Cursus Philosophicus Thomisticus, Secunda Pars Artis Logicae
John of St. Thomas (1589–1644)
Secunda pars artis Logicae of the Cursus Philosophicus Thomisticus of John of St. Thomas (Joannes a Sancto Thoma), from the Reiser edition (Marietti, Turin, 1930), Reiser tomus I, pars secunda.
Praefatio I: Prefacio del autor a la 4.ª edición de la segunda parte del Arte de la Lógica
Prooemium I: PROEMIO
Quaestio I: DE LA LÓGICA, DE CUÁL SEA Y A QUÉ SE EXTIENDA
Articulus I: SI EL ARTE DE LA LÓGICA ES NECESARIO SIMPLICITER PARA ADQUIRIR LAS DEMÁS CIENCIAS
Articulus II: SI LA LÓGICA ES VERDADERA CIENCIA Y ARTE
No hay por qué demorarnos en explicar qué se inteligirá con el nombre de ciencia; consta, en efecto, inteligirse el hábito adquirido por demostración e inclinante a la demostración. La demostración, empero, importa prueba cierta y evidente de alguna verdad. Cuya certeza y evidencia, aunque requiera resolución hasta los primeros principios, lo cual quizá en poquísimos se halla y acerca de pocas materias, esto, con todo, no es por defecto de la ciencia, sino por defecto de los que saben. Pues varios solo saben con ciencia imperfecta y como subalternada, porque más bien creen los principios entregados por otra ciencia que los resuelven en aquella.
SEA, PUES, CONCLUSIÓN: La Lógica es verdadera y propiamente ciencia, y a la vez es arte, liberal con todo.
De esta conclusión apenas hay quien dude, aunque algunos quisieron que la Lógica no haya de decirse ciencia, sino modo de ciencia. Y D. Tomás la llama abiertamente ciencia 4. Metaph. lect. 4.1 y 1. 2. q. 57. art. 3. ad 3. y art. 6. ad 3. Y del mismo modo la llama arte in 1. Poster. lect. 1.2 y 2. 2. q. 47. art. 2. ad 3. Y por último en el opúsc. 70. q. 5. art. 1. ad 3.3 dice «que aquellas entre las demás ciencias se dicen artes que no solo tienen conocimiento, sino alguna obra, que es inmediatamente de la razón misma, como formar el silogismo y la oración, numerar», etc.
LA PRIMERA PARTE, PUES, de la conclusión se prueba porque la Lógica tiene actos demostrativos; ergo es hábito científico.
La consecuencia es nota y el antecedente es más conocido, porque la Lógica reduce las conclusiones a los primeros principios indemostrables, p. ej. cuando prueba que las contradictorias no pueden ser a la vez verdaderas de aquel principio: «Cualquier cosa es o no es», muestra que dos contrarias no pueden ser a la vez verdaderas, porque se seguiría que dos contradictorias son a la vez verdaderas; muestra que el silogismo in Darii concluye rectamente, porque en aquel se salva perfectamente el «Dici de omni», y seiscientas otras.
LA SEGUNDA PARTE se prueba del mismo modo, porque le conviene la definición del arte, que se dice «recta razón de las obras que han de hacerse». De donde se requieren dos cosas para el arte: Primero por parte de la materia dirigible y formable, que no esté del todo determinada, sino que tenga alguna indiferencia; de otro modo no será capaz de regulación y de arte, como los actos de ver y de oír no son dirigibles por arte. Segundo se requiere por parte de la forma, que se tiene como regla dirigente, que la regulación se haga por vías ciertas y determinadas; de otro modo, si no son ciertos y determinados los medios, sino contingentes, no se dirigen por arte, sino por prudencia, que dirige por consejo, no por arte, por esto que no tiene reglas ciertas y determinadas, sino arbitrarias y prudenciales según las circunstancias que ocurren, como enseña santo Tomás 2. 2. q. 47. art. 2. ad 3. Caen, empero, bajo la regulación del arte no solo las obras externas, que se llaman factibles, acerca de las cuales se ocupan las artes que se llaman mecánicas, por esto que las obras externas son más serviles y despóticas, sino también las obras internas, que son más libres y menos serviles; y por eso las artes que las dirigen se llaman artes liberales. En las acciones de uno y otro se halla materia dirigible por reglas ciertas y determinadas porque se da indiferencia, para que se hagan bien o mal, con error o sin error.4
Y de aquí se prueba la segunda parte de la conclusión puesta, porque la materia remota o dirigible por la Lógica son los conocimientos o las operaciones del intelecto, que en cuanto alcanzan los objetos pueden proceder con error o sin error, y así tienen indiferencia suficiente para que se dirijan y se formen con recta disposición y ordenación. Por parte, empero, de la forma o de las reglas con las que la Lógica ordena, tiene reglas ciertas y determinadas e inmutables, como consta en las que se han entregado en las Súmulas y entregaremos en esta obra, sobre todo en los libros de los Posteriores. Ergo tiene cuanto se requiere para la razón de arte, y a la vez para que sea ciencia, por la inmutable certeza de la regulación, aunque la materia remota sea indiferente.
SE RESUELVEN LOS ARGUMENTOS.
Contra la primera parte de la conclusión se arguye, porque la Lógica es modo e instrumento de saber; ergo no es ciencia.
El antecedente es común proloquio y se toma de Aristóteles 2. Metaph. cerca del fin5 y de D. Tomás opúsc. 70. q. 5. art. 1. ad 2.,6 donde dice «que la Lógica no se pone bajo la Filosofía como parte principal, sino como algo reducido a ella, en cuanto ministra a la especulación sus instrumentos». El consecuente, empero, se prueba porque el instrumento no es de la misma principalidad que su causa o efecto, como consta en la sierra y en el pincel y en otros, que no son de la misma razón que la cosa que hacen y que el agente por el que se mueven.
