Cursus Philosophicus Thomisticus, Secunda Pars Artis Logicae

John of St. Thomas

Cursus Philosophicus Thomisticus, Secunda Pars Artis Logicae

John of St. Thomas (1589–1644)

Secunda pars artis Logicae of the Cursus Philosophicus Thomisticus of John of St. Thomas (Joannes a Sancto Thoma), from the Reiser edition (Marietti, Turin, 1930), Reiser tomus I, pars secunda.


Praefatio I: Prefacio del autor a la 4.ª edición de la segunda parte del Arte de la Lógica

Prooemium I: PROEMIO

Quaestio I: DE LA LÓGICA, DE CUÁL SEA Y A QUÉ SE EXTIENDA

Articulus I: SI EL ARTE DE LA LÓGICA ES NECESARIO SIMPLICITER PARA ADQUIRIR LAS DEMÁS CIENCIAS

Articulus II: SI LA LÓGICA ES VERDADERA CIENCIA Y ARTE

Articulus III: SI EL OBJETO FORMAL Y ADECUADO DE LA LÓGICA ES EL ENTE DE RAZÓN, QUE ES LA SEGUNDA INTENCIÓN

Articulus IV: SI LA LÓGICA ES CIENCIA ESPECULATIVA O PRÁCTICA

Articulus V: CÓMO SE DISTINGUE LA LÓGICA DOCENTE Y LA UTENTE

Quaestio II: DEL ENTE DE RAZÓN LÓGICO, QUE ES LA SEGUNDA INTENCIÓN

Articulus I: QUÉ SEA EL ENTE DE RAZÓN EN COMÚN Y DE CUÁNTOS MODOS

Articulus II: QUÉ SEA LA SEGUNDA INTENCIÓN Y LA RELACIÓN DE RAZÓN LÓGICA Y DE CUÁNTOS MODOS

Articulus III: QUÉ SEA LA DISTINCIÓN Y LA UNIDAD DE RAZÓN RACIOCINADA Y RACIOCINANTE

Articulus IV: POR QUÉ POTENCIA Y POR QUÉ ACTOS SE HACEN LOS ENTES DE RAZÓN

Articulus V: SI DIOS FORMA ENTES DE RAZÓN

Quaestio III: DEL UNIVERSAL SEGÚN SÍ

Articulus I: SE EXPLICA LA DIVERSA ACEPCIÓN DEL UNIVERSAL Y SU DEFINICIÓN

Articulus II: SI EL UNIVERSAL MATERIALMENTE TOMADO Y POR EL SUJETO SE HALLA DE PARTE DE LA COSA

Articulus III: SI LA UNIDAD FORMAL COMO DISTINTA DEL SINGULAR CONVIENE A LA NATURALEZA ANTE LA OPERACIÓN DEL INTELECTO

Articulus IV: SI LA APTITUD E INDIFERENCIA A MUCHOS CONVIENE A LAS COSAS EXTRA DE LA OPERACIÓN DEL INTELECTO

Articulus V: SI LA UNIVERSALIDAD CONSISTE ESENCIALMENTE EN LA RELACIÓN

Articulus VI: SI LOS GRADOS METAFÍSICOS EN CUALQUIER COSA SE DISTINGUEN SOLO POR DISTINCIÓN DE RAZÓN, O POR NATURALEZA DE LA COSA

Quaestio IV: DE LA CAUSA DEL UNIVERSAL

Articulus I: SI POR BENEFICIO DEL INTELECTO AGENTE EN LA ESPECIE PRODUCIDA POR ÉL SE REPRESENTA EL UNIVERSAL METAFÍSICO

Articulus II: SI EL UNIVERSAL METAFÍSICO CONOCIDO EN ACTO SE HACE POR ACTO ABSOLUTO DEL INTELECTO, Y EL UNIVERSAL LÓGICO POR EL COMPARATIVO

