIDO EN ACTO SE HACE POR ACTO ABSOLUTO DEL INTELECTO, Y EL UNIVERSAL LÓGICO POR EL COMPARATIVO
Quaestio V: DEL ACTO DEL UNIVERSAL, QUE ES PREDICARSE DE MUCHOS
Articulus I: QUÉ SEA EN LA NATURALEZA UNIVERSAL «SER EN MUCHOS» Y «PREDICARSE DE MUCHOS»
Articulus II: QUÉ SEA LA PREDICACIÓN Y QUÉ SE REQUIERA PARA SU VERIFICACIÓN
Articulus III: CÓMO SE REQUIERAN MUCHOS PARA QUE ALGO SE DIGA UNIVERSAL O COMÚN
Articulus IV: CÓMO SE VERIFIQUEN LAS PREDICACIONES EN LOS CONCRETOS Y ABSTRACTOS SUBSTANCIALES
Articulus V: CÓMO SE VERIFIQUEN LAS PREDICACIONES EN LOS CONCRETOS Y ABSTRACTOS ACCIDENTALES
Quaestio VI: DE LA DIVISIÓN DEL UNIVERSAL EN CINCO PREDICABLES
Articulus I: SI ESTA DIVISIÓN SEA BUENA Y ADECUADA
Articulus II: SI ESTA DIVISIÓN SEA DE GÉNERO EN ESPECIES E INMEDIATA
Quaestio VII: DEL GÉNERO
Articulus I: SI LA DEFINICIÓN DEL GÉNERO TRANSMITIDA POR PORFIRIO SEA BUENA
Articulus II: CUÁL SEA EL DEFINIDO EN LA DEFINICIÓN DEL GÉNERO, SI LA INTENCIÓN MISMA O EL SUJETO O EL COMPUESTO DE UNO Y OTRO
Articulus III: CÓMO EL GÉNERO SE DIGA TODO POTENCIAL Y SE TOME DE LA MATERIA
Quaestio VIII: DE LA ESPECIE PREDICABLE Y SUBICIBLE
Articulus I: SI LA ESPECIE SE CONSTITUYA EN RAZÓN DE ESPECIE POR LA RAZÓN DE SUBICIBLE O DE PREDICABLE
Articulus II: SE EXPLICAN LAS DEFINICIONES DE LA ESPECIE
Articulus III: SI PUEDA DARSE ESPECIE SUBICIBLE QUE NO SEA PREDICABLE DE MUCHOS, SINO QUE SOLO TENGA UN INDIVIDUO
Articulus IV: SI LA ESPECIE PUEDA CONSERVARSE EN UN SOLO INDIVIDUO Y EL GÉNERO EN UNA SOLA ESPECIE
Quaestio IX: DEL INDIVIDUO
Articulus I: SI LAS DEFINICIONES DEL INDIVIDUO SE EXPLIQUEN RECTAMENTE
Articulus II: QUÉ SEA EL INDIVIDUO EN COMÚN O INDIVIDUO VAGO
Quaestio X: DE LA DIFERENCIA COMÚNMENTE DICHA Y SEGÚN QUE ES EL TERCER PREDICABLE
Articulus I: SI BIEN SE DIVIDA LA DIFERENCIA EN COMÚN, PROPIA Y PROPRIÍSIMA
Articulus II: SI LAS DEFINICIONES DE LA DIFERENCIA DEL TERCER PREDICABLE SEAN BUENAS
Articulus III: SI LA DIFERENCIA SE DIGA UNIVERSAL RESPECTO DE SU ESPECIE O RESPECTO DE LOS INFERIORES DE TAL ESPECIE
Articulus IV: SI LAS DIFERENCIAS SUPERIORES Y GENÉRICAS SE INCLUYAN EN LAS DIFERENCIAS ÁTOMAS Y DE AQUELLAS SE PREDIQUEN
Quaestio XI: DEL PROPIO
Articulus I: SE EXPLICA LA NATURALEZA DEL PROPIO Y SE SOPESAN SUS DIVISIONES
Articulus II: QUÉ SEA EL PROPIO CUARTO PREDICABLE Y RESPECTO DE CUÁLES SE TOME
Quaestio XII: DEL ACCIDENTE QUINTO PREDICABLE
Articulus I: SI LAS DEFINICIONES Y DIVISIONES DEL ACCIDENTE RECTAMENTE HAYAN SIDO TRADITADAS POR PORFIRIO
Articulus II: CÓMO EL ACCIDENTE SE DIGA QUINTO PREDICABLE Y RESPECTO DE CUÁLES INFERIORES
Liber I: LIBRO DE LOS PREDICAMENTOS
Quaestio XIII: DE LOS ANTEPREDICAMENTOS Y DE LOS ANÁLOGOS
Articulus I: QUÉ SEAN LOS ANTEPREDICAMENTOS Y POR QUÉ DE ELLOS AQUÍ TRATÓ ARISTÓTELES
Articulus II: DE LA DEFINICIÓN Y DIVISIÓN DE LOS EQUÍVOCOS
Articulus III: QUÉ Y CUÁNTUPLE SEA LA ANALOGÍA
Articulus IV: SE EXPLICAN LAS CONDICIONES DE ESTOS ANÁLOGOS
Articulus V: SI EN LOS ANÁLOGOS SE DA UN CONCEPTO PRESCINDIDO DE LOS INFERIORES
Quaestio XIV: DEL ENTE PREDICAMENTAL Y DE LA DIVISIÓN EN DIEZ PREDICAMENTOS
Articulus I: QUÉ SEA EL PREDICAMENTO Y QUÉ SE REQUIERA PARA QUE ALGO ESTÉ EN PREDICAMENTO
Articulus II: SI EL ENTE SEA UNÍVOCO O ANÁLOGO A LOS DIEZ PREDICAMENTOS
Articulus III: CON QUÉ ANALOGÍA EL ENTE SEA ANÁLOGO
Articulus IV: SI EL ACCIDENTE SEA UNÍVOCO A LOS NUEVE GÉNEROS
Articulus V: SI SEA ADECUADA Y BUENA LA DIVISIÓN EN DIEZ PREDICAMENTOS
Quaestio XV: DE LA SUBSTANCIA PREDICAMENTAL
Articulus I: CUÁL SEA LA RAZÓN FORMAL CONSTITUTIVA DE LA SUBSTANCIA PREDICAMENTAL
Articulus II: SI BIEN SE DIVIDA LA SUBSTANCIA EN PRIMERA Y SEGUNDA
Articulus III: CÓMO HAN DE EXPLICARSE LAS DEFINICIONES DE LA PRIMERA Y DE LA SEGUNDA SUBSTANCIA
Articulus IV: CUÁLES SE RECHAZAN Y SE PONEN EN ESTE PREDICAMENTO
Articulus V: SI EL SUSCIPIR CONTRARIOS SEA PROPIO DE CUARTO MODO DE LA SUBSTANCIA
Quaestio XVI: DE LA CANTIDAD
