Cursus Philosophicus Thomisticus, Secunda Pars Artis Logicae

John of St. Thomas

Cursus Philosophicus Thomisticus, Secunda Pars Artis Logicae

John of St. Thomas (1589–1644)

Secunda pars artis Logicae of the Cursus Philosophicus Thomisticus of John of St. Thomas (Joannes a Sancto Thoma), from the Reiser edition (Marietti, Turin, 1930), Reiser tomus I, pars secunda.


Praefatio I: Prefacio del autor a la 4.ª edición de la segunda parte del Arte de la Lógica

Prooemium I: PROEMIO

Quaestio I: DE LA LÓGICA, DE CUÁL SEA Y A QUÉ SE EXTIENDA

Articulus I: SI EL ARTE DE LA LÓGICA ES NECESARIO SIMPLICITER PARA ADQUIRIR LAS DEMÁS CIENCIAS

Articulus II: SI LA LÓGICA ES VERDADERA CIENCIA Y ARTE

Articulus III: SI EL OBJETO FORMAL Y ADECUADO DE LA LÓGICA ES EL ENTE DE RAZÓN, QUE ES LA SEGUNDA INTENCIÓN

Articulus IV: SI LA LÓGICA ES CIENCIA ESPECULATIVA O PRÁCTICA

Articulus V: CÓMO SE DISTINGUE LA LÓGICA DOCENTE Y LA UTENTE

Quaestio II: DEL ENTE DE RAZÓN LÓGICO, QUE ES LA SEGUNDA INTENCIÓN

Articulus I: QUÉ SEA EL ENTE DE RAZÓN EN COMÚN Y DE CUÁNTOS MODOS

Articulus II: QUÉ SEA LA SEGUNDA INTENCIÓN Y LA RELACIÓN DE RAZÓN LÓGICA Y DE CUÁNTOS MODOS

Articulus III: QUÉ SEA LA DISTINCIÓN Y LA UNIDAD DE RAZÓN RACIOCINADA Y RACIOCINANTE

Articulus IV: POR QUÉ POTENCIA Y POR QUÉ ACTOS SE HACEN LOS ENTES DE RAZÓN

Articulus V: SI DIOS FORMA ENTES DE RAZÓN

Quaestio III: DEL UNIVERSAL SEGÚN SÍ

Articulus I: SE EXPLICA LA DIVERSA ACEPCIÓN DEL UNIVERSAL Y SU DEFINICIÓN

Articulus II: SI EL UNIVERSAL MATERIALMENTE TOMADO Y POR EL SUJETO SE HALLA DE PARTE DE LA COSA

Articulus III: SI LA UNIDAD FORMAL COMO DISTINTA DEL SINGULAR CONVIENE A LA NATURALEZA ANTE LA OPERACIÓN DEL INTELECTO

Articulus IV: SI LA APTITUD E INDIFERENCIA A MUCHOS CONVIENE A LAS COSAS EXTRA DE LA OPERACIÓN DEL INTELECTO

Articulus V: SI LA UNIVERSALIDAD CONSISTE ESENCIALMENTE EN LA RELACIÓN

Articulus VI: SI LOS GRADOS METAFÍSICOS EN CUALQUIER COSA SE DISTINGUEN SOLO POR DISTINCIÓN DE RAZÓN, O POR NATURALEZA DE LA COSA

Quaestio IV: DE LA CAUSA DEL UNIVERSAL

Articulus I: SI POR BENEFICIO DEL INTELECTO AGENTE EN LA ESPECIE PRODUCIDA POR ÉL SE REPRESENTA EL UNIVERSAL METAFÍSICO

Articulus II: SI EL UNIVERSAL METAFÍSICO CONOCIDO EN ACTO SE HACE POR ACTO ABSOLUTO DEL INTELECTO, Y EL UNIVERSAL LÓGICO POR EL COMPARATIVO

Quaestio V: DEL ACTO DEL UNIVERSAL, QUE ES PREDICARSE DE MUCHOS

Articulus I: QUÉ SEA EN LA NATURALEZA UNIVERSAL «SER EN MUCHOS» Y «PREDICARSE DE MUCHOS»