Quaestio V: DEL ACTO DEL UNIVERSAL, QUE ES PREDICARSE DE MUCHOS

Articulus I: QUÉ SEA EN LA NATURALEZA UNIVERSAL «SER EN MUCHOS» Y «PREDICARSE DE MUCHOS»

Articulus II: QUÉ SEA LA PREDICACIÓN Y QUÉ SE REQUIERA PARA SU VERIFICACIÓN

Articulus III: CÓMO SE REQUIERAN MUCHOS PARA QUE ALGO SE DIGA UNIVERSAL O COMÚN

Articulus IV: CÓMO SE VERIFIQUEN LAS PREDICACIONES EN LOS CONCRETOS Y ABSTRACTOS SUBSTANCIALES

Articulus V: CÓMO SE VERIFIQUEN LAS PREDICACIONES EN LOS CONCRETOS Y ABSTRACTOS ACCIDENTALES

Quaestio VI: DE LA DIVISIÓN DEL UNIVERSAL EN CINCO PREDICABLES

Articulus I: SI ESTA DIVISIÓN SEA BUENA Y ADECUADA

Articulus II: SI ESTA DIVISIÓN SEA DE GÉNERO EN ESPECIES E INMEDIATA

Quaestio VII: DEL GÉNERO

Articulus I: SI LA DEFINICIÓN DEL GÉNERO TRANSMITIDA POR PORFIRIO SEA BUENA

Articulus II: CUÁL SEA EL DEFINIDO EN LA DEFINICIÓN DEL GÉNERO, SI LA INTENCIÓN MISMA O EL SUJETO O EL COMPUESTO DE UNO Y OTRO

Articulus III: CÓMO EL GÉNERO SE DIGA TODO POTENCIAL Y SE TOME DE LA MATERIA

Quaestio VIII: DE LA ESPECIE PREDICABLE Y SUBICIBLE

Articulus I: SI LA ESPECIE SE CONSTITUYA EN RAZÓN DE ESPECIE POR LA RAZÓN DE SUBICIBLE O DE PREDICABLE

Articulus II: SE EXPLICAN LAS DEFINICIONES DE LA ESPECIE

Articulus III: SI PUEDA DARSE ESPECIE SUBICIBLE QUE NO SEA PREDICABLE DE MUCHOS, SINO QUE SOLO TENGA UN INDIVIDUO

Articulus IV: SI LA ESPECIE PUEDA CONSERVARSE EN UN SOLO INDIVIDUO Y EL GÉNERO EN UNA SOLA ESPECIE

Quaestio IX: DEL INDIVIDUO

Articulus I: SI LAS DEFINICIONES DEL INDIVIDUO SE EXPLIQUEN RECTAMENTE

Articulus II: QUÉ SEA EL INDIVIDUO EN COMÚN O INDIVIDUO VAGO

Quaestio X: DE LA DIFERENCIA COMÚNMENTE DICHA Y SEGÚN QUE ES EL TERCER PREDICABLE

Articulus I: SI BIEN SE DIVIDA LA DIFERENCIA EN COMÚN, PROPIA Y PROPRIÍSIMA

Articulus II: SI LAS DEFINICIONES DE LA DIFERENCIA DEL TERCER PREDICABLE SEAN BUENAS

Articulus III: SI LA DIFERENCIA SE DIGA UNIVERSAL RESPECTO DE SU ESPECIE O RESPECTO DE LOS INFERIORES DE TAL ESPECIE

Articulus IV: SI LAS DIFERENCIAS SUPERIORES Y GENÉRICAS SE INCLUYAN EN LAS DIFERENCIAS ÁTOMAS Y DE AQUELLAS SE PREDIQUEN

Es cierto, supuesto que los grados metafísicos no se distinguen sino por razón, como arriba determinamos, que no se distingue la cosa que es diferencia y la que es género real y materialmente entre sí, y consiguientemente que la diferencia genérica no se distingue de la específica en el mismo sujeto. Pero la DIFICULTAD ES si según predicación formal la diferencia superior y genérica de tal modo se tenga a la inferior que de aquella se predique y en aquella se incluya como predicado constitutivo de aquella.