Articulus I: CUÁL SEA LA RAZÓN PROPIA Y FORMAL DE LA CANTIDAD
Articulus II: SI LA CANTIDAD DISCRETA SEA VERDADERA ESPECIE DE CANTIDAD
Articulus III: SI EL TIEMPO Y EL MOVIMIENTO, EL LUGAR Y LA ORACIÓN SE RECHACEN DE LAS ESPECIES DE CANTIDAD
Articulus IV: SI LA LÍNEA, LA SUPERFICIE Y EL CUERPO SEAN VERDADERAS ESPECIES DE CANTIDAD
Quaestio XVII: DEL PREDICAMENTO DE LA RELACIÓN
Articulus I: SI POR PARTE DE LA COSA SE DEN RELACIONES QUE SEAN FORMAS INTRÍNSECAS
Articulus II: QUÉ SE REQUIERA PARA QUE ALGUNA RELACIÓN SEA PREDICAMENTAL
Articulus III: CUÁLES SEAN LAS DIVISIONES DE LA RELACIÓN PREDICAMENTAL Y SUS ESPECIES
Articulus IV: SI LA RELACIÓN SE DISTINGA POR PARTE DE LA COSA DE SU FUNDAMENTO
Articulus V: SI LA RELACIÓN FORMALMENTE SE TERMINE A LO ABSOLUTO O A LO RELATIVO
Articulus VI: DE DÓNDE SE TOME LA DISTINCIÓN ESPECÍFICA Y NUMÉRICA DE LA RELACIÓN
Articulus VII: CÓMO HAN DE EXPLICARSE LAS PROPIEDADES DE LOS RELATIVOS, QUE SEAN SIMULTÁNEOS POR NATURALEZA Y POR COGNICIÓN
Quaestio XVIII: DE LA CUALIDAD
Articulus I: SE EXPLICA LA RAZÓN FORMAL DE LA CUALIDAD Y SU DEFINICIÓN
Articulus II: SE EXPLICA LA DIVISIÓN DE LA CUALIDAD EN CUATRO ESPECIES
Articulus III: CÓMO HAN DE EXPLICARSE CADA UNA DE LAS ESPECIES
Quaestio XIX: DE LOS SEIS ÚLTIMOS PREDICAMENTOS
Articulus I: SI ESTOS PREDICAMENTOS SON FORMAS ABSOLUTAS O RELATIVAS O DENOMINACIONES EXTRÍNSECAS
Articulus II: QUÉ SEA LA ACCIÓN Y LA PASIÓN PREDICAMENTALES
Articulus III: QUÉ SEA EL PREDICAMENTO DÓNDE Y EL SITIO
Articulus IV: QUÉ SEA EL PREDICAMENTO CUÁNDO Y EL HÁBITO
Textus I: TEXTO DESPUÉS DE LOS PREDICAMENTOS
Quaestio XX: DE LOS POSTPREDICAMENTOS
Articulus I: SE EXPLICAN LAS OPOSICIONES
Articulus II: QUÉ HAYA DE NOTARSE ACERCA DE LOS RESTANTES POSTPREDICAMENTOS
Liber II: SOBRE LOS LIBROS PERIHERMENIAS
Quaestio XXI: DEL SIGNO SEGÚN SÍ
Articulus I: SI EL SIGNO SEA EN EL GÉNERO DE LA RELACIÓN
Articulus II: SI EN EL SIGNO NATURAL LA RELACIÓN SEA REAL O DE RAZÓN
Articulus III: SI SEA LA MISMA RELACIÓN DEL SIGNO AL SIGNADO Y A LA POTENCIA
Articulus IV: CÓMO SE DIVIDA EL OBJETO EN MOTIVO Y TERMINATIVO
Articulus V: SI EL SIGNIFICAR SEA FORMALMENTE CAUSAR ALGO EN EL GÉNERO DE EFECTUAR
Articulus VI: SI EN LOS BRUTOS Y EN LOS SENTIDOS EXTERNOS HAYA VERDADERA RAZÓN DE SIGNO
Quaestio XXII: DE LAS DIVISIONES DEL SIGNO
Articulus I: SI SEA UNÍVOCA Y BUENA LA DIVISIÓN DEL SIGNO EN FORMAL E INSTRUMENTAL
Articulus II: SI EL CONCEPTO SEA SIGNO FORMAL
Articulus III: SI LA ESPECIE IMPRESA SEA SIGNO FORMAL
Articulus IV: SI EL ACTO DE CONOCER SEA SIGNO FORMAL
Articulus V: SI SEA BUENA LA DIVISIÓN EN SIGNO NATURAL Y AD PLACITUM Y DE COSTUMBRE
Articulus VI: SI EL SIGNO DE COSTUMBRE SEA VERDADERAMENTE SIGNO
Quaestio XXIII: DE LAS NOTICIAS Y DE LOS CONCEPTOS
Articulus I: SI LA NOTICIA INTUITIVA Y LA ABSTRACTIVA DIFERENCIEN ESENCIALMENTE EN LA RAZÓN DE COGNICIÓN
HA DE SUPONERSE la definición de la noticia intuitiva y de la abstractiva, que traditamos lib. 1. Summul. cap. 3., que la noticia intuitiva es «noticia de la cosa presente», la noticia empero abstractiva es «noticia de la cosa ausente». Donde la presencia y la ausencia no se toman intencionalmente por la presencia misma o unión del objeto con la potencia. Consta, en efecto, que a ninguna noticia puede faltarle esta presencia, si en verdad sin el objeto unido y presente a la potencia ninguna noticia puede originarse en la potencia. Así pues se dice noticia de la cosa presente y ausente, tomada la presencia y la ausencia por aquella que conviene a la cosa en sí. De donde dice D. Tomás in q. 3. de Veritate art. 3. ad 8.1, que la ciencia de visión (que es lo mismo que la noticia intuitiva) añade sobre la noticia simple algo que está extra el género de la noticia, a saber la existencia de las cosas. Ergo añade la existencia real, pues la intencional y objetiva no está extra el género de la noticia. Y in 3. dist. 14. q. 1. art. 2. quaestiunc. 2.2 dice que «aquello propiamente se ve que tiene ser extra el vidente». Ergo la existencia que requiere la noticia intuitiva debe ser real y física.