Articulus II: QUÉ SEA LA PREDICACIÓN Y QUÉ SE REQUIERA PARA SU VERIFICACIÓN

Articulus III: CÓMO SE REQUIERAN MUCHOS PARA QUE ALGO SE DIGA UNIVERSAL O COMÚN

Articulus IV: CÓMO SE VERIFIQUEN LAS PREDICACIONES EN LOS CONCRETOS Y ABSTRACTOS SUBSTANCIALES

Articulus V: CÓMO SE VERIFIQUEN LAS PREDICACIONES EN LOS CONCRETOS Y ABSTRACTOS ACCIDENTALES

Quaestio VI: DE LA DIVISIÓN DEL UNIVERSAL EN CINCO PREDICABLES

Articulus I: SI ESTA DIVISIÓN SEA BUENA Y ADECUADA

Articulus II: SI ESTA DIVISIÓN SEA DE GÉNERO EN ESPECIES E INMEDIATA

Quaestio VII: DEL GÉNERO

Articulus I: SI LA DEFINICIÓN DEL GÉNERO TRANSMITIDA POR PORFIRIO SEA BUENA

Articulus II: CUÁL SEA EL DEFINIDO EN LA DEFINICIÓN DEL GÉNERO, SI LA INTENCIÓN MISMA O EL SUJETO O EL COMPUESTO DE UNO Y OTRO