La resolución es negativa y entre los doctores más común. De la cual véase Sánchez hic lib. 3. q. 28. y Cabero tract. 3. disp. 4. dub. 3., Cursus Carmel. disp. 7. q. 4. Y se toma de D. Tomás in 3. Metaph. lect. 8. § Obicit ad propositum, e in 1. Contra Gent. cap. 17., por esto de que el género no puede predicarse de la diferencia; la diferencia, en efecto, no participa el género, como se dice in 4. Topic. Así, en efecto, el género se incluiría en las diferencias y se volvería análogo, como en el tract. de Analogia probaremos. La misma, empero, razón es de la diferencia genérica, porque esta constituye el género y es parte quiditativa de aquel.

Y se explica más ampliamente: Porque la diferencia específica contrayendo el género también contrae la diferencia genérica misma de la que se constituye la quididad del género. Pero la diferencia que contrae el género está extra del concepto del género, ergo también está extra del concepto de la diferencia genérica, si quiera aquella contrae contrayendo el género.

La menor se prueba del Filósofo 3. Metaph. y de D. Tomás allí lect. 8., porque si el género se incluyera en las diferencias, no podría incluirse en ellas como parte contrahible, sino como toda e íntegra la diferencia, porque la diferencia, como es simple, no se compone de género y diferencia ni de algún contrahible y que contrae, de otro modo habría proceso al infinito; porque si la diferencia constara de género y diferencia, de nuevo aquella diferencia por la que se constituye también constaría de género y diferencia, y de aquella de nuevo se inquiriría otra, habría, en efecto, de aquella la misma razón. Por lo cual si el género o la diferencia genérica se incluye en la específica, no se incluye como parte contrahible y genérica, sino que, como la diferencia misma es simple y sin parte, será toda la diferencia misma. Y así el género sería análogo, como en parte el mismo en lo que convienen las especies, y en parte diverso en cuanto dice la diferencia íntegra misma por la que las especies difieren entre sí. E igualmente, si la diferencia genérica se incluye en la específica no como parte (la diferencia, en efecto, como es simple, carece de partes), la diferencia genérica sería toda e íntegra la diferencia específica, y así se seguiría que una especie ínfima diferiría de otra por la diferencia genérica misma sin otro sobreañadido, lo cual repugna; así, en efecto, la misma diferencia constituiría el género en cuanto es diferencia genérica, y lo dividiría, porque total e íntegramente sería diferencia específica.

SE RESUELVEN LOS ARGUMENTOS.

Primero se objeta de Aristóteles, que 7. Metaph. textu 43. lect. 12. apud D. Thomam dice que las diferencias comunes se dividen en otras diferencias, como tener pies, que es diferencia de ciertos animales, se divide en tener pies hendidos o no hendidos. Más aún, de la diferencia de pedalidad hendida dice que se predica la diferencia superior; es, en efecto, verdadero decir que la hendidura de los pies es cierta pedalidad. Ergo las diferencias superiores se predican de las inferiores. Igualmente 10. Metaph. textu 23. lect. 9. apud D. Thomam, al fin muestra que en los géneros bajo los cuales se hallan contrarios las diferencias medias se componen de diferencias contrarias. Ergo se derrumba nuestro fundamento por el que decimos que las diferencias genéricas no se incluyen en las específicas, porque no son compuestas.

Se confirma con aquel vulgar silogismo: Todo hombre es sensible, todo hombre es racional, ergo algún racional es sensible; el cual está en buena figura, a saber en Darapti, y las premisas son verdaderas, ergo también la conclusión.

Si dices que no se sigue en la conclusión que lo racional sea sensible formalmente, sino material o idénticamente.

En contra está: Ya porque aquella predicación es formal: Lo racional es sensible, como también las predicaciones de las premisas. Ya porque puede hacerse silogismo añadiendo la partícula «formalmente»: Todo hombre formalmente es racional, ergo algún racional formalmente es sensible.