Acerca, ergo, de la dificultad propuesta VARIOS DICTÁMENES DE AUTORES se circulan. Algunos, en efecto, consideraron la distinción de estas noticias de parte del principio, a saber de la especie impresa. Y así dijeron algunos apud Ferrariensem 2. Contra Gent. cap. 66. que aquella es noticia intuitiva que se hace sin especie inteligible, aquella empero abstractiva que se hace mediante alguna especie.
La cual sentencia con todo ha de rechazarse omnino, pues ninguna noticia puede elicitarse sin especie. Pende, en efecto, toda cognición del objeto y de la potencia, y este objeto no puede informar intencionalmente a la potencia, por presente que en sí sea, sino mediante la especie, o a no ser que el objeto mismo en sí tenga ser intencional y espiritual, que esté conjugado a la potencia.
Otros dicen que la cognición intuitiva es aquella que conoce la cosa por especies propias, la abstractiva empero la que por ajenas. De parte también de la evidencia parecen poder distinguirse la noticia intuitiva y la abstractiva, porque la intuitiva siempre es evidente, como quiera que de la cosa en sí, la abstractiva empero abstrae de la oscuridad y de la evidencia, y si alguna vez tiene evidencia, no es de la cosa en sí misma inmediatamente, sino según que se contiene en algún otro, v. g. en sus causas y principios o en algún similar o imagen independientemente de la presencia.
Otros distinguen la noticia intuitiva de parte del término o del objeto como terminante iuxta las definiciones traditadas, porque una es de la cosa ausente, otra de la cosa presente. La cual sentencia es más común entre los tomistas; pues aquella distinción de parte de la especie, que sea por especie propia o por ajena, en sí o en otro, oscura o clara, no son formalidades que propiamente pertenecen a la razón de intuitivo o de abstractivo. Puede, en efecto, salvarse lo intuitivo3 por cognición mediata o en otro; puede también salvarse lo abstractivo por cognición de tanta evidencia y claridad como lo intuitivo, y similarmente puede hacerse por cognición y especie inmediata.
La primera parte consta manifiestamente, porque las criaturas futuras se ven en la esencia divina como en especie ajena, y con todo las ve intuitivamente. Y similarmente aquella cognición es mediata y en otro. Similarmente el ángel por su esencia propia como por especie puede ver intuitivamente los accidentes que están en sí, y similarmente por la especie que representa otra substancia puede ver los accidentes que en ella están presentes. Y en la sentencia de D. Tomás el intelecto no tiene especie directa de los singulares, y con todo puede ver intuitivamente las cosas singulares corpóreas cuando están presentes por el sentido. Ergo ni se requiere especie propia ni cognición inmediata y directa.
El ejemplo de lo segundo está en Dios mismo, que abstractivamente conoce las criaturas posibles con tanta evidencia y claridad de parte del cognoscente como las presentes. Similarmente puede a alguno infundir la cognición de la quididad posible extra el Verbo, y entonces conocerá aquella cosa por su especie propia, y con todo la conocerá abstractivamente. Y el ángel tiene especie propia del eclipse futuro y de su futurición y existencia por especie propia, y con todo es cognición abstractiva; como también nosotros las cosas ausentes que vimos, por especie propia podemos recordarlas, antes también llevarnos a su existencia por modo de objeto, como cuando por los efectos conozco que Dios está presente y con todo aquella cognición es abstractiva. No, ergo, por estos capítulos se distinguen la noticia intuitiva y la abstractiva, sino que es oportuno recurrir al término conocido, a saber que una atinga la cosa bajo la presencia propia misma y física terminante, la otra bajo la ausencia.
