Cursus Philosophicus Thomisticus, Secunda Pars Artis Logicae
John of St. Thomas (1589–1644)
Secunda pars artis Logicae of the Cursus Philosophicus Thomisticus of John of St. Thomas (Joannes a Sancto Thoma), from the Reiser edition (Marietti, Turin, 1930), Reiser tomus I, pars secunda.
Praefatio I: Prefacio del autor a la 4.ª edición de la segunda parte del Arte de la Lógica
Prooemium I: PROEMIO
Quaestio I: DE LA LÓGICA, DE CUÁL SEA Y A QUÉ SE EXTIENDA
Articulus I: SI EL ARTE DE LA LÓGICA ES NECESARIO SIMPLICITER PARA ADQUIRIR LAS DEMÁS CIENCIAS
Articulus II: SI LA LÓGICA ES VERDADERA CIENCIA Y ARTE
Articulus III: SI EL OBJETO FORMAL Y ADECUADO DE LA LÓGICA ES EL ENTE DE RAZÓN, QUE ES LA SEGUNDA INTENCIÓN
Articulus IV: SI LA LÓGICA ES CIENCIA ESPECULATIVA O PRÁCTICA
Articulus V: CÓMO SE DISTINGUE LA LÓGICA DOCENTE Y LA UTENTE
Quaestio II: DEL ENTE DE RAZÓN LÓGICO, QUE ES LA SEGUNDA INTENCIÓN
Articulus I: QUÉ SEA EL ENTE DE RAZÓN EN COMÚN Y DE CUÁNTOS MODOS
Articulus II: QUÉ SEA LA SEGUNDA INTENCIÓN Y LA RELACIÓN DE RAZÓN LÓGICA Y DE CUÁNTOS MODOS
Articulus III: QUÉ SEA LA DISTINCIÓN Y LA UNIDAD DE RAZÓN RACIOCINADA Y RACIOCINANTE
Articulus IV: POR QUÉ POTENCIA Y POR QUÉ ACTOS SE HACEN LOS ENTES DE RAZÓN
Articulus V: SI DIOS FORMA ENTES DE RAZÓN
Quaestio III: DEL UNIVERSAL SEGÚN SÍ
Articulus I: SE EXPLICA LA DIVERSA ACEPCIÓN DEL UNIVERSAL Y SU DEFINICIÓN
Articulus II: SI EL UNIVERSAL MATERIALMENTE TOMADO Y POR EL SUJETO SE HALLA DE PARTE DE LA COSA
Articulus III: SI LA UNIDAD FORMAL COMO DISTINTA DEL SINGULAR CONVIENE A LA NATURALEZA ANTE LA OPERACIÓN DEL INTELECTO
Articulus IV: SI LA APTITUD E INDIFERENCIA A MUCHOS CONVIENE A LAS COSAS EXTRA DE LA OPERACIÓN DEL INTELECTO
Articulus V: SI LA UNIVERSALIDAD CONSISTE ESENCIALMENTE EN LA RELACIÓN
Articulus VI: SI LOS GRADOS METAFÍSICOS EN CUALQUIER COSA SE DISTINGUEN SOLO POR DISTINCIÓN DE RAZÓN, O POR NATURALEZA DE LA COSA
Quaestio IV: DE LA CAUSA DEL UNIVERSAL
Articulus I: SI POR BENEFICIO DEL INTELECTO AGENTE EN LA ESPECIE PRODUCIDA POR ÉL SE REPRESENTA EL UNIVERSAL METAFÍSICO
Articulus II: SI EL UNIVERSAL METAFÍSICO CONOCIDO EN ACTO SE HACE POR ACTO ABSOLUTO DEL INTELECTO, Y EL UNIVERSAL LÓGICO POR EL COMPARATIVO
Quaestio V: DEL ACTO DEL UNIVERSAL, QUE ES PREDICARSE DE MUCHOS
Articulus I: QUÉ SEA EN LA NATURALEZA UNIVERSAL «SER EN MUCHOS» Y «PREDICARSE DE MUCHOS»
Articulus II: QUÉ SEA LA PREDICACIÓN Y QUÉ SE REQUIERA PARA SU VERIFICACIÓN
Articulus III: CÓMO SE REQUIERAN MUCHOS PARA QUE ALGO SE DIGA UNIVERSAL O COMÚN
Articulus IV: CÓMO SE VERIFIQUEN LAS PREDICACIONES EN LOS CONCRETOS Y ABSTRACTOS SUBSTANCIALES