SE RESPONDE al primer lugar de Aristóteles que las diferencias comunes se dividen en otras no formalmente, sino materialmente, esto es, no por razón de sí, sino por razón del género constituido por las diferencias superiores. No, en efecto, puede dividirse el género por diferencias inferiores sino que también las diferencias mismas constitutivas del género se dividan. Más bien, empero, dijo Aristóteles que se dividen las diferencias superiores mismas que el género constituido por ellas, para mostrar cuáles sean las diferencias por sí de algún género y cuáles las diferencias por accidente. Cuando, en efecto, algún género se divide por diferencias inferiores según que tal género por la razón intrínseca por la que se constituye está en potencia a aquellas, se divide tal género por diferencias por sí y no por accidente; como el animal bípede por la razón misma de bípede está en potencia a tener pies hendidos o no hendidos, y por eso por sí se divide el animal bípede en tales diferencias. Cuando, empero, el género está en potencia a los inferiores no por razón de su diferencia constitutiva, sino de otra parte, tal división no es por diferencias por sí, sino por accidente; como si el animal bípede se dividiera en blanco y negro. Por lo demás, de esto no puede concluirse que las diferencias comunes mismas se prediquen de las diferencias inferiores formalmente; más bien se dividen por aquellas, no se predican de aquellas. Y porque se dividen por aquellas, más bien el género mismo como constituido por tal diferencia es aquello que se divide, y con él la diferencia misma de aquel. Y esta es la plana explicación de aquel texto que allí tradita D. Tomás lect. 12. cit., donde dice «que de este modo esta diferencia ha de dividirse „el que tiene pies”, a saber de tales animales uno es el que tiene pies hendidos, otro no hendidos». Donde no solo la razón misma de bípede o la diferencia de tener pies, sino también el animal mismo se divide. Y así cuando se dice que la hendidura es cierta pedalidad, es lo mismo, dice D. Tomás, «que ser contenido bajo esto que es tener pies», y por tanto se contiene bajo la pedalidad, como las diferencias se contienen bajo el género cuya parte es la diferencia genérica.

Del mismo modo se responde a la segunda autoridad de 10. Metaph. que las diferencias medias allí no se toman por las diferencias que son el tercer predicable, sino por las especies opuestas bajo el mismo género, no con oposición contraria o extrema, sino media. Se dicen, empero, tales especies diferencias medias porque difieren o se oponen no extremadamente como los contrarios, sino como contrarios medios.

A la confirmación se responde que en el primer silogismo ninguna dificultad hay; se verifica, en efecto, la conclusión inferida: «Lo racional es sensible» idénticamente, no formalmente. Ni es necesario que de premisas verificadas en sentido formal se infiera conclusión verdadera también en sentido formal, sino que basta que en sentido idéntico, como frecuentemente acontece en esta tercera figura. Como si dices: «Toda leche es blanca, toda leche es dulce, ergo algo dulce es blanco», «este hombre corre, este hombre es justo, ergo el justo corre». Cuyas conclusiones solo son verdaderas en sentido idéntico. En el segundo, empero, silogismo, donde se añade aquella partícula «formalmente», manifiestamente se varía la apelación por la diversa aplicación de aquella partícula «formalmente», porque bajo el respecto bajo el cual se aplica en las premisas hace predicación formal. En la conclusión, empero, se verifican los extremos idénticamente, y por eso aquella partícula «formalmente» no tiene allí lugar. Para la bondad, empero, del silogismo basta que si el antecedente es verdadero, también el consecuente; pero no se requiere que en el mismo sentido y respecto se verifique, sino que puede el antecedente ser verdadero según predicación formal y el consecuente según idéntica, como vimos. Y la razón es que aquella partícula «formalmente» siempre debe inteligirse respectivamente y bajo alguna apelación; lo que, en efecto, es formal respecto de uno puede no serlo respecto de otro. De donde siempre aquel respecto bajo el cual formalmente se tiene debe permanecer invariado cuantas veces se apone la partícula «formalmente». Y porque se verifica que el hombre es racional y sensible formalmente, porque recibe estos predicados como formales, que, empero, lo racional sea sensible no se verifica sino por identificación en el mismo sujeto, por eso no pueden bajo la misma formalidad verificarse, sino que si se apone la partícula «formalmente» se varía la apelación.

