Cursus Philosophicus Thomisticus, Prima Pars Philosophiae Naturalis
John of St. Thomas (1589–1644)
Prima pars philosophiae naturalis (de ente mobili in communi) of the Cursus Philosophicus Thomisticus of John of St. Thomas (Joannes a Sancto Thoma), from the Reiser edition (Marietti, Turin, 1930), Reiser tomus II-I, pars prima.
Preface I: Lectoribus
Preface II: Proemium
Preface III: Ordo Primae Partis Philosophiae
Quaestio I: De scientia philosophiae et ordine cognoscendi
Articulus I: UTRUM ENS MOBILE SIT OBIECTUM FORMALE PHILOSOPHIAE
Articulus II: SI LA FILOSOFÍA SEA DE UNA ESPECIE ÁTOMA EN RAZÓN DE CIENCIA
Articulus III: SI LO MÁS UNIVERSAL, Y POR TANTO EL ENTE MISMO COMO TAL, SEA LO PRIMERO CONOCIDO POR NUESTRO INTELECTO
Liber I: ACERCA DEL LIBRO PRIMERO DE LOS FÍSICOS DE LOS PRINCIPIOS DE LAS COSAS NATURALES
Quaestio II: DE LOS PRINCIPIOS DE LAS COSAS NATURALES EN COMÚN
Articulus I: QUÉ SEA EL PRINCIPIO DE LA COSA NATURAL Y CÓMO SE DEFINA
Articulus II: SI LOS PRIMEROS PRINCIPIOS SEAN CONTRARIOS
Articulus III: SI LOS PRINCIPIOS NATURALES SEAN SOLO TRES
Quaestio III: DE LOS PRINCIPIOS EN PARTICULAR Y PRIMERO DE LA MATERIA PRIMA
Articulus I: SI SEA Y QUÉ SEA LA MATERIA PRIMA
Articulus II: SI LA MATERIA PRIMA DE SÍ ASÍ SEA PURA POTENCIA, QUE CAREZCA DE TODO ACTO FORMAL Y ENTITATIVO
Articulus III: SI LA MATERIA PUEDA EXISTIR SIN TODA FORMA, AL MENOS DE POTENCIA ABSOLUTA
Articulus IV: SE EXPLICAN LAS CONDICIONES PROPIAS DE LA MATERIA PRIMA
Quaestio IV: DE LA FORMA QUE ES PRINCIPIO DEL ENTE NATURAL
Articulus I: QUÉ SEA LA FORMA Y CÓMO SE CONTENGA EN LA POTENCIA DE LA MATERIA Y SE EDUZCA DE AQUELLA
Articulus II: CUÁLES FORMAS SE EDUZCAN DE LA POTENCIA DE LA MATERIA
Quaestio V: DE LA PRIVACIÓN
Articulus I: QUÉ SEA LA PRIVACIÓN, SEGÚN QUE ES PRINCIPIO DEL ENTE NATURAL
Articulus II: SI EN LA MATERIA HAYA SOLO UNA PRIVACIÓN O VARIAS
Quaestio VI: DEL TODO COMPUESTO SUBSTANCIAL
Articulus I: CUÁLES SEAN LAS PARTES SUBSTANCIALES QUE COMPONEN EL TODO
Articulus II: SI EL TODO SE DISTINGA DE LAS PARTES TOMADAS A LA VEZ
Articulus III: QUÉ SEA LA UNIÓN DE LAS PARTES EN EL TODO
Quaestio VII: DE LA SUBSISTENCIA Y DE LA EXISTENCIA
Articulus I: QUÉ SEA LA SUBSISTENCIA QUE CONVIENE AL COMPUESTO MISMO
Articulus II: CÓMO LAS ACCIONES CONVENGAN A LOS SUPUESTOS
Articulus III: SI LA SUBSISTENCIA EN LAS COSAS COMPUESTAS SEA ÚNICO TÉRMINO SIMPLE O COMPUESTO DE VARIAS SUBSISTENCIAS
Articulus IV: SI LA EXISTENCIA SE DISTINGA A PARTE REI DE LA ESENCIA O DEL COMPUESTO
Articulus V: SI ÚNICA EXISTENCIA BASTE A TODO EL COMPUESTO
Quaestio VIII: DE LOS TÉRMINOS DE LA MAGNITUD Y DE LA PARVEDAD
Articulus I: SE EXPLICAN LOS PRINCIPIOS Y PRESUPUESTOS DE ESTA CUESTIÓN
Articulus II: DE QUÉ PACTO SE TERMINEN LOS CUERPOS NATURALES SEGÚN LA MAGNITUD
Articulus III: SI SE DÉ TÉRMINO DE PARVEDAD INTRÍNSECO TANTO EN LOS ANIMADOS CUANTO EN LOS INANIMADOS
