Cursus Philosophicus Thomisticus, Prima Pars Philosophiae Naturalis
John of St. Thomas (1589–1644)
Prima pars philosophiae naturalis (de ente mobili in communi) of the Cursus Philosophicus Thomisticus of John of St. Thomas (Joannes a Sancto Thoma), from the Reiser edition (Marietti, Turin, 1930), Reiser tomus II-I, pars prima.
Preface I: Lectoribus
Preface II: Proemium
La Filosofía, si se toma EN TODA LA LATITUD de su significación, abarca toda ciencia; se dice, en efecto, Filosofía quasi «amor» o «amistad de la ciencia», por cuya razón la sabiduría humana se llama Filosofía por D. Tomás in prooemio Ethic.1 Y así la Filosofía es ciencia genérica que abarca bajo sí toda ciencia naturalmente adquisible, sobre todo especulativa, cuyo amor propiamente es amor de la ciencia, porque solo se ama el saber.
De esta, empero, triple género numera el Filósofo2 y D. Tomás 11. Metaph. lect. 7.3 et opusc. 70. q. 5.4, a saber Ciencia natural, Matemática y Metafísica; reductivamente, empero, se pone también bajo aquella la Lógica, que no trata de las cosas habiendo de especularse, sino de los instrumentos de la especulación. Las cuales ciencias diferencian según el diverso grado de scibilidad, como dijimos in libris Posteriorum q. 27.5 La Natural, en efecto, trata de las cosas sujetas al movimiento y a la mutación sensible, y por eso solo abstrae de la materia singular. La Matemática trata de la cantidad según que abstrae del movimiento y de la materia vestida de accidentes sensibles. La Metafísica trata del ente como tal, según que abstrae de toda materia, tanto sensible como inteligible, esto es también de la materia prima según sí, que solo por el intelecto se percibe.
Variamente, empero, se define la Filosofía tomada en esta latitud por los autores. Algunos, en efecto, de la etimología del nombre definen la Filosofía, que es «amor de la sabiduría»; otros del modo de proceder, que es «cognición de las cosas según que son», esto es por sus causas. Otros de la materia que comprende dicen que es «cognición de las cosas humanas y divinas». Otros por último del efecto al que nos conduce dijeron que la Filosofía es «contemplación de la muerte», esto es la que segrega al hombre de las pasiones temporales y corporales.
EN LO PRESENTE, empero, no tratamos de la Filosofía en toda su latitud, sino, dejadas la Matemática y la Metafísica, solo tratamos de la ciencia natural, cuyo objeto comprende todo ente natural, esto es todo ente móvil según algún movimiento corpóreo o extenso; los movimientos, en efecto, puramente espirituales no pertenecen a este género de ciencia.
En este, empero, objeto habiendo de considerarse, con sumo orden procedió Aristóteles, dividiendo cuatro partes de esta ciencia:
LA PRIMERA trata del ente móvil en común; científicamente, en efecto, se procede de los más comunes a los menos comunes. Y esta parte se cierra con ocho libros, que llaman «de los Físicos» o «de la Auscultación Física».
LAS RESTANTES TRES PARTES tratan del ente móvil en particular. Y iuxta las tres especies de movimiento se distinguen en tres géneros de móviles, como advierte S. Tomás in prooemio librorum de Generatione.6 El primero es el movimiento local; el segundo de alteración, que se ordena a la generación; el tercero de aumento, que es propio de la cosa viviente o animada. Y según el primer movimiento se consideran los cuerpos simples, de los que se construye este universo. Y así después de los libros de los Físicos trata el Filósofo del cielo y del mundo, esto es de todos los cuerpos simples, en cuanto por el movimiento local se coordinan y se sitúan en este universo. De estos, en efecto, principalmente consta el universo; pues los mixtos tienen lugar iuxta el modo del elemento predominante en ellos. Según el movimiento, empero, de alteración, que se ordena a la generación, trata de los cuerpos corruptibles, no en cuanto se coordinan por el sitio en el universo, sino en cuanto subyacen a la generación y a la corrupción, tanto substancial como accidental; y así la tercera parte de la Filosofía trata de la generación. Por último, según el tercer género de movimiento, a saber de aumento y de nutrición, que es propio del viviente, se trata de todo grado de vida o del alma, que la presta, y se asciende hasta el grado de vida intelectiva, que se halla en el alma; y de esto se trata in libris de Anima. Y así por estas cuatro partes se divide toda la ciencia natural.