Que si instas: Este silogismo es bueno en Celarent: «Ningún racional formalmente es sensible, todo hombre formalmente es racional, ergo ningún hombre es sensible». Donde ninguna variación de apelación hay, y con todo, aunque se quite la partícula «formalmente» de la conclusión, aquella es falsa; ergo la solución dada no es suficiente.

Se responde que del mismo modo se varía la apelación por parte de aquella partícula «formalmente», que siempre hace sentido no absoluto, sino con alguna restricción y dependencia o respecto, en cuanto a saber está bajo aquella formalidad y respecto de los extremos. Acontece, empero, que aquellas que bajo una formalidad y respecto no se unen ni convienen, bajo otro convengan; de donde de la negación bajo un respecto a la negación bajo otro o a la negación en absoluto no vale. Y así de esto de que lo racional formalmente, esto es, bajo el concepto y formalidad de racional, de ningún modo sea sensible, no es lícito inferir que bajo el concepto y formalidad de hombre el hombre, que es el mismo que lo racional, no sea sensible. Cuya variación de formalidades y apelaciones en muchas otras materias muy ha de observarse. Como no vale: «Cristo, puesto el precepto, aquí y ahora puede obrar y no obrar, porque libremente obra; y si no obrara, pecaría; ergo puede pecar y no pecar». No, digo, vale, porque puede no obrar bajo el respecto y formalidad de operación, como se requiere para la razón de libre, no bajo la formalidad y concepto de pecado, como sería de la razón de libre deficiente.

Último se argumenta: La diferencia específica inferior tiene algunos predicados comunes y superiores, p. ej. lo racional es viviente y es substancia etc. Ergo algo tiene común a sí como genérico y superior; ergo puede tal diferencia genérica o género predicarse de la diferencia inferior.

Y se confirma, porque el concepto de diferencia admite alguna composición, como tiene algo de potencialidad, como cosa creada; solo, empero, el acto puro es del todo simple; ergo puede resolverse en concepto común o genérico y especial o diferencial. Aquel, empero, concepto superior es diferencia subalterna, porque la diferencia inferior tiene naturaleza y operación subordinada a la diferencia genérica; p. ej. lo relinchable en el caballo es cierta operación sensible y consiguientemente subordinada a lo sensible en común, que es la diferencia genérica del animal.

SE RESPONDE que aquellos predicados superiores convienen a la diferencia no en línea formal y directa, sino reductivamente y según cierta habitud o connotación. Se dice, en efecto, que lo racional es substancia o viviente, no porque en sí sea substancia o viviente, sino porque la forma de la que se toma es principio de la substancia o del viviente o de otro grado. No, en efecto, la forma es aquello que es, sino quo algo es, como también la materia y la forma son substancias como principios de la substancia o substancias incompletas. Del mismo modo las diferencias son algo incompleto en su predicamento. Y así no la razón superior misma, que es completa, se predica de aquellas ni las diferencias genéricas mismas, sino la razón incompleta de aquel predicamento, p. ej. substancia, según que abstrae de completa e incompleta, que a modo transcendental se incluye en todo aquello que a tal predicamento pertenece y se reduce.

A la confirmación se responde que la diferencia no es compuesta de estas, sino compuesta a esta, porque es parte o a modo de parte se tiene. La parte, empero, no es simple como el acto puro con simplicidad de perfección, sino con simplicidad de negación, porque, a saber, no es plenamente perfecta. La simplicidad, empero, de negación más tiene de potencialidad, porque es componible a otro por el que se perfeccione, no, con todo, es compuesta por resolución en varios conceptos de los que consta, sino quizá analógicamente, porque el ente se incluye en todos, también en las diferencias, ni la diferencia inferior está subordinada a la superior formal y directamente como a género, aunque las presuponga, como presupone el género que se constituye de aquella. Y así: Lo relinchable es principio de operación sensible: distingo, supositivamente y materialmente sensible, pase; formal y directamente sensible, niego. Esto es, para que sea relinchable se presupone lo sensible, pero no formalmente es aquello.