Articulus III: CÓMO EL GÉNERO SE DIGA TODO POTENCIAL Y SE TOME DE LA MATERIA

Quaestio VIII: DE LA ESPECIE PREDICABLE Y SUBICIBLE

Articulus I: SI LA ESPECIE SE CONSTITUYA EN RAZÓN DE ESPECIE POR LA RAZÓN DE SUBICIBLE O DE PREDICABLE

Articulus II: SE EXPLICAN LAS DEFINICIONES DE LA ESPECIE

Articulus III: SI PUEDA DARSE ESPECIE SUBICIBLE QUE NO SEA PREDICABLE DE MUCHOS, SINO QUE SOLO TENGA UN INDIVIDUO

Articulus IV: SI LA ESPECIE PUEDA CONSERVARSE EN UN SOLO INDIVIDUO Y EL GÉNERO EN UNA SOLA ESPECIE

Quaestio IX: DEL INDIVIDUO

Articulus I: SI LAS DEFINICIONES DEL INDIVIDUO SE EXPLIQUEN RECTAMENTE

Articulus II: QUÉ SEA EL INDIVIDUO EN COMÚN O INDIVIDUO VAGO

Quaestio X: DE LA DIFERENCIA COMÚNMENTE DICHA Y SEGÚN QUE ES EL TERCER PREDICABLE

Articulus I: SI BIEN SE DIVIDA LA DIFERENCIA EN COMÚN, PROPIA Y PROPRIÍSIMA

Articulus II: SI LAS DEFINICIONES DE LA DIFERENCIA DEL TERCER PREDICABLE SEAN BUENAS

Articulus III: SI LA DIFERENCIA SE DIGA UNIVERSAL RESPECTO DE SU ESPECIE O RESPECTO DE LOS INFERIORES DE TAL ESPECIE

Articulus IV: SI LAS DIFERENCIAS SUPERIORES Y GENÉRICAS SE INCLUYAN EN LAS DIFERENCIAS ÁTOMAS Y DE AQUELLAS SE PREDIQUEN

Quaestio XI: DEL PROPIO

Articulus I: SE EXPLICA LA NATURALEZA DEL PROPIO Y SE SOPESAN SUS DIVISIONES

Articulus II: QUÉ SEA EL PROPIO CUARTO PREDICABLE Y RESPECTO DE CUÁLES SE TOME

Quaestio XII: DEL ACCIDENTE QUINTO PREDICABLE

Articulus I: SI LAS DEFINICIONES Y DIVISIONES DEL ACCIDENTE RECTAMENTE HAYAN SIDO TRADITADAS POR PORFIRIO

Articulus II: CÓMO EL ACCIDENTE SE DIGA QUINTO PREDICABLE Y RESPECTO DE CUÁLES INFERIORES

Liber I: LIBRO DE LOS PREDICAMENTOS

Quaestio XIII: DE LOS ANTEPREDICAMENTOS Y DE LOS ANÁLOGOS

Articulus I: QUÉ SEAN LOS ANTEPREDICAMENTOS Y POR QUÉ DE ELLOS AQUÍ TRATÓ ARISTÓTELES

Articulus II: DE LA DEFINICIÓN Y DIVISIÓN DE LOS EQUÍVOCOS

Articulus III: QUÉ Y CUÁNTUPLE SEA LA ANALOGÍA

Articulus IV: SE EXPLICAN LAS CONDICIONES DE ESTOS ANÁLOGOS

Articulus V: SI EN LOS ANÁLOGOS SE DA UN CONCEPTO PRESCINDIDO DE LOS INFERIORES

Quaestio XIV: DEL ENTE PREDICAMENTAL Y DE LA DIVISIÓN EN DIEZ PREDICAMENTOS

Articulus I: QUÉ SEA EL PREDICAMENTO Y QUÉ SE REQUIERA PARA QUE ALGO ESTÉ EN PREDICAMENTO

Articulus II: SI EL ENTE SEA UNÍVOCO O ANÁLOGO A LOS DIEZ PREDICAMENTOS

Articulus III: CON QUÉ ANALOGÍA EL ENTE SEA ANÁLOGO

Articulus IV: SI EL ACCIDENTE SEA UNÍVOCO A LOS NUEVE GÉNEROS

Articulus V: SI SEA ADECUADA Y BUENA LA DIVISIÓN EN DIEZ PREDICAMENTOS

Quaestio XV: DE LA SUBSTANCIA PREDICAMENTAL

Articulus I: CUÁL SEA LA RAZÓN FORMAL CONSTITUTIVA DE LA SUBSTANCIA PREDICAMENTAL

Articulus II: SI BIEN SE DIVIDA LA SUBSTANCIA EN PRIMERA Y SEGUNDA

Articulus III: CÓMO HAN DE EXPLICARSE LAS DEFINICIONES DE LA PRIMERA Y DE LA SEGUNDA SUBSTANCIA

Articulus IV: CUÁLES SE RECHAZAN Y SE PONEN EN ESTE PREDICAMENTO

Articulus V: SI EL SUSCIPIR CONTRARIOS SEA PROPIO DE CUARTO MODO DE LA SUBSTANCIA

Quaestio XVI: DE LA CANTIDAD

Articulus I: CUÁL SEA LA RAZÓN PROPIA Y FORMAL DE LA CANTIDAD

Articulus II: SI LA CANTIDAD DISCRETA SEA VERDADERA ESPECIE DE CANTIDAD

Articulus III: SI EL TIEMPO Y EL MOVIMIENTO, EL LUGAR Y LA ORACIÓN SE RECHACEN DE LAS ESPECIES DE CANTIDAD

Articulus IV: SI LA LÍNEA, LA SUPERFICIE Y EL CUERPO SEAN VERDADERAS ESPECIES DE CANTIDAD

Quaestio XVII: DEL PREDICAMENTO DE LA RELACIÓN

Articulus I: SI POR PARTE DE LA COSA SE DEN RELACIONES QUE SEAN FORMAS INTRÍNSECAS

Articulus II: QUÉ SE REQUIERA PARA QUE ALGUNA RELACIÓN SEA PREDICAMENTAL

Articulus III: CUÁLES SEAN LAS DIVISIONES DE LA RELACIÓN PREDICAMENTAL Y SUS ESPECIES

Articulus IV: SI LA RELACIÓN SE DISTINGA POR PARTE DE LA COSA DE SU FUNDAMENTO

Articulus V: SI LA RELACIÓN FORMALMENTE SE TERMINE A LO ABSOLUTO O A LO RELATIVO

Articulus VI: DE DÓNDE SE TOME LA DISTINCIÓN ESPECÍFICA Y NUMÉRICA DE LA RELACIÓN

Articulus VII: CÓMO HAN DE EXPLICARSE LAS PROPIEDADES DE LOS RELATIVOS, QUE SEAN SIMULTÁNEOS POR NATURALEZA Y POR COGNICIÓN