Liber II: ACERCA DEL LIBRO SEGUNDO DE LOS FÍSICOS DE LA NATURALEZA Y DE LAS CAUSAS
Quaestio IX: DE LA NATURALEZA, DEL ARTE Y DE LO VIOLENTO
Articulus I: SE EXPLICA LA DEFINICIÓN DE LA NATURALEZA
Articulus II: EN CUÁLES SE HALLE LA RAZÓN DE NATURALEZA
Articulus III: SI SEA LEGÍTIMA LA DIFERENCIA CONSTITUIDA ENTRE LOS NATURALES Y LOS ARTIFICIALES
Articulus IV: CÓMO LO VIOLENTO SE DISTINGA DE LO NATURAL
Quaestio X: DE LA CAUSA EN COMÚN
Articulus I: CUÁL SEA LA DEFINICIÓN DE LA CAUSA EN COMÚN Y CUÁLES LAS CONDICIONES DE LA CAUSA
Articulus II: DE CUÁNTUPLE SEA LA CAUSA
Articulus III: SI TODA CAUSA DEBA SER PRIOR, MÁS PERFECTA Y DISTINTA DE SU CAUSADO
Articulus IV: SI LAS CAUSAS RECÍPROCAMENTE SEAN CAUSAS
Articulus V: SI DE DOBLE CAUSA TOTAL PUEDA PENDER EL MISMO EFECTO, O DOS FORMAS INFORMAR LA MISMA MATERIA
Quaestio XI: DE LA CAUSA MATERIAL, FORMAL Y EJEMPLAR
Articulus I: QUÉ SEA LA CAUSA Y LA CAUSALIDAD MATERIAL
Articulus II: QUÉ SEA LA CAUSALIDAD DE LA FORMA Y SU EFECTO
Articulus III: A QUÉ GÉNERO DE CAUSA SE REDUCE LA IDEA O EL EJEMPLAR
Quaestio XII: DE LA CAUSA EFICIENTE
Articulus I: QUÉ SEA LA CAUSA EFICIENTE Y DE CUÁNTUPLE
Articulus II: SI EN LAS CAUSAS CRIADAS EL PRINCIPIO DE EFECTUAR UT QUO SEA ACCIDENTE
Articulus III: SI EL ACCIDENTE NECESITE DE PECULIAR INFLUJO DE LA SUBSTANCIA PARA OPERAR
Articulus IV: CUÁL SEA LA CAUSALIDAD DEL EFICIENTE
Appendix I: De la dimanación.
Quaestio XIII: DEL FIN
Articulus I: SI LA APREHENSIÓN DEL FIN SEA RAZÓN DE CAUSAR O SOLO CONDICIÓN
Articulus II: CUÁL SEA LA CAUSALIDAD DEL FIN
Articulus III: A QUÉ OBJETOS SE EXTIENDA LA CAUSALIDAD DEL FIN, SI SOLO A LOS MEDIOS O TAMBIÉN AL AMOR MISMO DEL FIN
Quaestio XIV: DEL MOVIMIENTO Y DE LA ACCIÓN
Articulus I: SE EXPLICA LA DEFINICIÓN DEL MOVIMIENTO Y SUS CONSTITUTIVOS ESENCIALES
Articulus II: SI EL MOVIMIENTO SE DISTINGA DE LA ACCIÓN Y DE LA PASIÓN, DEL TÉRMINO A QUO Y AD QUEM
Articulus III: QUÉ SEA LA ACCIÓN Y DE CUÁNTUPLE, Y QUÉ SEA SU TÉRMINO FORMAL
Articulus IV: SI LA ACCIÓN TRANSEÚNTE SUBJETIVAMENTE ESTÉ EN EL AGENTE
Quaestio XV: DEL INFINITO
Articulus I: QUÉ SEA EL INFINITO, Y EN QUÉ ESTÉ EL PUNTO DE LA DIFICULTAD
Articulus II: SI IMPLIQUE DARSE EL INFINITO EN ACTO SEGÚN LA CANTIDAD O LA INTENSIÓN
Articulus III: SE DESPACHAN LAS DIFICULTADES Y ARGUMENTOS CONTRA NUESTRA SENTENCIA
Liber III: ACERCA DEL LIBRO CUARTO DE LOS FÍSICOS DEL LUGAR, DEL VACÍO Y DEL TIEMPO
Quaestio XVI: DEL LUGAR Y DEL UBI
Articulus I: QUÉ SEA EL LUGAR EXTRÍNSECO Y SU INMOVILIDAD
Articulus II: QUÉ SEA EL UBI O LUGAR INTRÍNSECO
Articulus III: SI A TODOS LOS CUERPOS CONVENGA ESTAR EN LUGAR Y TENER UBI
Articulus IV: SI DOS CUERPOS PUEDAN PENETRARSE EN EL MISMO LUGAR POR VIRTUD DIVINA
Articulus V: SI IMPLIQUE QUE UN CUERPO ESTÉ EN VARIOS LUGARES CIRCUNSCRIPTIVAMENTE