Por lo cual solo resta doble modo de distinguir estas noticias, que también entre los tomistas son frecuentes. Algunos, en efecto, las distinguen esencialmente según la presencia y la ausencia como según razones diversas que se representan, y consecuentemente las representaciones mismas diferencian intrínseca y esencialmente por los diversos objetos representados.
Otros empero dicen que diferencian accidentalmente, porque no requieren diversas representaciones formalmente, sino que puede lo mismo representarse en la noticia intuitiva y en la abstractiva, a saber la cosa con su existencia y presencia conocida y representada in actu signato; solo empero diferenciar accidentalmente por el diverso ejercicio de terminar. Si, en efecto, el objeto mismo se vuelve presente en sí y la presencia misma se representa en la cognición, por esto mismo se vuelve cognición intuitiva. Si empero se quita la presencia física de la cosa, por la que el objeto termina la cognición, invariados todos los restantes de parte de la cognición y de la representación, se vuelve noticia abstractiva. De donde también algunos dicen que lo intuitivo y lo abstractivo solo son denominaciones extrínsecas, provenientes en la cognición de la existencia misma o ausencia de la cosa en sí. Otros empero dicen que son modos intrínsecos en la noticia misma (aunque no variando la representación misma esencialmente), porque verdaderamente pertenecen a la tendencia misma de la noticia al objeto, como terminante de tal o tal modo.
SEA ERGO ÚNICA CONCLUSIÓN. La razón formal y propia de lo intuitivo y de lo abstractivo no son razones que esencial e intrínsecamente varían la cognición, sino accidentalmente, aunque por accidente, esto es por otro y por razón de aquello a lo que se conjugan, puedan importar noticias diversas de especie.
La primera parte se toma de los lugares del Divino Tomás arriba citados in q. 3. de Veritate et in 3. dist. 14., porque a saber la ciencia de visión o noticia intuitiva añade sobre la noticia simple o abstractiva algo que está extra el género de la noticia, a saber la existencia de la cosa. Ergo siente que no dicen diferencias esenciales e intrínsecas, porque estas no están extra el género de la noticia, sino que pertenecen al orden mismo de lo cognoscible. Añadir empero algo que está extra el vidente mismo y extra el género de la cognición misma, es añadir algo accidental y extrínseco.
El FUNDAMENTO, empero, es que lo intuitivo y lo abstractivo no importan diversidad en el principio formal mismo de la cognoscibilidad, porque lo intuitivo y lo abstractivo en las noticias no se originan de los medios mismos o motivos o principios especificantes, ni de la diversa inmaterialidad, que es raíz de la cognición, ni de la diversa razón formal de representar quae ni sub qua. Ergo no importan razones que distinguen de sí y por fuerza de su formalidad.
El antecedente se prueba, porque, como mostraremos en el art. siguiente, la presencia y la ausencia no pertenecen especialmente a lo intuitivo y a lo abstractivo según que ciertas cosas representadas, quasi ciertas quididades, sino solo según que afectan y modifican el objeto en sí y lo vuelven coexistente a la cognición o no coexistente. Lo cual es manifiestamente patente, porque la especie que representa la presencia misma objetivamente como cosa representada puede hallarse en la noticia abstractiva, como cuando ahora conozco que Dios me está presente, o que el alma o el intelecto está presente al cuerpo, o diserimos de su presencia; y con todo ni el alma ni a Dios vemos intuitivamente. Y similar es de las especies angélicas, que representan las cosas y la existencia y la presencia antes de que sean, y con todo no ven las cosas intuitivamente sino cuando actualmente están en sí. Ergo la presencia o la ausencia como cosas representadas, per se y directamente no distinguen lo intuitivo y lo abstractivo, sino que puede hallarse la presencia como representada en la cognición abstractiva. Pero la presencia o la ausencia solo varían intrínsecamente el género cognoscible como representadas y per se cognoscibles o como objeto per se, no como modificación y accesorio de otro, como al instante mostraremos. Ergo la razón formal misma de la intuición no es diferencia esencial en el género cognoscible.
Y se confirma, porque la presencia y la ausencia en tanto constituyen lo intuitivo y lo abstractivo, en cuanto se tienen como modos de la cosa cognoscible o representada, de tal modo que la presencia misma no tiene razón de objeto primero y per se representado, sino que solo modifica el objeto representado, de tal modo que hace terminar la cognición al objeto en cuanto presente, esto es según que se vuelve coexistente a la potencia cognoscente, no en cuanto la presencia misma es cosa representada. Así, en efecto, como dijimos, también por cognición abstractiva puede atingirse, porque se representa por modo de quididad, lo cual es propio de la cognición abstractiva. Ergo la presencia solo pertenece a lo intuitivo en cuanto es modificativa del objeto, no en cuanto constitutiva del objeto. Ergo per se no es diferencia esencial, porque no se tiene de parte del principio especificante, que es el objeto o la razón de representable, como razón quae o sub qua, sino que supone el objeto principal representado, cuyo modo es ella misma. Modifica, en efecto, la terminación del mismo, no constituye la razón motiva, en cuanto coexiste a aquella terminativamente o de parte del término, todo lo cual varía accidentalmente la cognición, como en la visión la modificación del sensible común al sensible propio, como que lo blanco se vea con movimiento o sin movimiento, en tal o tal sitio, no varía esencialmente la visión, porque no se tiene de parte del objeto per se y formalmente, sino de parte del objeto accidentalmente, así respecto de la noticia se tiene la modificación de la terminación por la presencia o la ausencia.