Articulus V: CÓMO SE VERIFIQUEN LAS PREDICACIONES EN LOS CONCRETOS Y ABSTRACTOS ACCIDENTALES
Quaestio VI: DE LA DIVISIÓN DEL UNIVERSAL EN CINCO PREDICABLES
Articulus I: SI ESTA DIVISIÓN SEA BUENA Y ADECUADA
Articulus II: SI ESTA DIVISIÓN SEA DE GÉNERO EN ESPECIES E INMEDIATA
Quaestio VII: DEL GÉNERO
Articulus I: SI LA DEFINICIÓN DEL GÉNERO TRANSMITIDA POR PORFIRIO SEA BUENA
Articulus II: CUÁL SEA EL DEFINIDO EN LA DEFINICIÓN DEL GÉNERO, SI LA INTENCIÓN MISMA O EL SUJETO O EL COMPUESTO DE UNO Y OTRO
Articulus III: CÓMO EL GÉNERO SE DIGA TODO POTENCIAL Y SE TOME DE LA MATERIA
Quaestio VIII: DE LA ESPECIE PREDICABLE Y SUBICIBLE
Articulus I: SI LA ESPECIE SE CONSTITUYA EN RAZÓN DE ESPECIE POR LA RAZÓN DE SUBICIBLE O DE PREDICABLE
Articulus II: SE EXPLICAN LAS DEFINICIONES DE LA ESPECIE
Articulus III: SI PUEDA DARSE ESPECIE SUBICIBLE QUE NO SEA PREDICABLE DE MUCHOS, SINO QUE SOLO TENGA UN INDIVIDUO
Articulus IV: SI LA ESPECIE PUEDA CONSERVARSE EN UN SOLO INDIVIDUO Y EL GÉNERO EN UNA SOLA ESPECIE
Quaestio IX: DEL INDIVIDUO
Articulus I: SI LAS DEFINICIONES DEL INDIVIDUO SE EXPLIQUEN RECTAMENTE
Articulus II: QUÉ SEA EL INDIVIDUO EN COMÚN O INDIVIDUO VAGO
Quaestio X: DE LA DIFERENCIA COMÚNMENTE DICHA Y SEGÚN QUE ES EL TERCER PREDICABLE
Articulus I: SI BIEN SE DIVIDA LA DIFERENCIA EN COMÚN, PROPIA Y PROPRIÍSIMA
Articulus II: SI LAS DEFINICIONES DE LA DIFERENCIA DEL TERCER PREDICABLE SEAN BUENAS
Articulus III: SI LA DIFERENCIA SE DIGA UNIVERSAL RESPECTO DE SU ESPECIE O RESPECTO DE LOS INFERIORES DE TAL ESPECIE
Articulus IV: SI LAS DIFERENCIAS SUPERIORES Y GENÉRICAS SE INCLUYAN EN LAS DIFERENCIAS ÁTOMAS Y DE AQUELLAS SE PREDIQUEN
Quaestio XI: DEL PROPIO
Articulus I: SE EXPLICA LA NATURALEZA DEL PROPIO Y SE SOPESAN SUS DIVISIONES
Articulus II: QUÉ SEA EL PROPIO CUARTO PREDICABLE Y RESPECTO DE CUÁLES SE TOME
Quaestio XII: DEL ACCIDENTE QUINTO PREDICABLE
Articulus I: SI LAS DEFINICIONES Y DIVISIONES DEL ACCIDENTE RECTAMENTE HAYAN SIDO TRADITADAS POR PORFIRIO
Articulus II: CÓMO EL ACCIDENTE SE DIGA QUINTO PREDICABLE Y RESPECTO DE CUÁLES INFERIORES
Liber I: LIBRO DE LOS PREDICAMENTOS
Quaestio XIII: DE LOS ANTEPREDICAMENTOS Y DE LOS ANÁLOGOS
Articulus I: QUÉ SEAN LOS ANTEPREDICAMENTOS Y POR QUÉ DE ELLOS AQUÍ TRATÓ ARISTÓTELES
Articulus II: DE LA DEFINICIÓN Y DIVISIÓN DE LOS EQUÍVOCOS
Articulus III: QUÉ Y CUÁNTUPLE SEA LA ANALOGÍA
Articulus IV: SE EXPLICAN LAS CONDICIONES DE ESTOS ANÁLOGOS
Articulus V: SI EN LOS ANÁLOGOS SE DA UN CONCEPTO PRESCINDIDO DE LOS INFERIORES
Quaestio XIV: DEL ENTE PREDICAMENTAL Y DE LA DIVISIÓN EN DIEZ PREDICAMENTOS