Quaestio XVII: DEL VACÍO
Articulus I: SI EL VACÍO NATURALMENTE SEA DABLE
Articulus II: SI EL CUERPO EN EL VACÍO PUEDA MOVERSE
Quaestio XVIII: DEL TIEMPO
Articulus I: SI EL TIEMPO SEA ALGO REAL EN EL GÉNERO DE MEDIDA DE LA DURACIÓN
Articulus II: SI LA EXISTENCIA REAL DEL TIEMPO SOLO SE HALLE EN EL INSTANTE O TAMBIÉN EN LAS DEMÁS PARTES
Articulus III: CUÁL SEA EL SUJETO INTRÍNSECO Y EXTRÍNSECO DEL TIEMPO
Liber IV: ACERCA DEL LIBRO QUINTO DE LOS FÍSICOS DE LA DISTINCIÓN, UNIDAD Y CONTRARIEDAD DEL MOVIMIENTO
Quaestio XIX: DE LA UNIDAD Y CONTRARIEDAD DEL MOVIMIENTO
Articulus I: SI LOS GÉNEROS DEL MOVIMIENTO SE TOMEN SEGÚN LOS DIVERSOS PREDICAMENTOS A LOS QUE HAY MOVIMIENTO
Articulus II: A QUÉ PREDICAMENTOS NO SE DÉ MOVIMIENTO PER SE
Articulus III: A QUÉ PREDICAMENTOS SE DÉ MOVIMIENTO PER SE
Articulus IV: DE DÓNDE SE TOME LA UNIDAD NUMÉRICA DEL MOVIMIENTO
Articulus V: CUÁL SEA LA CONTRARIEDAD EN LOS MOVIMIENTOS Y DE DÓNDE SE TOME
Liber V: ACERCA DEL LIBRO SEXTO DE LOS FÍSICOS DE LA DIVISIÓN DEL MOVIMIENTO Y DEL CONTINUO POR PARTES
Quaestio XX: DE LAS PARTES Y DE LOS INDIVISIBLES DEL CONTINUO
Articulus I: QUÉ SEAN LAS PARTES PROPORCIONALES Y LOS INDIVISIBLES
Articulus II: SI LOS INDIVISIBLES Y LAS PARTES PROPORCIONALES SEAN EN ACTO INFINITOS EN EL CONTINUO
Articulus III: SI EL CONTINUO SE COMPONGA DE SOLOS INDIVISIBLES
Quaestio XXI: DE LA INCEPCIÓN Y DESICIÓN DE LAS COSAS
Articulus I: SE EXPLICAN LAS REGLAS DE LA INCEPCIÓN Y DESICIÓN EN LAS PERMANENTES
Articulus II: REGLAS DE LA INCEPCIÓN Y DESICIÓN EN LAS SUCESIVAS Y EN LAS INSTANTÁNEAS Y EN LA QUIETUD
Liber VI: ACERCA DEL LIBRO SÉPTIMO DE LOS FÍSICOS DE LA COMPARACIÓN DE LOS MOVENTES Y DE LOS MÓVILES
Quaestio XXII: DE LAS CONDICIONES REQUERIDAS PARA MOVER
Articulus I: SI TODO LO QUE SE MUEVE, POR OTRO SE MUEVE
Articulus II: SI SE REQUIERA APROXIMACIÓN DEL MOVENTE AL MÓVIL PARA QUE OPERE
Liber VII: ACERCA DEL LIBRO OCTAVO DE LOS FÍSICOS DE LA ETERNIDAD DEL MOVIMIENTO Y DE SU REDUCCIÓN AL PRIMER MOTOR
Quaestio XXIII: DEL MOVIMIENTO DE LAS COSAS NATURALES Y DE LOS PROYECTADOS
Articulus I: SI LOS GRAVES Y LEVES SE MUEVAN POR SÍ O POR PRINCIPIO EXTRÍNSECO
Articulus II: CON QUÉ FUERZA SE MUEVAN LOS PROYECTADOS
Quaestio XXIV: DE LA ETERNIDAD DEL MOVIMIENTO Y DE SU PRIMER MOTOR
Articulus I: SI LAS COSAS PERMANENTES PUDIERON SER DESDE LA ETERNIDAD
Articulus II: SI REPUGNE QUE LAS COSAS SUCESIVAS HAYAN SIDO DESDE LA ETERNIDAD