Quaestio XVIII: DE LA CUALIDAD

Articulus I: SE EXPLICA LA RAZÓN FORMAL DE LA CUALIDAD Y SU DEFINICIÓN

Articulus II: SE EXPLICA LA DIVISIÓN DE LA CUALIDAD EN CUATRO ESPECIES

Articulus III: CÓMO HAN DE EXPLICARSE CADA UNA DE LAS ESPECIES

Quaestio XIX: DE LOS SEIS ÚLTIMOS PREDICAMENTOS

Articulus I: SI ESTOS PREDICAMENTOS SON FORMAS ABSOLUTAS O RELATIVAS O DENOMINACIONES EXTRÍNSECAS

Articulus II: QUÉ SEA LA ACCIÓN Y LA PASIÓN PREDICAMENTALES

Articulus III: QUÉ SEA EL PREDICAMENTO DÓNDE Y EL SITIO

Articulus IV: QUÉ SEA EL PREDICAMENTO CUÁNDO Y EL HÁBITO

Textus I: TEXTO DESPUÉS DE LOS PREDICAMENTOS

Quaestio XX: DE LOS POSTPREDICAMENTOS

Articulus I: SE EXPLICAN LAS OPOSICIONES

Articulus II: QUÉ HAYA DE NOTARSE ACERCA DE LOS RESTANTES POSTPREDICAMENTOS

Liber II: SOBRE LOS LIBROS PERIHERMENIAS

Quaestio XXI: DEL SIGNO SEGÚN SÍ

Articulus I: SI EL SIGNO SEA EN EL GÉNERO DE LA RELACIÓN

Articulus II: SI EN EL SIGNO NATURAL LA RELACIÓN SEA REAL O DE RAZÓN

Articulus III: SI SEA LA MISMA RELACIÓN DEL SIGNO AL SIGNADO Y A LA POTENCIA

Articulus IV: CÓMO SE DIVIDA EL OBJETO EN MOTIVO Y TERMINATIVO

Articulus V: SI EL SIGNIFICAR SEA FORMALMENTE CAUSAR ALGO EN EL GÉNERO DE EFECTUAR

Articulus VI: SI EN LOS BRUTOS Y EN LOS SENTIDOS EXTERNOS HAYA VERDADERA RAZÓN DE SIGNO

Quaestio XXII: DE LAS DIVISIONES DEL SIGNO

Articulus I: SI SEA UNÍVOCA Y BUENA LA DIVISIÓN DEL SIGNO EN FORMAL E INSTRUMENTAL

Articulus II: SI EL CONCEPTO SEA SIGNO FORMAL

Articulus III: SI LA ESPECIE IMPRESA SEA SIGNO FORMAL

SUPONEMOS que se dan especies impresas, que en vez del objeto se unen a la potencia para elicir la cognición o noticia, por esto de que esta se pare de la potencia y del objeto. De donde importa que el objeto se vuelva unido o presente a la potencia y la determine a elicir la cognición. Y como el objeto no puede por sí mismo ingresar en la potencia y unírsele, importa que esto se haga mediante alguna forma que se llama especie, que de tal modo contiene el objeto mismo de modo intencional y cognoscible, que puede volverlo presente y unido a la potencia. Y porque a este oficio aquella forma o especie está instituida por la naturaleza, se dice representar el objeto a la potencia, porque lo presenta o lo vuelve presente a la potencia. Y se dice también semejanza natural del objeto, porque de su naturaleza misma hace las veces del objeto, o es el objeto mismo en el ser intencional. Cuya unidad o conveniencia se dice semejanza, y similarmente porque se da para formar la semejanza expresada. Se llama, empero, impresa porque se imprime a la potencia y se le sobreañade de un principio extrínseco, no empero de aquella procede y se expresa como la especie expresada. Se da, en efecto, a la potencia misma para elicir la cognición, y así se tiene por modo de principio y con la potencia misma concurre a elicir la cognición, no por modo de término que procede de la potencia misma y de su cognición. Lo cual más ampliamente se dirá in 3. de Anima y videri potest D. Thomas q. 8. de Potentia art. 1. y opusc. 13. y 14. y 53. y Quodlib. 7. art. 1. y en muchos otros lugares donde explica la naturaleza de la especie impresa.

