Cursus Philosophicus Thomisticus, Secunda Pars Artis Logicae
John of St. Thomas (1589–1644)
Secunda pars artis Logicae of the Cursus Philosophicus Thomisticus of John of St. Thomas (Joannes a Sancto Thoma), from the Reiser edition (Marietti, Turin, 1930), Reiser tomus I, pars secunda.
Praefatio I: Prefacio del autor a la 4.ª edición de la segunda parte del Arte de la Lógica
Prooemium I: PROEMIO
Quaestio I: DE LA LÓGICA, DE CUÁL SEA Y A QUÉ SE EXTIENDA
Articulus I: SI EL ARTE DE LA LÓGICA ES NECESARIO SIMPLICITER PARA ADQUIRIR LAS DEMÁS CIENCIAS
Articulus II: SI LA LÓGICA ES VERDADERA CIENCIA Y ARTE
Articulus III: SI EL OBJETO FORMAL Y ADECUADO DE LA LÓGICA ES EL ENTE DE RAZÓN, QUE ES LA SEGUNDA INTENCIÓN
Articulus IV: SI LA LÓGICA ES CIENCIA ESPECULATIVA O PRÁCTICA
Articulus V: CÓMO SE DISTINGUE LA LÓGICA DOCENTE Y LA UTENTE
Quaestio II: DEL ENTE DE RAZÓN LÓGICO, QUE ES LA SEGUNDA INTENCIÓN
Articulus I: QUÉ SEA EL ENTE DE RAZÓN EN COMÚN Y DE CUÁNTOS MODOS
Articulus II: QUÉ SEA LA SEGUNDA INTENCIÓN Y LA RELACIÓN DE RAZÓN LÓGICA Y DE CUÁNTOS MODOS
Articulus III: QUÉ SEA LA DISTINCIÓN Y LA UNIDAD DE RAZÓN RACIOCINADA Y RACIOCINANTE
Articulus IV: POR QUÉ POTENCIA Y POR QUÉ ACTOS SE HACEN LOS ENTES DE RAZÓN
Articulus V: SI DIOS FORMA ENTES DE RAZÓN
Quaestio III: DEL UNIVERSAL SEGÚN SÍ
Articulus I: SE EXPLICA LA DIVERSA ACEPCIÓN DEL UNIVERSAL Y SU DEFINICIÓN
Articulus II: SI EL UNIVERSAL MATERIALMENTE TOMADO Y POR EL SUJETO SE HALLA DE PARTE DE LA COSA
Articulus III: SI LA UNIDAD FORMAL COMO DISTINTA DEL SINGULAR CONVIENE A LA NATURALEZA ANTE LA OPERACIÓN DEL INTELECTO
Articulus IV: SI LA APTITUD E INDIFERENCIA A MUCHOS CONVIENE A LAS COSAS EXTRA DE LA OPERACIÓN DEL INTELECTO
Articulus V: SI LA UNIVERSALIDAD CONSISTE ESENCIALMENTE EN LA RELACIÓN
Articulus VI: SI LOS GRADOS METAFÍSICOS EN CUALQUIER COSA SE DISTINGUEN SOLO POR DISTINCIÓN DE RAZÓN, O POR NATURALEZA DE LA COSA
Quaestio IV: DE LA CAUSA DEL UNIVERSAL
Articulus I: SI POR BENEFICIO DEL INTELECTO AGENTE EN LA ESPECIE PRODUCIDA POR ÉL SE REPRESENTA EL UNIVERSAL METAFÍSICO
Articulus II: SI EL UNIVERSAL METAFÍSICO CONOCIDO EN ACTO SE HACE POR ACTO ABSOLUTO DEL INTELECTO, Y EL UNIVERSAL LÓGICO POR EL COMPARATIVO
Quaestio V: DEL ACTO DEL UNIVERSAL, QUE ES PREDICARSE DE MUCHOS
Articulus I: QUÉ SEA EN LA NATURALEZA UNIVERSAL «SER EN MUCHOS» Y «PREDICARSE DE MUCHOS»
Articulus II: QUÉ SEA LA PREDICACIÓN Y QUÉ SE REQUIERA PARA SU VERIFICACIÓN