Las cosas sucesivas son el movimiento y las generaciones de las cosas, y por movimientos inteligimos tanto los locales cuanto las alteraciones, y en los locales tiene mayor dificultad el movimiento recto que el circular, el continuo que el discreto. Hay, empero, especial dificultad en que las cosas sucesivas hayan sido desde la eternidad, porque deberían carecer de todo principio. Si, en efecto, se les asignara algún inicio, por esto mismo no serían desde la eternidad, porque aquel inicio y este instante serían dos términos entre los cuales no podría incluirse una duración infinita, cual es la que hay desde la eternidad. Si, empero, el movimiento carece de inicio, necesariamente ha de denegarse alguna sucesión infinita desde la eternidad. De razón, en efecto, de la sucesión es que una parte desista y otra comience; aquella, empero, que desiste, cuando el movimiento fue producido desde la eternidad, o duró tiempo infinito o finito. Si infinito, en todo aquel permaneció y no transitó; y así no hubo sucesión desde la eternidad. Si tiempo finito, ergo la eternidad puede consumirse con duración finita, porque computando desde aquella desición hasta ahora todo el movimiento se comprehende con dos términos, a saber aquel ahora en que desistió el movimiento y este ahora en que ahora se termina; y por tanto es duración finita. Ergo si también aquella duración sucesiva desde la eternidad fue finita, todo el tiempo desde la eternidad permanecerá finito.
HAY DOS SENTENCIAS en esta parte: La primera niega que todo movimiento haya sido posible desde la eternidad, y por consiguiente también las generaciones substanciales, que no se hacen sin movimiento precedente. Así el Mag. Soto 8. Phys. q. 2. concl. 3., los Conimbricenses, Rubio, Placa y otros en este libro 8. y el P. Suárez disp. 20. Metaph. sect. 5. n. 16., aunque algunos como Soto y los Conimbricenses vacilen un tanto en el movimiento circular, que es continuo y parece poder carecer de principio.
Otros, al contrario, admiten que todo movimiento y las generaciones pudieron ser desde la eternidad y haber durado por tiempo infinito. Así Capreolo,1 el Ferrariense,2 Escoto,3 Soncinas,4 Vázquez,5 Nazario6 y otros que citan y siguen los Carmel. aquí disp. 29. q. 4., Cabero tract. último, dub. 3. y 4. Cuyos fundamentos afirmaremos al punto.
La primera sentencia no solo me parece más probable, sino también más cierta, suponiendo que la corrupción es imposible desde la eternidad, como diremos al punto. La sucesión, empero, sin corrupción no es. Y el D. Tomás opúsc. 27. un poco antes de la mitad7 dice «que no repugna, si se pone una causa que produce su efecto de pronto, que no anteceda por duración a su causado; que repugna, empero, en las causas que producen su efecto por movimiento, porque es preciso que el principio del movimiento anteceda a su fin». Ergo si repugna que algún término se produzca por movimiento desde la eternidad, también repugnará que se dé algún mutatum esse desde la eternidad, porque este es cierto término del movimiento, y por consiguiente también repugnará el movimiento mismo.
El FUNDAMENTO DE ESTA SENTENCIA se toma de una doble razón, que el D. Tomás siempre reputó dificilísima y dejó insoluta.