Quaestio XI: DEL PROPIO

Articulus I: SE EXPLICA LA NATURALEZA DEL PROPIO Y SE SOPESAN SUS DIVISIONES

Articulus II: QUÉ SEA EL PROPIO CUARTO PREDICABLE Y RESPECTO DE CUÁLES SE TOME

Quaestio XII: DEL ACCIDENTE QUINTO PREDICABLE

Articulus I: SI LAS DEFINICIONES Y DIVISIONES DEL ACCIDENTE RECTAMENTE HAYAN SIDO TRADITADAS POR PORFIRIO

Articulus II: CÓMO EL ACCIDENTE SE DIGA QUINTO PREDICABLE Y RESPECTO DE CUÁLES INFERIORES

Liber I: LIBRO DE LOS PREDICAMENTOS

Quaestio XIII: DE LOS ANTEPREDICAMENTOS Y DE LOS ANÁLOGOS

Articulus I: QUÉ SEAN LOS ANTEPREDICAMENTOS Y POR QUÉ DE ELLOS AQUÍ TRATÓ ARISTÓTELES

Articulus II: DE LA DEFINICIÓN Y DIVISIÓN DE LOS EQUÍVOCOS

Articulus III: QUÉ Y CUÁNTUPLE SEA LA ANALOGÍA

Articulus IV: SE EXPLICAN LAS CONDICIONES DE ESTOS ANÁLOGOS

Articulus V: SI EN LOS ANÁLOGOS SE DA UN CONCEPTO PRESCINDIDO DE LOS INFERIORES

Quaestio XIV: DEL ENTE PREDICAMENTAL Y DE LA DIVISIÓN EN DIEZ PREDICAMENTOS

Articulus I: QUÉ SEA EL PREDICAMENTO Y QUÉ SE REQUIERA PARA QUE ALGO ESTÉ EN PREDICAMENTO

Articulus II: SI EL ENTE SEA UNÍVOCO O ANÁLOGO A LOS DIEZ PREDICAMENTOS

Articulus III: CON QUÉ ANALOGÍA EL ENTE SEA ANÁLOGO

Articulus IV: SI EL ACCIDENTE SEA UNÍVOCO A LOS NUEVE GÉNEROS

Articulus V: SI SEA ADECUADA Y BUENA LA DIVISIÓN EN DIEZ PREDICAMENTOS

Quaestio XV: DE LA SUBSTANCIA PREDICAMENTAL

Articulus I: CUÁL SEA LA RAZÓN FORMAL CONSTITUTIVA DE LA SUBSTANCIA PREDICAMENTAL

Articulus II: SI BIEN SE DIVIDA LA SUBSTANCIA EN PRIMERA Y SEGUNDA

Articulus III: CÓMO HAN DE EXPLICARSE LAS DEFINICIONES DE LA PRIMERA Y DE LA SEGUNDA SUBSTANCIA

Articulus IV: CUÁLES SE RECHAZAN Y SE PONEN EN ESTE PREDICAMENTO

Articulus V: SI EL SUSCIPIR CONTRARIOS SEA PROPIO DE CUARTO MODO DE LA SUBSTANCIA

Quaestio XVI: DE LA CANTIDAD

Articulus I: CUÁL SEA LA RAZÓN PROPIA Y FORMAL DE LA CANTIDAD

Articulus II: SI LA CANTIDAD DISCRETA SEA VERDADERA ESPECIE DE CANTIDAD

Articulus III: SI EL TIEMPO Y EL MOVIMIENTO, EL LUGAR Y LA ORACIÓN SE RECHACEN DE LAS ESPECIES DE CANTIDAD

Articulus IV: SI LA LÍNEA, LA SUPERFICIE Y EL CUERPO SEAN VERDADERAS ESPECIES DE CANTIDAD

Quaestio XVII: DEL PREDICAMENTO DE LA RELACIÓN

Articulus I: SI POR PARTE DE LA COSA SE DEN RELACIONES QUE SEAN FORMAS INTRÍNSECAS

Articulus II: QUÉ SE REQUIERA PARA QUE ALGUNA RELACIÓN SEA PREDICAMENTAL

Articulus III: CUÁLES SEAN LAS DIVISIONES DE LA RELACIÓN PREDICAMENTAL Y SUS ESPECIES

Articulus IV: SI LA RELACIÓN SE DISTINGA POR PARTE DE LA COSA DE SU FUNDAMENTO

Articulus V: SI LA RELACIÓN FORMALMENTE SE TERMINE A LO ABSOLUTO O A LO RELATIVO

Articulus VI: DE DÓNDE SE TOME LA DISTINCIÓN ESPECÍFICA Y NUMÉRICA DE LA RELACIÓN

Articulus VII: CÓMO HAN DE EXPLICARSE LAS PROPIEDADES DE LOS RELATIVOS, QUE SEAN SIMULTÁNEOS POR NATURALEZA Y POR COGNICIÓN