Articulus III: CÓMO SE REQUIERAN MUCHOS PARA QUE ALGO SE DIGA UNIVERSAL O COMÚN
Articulus IV: CÓMO SE VERIFIQUEN LAS PREDICACIONES EN LOS CONCRETOS Y ABSTRACTOS SUBSTANCIALES
Articulus V: CÓMO SE VERIFIQUEN LAS PREDICACIONES EN LOS CONCRETOS Y ABSTRACTOS ACCIDENTALES
Quaestio VI: DE LA DIVISIÓN DEL UNIVERSAL EN CINCO PREDICABLES
Articulus I: SI ESTA DIVISIÓN SEA BUENA Y ADECUADA
Articulus II: SI ESTA DIVISIÓN SEA DE GÉNERO EN ESPECIES E INMEDIATA
Quaestio VII: DEL GÉNERO
Articulus I: SI LA DEFINICIÓN DEL GÉNERO TRANSMITIDA POR PORFIRIO SEA BUENA
Articulus II: CUÁL SEA EL DEFINIDO EN LA DEFINICIÓN DEL GÉNERO, SI LA INTENCIÓN MISMA O EL SUJETO O EL COMPUESTO DE UNO Y OTRO
Articulus III: CÓMO EL GÉNERO SE DIGA TODO POTENCIAL Y SE TOME DE LA MATERIA
Quaestio VIII: DE LA ESPECIE PREDICABLE Y SUBICIBLE
Articulus I: SI LA ESPECIE SE CONSTITUYA EN RAZÓN DE ESPECIE POR LA RAZÓN DE SUBICIBLE O DE PREDICABLE
Articulus II: SE EXPLICAN LAS DEFINICIONES DE LA ESPECIE
Articulus III: SI PUEDA DARSE ESPECIE SUBICIBLE QUE NO SEA PREDICABLE DE MUCHOS, SINO QUE SOLO TENGA UN INDIVIDUO
Articulus IV: SI LA ESPECIE PUEDA CONSERVARSE EN UN SOLO INDIVIDUO Y EL GÉNERO EN UNA SOLA ESPECIE
Quaestio IX: DEL INDIVIDUO
Articulus I: SI LAS DEFINICIONES DEL INDIVIDUO SE EXPLIQUEN RECTAMENTE
Articulus II: QUÉ SEA EL INDIVIDUO EN COMÚN O INDIVIDUO VAGO
Quaestio X: DE LA DIFERENCIA COMÚNMENTE DICHA Y SEGÚN QUE ES EL TERCER PREDICABLE
Articulus I: SI BIEN SE DIVIDA LA DIFERENCIA EN COMÚN, PROPIA Y PROPRIÍSIMA
Articulus II: SI LAS DEFINICIONES DE LA DIFERENCIA DEL TERCER PREDICABLE SEAN BUENAS
Articulus III: SI LA DIFERENCIA SE DIGA UNIVERSAL RESPECTO DE SU ESPECIE O RESPECTO DE LOS INFERIORES DE TAL ESPECIE
Articulus IV: SI LAS DIFERENCIAS SUPERIORES Y GENÉRICAS SE INCLUYAN EN LAS DIFERENCIAS ÁTOMAS Y DE AQUELLAS SE PREDIQUEN
Quaestio XI: DEL PROPIO
Articulus I: SE EXPLICA LA NATURALEZA DEL PROPIO Y SE SOPESAN SUS DIVISIONES
Articulus II: QUÉ SEA EL PROPIO CUARTO PREDICABLE Y RESPECTO DE CUÁLES SE TOME
Quaestio XII: DEL ACCIDENTE QUINTO PREDICABLE
Articulus I: SI LAS DEFINICIONES Y DIVISIONES DEL ACCIDENTE RECTAMENTE HAYAN SIDO TRADITADAS POR PORFIRIO
Articulus II: CÓMO EL ACCIDENTE SE DIGA QUINTO PREDICABLE Y RESPECTO DE CUÁLES INFERIORES
Liber I: LIBRO DE LOS PREDICAMENTOS
Quaestio XIII: DE LOS ANTEPREDICAMENTOS Y DE LOS ANÁLOGOS
Articulus I: QUÉ SEAN LOS ANTEPREDICAMENTOS Y POR QUÉ DE ELLOS AQUÍ TRATÓ ARISTÓTELES
Articulus II: DE LA DEFINICIÓN Y DIVISIÓN DE LOS EQUÍVOCOS