INQUIRIMOS, ergo, si esta especie así representante del objeto por modo de principio de la cognición tenga razón de signo formal, como tiene razón de representativo.

SEA ÚNICA CONCLUSIÓN: La especie impresa no es signo formal.

Esta conclusión se toma ante todo de D. TOMÁS, que hablando del signo comúnmente dicho, cual es aquel que conviene al signo formal, dice q. 9. de Veritate art. 4. ad 4., que es «cualquier conocido en el que algo se conoce, y así la forma inteligible puede decirse signo de la cosa que por ella se conoce». Pero la especie impresa no es forma inteligible que sea algo conocido en lo que algo se conozca, porque para que fuera algo conocido debería ser o cosa conocida o término de la cognición. La especie, empero, impresa solo es aquello por lo que la potencia conoce como por principio, ut constat ex D. Thoma Quodlib. 7. art. 1. y 1. p. q. 85. art. 2. et 7., in 4. dist. 49. q. 2. art. 1. Ergo no tiene razón de signo comúnmente dicho y por modo de forma inteligible, según que es signo formal.

EL FUNDAMENTO ES que la especie impresa no representa el objeto a la potencia cognoscente o a la cognición de la potencia, sino que une el objeto a la potencia para que conozca; ergo no es signo formal.

La consecuencia se prueba de la razón intrínseca misma del signo, porque el oficio propio y esencial del signo es manifestar a otro o conducir la potencia mediante la manifestación a algo. A la potencia, empero, antecedenter a la cognición la especie no puede manifestar algo, pues toda manifestación supone cognición o se hace en la cognición misma; la especie, empero, impresa no supone la cognición a la que manifieste, porque es principio de la cognición. Elicida, empero, o puesta la cognición ya no la especie impresa misma manifiesta, sino la expresada, que es el término en el que se completa la cognición; ni, en efecto, la cognición o tiende a la especie impresa o conoce en aquella. Ergo ella no es la que manifiesta a la cognición el objeto formalmente, sino la que produce la cognición, en cuyo término de la cognición, a saber en la especie expresada, se vuelve el objeto manifestado. Así en la especie impresa el objeto concurre como principio de la cognición que determina la potencia a elicir, no como objeto conocido, y por tanto tampoco manifestado; ni, en efecto, se vuelve algo manifestado a la potencia intra la potencia misma sino en cuanto conocido. Lo que, ergo, no manifiesta a la cognición no vuelve el objeto manifestado y consecuentemente tampoco significado.

Y se confirma, porque de ningún modo puede verificarse que la especie impresa sea noticia formal que por sí misma inmediatamente represente. Ergo no es signo formal; esto, en efecto, se requiere para su definición.

El antecedente se prueba: La especie impresa es principio de la noticia formal; constituye, en efecto, al intelecto en acto primero para elicir la noticia formal. Es, empero, de la razón de la noticia formal que proceda del intelecto, tanto ella como su término, a saber el verbo, aunque el verbo absolutamente no es necesario que proceda de todo intelecto que inteligie por aquel, sino que basta que o se forme de aquel o formado de otro se le una, como en la opinión probable de que la esencia divina en lugar del verbo se une a los beatos. Pero con todo, aunque no proceda del intelecto del beato, se une con todo o al menos se compara como razón inteligida intrínsecamente y como medio in quo de su cognición e inteligencia. La noticia formal, ergo, si se acepta por el acto mismo de la cognición, es manifiesto que no conviene a la especie impresa, pues ella no es acto que procede, sino principio del acto y de la cognición. Si, empero, se toma por algo que procede del intelecto, no ciertamente por modo de acto, sino por modo de término que procede vitalmente, así es la especie expresada, no la impresa. Ergo nada que procede del intelecto es especie impresa, y consecuentemente no es de algún modo noticia formal, porque esta debe proceder o como acto o como término, pues es algo vital, si en verdad por efecto formal tiene volver vital y formalmente cognoscente. No, ergo, la especie impresa es noticia formal, y por tanto tampoco signo formal.