Articulus I: QUÉ SEA EL PREDICAMENTO Y QUÉ SE REQUIERA PARA QUE ALGO ESTÉ EN PREDICAMENTO
Articulus II: SI EL ENTE SEA UNÍVOCO O ANÁLOGO A LOS DIEZ PREDICAMENTOS
Articulus III: CON QUÉ ANALOGÍA EL ENTE SEA ANÁLOGO
Articulus IV: SI EL ACCIDENTE SEA UNÍVOCO A LOS NUEVE GÉNEROS
Articulus V: SI SEA ADECUADA Y BUENA LA DIVISIÓN EN DIEZ PREDICAMENTOS
Quaestio XV: DE LA SUBSTANCIA PREDICAMENTAL
Articulus I: CUÁL SEA LA RAZÓN FORMAL CONSTITUTIVA DE LA SUBSTANCIA PREDICAMENTAL
Articulus II: SI BIEN SE DIVIDA LA SUBSTANCIA EN PRIMERA Y SEGUNDA
Articulus III: CÓMO HAN DE EXPLICARSE LAS DEFINICIONES DE LA PRIMERA Y DE LA SEGUNDA SUBSTANCIA
Articulus IV: CUÁLES SE RECHAZAN Y SE PONEN EN ESTE PREDICAMENTO
Articulus V: SI EL SUSCIPIR CONTRARIOS SEA PROPIO DE CUARTO MODO DE LA SUBSTANCIA
Quaestio XVI: DE LA CANTIDAD
Articulus I: CUÁL SEA LA RAZÓN PROPIA Y FORMAL DE LA CANTIDAD
Articulus II: SI LA CANTIDAD DISCRETA SEA VERDADERA ESPECIE DE CANTIDAD
Articulus III: SI EL TIEMPO Y EL MOVIMIENTO, EL LUGAR Y LA ORACIÓN SE RECHACEN DE LAS ESPECIES DE CANTIDAD
Articulus IV: SI LA LÍNEA, LA SUPERFICIE Y EL CUERPO SEAN VERDADERAS ESPECIES DE CANTIDAD
Quaestio XVII: DEL PREDICAMENTO DE LA RELACIÓN
Articulus I: SI POR PARTE DE LA COSA SE DEN RELACIONES QUE SEAN FORMAS INTRÍNSECAS
Articulus II: QUÉ SE REQUIERA PARA QUE ALGUNA RELACIÓN SEA PREDICAMENTAL
Articulus III: CUÁLES SEAN LAS DIVISIONES DE LA RELACIÓN PREDICAMENTAL Y SUS ESPECIES
Articulus IV: SI LA RELACIÓN SE DISTINGA POR PARTE DE LA COSA DE SU FUNDAMENTO
Articulus V: SI LA RELACIÓN FORMALMENTE SE TERMINE A LO ABSOLUTO O A LO RELATIVO
Articulus VI: DE DÓNDE SE TOME LA DISTINCIÓN ESPECÍFICA Y NUMÉRICA DE LA RELACIÓN
Articulus VII: CÓMO HAN DE EXPLICARSE LAS PROPIEDADES DE LOS RELATIVOS, QUE SEAN SIMULTÁNEOS POR NATURALEZA Y POR COGNICIÓN
Quaestio XVIII: DE LA CUALIDAD
Articulus I: SE EXPLICA LA RAZÓN FORMAL DE LA CUALIDAD Y SU DEFINICIÓN
Articulus II: SE EXPLICA LA DIVISIÓN DE LA CUALIDAD EN CUATRO ESPECIES
Articulus III: CÓMO HAN DE EXPLICARSE CADA UNA DE LAS ESPECIES
Quaestio XIX: DE LOS SEIS ÚLTIMOS PREDICAMENTOS
Articulus I: SI ESTOS PREDICAMENTOS SON FORMAS ABSOLUTAS O RELATIVAS O DENOMINACIONES EXTRÍNSECAS
Articulus II: QUÉ SEA LA ACCIÓN Y LA PASIÓN PREDICAMENTALES
Articulus III: QUÉ SEA EL PREDICAMENTO DÓNDE Y EL SITIO
También las dificultades que atañen al lugar no son del presente tratado, sino que atañen a 4. Phys. En lo presente, ergo, solo DOS COSAS HAN DE EXPLICARSE: Primera, si el dónde sea modo intrínseco o extrínseco de la cosa ubicada. Segunda, acerca de las especies del dónde que atañen a este predicamento.