Articulus III: QUÉ Y CUÁNTUPLE SEA LA ANALOGÍA
Articulus IV: SE EXPLICAN LAS CONDICIONES DE ESTOS ANÁLOGOS
Articulus V: SI EN LOS ANÁLOGOS SE DA UN CONCEPTO PRESCINDIDO DE LOS INFERIORES
Quaestio XIV: DEL ENTE PREDICAMENTAL Y DE LA DIVISIÓN EN DIEZ PREDICAMENTOS
Articulus I: QUÉ SEA EL PREDICAMENTO Y QUÉ SE REQUIERA PARA QUE ALGO ESTÉ EN PREDICAMENTO
Articulus II: SI EL ENTE SEA UNÍVOCO O ANÁLOGO A LOS DIEZ PREDICAMENTOS
Articulus III: CON QUÉ ANALOGÍA EL ENTE SEA ANÁLOGO
Articulus IV: SI EL ACCIDENTE SEA UNÍVOCO A LOS NUEVE GÉNEROS
Articulus V: SI SEA ADECUADA Y BUENA LA DIVISIÓN EN DIEZ PREDICAMENTOS
Quaestio XV: DE LA SUBSTANCIA PREDICAMENTAL
Articulus I: CUÁL SEA LA RAZÓN FORMAL CONSTITUTIVA DE LA SUBSTANCIA PREDICAMENTAL
Articulus II: SI BIEN SE DIVIDA LA SUBSTANCIA EN PRIMERA Y SEGUNDA
Articulus III: CÓMO HAN DE EXPLICARSE LAS DEFINICIONES DE LA PRIMERA Y DE LA SEGUNDA SUBSTANCIA
Articulus IV: CUÁLES SE RECHAZAN Y SE PONEN EN ESTE PREDICAMENTO
Articulus V: SI EL SUSCIPIR CONTRARIOS SEA PROPIO DE CUARTO MODO DE LA SUBSTANCIA
Quaestio XVI: DE LA CANTIDAD
Articulus I: CUÁL SEA LA RAZÓN PROPIA Y FORMAL DE LA CANTIDAD
Articulus II: SI LA CANTIDAD DISCRETA SEA VERDADERA ESPECIE DE CANTIDAD
Articulus III: SI EL TIEMPO Y EL MOVIMIENTO, EL LUGAR Y LA ORACIÓN SE RECHACEN DE LAS ESPECIES DE CANTIDAD
Articulus IV: SI LA LÍNEA, LA SUPERFICIE Y EL CUERPO SEAN VERDADERAS ESPECIES DE CANTIDAD
Quaestio XVII: DEL PREDICAMENTO DE LA RELACIÓN
Articulus I: SI POR PARTE DE LA COSA SE DEN RELACIONES QUE SEAN FORMAS INTRÍNSECAS
Articulus II: QUÉ SE REQUIERA PARA QUE ALGUNA RELACIÓN SEA PREDICAMENTAL
Articulus III: CUÁLES SEAN LAS DIVISIONES DE LA RELACIÓN PREDICAMENTAL Y SUS ESPECIES
Articulus IV: SI LA RELACIÓN SE DISTINGA POR PARTE DE LA COSA DE SU FUNDAMENTO
Articulus V: SI LA RELACIÓN FORMALMENTE SE TERMINE A LO ABSOLUTO O A LO RELATIVO
Articulus VI: DE DÓNDE SE TOME LA DISTINCIÓN ESPECÍFICA Y NUMÉRICA DE LA RELACIÓN
Articulus VII: CÓMO HAN DE EXPLICARSE LAS PROPIEDADES DE LOS RELATIVOS, QUE SEAN SIMULTÁNEOS POR NATURALEZA Y POR COGNICIÓN
Quaestio XVIII: DE LA CUALIDAD
Articulus I: SE EXPLICA LA RAZÓN FORMAL DE LA CUALIDAD Y SU DEFINICIÓN
Articulus II: SE EXPLICA LA DIVISIÓN DE LA CUALIDAD EN CUATRO ESPECIES
Articulus III: CÓMO HAN DE EXPLICARSE CADA UNA DE LAS ESPECIES
Quaestio XIX: DE LOS SEIS ÚLTIMOS PREDICAMENTOS
Articulus I: SI ESTOS PREDICAMENTOS SON FORMAS ABSOLUTAS O RELATIVAS O DENOMINACIONES EXTRÍNSECAS