SE RESUELVEN LOS ARGUMENTOS.

Primero se argumenta: Pues la especie impresa es verdadera y propiamente representativa del objeto y semejanza de aquel y que substituiye en vez de aquel. Y no es representativa objetivamente ni efectivamente o instrumentalmente, ergo formalmente y como signo formal.

La consecuencia es patente, porque para que sea representativa por modo de signo basta que sea representativa de otro distinto de sí y por modo de substituyente por aquello que representa.

La mayor es de D. Tomás en muchos lugares, donde llama a la especie impresa semejanza y representación, ut in q. 8. de Veritate art. 1. in c., donde dice que aquello por lo que el vidente ve o es semejanza de lo visto o la esencia de lo visto. Y añade que el modo de cognición es según la conveniencia de la semejanza, que es conveniencia según la representación. Consta, empero, que aquello por lo que el vidente ve es la especie impresa. Y in libro de Memoria et Reminiscentia lect. 3. dice que en la fantasía se imprime quasi cierta figura sensible, que permanece yéndose lo sensible, como en la cera se imprime la figura del anillo. Es cierto, empero, que lo sensible no imprime en la potencia sino la especie impresa. Por último 1. Contra Gent. cap. 53. dice que uno y otro, esto es la intención inteligida y la especie inteligible, son semejanza del objeto; y porque la especie inteligible, que es principio de inteligir, es semejanza de la cosa exterior, se sigue que el intelecto forme la intención de aquella cosa semejante. Donde clarísimamente habla de la especie impresa según que se distingue de la expresada.

La menor, empero, se prueba: Pues ante todo la especie impresa se constituye en el género representativo, porque está en el género intencional. Y no representa como objeto, sino como que hace las veces del objeto, ergo como medio entre la potencia y el objeto. Ni representa instrumentalmente, porque no de cognición preexistente de sí mueve, ni, en efecto, se conoce la especie para que represente; ni efectivamente, porque no se da representación o significación efectiva, ut quaest. praec. ostendimus. Ergo representa formalmente, en cuanto por sí misma y por la unión a la potencia vuelve la potencia misma semejante al objeto con semejanza intencional, que es representativa.

Se confirma, porque si por eso la especie impresa no es signo formal, porque no representa a la cognición, sino que se tiene de parte de la potencia como principio de la cognición, y con todo verdaderamente está en el género representativo, ergo es representativa como principio de la cognición, ergo efectivamente representa a la cognición misma, y así se da representación o significación efectivamente.

SE RESPONDE primero a la mayor del argumento que es verdadero que la especie impresa sea semejanza representativa del objeto, pero por modo de principio de la cognición, no por modo de noticia formal o de lo que supone la noticia a la que represente, y por eso se llama semejanza virtual, porque es el principio de donde se origina la semejanza formal y la noticia formal. De esto, empero, falta en ella la razón de signo, porque aunque sea semejanza del objeto y representación que une y pone el objeto presente a la potencia, pero no a la cognición, es empero principio de la cognición. El que representa a la potencia y no a la cognición no representa manifestando en acto, porque la manifestación actual no se hace sin cognición actual, sino que representa o une y hace presente el objeto para que se elicie la manifestación misma y la cognición. Y de este género de semejanza virtual y por modo de principio habla Divus Thomas.

Y si instas, porque en la definición del signo no se dice que el signo represente a la potencia cognoscente o a la cognición misma, ni que sea medio o principio de representar, ergo voluntariamente añadimos todas estas a la definición del signo:

Se responde que no se añaden estas, sino que se contienen, por esto de que el signo esencialmente debe tener representación manifestativa y ductiva a lo signado; la representación, empero, manifestativa no puede manifestar sino a la cognición. De donde la representación que une el objeto a la potencia para que se constituya determinada a elicir la cognición no es representación manifestativa, porque es representación o unión y presencia del objeto a la potencia aún no cognoscente. Y así cuando la especie impresa informa la potencia, no la informa volviéndola cognoscente como el signo formal, que es noticia formal, sino potente para conocer, y consecuentemente no vuelve el objeto manifestado en acto, sino que actua la potencia y la determina para que elicie la cognición en la que se manifiesta el objeto.