De lo cual se sigue que si diferencian las noticias porque una mira la presencia como directamente representada y conocida, la otra no, tales noticias podrán diferenciar esencialmente por el diverso objeto en el ser de objeto representable, pero no diferenciarán en la razón de intuitivo y de abstractivo tan solo, sino en la razón de diverso objeto por modo de quididad y de cosa representada.
La segunda, empero, parte de la conclusión consta manifiestamente, porque puede a veces hallarse lo intuitivo y lo abstractivo en cogniciones por lo demás distintas de especie, porque o representan diversos objetos o bajo diverso medio y luz especificante, como es patente en la visión intuitiva de Dios en sí o abstractiva de aquel por la fe, en la cognición intuitiva de Pedro o abstractiva del caballo. Por lo demás esta diversidad esencial no se toma formal y precisamente de la razón misma de intuitivo y de abstractivo, sino de otras razones formales que en el género cognoscible especifican estas cogniciones. A las cuales con todo se adjunta lo intuitivo y lo abstractivo como razones accidentales consecutivas, no constitutivas.
PERO INQUIERES si esta razón de intuitivo y de abstractivo, esto aunque per se no sean diferencias esenciales de la noticia, sean con todo algunos modos intrínsecos en la cognición misma, de tal modo que realmente la inmuten; o solo sean denominaciones extrínsecas oriundas de la coexistencia física; o qué por último sean.
Se responde que algunos estiman que lo intuitivo y lo abstractivo solo consisten en la denominación extrínseca, en cuanto el objeto se dice estar presente o coexistente a la cognición misma o no coexistente. Y puede ayudarse esta sentencia con el ejemplo de la verdad y de la falsedad; la misma, en efecto, cognición se dice ahora verdadera, ahora falsa por sola denominación extrínseca, de que el objeto sea o no sea en sí. Similarmente, ergo, como lo intuitivo dice la coexistencia física del objeto y lo abstractivo la niega, por sola denominación extrínseca de tal coexistencia o no coexistencia se dirá noticia intuitiva o abstractiva. Y en Dios parece sin duda habiendo de asertarse esto, porque la misma de número cognición, que es de simple inteligencia respecto de los posibles, por sola denominación extrínseca se vuelve intuitiva, porque a saber la cosa misma transita de posible a futura o existente, lo cual nada pone en la ciencia divina misma sino denominación extrínseca; como también que la ciencia divina sea de aprobación no es sino denominación extrínseca en la ciencia divina. Equipara, empero, D. Tomás la ciencia de visión a la ciencia de aprobación cuanto a esto, que es añadir algo extra el género de la noticia, in 3. de Veritate art. 3. ad 8.4
Esta sentencia es probable. No obstante parece más probable que lo intuitivo y lo abstractivo sean algo intrínseco en las noticias mismas por su género. Y así cuando la noticia criada transita de intuitiva a abstractiva y al contrario, realmente se muta.
La razón es que la intuición importa la coexistencia de la presencia física del objeto con la noticia, no de cualquier modo, sino con la atención y tendencia de la cognición misma terminada a tal cosa como coexistente y modificante del objeto. La diversa, empero, terminación de la cognición mediante la atención a la cosa coexistente pone alguna mutación intrínseca en la cognición misma; ni, en efecto, tal atención y terminación a la coexistencia de la presencia tiene la noticia abstractiva. En lo cual hay amplio discrimen entre la verdad o falsedad de la cognición y la razón de intuitivo y de abstractivo, porque la verdad así consiste en la conformidad al ser o no ser de la cosa, que también, si alguno no atiende al ser o no ser de la cosa, si con todo una vez profiere el juicio, no existiendo la cosa de aquel modo como juzga, por esto mismo pierde la verdad, y existiendo así la cosa la adquiere sin que intervenga ninguna otra mutación intrínseca en la cognición. Mas para que alguno vea intuitivamente no basta que, conociendo él algo, aquello se ponga presente en sí, sino que es oportuno que a su presencia atienda el cognoscente como a coexistente a sí, y no como precisamente representada, la cual tal atención si falta, se destruye la intuición, aunque la cosa esté presente en sí, porque no está presente en el terminar la atención y la noticia; como Dios está presente en sí a la cognición que tengo de él, y el alma y aquellas que están en el alma están en sí presentes, ni con todo las veo intuitivamente. La diversa, ergo, atención con tal terminación del objeto como presente y coexistente es razón intrínseca en la cognición, y con todo no varía esencialmente a la misma, porque es modificación accidental del objeto mismo, como la modificación del sensible común respecto del sensible propio, que no varía esencialmente las cogniciones, aunque exija diversa atención y terminación. Así la presencia como coexistente modifica el objeto per se, no distingue esencialmente, por la diversa con todo atención intrínsecamente conviene al acto.