Acerca de lo primero algunos distinguen doble dónde: Uno intrínseco, que es la presencia misma de la cosa independiente de todo ambiente extrínseco, la cual adquiere el movimiento local. Otro extrínseco, que es el lugar mismo ambiente, y se adquiere también por el movimiento local, pero secundariamente y mediatamente; puede, en efecto, salvarse sin aquel. De lo cual vide Conimbric. supr. cap. 9. Praedicament. q. 2. art. 1. y Suárez disp. 51. Metaph. sect. 1. El fundamento principal se deduce del movimiento local mismo hecho en el vacío o extra el cielo. Supongo, en efecto, que puede moverse el cuerpo en el vacío; pues del cuerpo de Cristo enseña S. Tomás 3. p. q. 57. art. 4. y Quodlib. 6. art. 3.1, que está sobre toda la continente de los cuerpos celestes, de modo que no es contenido por el lugar. Para esto, empero, fue necesario que por su ascensión y movimiento al menos algunas partes del cuerpo de Cristo extra la última superficie del cielo se movieran, de modo que solo con los pies toque aquella superficie, el resto empero del cuerpo esté extra el lugar. Y así la cabeza y los brazos por el movimiento extra todos los lugares del mundo fueron puestos. Pero aquel movimiento de la cabeza y de los demás miembros adquirió algún término, porque es acción, y no dependiente de ambiente extrínseco, ergo intrínseco; y este es el dónde, porque todo término del movimiento local es dónde. El mismo argumento por entero se hace del último cuerpo del mundo, que está en el lugar y tiene dónde; si en verdad está en alguna parte, y con todo por ningún extrínseco se circunscribe. Ergo se da dónde que no proviene de extrínseco circundante.
Y de esto pende la segunda dificultad. Pues si el dónde es presencia intrínseca que de ningún extrínseco proviene, no hay por qué al ángel se le niegue esta presencia intrínseca, y así atañerá a este predicamento, lo cual, con todo, no sería si el dónde de este predicamento solo fuera aquello que pende del circunscribiente, porque el ángel no está circunscriptivamente en el lugar, sino que contiene el lugar como nuestra alma su cuerpo.
A estas dificultades no podemos responder plenamente en lo presente, porque muchas tocan de los libros Físicos y de la materia de los ángeles. Basta advertir ahora que la presencia del lugar incluye dos cosas: Una, que atañe a la distancia o indistancia, otra que atañe a la continente pasiva o activa. Pues si dos hombres están próximos, tienen razón de indistancia de uno a otro y tienen ser contenidos por la superficie ambiente. Que si el aire ambiente se remueve sin que otro cuerpo suceda, aquellos hombres permanecerán indistantes como antes, porque ni se aproximaron más ni se alejaron, ni con todo permanecerán contenidos por el lugar. Si, empero, se mueven, podrán adquirir mayor distancia o proximidad que la que antes tenían, aunque no adquieran circunscripción y continente. Y esta distancia o proximidad formalmente es relación, pero fundamentalmente es algún modo o posición o determinación de este cuerpo hacia otro, por razón de la cual de uno y otro modo se tiene hacia aquel y funda diversa relación de distancia. Lo cual a posteriori se colige, porque entre dos cuerpos en el vacío puede haber distancia o proximidad. Esta relación, empero, no puede fundarse en sola la substancia del cuerpo, ergo en alguna nueva determinación hacia otro cuerpo o modo y posición. Y este modo o determinación lo adquiere el movimiento local. De donde dice S. Tomás opusc. 52. circa finem2, «que el movimiento local no solo es en el lugar, sino acerca del lugar». En el lugar, empero, adquiere circunscripción, pero acerca del lugar no puede adquirir circunscripción, sino distancia o proximidad diversa. Ergo remoto el lugar aún acerca del lugar o acerca de otro cuerpo puede moverse.