A la prueba de la menor del argumento principal se responde que la especie impresa no es representativa por alguno de aquellos modos, porque no es representativa manifestando en acto el objeto, sino actuando y determinando la potencia por modo de principio para elicir la cognición, y esto formalmente hace la especie impresa. Pero esto no es formalmente ser signo, porque no es representar manifestando actualmente, como se requiere para la razón de signo, cuya representación debe ser manifestativa y no solo actuativa de la potencia para elicir la cognición.

A la confirmación se responde que no se sigue que se dé representar o significar efectivamente, sobre todo hablando de la representación manifestativa, porque esta no conviene actualmente a la especie impresa, sino virtualmente. Es más tampoco de otro modo de representar, porque la representación por modo de actuación de la potencia la hace la especie impresa informando, no efectuando en la potencia. La producción, empero, de la representación expresada se hace ciertamente efectivamente de la especie, pero tal efección no es representación, sino producción de la cosa representante, a saber de la especie expresada, de la cual la representación actual se hará, no efectivamente, sino formalmente intra la potencia; del signo, empero, exterior en vez del objeto.

Segundo se argumenta: La especie impresa tiene cuanto se requiere para la razón de imagen formalmente mucho más que la imagen exterior, ergo tiene cuanto se requiere para la razón de signo que representa en acto.

El antecedente se prueba, porque tiene aquellas dos condiciones que se requieren para la razón de imagen según D. Tomás 1. p. q. 93. art. 1. et 2., a saber que tiene semejanza con alguno y origen de aquel. La especie, empero, impresa es similar al objeto, porque tiene conveniencia intencional con aquel, y similarmente está deducida y originada del objeto.

La consecuencia, empero, se prueba, porque aquella imagen de la especie tiene adjunta la representación, pues es semejanza intencional, y esto basta para que el concepto se diga tener razón de signo formal, aunque sea término de la cognición y no medio, porque no es término último, sino que se ordena al objeto exterior. Ergo similarmente la especie impresa, aunque tenga razón de principio representante, porque con todo no es el primer principio —esto, en efecto, es la potencia misma—, sino que media entre la potencia y el objeto, tendrá razón de signo. Y así D. Tomás in 4. dist. 49. q. 2. art. 1. ad 15. y Quodlib. 7. art. 1. absolutamente llama a la especie impresa medio de la cognición.

SE RESPONDE ante todo que la especie impresa no es imagen sino virtualmente, no formalmente; le falta, en efecto, la segunda condición, a saber que sea expresada; no, en efecto, está expresada del objeto, sino impresa, como el semen decido del animal no es imagen, porque aunque de aquel esté originado, no empero como término expresado, sino como virtud impresa para generar. Y por eso no cualquier origen de otro constituye la imagen, sino el origen por modo de término últimamente intentado.

Segundo se niega la consecuencia, porque la representación de la especie impresa no es representación por modo de medio manifestativo, porque no representa a la cognición misma, sino por modo de forma que determina y actua la potencia para que pueda conocer. En lo cual largamente difiere del concepto, que aunque se tenga de parte del término que representa el objeto, con todo representa esto a la cognición misma, y por aquella se vuelve la cognición terminada, y así formalmente terminativamente representa a la potencia cognoscente por modo de manifestación actual. La especie, empero, impresa, aunque no sea el primer principio, con todo actua la potencia ante la cognición, y consecuentemente ante la manifestación actual, lo cual es no ser medio representativo manifestativamente, sino virtualmente, por modo de principio para elicir la manifestación y la cognición. De donde tampoco el signo instrumental mismo, que es objeto extrínseco, se dice signar y manifestar sino en cuanto conocido, no ante la cognición. Es, en efecto, condición en el signo instrumental que primero sea conocido para que signifique, y cuando Divus Thomas llama a la especie impresa medio de la cognición, dice que es medio quo, no in quo; el medio, empero, quo es principio de conocer, no actualmente manifestativo del objeto o de la cosa conocida.