SE RESPONDE que la Lógica se dice modo e instrumento de saber como objetivamente, no formalmente. Trata, en efecto, como de objeto del modo de saber y de los instrumentos necesarios para las demás ciencias, como son los silogismos, las proposiciones, etc.; y por parte de este objeto difiere de las demás ciencias, porque las demás tratan de las cosas, esta del modo de saber. Y porque primero debe conocerse el modo de saber que la cosa, por eso dijo Aristóteles que es absurdo inquirir uno y otro a la vez. Y del mismo modo santo Tomás dijo que la Lógica no se contiene principalmente bajo la Filosofía, sino como algo reducido a ella, sino del modo de conocer las cosas, que es algún objeto menos principal. De donde se responde a la consecuencia del argumento que, primeramente, la Lógica no es instrumento de las demás ciencias, sino del intelecto mismo, que usa de la Lógica como de instrumento para dirigir las demás ciencias. Y así solo se sigue que la Lógica se adecua al intelecto, no empero a las ciencias. Y después no repugna que un instrumento sea de la misma razón que la cosa efectuada, aunque no siempre sea necesario, como por un martillo se hace otro.
Segundo se arguye, porque es probable que la Lógica docente y la utente sean el mismo hábito, como se dice en el art. últ. Ergo el hábito de la Lógica elice actos opinativos, como consta en la Lógica utente, que procede tópicamente y probablemente, como de D. Tomás 4. Metaph. lect. 4.7 y opúsc. 70.8 consta. Pero el hábito que elice actos opinativos no puede ser ciencia. Ergo la Lógica no es ciencia.
Se confirma, porque el ente de razón no puede especificar una ciencia real, pues el ente de razón no es cognoscible per se y consiguientemente tampoco escible per se, ni tiene verdaderas causas por las que se sepa, o pasiones que de aquel se sepan. Pero el ente de razón es el objeto formal de la Lógica, como diremos en el art. sig. Ergo la Lógica no es verdaderamente ciencia.
SE RESPONDE que de aquel argumento ha de tratarse infra art. últ. Entretanto decimos que la Lógica en cuanto utente tiene acto opinativo no por razón del motivo formal, porque no se apoya en principios fallibles y contingentes, sino por razón del efecto subsiguiente, porque dirige el modo de proceder opinativamente en la disputa tópica y tentativa, que no es plenamente resolutiva; de donde tiene acto opinativo más bien directivamente que elicitivamente, o si lo tiene elicitivamente, secundariamente lo tiene y no principalmente. Así, empero, no repugna al hábito científico tener acto opinativo, como secundariamente y consecutivamente a las reglas tópicas y opinativas que entrega científicamente.
A la confirmación se responderá también en el art. sig., donde mostraremos que en el ente de razón se halla suficiente cognoscibilidad y verdad objetiva y con fundamento en la cosa y con conexión necesaria, cual se requiere para la ciencia, no porque subjetiva y transcendentalmente tenga verdad como ente verdadero, sino como objetivamente como objeto de la ciencia.
Último se arguye: La razón de arte repugna a la ciencia; ergo una de aquellas no conviene a la Lógica.
Se prueba el antecedente: Pues el arte trata de los singulares y contingentes y está en la parte opinativa del alma, como dice santo Tomás 1. 2. q. 57. art. 4. ad 2.; la ciencia, empero, es de los universales y necesarios y está en la parte demostrativa. Del mismo modo el arte procede de modo compositivo y práctico, la ciencia de modo resolutivo y especulativo. De donde santo Tomás 1. Metaph. lect. 1.9 divide el arte contra la razón especulativa y lo pone en la parte práctica del intelecto.
Y se confirma, porque las artes liberales se dicen artes según cierta semejanza, como dice D. Tomás 1. 2. q. 57. art. 3. ad 3. Ergo la Lógica no es simpliciter y propiamente arte.
SE RESPONDE que el arte se dice ser de los singulares y contingentes por parte de la aplicación a la obra o por parte de la materia remota y que tiene indiferencia, no por parte de las reglas con las que dirige; aquellas, en efecto, son ciertas y determinadas y en universal. De donde también el arte se numera entre las virtudes intelectuales 1. 2. q. 57., que con todo no versan acerca de lo verdadero contingente, sino acerca de lo necesario, al que no puede subyacer lo falso; de otro modo no serían virtudes, como enseña santo Tomás 6. Ethic. lect. 5.10 Se dice, empero, que el arte está en la parte opinativa del alma o por las artes mecánicas o por la aplicación a la obra o por la indiferencia de la materia remota dirigible, no empero por parte de la dirección y de la regulación, por cuya razón el arte es virtud intelectual, que no conviene al hábito opinativo. Ni por último es de la razón del arte que proceda de modo compositivo y práctico, sino que cuando su obra es la especulación, dirige no componiendo, sino resolviendo, como infra11 se declarará más ampliamente.12 Y cuando santo Tomás divide el arte contra la razón especulativa, no habla del arte liberal, sino de aquella que de tal modo es arte que no es ciencia.
A la confirmación se dice que las artes liberales se dicen artes por semejanza por parte de la materia dirigible, no por parte de la razón dirigente. Pues como la materia del arte liberal es obra interna y de la razón, que es menos servil, consiguientemente se sujeta menos al imperio y a la dirección del arte que la obra del arte mecánica, que totalmente es obra servil. Por parte, con todo, de la regla dirigente convienen unívocamente el arte liberal y el mecánico. Y con todo, sea lo que fuere de esto, como no decimos que la Lógica sea arte de cualquier modo, sino liberal, tiene razón de arte solo de aquel modo que conviene a las liberales.