Que si dices: Si ablata toda la máquina del universo, como antes de la primera creación, se creara una piedra y se moviera, ¿qué adquiriría, si algo del todo intrínseco no adquiriera? Se responde que parece más probable que aquel cuerpo de ningún modo se movería, porque ni en el lugar ni acerca del lugar, ni según distancia o proximidad hacia otro, porque no hay otro acerca del cual estas se ejerzan positivamente; la distancia o indistancia negativa, empero, que es puramente negativa, no puede terminar un movimiento positivo. Y así por defecto de materia y por accidente aquel cuerpo sería inmóvil, como si allí se pusiera fuego no calentaría, porque faltaría la materia. Ni entonces tendría o adquiriría dónde definitivo, porque aunque no estuviera en todas partes y así negativamente estuviera definido, no empero estaría en alguna parte determinadamente, porque ninguna parte se daría entonces en la que estuviera. El dónde definitivo, empero, si es positivo, debe ocupar parte determinada con negación de ubicuidad. Y se declara esto de otro principio, porque el movimiento solo se halla per se entre términos contrarios, ut dicitur 11. Metaph. lect. 13.3 apud D. Thomam, el cual añade que la contrariedad según el lugar es la máxima distancia según línea recta; entonces, empero, ninguna contrariedad habría entre los términos del movimiento, porque todas las cosas serían nada; ergo no habría movimiento.
DE LO DICHO SE COLIGE que no puede darse alguna presencia que sea modo intrínseco del todo absoluto de todo extrínseco, ya ambiente ya distante o próximo. Es patente, porque tal modo solo es a sí, si en verdad no es a otro extra sí. Para que, empero, algo a sí mismo sea presente, basta la existencia por la que está en la naturaleza de las cosas. Ni, en efecto, otro efecto puede añadir la presencia a sí ultra la existencia; esta, empero, se tiene por producción, no por movimiento.
SE SIGUE SEGUNDO, que el dónde considerado completa y adecuadamente no dice solo el modo de distancia o de proximidad, sino también de circunscripción y de continente en el lugar. Se toma de D. Tomás opusc. 48. cap. 1. de Ubi4 y 11. Metaph. lect. 12.5, donde dice: «El dónde no significa otra cosa que ser en el lugar, y moverse según el lugar no es otra cosa que moverse según el dónde». De donde también la última esfera se dice no estar en el lugar según sí toda, porque carece de continente exterior, ut dicit in 4. Phys. lect. 7.6 y opusc. 52.7
La razón, empero, de esto puede tomarse de algún modo de que de modo connatural ninguna distancia o proximidad se busca por sí, sino para que la cosa se contenga en alguno en el que se conserve o huya lo contrario o adquiera algo conveniente, lo cual todo intenta el movimiento local. Vemos, en efecto, que el movimiento local se da por la naturaleza a los graves para que busquen el lugar conservativo, a los animales para que adquieran lo conveniente del apetito o huyan lo nocivo. Se ordena, ergo, en el movimiento local la adquisición de la distancia o de la presencia a la continente del lugar, como también el movimiento violento se ordena a lo opuesto. Como, ergo, todo lo que adquiere el movimiento local es el dónde, no empero precisamente la distancia, es líquido que el dónde principal y completamente dice continente y circunscripción en el lugar, suponiendo con todo la distancia o indistancia, que a la circunscripción principalmente se ordena. Y por eso el dónde predicamental por la circunscripción está definido por el Autor de los seis principios8, a saber: «Circunscripción pasiva del ubicado proveniente de la circunscripción activa del lugar». Y, como no puede decirse alguien vestido sino del vestido, así tampoco ubicado sino del lugar circundante. Si, empero, el movimiento local se da en el vacío, será imperfecto y secundum quid y adquirirá no el dónde simpliciter, sino el modo de distancia o de presencia que se requiere para el dónde; o si ningún cuerpo hay al que sea presente o distante, nada adquirirá.