A aquello, empero, que se obice de la cognición intuitiva de Dios, se responde que como el mismo acto de la voluntad de Dios por su eminencia es necesario y libre por su perfección intrínseca, aunque connote algún respecto de razón o denominación extrínseca respecto del objeto, así la misma ciencia por su eminencia es intrínsecamente abstractiva e intuitiva y de aprobación, y simultáneamente también práctica y especulativa, eficaz e ineficaz respecto de diversos, aunque connote algún respecto de razón o denominación extrínseca respecto del objeto. En lo cual con todo formalmente no consiste, sino que no sin aquello se denomina intuitiva o libre aquella ciencia o acto. Lo que empero eminentemente en Dios tiene un acto, en nosotros lo tienen varios por su limitación.
SE RESUELVEN LOS ARGUMENTOS.
Primero se argumenta de la doctrina del Divino Tomás 1. 2. q. 67. art. 5., donde dice que la misma de número cognición de la fe no puede permanecer en la patria, porque «removida la diferencia de alguna especie, no permanece la substancia del género la misma de número», y así «no puede ser que la misma de número noticia, que antes era enigmática, después se haga visión abierta». De lo cual se forma el argumento: Porque por eso niega el Divino Tomás que la misma de número noticia que era enigmática no puede ser visión abierta, porque removida la diferencia de alguna especie no permanece la substancia del género la misma de número. Ergo supone D. Tomás que la visión abierta es diferencia específica de la noticia; de otro modo nada concluiría aquel discurso, porque si la razón de intuición o de visión solo añade diferencia accidental, puede removida aquella permanecer toda la substancia de aquella cognición.
Y se confirma, porque la noticia intuitiva y la abstractiva se oponen formalmente y se expelen formalmente del sujeto. Se oponen, en efecto, según lo claro y lo oscuro acerca de la presencia de la cosa, porque lo intuitivo intrínsecamente importa evidencia y certeza de la presencia de la cosa, lo cual no importa lo abstractivo. Y por razón de esta evidencia y certeza la noticia intuitiva expulsa la abstractiva; no, en efecto, solo se oponen en el sujeto como dos accidentes de la misma especie, de otro modo no más se opondrían la noticia intuitiva y la abstractiva que dos intuitivas y dos abstractivas entre sí. De donde también la fe no de otro modo se opone a la visión de la gloria, sino porque aquella es abstractiva y esta intuitiva.
SE RESPONDE que D. Tomás habla de la visión abierta y de la cognición enigmática, que se inniten en diversos medios y no solo incluyen el modo de intuitivo o de abstractivo. Ya, empero, arriba dijimos que lo intuitivo y lo abstractivo, aunque no sean diferencias esenciales de la cognición, pueden con todo seguirse y presuponer cogniciones distintas de especie, a las que se conjugan, cuando a saber se hallan en cogniciones que por diversos medios o luces o diversas representaciones se constituyen. Que, empero, la cognición enigmática y la visión abierta diferencien según diversos medios, óptimamente lo explica D. Tomás sup. 1. ad Corinth. cap. 13. lect. 4.5
A la confirmación se responde que lo intuitivo y lo abstractivo no siempre diferencian según la evidencia y la inevidencia esencial a la cognición misma, que a saber se toma de la razón formal misma del medio por la que se constituye la razón específica de la cognición. Puede, en efecto, darse noticia abstractiva también evidente acerca de todas aquellas que representa la noticia intuitiva, aunque no tenga evidencia de la presencia misma como coexistente a sí. Pero esta evidencia no distingue esencialmente una noticia de otra, porque no se tiene de parte de la razón formal especificante, sino de parte de la coexistencia y aplicación del objeto. De donde dice D. Tomás 3. dist. 14. q. 1. art. 2. quaestiunc. 3.6, que «la claridad de la visión acontece de tres, o de la eficacia de la virtud cognoscitiva, como quien es de vista más fuerte conoce más claramente que quien es débil; o de la eficacia de la luz, como más claramente ve alguno en la luz del sol que en la luz de la luna; o por último de la conjunción o aplicación del objeto, como más claramente se ven aquellas que están próximas que las que están remotas». Así pues la evidencia de la noticia intuitiva por la fuerza precisada y formal de la intuición solo de este último modo proviene de aquella. Consta, empero, que tal claridad o evidencia es accidental y extrínseca, porque solo pende de la aplicación y coexistencia de la presencia más o menos próxima.
Lo que empero se dice de la oposición de lo intuitivo y de lo abstractivo en el mismo sujeto, se responde que se oponen por cierto entre sí formalmente con formalidad accidental a la noticia misma, esencial empero a la razón misma de intuición; como el que la línea esté terminada o no terminada por el punto no es esencial a la línea, y con todo no puede simultáneamente tener uno y otro. Y la misma cognición no puede ser simultáneamente verdadera y falsa por la terminación opuesta a los objetos, y con todo la verdad y la falsedad convienen accidentalmente a la cognición. La fe, empero, y la visión de la patria no solo diferencian según lo intuitivo y lo abstractivo precisamente, sino también según diversos medios, porque la fe se innite en el testimonio del que dice, la visión en la representación de la cosa en sí. Y del mismo modo la visión de la esencia divina en el Divino Pablo y la recordación por la que recordaba haberla visto no solo diferenciaban según lo abstractivo y lo intuitivo, sino según diversos medios de representación, porque vio a Dios por la representación de él inmediatamente en sí, recordaba empero haberse visto por especie criada que representa inmediatamente algún efecto criado, a saber la visión misma cuanto al an est.
Segundo se argumenta: Lo intuitivo y lo abstractivo diferencian según diversos objetos formales y según diversas cosas representadas; ergo importan diferencias esenciales en el género de la cognición.