Articulus II: QUÉ SEA LA ACCIÓN Y LA PASIÓN PREDICAMENTALES
Casi todo lo que de la quididad de la acción y de la pasión puede disputarse ha de tratarse in 3. Phys.1: del sujeto de la acción, de la distinción de la transitiva y de la inmanente y de la especificación de la acción por el término o por el principio. En lo presente, empero, solo importa ver cómo se constituye este predicamento, en cuanto de algún extrínseco depende en su denominación.
HA DE SUPONERSE, ERGO, que ultra el supuesto operante y el principio o potencia operativa, en la salida misma o proceso del efecto de la causa se halla el efecto que procede y el movimiento o mudanza por la que procede, y la relación que el efecto funda a la causa y la causa al efecto. Pero ni el efecto ni la relación bastan para constituir a la causa en acto agente, sino que ulteriormente se requiere cierta formalidad, que se dice acto segundo, el cual mira a la causa misma como de aquella y al término o efecto como a aquel, no solo mirando, sino inmutando o produciendo, de donde no se absuelve de algún extrínseco. Y esta se dice causalidad del eficiente. No basta, en efecto, el efecto, porque este es el causado mismo in facto esse, no la razón de causar. No el movimiento, porque este es el efecto mismo in fieri, y como el efecto in facto esse no es razón de causar, así tampoco in fieri. De donde el movimiento bajo el concepto de movimiento es postpredicamento y denomina la cosa movida, no al agente, lo cual se hace por este predicamento. Ni por último es la relación, porque esta se funda en la acción y en el efecto producido y así supone la acción. Resta, ergo, que sea «aquel acto segundo por el que la causa es actu causante».
Como, empero, advierte S. Tomás opusc. 48. cap. 1. de Actione2, el acto segundo puede compararse al primero o según habitud de tener forma o según habitud de pasar o emitir de sí la forma, lo cual se hace por la acción transitiva, v. g. estar caliente es lo mismo que tener calor en acto, existir lo mismo que tener existencia, calentar empero es lo mismo que producir calor. El acto segundo, empero, como emisor, en cuanto emisor o productor, es lo que atañe especialmente a este predicamento, como allí dice S. Tomás. Pues el acto segundo de tener atañe a cualquier forma que da el ser formalmente. Y digo «productor», ya de nuevo la cosa se haga en el ser, ya de nuevo se una, o de cualquier modo se inmute, aunque de nuevo no se haga.