SE SIGUE TERCERO, qué haya de decirse del dónde definitivo espiritual, qué del sacramental y de la presencia de la substancia despojada de cantidad. Se dice, en efecto, dónde definitivo iuxta S. Thomam, opusc. 48. cap. 1. de Ubi9, que no está en todas partes, sino que tiene parte determinada de su presencia, casi a cierto término se finía. Y en esta generalidad también conviene a los cuerpos el dónde definitivo, esto es, de parte cierta y determinada; pero se aplica a las cosas espirituales, porque carecemos de nombre propio de la presencia espiritual. No conviene, con todo, el dónde definitivo al cuerpo de Cristo en el Sacramento, como mal piensan algunos, porque aunque el cuerpo de Cristo no esté en todas partes, no empero por virtud de aquel se define a cierta parte. No está, en efecto, de tal modo en estas especies del pan, que no pueda estar en otras, aunque secundum quid definido pueda decirse, porque no en otro que en las especies del pan puede estar. De donde no se llama dónde definitivo, sino sacramental. Por último la substancia despojada de cantidad carece de dónde, porque carece de presencia positiva del lugar, porque ni contiene el lugar ni es contenida por el lugar, sino radical y virtualmente. De lo cual más dijimos q. 16.10
HAY, CON TODO, DIFICULTAD, si el dónde angélico, que es continente activa del lugar, y el dónde sacramental, que es presencia del cuerpo de modo indivisible, convengan con el dónde circunscriptivo en este predicamento dónde.
Ciertamente D. Tomás rechaza el dónde de los ángeles de este predicamento opusc. 48. cap. 1.11, y 1. p. q. 52. art. 1. y 2. enseña que el ángel está equívocamente en el lugar con el cuerpo. Y ciertamente con razón; pues el dónde no es sola la presencia como tal, porque esta formalmente es relación y atañe a otro predicamento; el fundamento, empero, de la presencia no siempre hace dónde; es, en efecto, múltiple la presencia como también múltiple la unión. Hay, en efecto, presencia objetiva, como el objeto está presente al ángel por esto mismo de que existe, aunque esté distante. Hay también presencia informativa, como el alma en el cuerpo, que en razón de informar no funda el dónde, y el vestido está presente al cuerpo que viste, y como tal no funda el dónde, sino el hábito, que es otro predicamento. El ángel, empero, no funda presencia local sino en razón de agente y operante, y por eso tampoco es contenido por el lugar, sino que contiene el lugar, de modo que, como el alma está presente al cuerpo informando, así el ángel obrando y por aplicación de la virtud se dice estar aplicado al lugar. Ergo como la información y la aplicación del alma al cuerpo no fundan presencia que sea dónde y de este predicamento, así tampoco la virtud del ángel aplicada funda presencia que sea dónde, sino que sea presencia de la acción. Ni tampoco el ángel está propiamente distante, pues no es cuanto ni por magnitud de espacio es mensurable, de modo que de aquel al cuerpo pueda tomarse alguna medida de distancia. Ergo de ningún modo su presencia atañe al dónde de este predicamento. Pero esto remitimos a los teólogos, pues no es de este lugar.
Similarmente aquella presencia sacramental del cuerpo de Cristo es de otra razón que el dónde, porque no puede adquirirse por el movimiento local inmediata y per se, sino solo mediante las especies a las que está ligado; por accidente se mueve con movimiento totalmente sujetado en las especies, como en el hombre el movimiento del cuerpo no se sujeta en el alma per se, sino en el todo por razón del cuerpo y por accidente en el alma. De donde, remotas las especies, no más tiene dónde el cuerpo de Cristo que la substancia despojada de cantidad; por eso aquella presencia es de otra razón. De lo cual in materia de Eucharistia.