Quaestio XVIII: DE LA CUALIDAD

Articulus I: SE EXPLICA LA RAZÓN FORMAL DE LA CUALIDAD Y SU DEFINICIÓN

Articulus II: SE EXPLICA LA DIVISIÓN DE LA CUALIDAD EN CUATRO ESPECIES

Articulus III: CÓMO HAN DE EXPLICARSE CADA UNA DE LAS ESPECIES

Quaestio XIX: DE LOS SEIS ÚLTIMOS PREDICAMENTOS

Articulus I: SI ESTOS PREDICAMENTOS SON FORMAS ABSOLUTAS O RELATIVAS O DENOMINACIONES EXTRÍNSECAS

Articulus II: QUÉ SEA LA ACCIÓN Y LA PASIÓN PREDICAMENTALES

Articulus III: QUÉ SEA EL PREDICAMENTO DÓNDE Y EL SITIO

Articulus IV: QUÉ SEA EL PREDICAMENTO CUÁNDO Y EL HÁBITO

Textus I: TEXTO DESPUÉS DE LOS PREDICAMENTOS

Quaestio XX: DE LOS POSTPREDICAMENTOS

Articulus I: SE EXPLICAN LAS OPOSICIONES

Articulus II: QUÉ HAYA DE NOTARSE ACERCA DE LOS RESTANTES POSTPREDICAMENTOS

Liber II: SOBRE LOS LIBROS PERIHERMENIAS

Quaestio XXI: DEL SIGNO SEGÚN SÍ

Articulus I: SI EL SIGNO SEA EN EL GÉNERO DE LA RELACIÓN

Articulus II: SI EN EL SIGNO NATURAL LA RELACIÓN SEA REAL O DE RAZÓN

Articulus III: SI SEA LA MISMA RELACIÓN DEL SIGNO AL SIGNADO Y A LA POTENCIA

Articulus IV: CÓMO SE DIVIDA EL OBJETO EN MOTIVO Y TERMINATIVO

Articulus V: SI EL SIGNIFICAR SEA FORMALMENTE CAUSAR ALGO EN EL GÉNERO DE EFECTUAR

Articulus VI: SI EN LOS BRUTOS Y EN LOS SENTIDOS EXTERNOS HAYA VERDADERA RAZÓN DE SIGNO

Quaestio XXII: DE LAS DIVISIONES DEL SIGNO

Articulus I: SI SEA UNÍVOCA Y BUENA LA DIVISIÓN DEL SIGNO EN FORMAL E INSTRUMENTAL

Articulus II: SI EL CONCEPTO SEA SIGNO FORMAL

Articulus III: SI LA ESPECIE IMPRESA SEA SIGNO FORMAL

Articulus IV: SI EL ACTO DE CONOCER SEA SIGNO FORMAL

Articulus V: SI SEA BUENA LA DIVISIÓN EN SIGNO NATURAL Y AD PLACITUM Y DE COSTUMBRE

Articulus VI: SI EL SIGNO DE COSTUMBRE SEA VERDADERAMENTE SIGNO

Quaestio XXIII: DE LAS NOTICIAS Y DE LOS CONCEPTOS

Articulus I: SI LA NOTICIA INTUITIVA Y LA ABSTRACTIVA DIFERENCIEN ESENCIALMENTE EN LA RAZÓN DE COGNICIÓN