De lo cual se siguen dos cosas acerca de la acción, y otras dos acerca de la pasión. Se sigue primero acerca de la acción que, aunque la acción sale del agente y diga razón de ad, con todo no se denomina agente en virtud de la egresión de la acción, sino en virtud de la egresión del efecto, que mediante la acción sale. Mientras, en efecto, el efecto no sale, la acción sola no denomina agente, esto es productor; debe, en efecto, producir algo, de modo que sin lo extrínseco de lo que se derive la denominación de agente el acto segundo no denomina en el género de la acción. Y así en Dios la acción no sale de la potencia, sino el efecto, ut docet S. Thomas 1. p. q. 25. art. 1. ad 3., el acto segundo, empero, es el mismo que la potencia, y con todo no se denomina Dios agente sino cuando el efecto se produce. Y porque el efecto mismo como procediente, ya en sí subsista ya inhiera en el paciente, es algo extrínseco al agente, por eso se dice que se hace esta denominación de obrar de algún extrínseco, ut dicit D. Thomas opusc. 48. cit.3 y 3. Phys. lect. 5.4 Y el Autor de los seis principios5 define la acción, «que es forma o acto según el cual en aquello que se sujeta (esto es, en el paciente) somos denominados obrar». La egresión misma, empero, del efecto del agente deja en el agente suficiente determinación y modo o aplicación, por la que se hace tal denominación del efecto producido.
Se sigue segundo, que la acción inmanente como inmanente no es acción formalmente de este predicamento, sino virtualmente, en cuanto virtualmente importa producción, lo cual, con todo, no conviene a toda acción inmanente. Se salva, en efecto, el inteligir sin producción, como el inteligir divino no en cuanto en el Padre, y en nosotros la contemplación después de formado el verbo, y la vista o el tacto y otros sentidos exteriores intra sí no producen término, y lo mismo probablemente se dice de la visión beata. Pero de estas diremos in libris de Anima6 y puede verse D. Tomás opusc. 48. cit. cap. 1. de Actione, donde esto abiertamente dice.7 Y 1. p. q. 34. art. 1. ad 3. dice «que inteligir, según que se distingue de decir, que es producir el verbo, solo importa habitud del inteligente a la cosa inteligida, en la cual ninguna razón de origen se importa, sino solo cierta información en nuestro intelecto, en cuanto nuestro intelecto se hace en acto por la forma de la cosa inteligida». Ergo si importa acto segundo por modo de informante y de habiente algo y de emisor, consecuentemente por virtud del concepto propio formalísimamente no es acción de este predicamento, sino acto segundo por el que la potencia se vuelve en acto segundo cognoscente. Y por eso es asimilado por D. Tomás el inteligir a la existencia misma o ser 1. p. q. 14. art. 4., y así directamente estos actos son cualidades por modo de disposición. Porque, con todo, también al acto inmanente conviene a veces producir, se dice virtualmente acción, como cuando por el inteligir se produce el verbo, en cuanto es cierto decir.
De las acciones, empero, que se dicen emanaciones simples, dijimos in q. 11. de Proprio8 e infra al instante diremos que no son acciones, sino conexiones entre la esencia y las pasiones propias o alguna dependencia por modo de conexión. La acción, en efecto, que es la egresión misma del efecto dependiente del agente, se dice emanar, no hacerse. Las propiedades también se hacen por la acción generativa de la substancia; en cuanto, empero, se conectan con la substancia, se dicen emanar de aquella.
Acerca de la pasión se sigue primero, que la pasión se tiene de modo opuesto a la acción. Denomina, en efecto, al paciente no precisamente como es recepción de la forma, pues así denominaría puramente intrínsecamente, sino como está en el paciente por ilación del agente, como productor de sujeto presupuesto; de la recepción, en efecto, de la forma casi innata (como cuando se recibe en la naturaleza la pasión propia) no se dice que padezca el sujeto, sino de la recepción ilata por el agente. Y por eso se define la pasión por D. Tomás opusc. 48. cit.9, que «es efecto e ilación de la acción». O, como otros definen, «es la forma por la que el paciente, como medio, recibe algo del agente».