SI PREGUNTAS si cualquier accidente tenga su dónde distinto de la substancia. Se responde que, como todos se cuantifican con la misma cantidad, así con el mismo dónde se ubican; se contienen, en efecto, bajo el mismo espacio y lugar, y así, como se extienden en orden al lugar con la misma cantidad, así con el mismo dónde del todo se conmensuran al lugar. Ni obsta que, hecha la consagración del pan, la cantidad permanece en el lugar y no la substancia. Se responde, en efecto, que como la cantidad permanece conmensurada al lugar con la misma extensión que antes, aunque no afectando a la substancia como antes, sino por sí sustentada por Dios, así permanece el dónde dimensivo, que mediante la cantidad inhería a la substancia, afectando solo a la cantidad y también a los demás accidentes que están en la cantidad.
A LAS RAZONES DE DUDAR DESDE EL PRINCIPIO consta de lo dicho qué se adquiere por el movimiento en el vacío y cómo el último cuerpo está en el lugar.
Acerca del predicamento del sitio ha de advertirse su definición ex Auctore sex principiorum12, apud D. Thomam opusc. 48. cap. 1. de Situ13 y 1. 2. q. 49. art. 1. ad 3., que es la posición u ordenación de las partes en el lugar, como sentarse, estar de pie, yacer etc. Se ordenan, en efecto, las partes comparativamente al lugar por el sitio formalmente, como por la cantidad se ordenan en el todo.
CÓMO, EMPERO, SE DISTINGUE DEL DÓNDE, varían los autores. Algunos solo por razón distinguen, quizá porque el sitio es el orden de las partes en el lugar, que no parece añadir sobre el ser en el lugar sino sola la existencia en el lugar ordenada, lo cual substancialmente es el dónde mismo.
Pero lo opuesto se prueba más eficazmente: Ya de la razón general, porque los predicamentos diversos no pueden distinguirse solo por razón, de otro modo no serían ordenaciones y quididades de las cosas primero diversas. Ya especialmente, porque puede el sitio permanecer invariado variado el dónde, como en el que sentado o de pie es llevado sin variación de la sesión mudando diversos lugares; y similarmente, invariado todo el lugar, puede según las partes variarse el sitio, como en el mismo lugar puede alguien sentarse o estar de pie o yacer. De esto, en efecto, toma D. Tomás la diversidad de este predicamento del predicamento dónde in opusc. 48. cap. 1. de Situ.14 Véanse también 4. Phys. lect. 7.15, donde muestra que al sitio no hay per se movimiento, porque sus especies son indivisibles; con cualquier añadido o sustraído se varía la especie, como también acontece en las figuras. De donde casi del mismo modo se tienen las especies en el sitio y en la figura, pues el sitio se tiene como figura externa del cuerpo. Pero porque se toma por comparación al lugar, que es algo extrínseco, por eso la denominación de este predicamento no es puramente intrínseca como la figura.
COORDINACIÓN DEL PREDICAMENTO DÓNDE.
El género supremo, que es el dónde, se divide por algunos en tres especies, a saber circunscriptivo, definitivo y sobrenatural o sacramental.
El dónde sacramental solo conocemos una especie, a saber la presencia del cuerpo de Cristo en el Sacramento.
El dónde definitivo es la presencia de los espíritus criados en el lugar, que según diversos modos de obrar en el lugar podrá variarse. Pero ya dijimos que el dónde angélico no atañe a este predicamento; es, en efecto, presencia de la virtud, no presencia del ubicado y ubicado.
Si, con todo, alguna división le conviene, puede ser en dónde activo, por el que está en el lugar obrando, y pasivo, por el que está en el lugar por ligadura.
El dónde circunscriptivo es probable que sea especie ínfima, porque estar en Roma o en Alcalá no varía la formalidad del lugar, sino la distancia material. De donde tampoco los movimientos locales variando cualquier lugar se distinguen específicamente. Si alguien, empero, pone que es especie subalterna, tantas especies de lugar debe poner cuantas son las distancias.
EN EL PREDICAMENTO DEL SITIO pone Alberto bajo el género supremo dos especies subalternas: a saber ponerse rectamente o inflexamente. Bajo la posición inflexa se contienen infinitas especies, como de la sesión, de la cubación, de la genuflexión etc. Se pone también lo áspero y lo liso, según que dicen igualdad de las partes.