La consecuencia es patente, porque no hay otro principio de distinguir esencialmente las cogniciones sino según los objetos formales, y las representaciones se distinguen según las diversas cosas representadas. El antecedente se prueba, porque lo intuitivo como intuitivo mira el objeto como presente a sí formalmente, y según esta formalidad difiere de lo abstractivo. Y en la noticia intuitiva se representa la presencia misma de la cosa, si en verdad se conoce y se atinge como cosa conocida, ni basta que la presencia esté en el objeto mismo, a no ser que también esté representada en la cognición, ut patet en aquel que no advierte a la cosa que transita ante sí, y en los demás ejemplos arriba aducidos. Ergo lo intuitivo no importa la presencia de la cosa como puramente entitativa y físicamente extra el género de la noticia, sino como representada y atinada cognosciblemente.
Si se dice que aquella presencia se representa ejercidamente y no como cosa directamente representada, contra esto hay doble instancia: La primera en los casos del nombre y del verbo, que, como dijimos in Summul. q. 2. art. 3., tienen conceptos distintos de sus rectos físicamente, aunque no categoremáticamente, y con todo no diferencian según diversas cosas representadas, sino según la diversa connotación ejercida de la misma cosa representada. La segunda instancia está en la razón formal sub qua, por la que se distingue esencialmente una cognición de otra, y con todo no se representa ni se atinge con cognición directa, así, en efecto, sería razón quae y no sub qua.
Se confirma, porque lo presente y lo ausente distinguen esencialmente los actos del apetito, ergo también los actos de la cognición.
La consecuencia es patente por la paridad de razón en lo bueno y lo verdadero a lo presente y lo ausente. El antecedente, empero, se prueba, porque el temor y la tristeza diferencian solo por razón del mal ausente o presente, como la esperanza y el gozo por razón de lo presente y de lo ausente. Ergo sola la presencia y la ausencia diversifica de especie estos actos.
SE RESPONDE al argumento principal que lo intuitivo y lo abstractivo no diferencian según diversos objetos formales en el ser y formalidad de cognoscible, sino en el ser y formalidad de alguna condición y modo accidental. Y otra cosa es que sea formal y esencial al intuitivo mismo, otra que sea formal y esencial a la cognición misma, como ser disgregativo de la vista es esencial a lo blanco, según que se distingue esencialmente de lo negro, no con todo es esencial al hombre, y similarmente el objeto como presente o como ausente, cuanto a la coexistencia con la cognición misma y a la aplicación del objeto, son esenciales al intuitivo mismo y al abstractivo, no con todo a la cognición misma. Y así lo intuitivo y lo abstractivo diferencian esencialmente y por definición entre sí como lo blanco y lo negro, pero estas diferencias son accidentales a la cognición misma, porque, como se ha dicho, no miran lo presente y lo ausente según que fundan cognoscibilidad e inmaterialidad diversa, sino según que fundan la aplicación a la coexistencia física del objeto en el terminar la cognición.
Lo que empero se dice de la diversa representación, se responde que lo intuitivo y lo abstractivo formalmente y por fuerza suya no diferencian según diversas cosas representadas. Puede, en efecto, también la noticia abstractiva representar la presencia de parte de la cosa representada; como yo ahora pienso a Dios presente a mí y conozco que el alma me está presente evidentemente por los efectos, y con todo ni a Dios ni al alma veo intuitivamente. Por lo cual no diferencian estas representaciones según diversas cosas representadas ni según la connotación o habitud a lo representado distinto o según distintas razones sub quibus que esencialmente conducen a la representación, sino solo según la diversa terminación a la presencia como coexistente a la cognición misma, como se ha declarado. De donde no toda variación en la representación es variación esencial, a no ser que se reduzca a la diversa razón quae o sub qua de la representación misma. Como también en la visión exterior no cualquier mutación varía esencialmente la visión, v. g. si solo se hace variación según el diverso sensible común, como si lo blanco se ve con movimiento o sin movimiento, con este o aquel sitio o figura, lo cual no varía esencialmente la visión misma, sino accidentalmente, como dijimos. De lo cual véase Mag. Báñez, 1. p. q. 78. art. 3. dub. 8. Así también la presencia o la ausencia no varían esencialmente la cognición, en cuanto importan diversa terminación de la cognición a la presencia como coexistente a sí. Si, empero, también se tienen como cosas representadas, así pueden variar las noticias como diversos objetos de ellas, no empero cuando solo hacen las veces de condición perteneciente a la coexistencia de la presencia del objeto con la noticia.
De lo cual también es patente a las instancias aducidas. Pues los diversos casos de los nombres si distinguen los conceptos esencialmente, por eso es porque importan en el objeto alguna habitud diversa y connotación a la cosa representada, v. g. a la cosa por modo de agente o de poseída, lo cual es por modo de quid o de cuius o de cui, las cuales habitudes se entienden afectar a la cosa misma representada y fundarse en ella, y a fortiori la diversa razón sub qua. Mas lo intuitivo y lo abstractivo según su formalidad precisada no dicen la presencia misma o la ausencia según que son cosas representables; así, en efecto, como ya dijimos, puede la presencia de la cosa ser cosa representada por cognición abstractiva, como cuando conozco abstractivamente que Dios está presente. Que si alguna cognición abstractiva no representa la presencia como cosa representada, la intuitiva empero sí, entonces aquellas representaciones diferenciarán esencialmente no por fuerza de lo intuitivo y de lo abstractivo precisamente, sino por la razón general de representar diversos objetos. Estando, ergo, en la formalidad precisada de lo intuitivo y de lo abstractivo, que no postulan diversas cosas representadas ni diversa habitud o connotación fundada en la cosa misma representada, sino diversa terminación y aplicación del objeto según la coexistencia a la noticia, por eso no varían esencialmente los conceptos, como tampoco lo blanco cuando se ve con movimiento o sin movimiento, o la cognición cuando se vuelve verdadera o falsa por la coexistencia al ser de la cosa.