Se sigue segundo, por qué razón se digan identificarse la acción y la pasión con el movimiento entitativamente. Lo cual niegan algunos de los discípulos de Escoto, pero abiertamente se afirma por D. Tomás opusc. 48. cit. cap. 1. de Actione10 y cap. 1. de Passione11 y se dirá más plenariamente in 3. Phys.12 El movimiento, en efecto, se dice acto del ente en potencia, esto es forma o efecto en cuanto en flujo o mudarse y hacerse de uno a otro. De donde necesariamente consta de doble formalidad, a saber de alguno y en alguno, pues todo movimiento es del agente y está en el paciente o recipiente. De donde no puede inteligirse el movimiento sin esta doble formalidad, de la acción como de alguno, y de la pasión como en alguno.
Cómo, empero, si son una y la misma cosa, se diga la pasión efecto de la acción. Responde S. Tomás cap. 1. de Passione cit.13, «que efecto puede decirse de doble modo, de un modo propiamente, cuando algo se causa o está causado de alguno, y de este modo la pasión no es efecto de la acción. De otro modo, porque cuando uno y otro se hace, de tal modo se hacen a la vez, que uno por conexión necesaria se inteligie estar después de otro, y así uno de cierto modo se dice ser causa eficiente respecto del segundo, como en el tract. de Proprio se ha dicho». Cuya doctrina confirma óptimamente lo que dijimos de la emanación, que propiamente no es acción respecto de la esencia, sino conexión no solo de uno con otro, como los predicados quiditativos, sino de uno después de otro; así, en efecto, es la conexión de secuela o de emanación. Y de este modo la pasión es efecto de la acción.
SE RESUELVEN LOS ARGUMENTOS.
Objetarás: La acción y la pasión convienen en algo común unívoco, a saber en la razón de movimiento o de vía, ergo no son predicamentos diversos; estos, en efecto, en ningún unívoco convienen. Ni puede decirse que convienen idénticamente y físicamente, no en algún superior predicable. Al contrario, en efecto, está, porque aquellas que son lo mismo realmente no pueden constituir predicamentos diversos, porque los predicamentos son primero diversos, ergo en nada convienen. Y mucho menos con tanta conveniencia que se identifiquen entitativamente.
SE RESPONDE que muchos se detienen en la conveniencia de estos dos predicamentos en aquella razón superior de vía y de tendencia. Algunos, en efecto, quieren que convengan en aquella como en cierto transcendental. Otros, que es razón común unívoca, porque no reputan inconveniente que algo superior pueda ser unívoco a doble predicamento.
Pero mejor se responde con la solución dada, que el movimiento no es predicado común por modo de grado superior, sino por modo de postpredicamento; se numera, en efecto, en aquellos. Y así el movimiento es común por identidad y en la cosa, no por universalidad y razón.
Y a la réplica se dice que bien puede alguna formalidad identificarse con algo de lo que se distingue por predicamento, como el modo con su sujeto y la sesión con el sentado, el dónde con la cosa ubicada, y con todo el modo está en un predicamento y la cosa en otro. Basta, en efecto, para predicamentos diversos que formal y quiditativamente sean primero diversos, aunque material y entitativamente sean lo mismo.
Segundo se argumenta contra la definición de la acción tradita, que sea «forma por la que en la cosa sujeta somos dichos obrar», ya porque la creación es verdadera acción y no de sujeto presupuesto, ya porque aquello según lo cual obramos es el principio de obrar, la causalidad empero o la acción no es principio de obrar.
Se confirma: La acción es algo incompleto en cuanto acción, ergo no constituye predicamento. El antecedente se prueba, porque según que la acción es y se distingue de la pasión, no inhiere; la inherencia, empero, completa al accidente como la subsistencia a la substancia. Ergo.