Articulus II: SI PUEDA DARSE COGNICIÓN INTUITIVA DE LA COSA FÍSICAMENTE AUSENTE, YA EN EL INTELECTO YA EN EL SENTIDO EXTERIOR

Articulus III: CÓMO DIFERENCIE EL CONCEPTO REFLEJO DEL DIRECTO

Articulus IV: CUÁL SEA LA DISTINCIÓN ENTRE EL CONCEPTO ULTIMADO Y EL NO ULTIMADO

Liber III: SOBRE LOS LIBROS DE LOS POSTERIORES

Quaestio XXIV: DE LOS PRECONOCIDOS Y DE LAS PREMISAS

Articulus I: SE EXPLICA QUÉ SEAN LOS PRECONOCIDOS Y LAS PRENOCIONES

Articulus II: SI LAS PREMISAS INFLUYAN EFICIENTEMENTE EN LA CONCLUSIÓN O EN OTRO GÉNERO DE CAUSA

Articulus III: SI LAS PREMISAS NECESITEN AL ASENSO DE LA CONCLUSIÓN, DE MODO QUE LA MENOR SE CONOZCA A LA VEZ CON LA CONCLUSIÓN

Articulus IV: QUÉ SEA LA PROPOSICIÓN PER SE NOTA E INMEDIATA, EL PREDICADO DE TODO Y PER SE Y SECUNDUM QUOD IPSUM

Quaestio XXV: DE LA DEMOSTRACIÓN

Articulus I: SI RECTAMENTE ESTÉ DEFINIDA LA DEMOSTRACIÓN POR ARISTÓTELES

Articulus II: QUÉ SE REQUIERA PARA QUE ALGUNA PROPOSICIÓN SEA DEMOSTRABLE

Articulus III: SI TODA DEMOSTRACIÓN CIRCULAR SEA VICIOSA

Articulus IV: QUÉ SEA LA DEMOSTRACIÓN QUIA Y PROPTER QUID, Y SI SEA BUENA LA DIVISIÓN

Quaestio XXVI: DE LA CIENCIA TANTO SEGÚN SÍ COMO EN ORDEN A LA OPINIÓN Y A LA FE

Articulus I: QUÉ SEA LA CIENCIA Y CÓMO SE DISTINGA DE LOS RESTANTES HÁBITOS EVIDENTES

Articulus II: QUÉ SEAN LA CIENCIA SUBALTERNANTE Y LA SUBALTERNADA Y CÓMO DIFERENCIEN ENTRE SÍ

Articulus III: SI LA CIENCIA SUBALTERNADA SEA VERDADERA Y PROPIAMENTE CIENCIA, AUNQUE NO SE CONTINÚE CON LA SUBALTERNANTE

Articulus IV: CUÁLES SEAN LOS HÁBITOS INEVIDENTES Y CÓMO DIFERENCIEN ENTRE SÍ

Articulus V: SI LA OPINIÓN Y LA FE CON LA CIENCIA INTRÍNSECAMENTE REPUGNEN

Quaestio XXVII: DE LA UNIDAD Y DISTINCIÓN DE LAS CIENCIAS

Articulus I: DE DÓNDE SE TOME LA UNIDAD O DIVERSIDAD ESPECÍFICA DE LAS CIENCIAS EN RAZÓN DE COGNOSCIBLE

Articulus II: SI LA CIENCIA SEA UNA SIMPLE CUALIDAD Y HÁBITO

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