Articulus IV: SI EL ACTO DE CONOCER SEA SIGNO FORMAL

Articulus V: SI SEA BUENA LA DIVISIÓN EN SIGNO NATURAL Y AD PLACITUM Y DE COSTUMBRE

Articulus VI: SI EL SIGNO DE COSTUMBRE SEA VERDADERAMENTE SIGNO

Quaestio XXIII: DE LAS NOTICIAS Y DE LOS CONCEPTOS

Articulus I: SI LA NOTICIA INTUITIVA Y LA ABSTRACTIVA DIFERENCIEN ESENCIALMENTE EN LA RAZÓN DE COGNICIÓN

Articulus II: SI PUEDA DARSE COGNICIÓN INTUITIVA DE LA COSA FÍSICAMENTE AUSENTE, YA EN EL INTELECTO YA EN EL SENTIDO EXTERIOR

Articulus III: CÓMO DIFERENCIE EL CONCEPTO REFLEJO DEL DIRECTO

Articulus IV: CUÁL SEA LA DISTINCIÓN ENTRE EL CONCEPTO ULTIMADO Y EL NO ULTIMADO

Liber III: SOBRE LOS LIBROS DE LOS POSTERIORES

Quaestio XXIV: DE LOS PRECONOCIDOS Y DE LAS PREMISAS

Articulus I: SE EXPLICA QUÉ SEAN LOS PRECONOCIDOS Y LAS PRENOCIONES

Articulus II: SI LAS PREMISAS INFLUYAN EFICIENTEMENTE EN LA CONCLUSIÓN O EN OTRO GÉNERO DE CAUSA

Articulus III: SI LAS PREMISAS NECESITEN AL ASENSO DE LA CONCLUSIÓN, DE MODO QUE LA MENOR SE CONOZCA A LA VEZ CON LA CONCLUSIÓN

Articulus IV: QUÉ SEA LA PROPOSICIÓN PER SE NOTA E INMEDIATA, EL PREDICADO DE TODO Y PER SE Y SECUNDUM QUOD IPSUM

Quaestio XXV: DE LA DEMOSTRACIÓN

Articulus I: SI RECTAMENTE ESTÉ DEFINIDA LA DEMOSTRACIÓN POR ARISTÓTELES

Articulus II: QUÉ SE REQUIERA PARA QUE ALGUNA PROPOSICIÓN SEA DEMOSTRABLE

Articulus III: SI TODA DEMOSTRACIÓN CIRCULAR SEA VICIOSA

Articulus IV: QUÉ SEA LA DEMOSTRACIÓN QUIA Y PROPTER QUID, Y SI SEA BUENA LA DIVISIÓN

Quaestio XXVI: DE LA CIENCIA TANTO SEGÚN SÍ COMO EN ORDEN A LA OPINIÓN Y A LA FE

Articulus I: QUÉ SEA LA CIENCIA Y CÓMO SE DISTINGA DE LOS RESTANTES HÁBITOS EVIDENTES

Articulus II: QUÉ SEAN LA CIENCIA SUBALTERNANTE Y LA SUBALTERNADA Y CÓMO DIFERENCIEN ENTRE SÍ

Articulus III: SI LA CIENCIA SUBALTERNADA SEA VERDADERA Y PROPIAMENTE CIENCIA, AUNQUE NO SE CONTINÚE CON LA SUBALTERNANTE

Articulus IV: CUÁLES SEAN LOS HÁBITOS INEVIDENTES Y CÓMO DIFERENCIEN ENTRE SÍ

Articulus V: SI LA OPINIÓN Y LA FE CON LA CIENCIA INTRÍNSECAMENTE REPUGNEN

Quaestio XXVII: DE LA UNIDAD Y DISTINCIÓN DE LAS CIENCIAS

Articulus I: DE DÓNDE SE TOME LA UNIDAD O DIVERSIDAD ESPECÍFICA DE LAS CIENCIAS EN RAZÓN DE COGNOSCIBLE

Articulus II: SI LA CIENCIA SEA UNA SIMPLE CUALIDAD Y HÁBITO

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