SE RESPONDE a la primera prueba que la creación activa no es acción de este predicamento, pues es la substancia misma y la potencia de Dios con respecto de razón a las criaturas y dependencia real de las criaturas de Dios. Ni, en efecto, la acción procede de Dios, como dijimos, sino el efecto; es, en efecto, de suyo la potencia misma acto puro y último. La creación pasiva, empero, esto es la procesión de la criatura, no es acción, sino efecto de la acción, esto es dependencia del término de Dios con novedad de ser.
A la segunda prueba se dice que la acción no se dice según la cual somos dichos obrar como principio, sino como causalidad y razón de proceder; ni, en efecto, del solo principio, sino también del acto segundo mismo y de la causalidad, es más de este solo, somos denominados agentes en acto.
A la confirmación se responde que la acción también inhiere, aunque como acción no se signifique inherente, como expresamente enseña D. Tomás 7. de Potentia art. 9. ad 7.14 e in 1. dist. 32. q. 1. art. 1.15 De donde una cosa es que la acción no inhiera absolutamente, pues esto sería excluir de aquella la razón de accidente; otra, que en cuanto acción no explique la inherencia, porque se considera como de otro, aunque allí incluya el ser en otro, como la relación bajo el concepto de ad no explica el in, aunque lo incluya.
Pero dirás: La relación, aunque en razón de ad no explique la inherencia, con todo tampoco constituye predicamento distinto según la razón de ad de la razón misma de in. La acción, empero, bajo la razón misma de ab constituye predicamento distinto de la pasión misma, que dice la razón misma de in. Ergo permanece la misma dificultad, cómo la acción sea accidente completo, para que constituya predicamento distinto, si no dice razón de in.
Se responde que la pasión no consiste en la inherencia de la acción misma, sino en la recepción del efecto, que es la forma de la que se hace la pasión, según que es del agente; el modo mismo, empero, que es la acción, por sí mismo es inherente, porque por sí mismo se identifica con el movimiento, y no por razón de la pasión, aunque no se signifique como inherente.
Restaba tratar del término de la acción cuanto a su formalidad. En lo cual o se consideran las condiciones generales de la acción, v. g. que sea término producido, educto, inducto, transmutado, de las cuales algunos disputan cuáles de aquellas condiciones constituyan al término en razón de término. Otras, empero, son razones especiales especificantes de las acciones, como que sea a la cualidad o al lugar, o se considere alguna formalidad en el modo de adquirir, como que el mismo lugar se adquiera por ascenso o por descenso. De las cuales, porque envuelven la dificultad de la especificación, in 3. Phys.16 e in libris de Anima17 ha de tratarse.
COORDINACIÓN DEL PREDICAMENTO DE LA ACCIÓN Y DE LA PASIÓN.
La acción, género generalísimo, se divide primero en transitiva e inmanente, según la opinión de que lo inmanente propiamente sea acción. Lo inmanente en cognoscitiva y volitiva. Y una y otra en corporal y espiritual. La corporal cognoscitiva en acciones de los sentidos internos y externos. La espiritual cognoscitiva en intelectual, cual es en el ángel, discursiva, cual es en nosotros, sobrenatural, como la visión beata. Y cualquiera de estas en varias especies según diversos objetos. La apetitiva corpórea en varias pasiones. La apetitiva espiritual en varias especies de actos naturales y sobrenaturales, y cualquiera de aquellos según diversos objetos en varias especies.
La acción transitiva parece haber de dividirse primero en artificial y natural. La artificial por infinitas especies del arte, como edificar, pintar etc. La natural en substancial y accidental. La substancial es generativa, que por diversos términos de su producción se varía. La accidental en aumentación, alteración y movimiento local, y cada una en varias especies átomas, como el movimiento local en circular y directo etc. La alteración en intensión, remisión etc.
En el predicamento de la pasión han de ponerse las mismas especies que en la acción productiva de sujeto.