A la confirmación se responde que hay diversa razón en los actos del apetito y en los actos de la cognición, porque el apetito se lleva al bien o al mal, se varía empero esencialmente la razón de bien o de mal según la diversa conveniencia o disconveniencia. Máximo, empero, pende la conveniencia o disconveniencia de la presencia o ausencia de la cosa, porque el objeto presente hace aquietarse al apetito, el ausente empero hace moverse, por esto de que el apetito se tiene por modo de inclinación y de peso. El peso, empero, de otro modo se tiene en el centro, de otro extra el centro, y por eso la presencia o ausencia del objeto en aquello que se tiene por modo de inclinación mucho concluye a variar la razón formal del objeto. Mas la cognición como se perficiona intra la potencia misma atrayendo las cosas a sí, siempre se perficiona por la presencia de aquellas en el ser cognoscible e intencional. De donde a no ser que tal presencia se varíe, no se hace variación en la razón esencial de la cognición, y así aquello que resta de la presencia física del objeto, que sea coexistente o no coexistente a la noticia, se tiene extra el género de tal noticia y se considera por accidente, porque ya no pertenece a la presencia intencional.
Por último se argumenta, porque lo intuitivo y lo abstractivo si no varían esencialmente la noticia, sino accidentalmente, o son denominaciones extrínsecas o intrínsecas. No extrínsecas; así, en efecto, la misma de número noticia ahora podría ser intuitiva, ahora abstractiva, como puede ser verdadera o falsa la misma cognición. Y si se compara la presencia y la ausencia respecto de la noticia intuitiva y de la abstractiva, como el sensible común respecto de la visión, es claro que no puede tenerse como denominación extrínseca; la tendencia, en efecto, al sensible común no es denominación extrínseca en la visión. Si, empero, lo intuitivo y lo abstractivo son modos intrínsecos, no pueden ser otra cosa que la tendencia y el orden al objeto, lo cual varía esencialmente la cognición. Ni puede entenderse cómo estos modos intrínsecos varíen el concepto accidentalmente, y no varíen la representación misma en orden a la cosa representada.
Antes tampoco se da división de la cognición según modos intrínsecos, a no ser que también sea división esencial, como la distinción según lo claro y lo oscuro varía esencialmente la cognición, aunque la oscuridad no sea razón formal, sino modo intrínseco de la cognición.
Por último pueden aducirse algunos ejemplos que parecen probar esta distinción esencial, como lo práctico y lo especulativo son diferencias esenciales, y con todo lo práctico dice orden a la obra, que está extra la razón. Y lo bueno y lo malo son diferencias esenciales del acto humano, y con todo lo malo puede tomarse de alguna circunstancia intrínseca.
SE RESPONDE que lo intuitivo y lo abstractivo son modos accidentales que reductivamente pertenecen al género de la cognición como modos, no como especies esenciales, y como dijimos, es más probable que sean modos intrínsecos. Y cuando se dice que son el orden mismo o la tendencia al objeto, decimos que formal y directamente no son el orden mismo al objeto en la razón de objeto representado, sino modificaciones de este orden, en cuanto hacen tender al objeto no solo como representado, sino como coexistente a la noticia, de tal modo que la razón al objeto como representado y conocido formalmente constituye, al objeto empero así representado como coexistente a la noticia es respecto modificante. Cuando, empero, comparamos la razón de intuitivo al orden y respecto al sensible común, el ejemplo vale en esto, que el sensible común no es primariamente representado, sino que se representa como modificante el color con modificación accidental teniéndose a la visibilidad. Así la presencia en lo intuitivo no se tiene como cosa directamente representada, así, en efecto, también en la noticia abstractiva puede representarse, sino como modificante el objeto representado con modificación accidental, como se ha dicho, de parte con todo de la coexistencia, en lo cual no vale el ejemplo del sensible común.
Y cuando se dice que la división según modos intrínsecos es también esencial, se responde que los modos pueden decirse intrínsecos, o porque modifican la razón formal misma de constitutivo, y así son intrínsecos a la constitución misma; o pueden decirse intrínsecos porque no denominan extrínsecamente, aunque tampoco modifiquen intrínsecamente la constitución. Y la división por modos del primer género es también esencial, porque no está el variarse el modo sin que se varíe la constitución dependiente de él, por modos empero del segundo género es división accidental, como se ha dicho.
A los ejemplos se responde que lo práctico y lo especulativo diferencian esencialmente, porque aquel orden a la obra externa se origina de diversos principios y medios de conocer, cual sea la razón formal de especulativo, no empero importa solo diversa aplicación y coexistencia del objeto como lo intuitivo y lo abstractivo, sino diversos principios formales de conocer el objeto de modo compositivo y resolutivo. Lo que empero se dice de la diferencia del mal moral, se responde que es por cierto diferencia esencial respecto del acto considerado intra el género de la moral, pero con todo no se toma de la circunstancia la especie del acto moral malo, a no ser que la circunstancia misma transite a condición principal del objeto, ut dicitur 1. 2. q. 18. art. 10. Lo intuitivo, empero, y lo abstractivo siempre son circunstancias de la cognición, porque pertenecen a aquella coexistencia.