La primera razón es la puesta arriba por la naturaleza del movimiento, que es sucesivo y consta de partes transitantes, de las que una desiste y otra comienza. Si, pues, se da alguna que nunca comenzó, porque desde la eternidad se da el movimiento, aquella no pudo durar ni tiempo infinito ni finito. No infinito, porque así en todo aquel tiempo no habría sucesión ni tránsito de aquella parte, sino permanencia, y por consiguiente tampoco movimiento desde la eternidad, porque8 el movimiento sin tránsito y sucesión de partes no es. No finito, porque así aquella parte del movimiento bajo la cual lo móvil fue creado solo duraría tiempo finito, y aquella que inmediatamente se siguió entonces verdaderamente comenzó, porque ya no fue desde la eternidad; y así computando desde aquella hasta esta parte del movimiento que ahora se da, se dará entre aquella y esta incepción y desición, y por tanto duración finita, porque finita es aquella que comienza y desiste, pero más allá de toda esta duración finita solo resta a parte ante otra parte del movimiento también finita. Ergo todo aquel movimiento desde la eternidad sería finito, porque lo finito añadido a lo finito no hace infinito. Repugna, empero, que alguna duración desde la eternidad sea finita. Ni es lo mismo del movimiento a parte post; podría, en efecto, durar eternamente por esto de que nunca desistiría. Pero esto no es tener alguna parte del movimiento que durara infinitamente, sino transitar partes finitas sin ningún término que termine, lo cual es infinito sincategoremáticamente. La cosa, empero, permanente, si dura eternamente a parte post, dura con una única duración infinita, porque permanentemente y no sucesivamente. Y por eso rectamente se hace de allí el argumento de que también pudo desde la eternidad crearse tal cosa permanente.
Esta razón la tocó Santo Tomás 2. Contra Gent. cap. 38. razón 3. y 1. p. q. 46. art. 2. ad 6., a saber porque, si el mundo fuera desde la eternidad, habrían transitado infinitos días. Y responde «que cualquiera circulación de las precedentes pudo transitar, porque fue finita; en todas, empero, a la vez, si el mundo siempre hubiera sido, no habría que tomar una primera, y así tampoco tránsito, que siempre exige dos extremos». He aquí cómo Santo Tomás confiesa que no pueden haber transitado infinitas circulaciones colectivamente, y9 porque no podría tomarse la primera, no podría tomarse el tránsito; el movimiento, empero, es tránsito. Lo cual es no darse movimiento desde la eternidad, porque, como no haya que tomar una primera, aquella bajo la cual el mundo fue creado careció de principio, y por tanto fue infinita en duración y permanencia, lo cual es no ser movimiento. Y aunque in q. 3. de Potentia art. 17. ad 17.10 resolviendo el mismo argumento diga Santo Tomás «que aquella razón no prueba que el movimiento siempre haya sido, sino que el movimiento circular puede siempre ser», con todo no habla allí el D. Tomás asertivamente ni dice que aquel argumento lo pruebe eficazmente. Añade, en efecto, «que de las matemáticas no puede concluirse eficazmente algo acerca del movimiento». Ni Aristóteles por la circulación del movimiento mostró su eternidad absolutamente, sino que, supuesta la eternidad, mostró que ningún otro movimiento pudo ser eterno sino el circular; lo cual todo no procede absolutamente, sino por suposición.
Otra razón por esta sentencia, que nunca puede resolverse, es que si el movimiento y las generaciones fueran desde la eternidad, no repugnaría que se diera un infinito en acto, lo cual en la sentencia de Aristóteles y del D. Tomás no puede admitirse.
La sequela es patente, porque podrían ser infinitas las generaciones de hombres y permanecerían infinitas almas separadas, porque son inmortales y una no transita al cuerpo de otra; o de modo semejante, habiendo infinitos días, podría cualquier día crearse un ángel o una estrella, y ahora serían infinitos en acto.
Este argumento lo aduce a menudo el D. Tomás y lo deja insoluto aduciendo las soluciones de otros filósofos e improbándolas, como in 2. Contra Gent. cap. 38. y opúsc. 27.,11 y al fin 1. p. q. 46. art. 2. ad 8. concluye «que esta razón es particular, y así puede alguno decir que el mundo fue eterno, o al menos alguna criatura, como el ángel, pero no el hombre; nosotros, empero, intentamos universalmente si alguna criatura fue desde la eternidad».
Así el D. Tomás. De donde su intención es probar que no repugna que alguna criatura sea desde la eternidad, sea lo que fuere de si repugnan las generaciones de los hombres, y por consiguiente los restantes otros movimientos y generaciones; pues la misma razón hay de los otros, puesto que así como las formas humanas separadas duran naturalmente, así las restantes otras formas pueden por la potencia de Dios conservarse separadas, y así ser ahora infinitas en acto. Y así los que conceden que los restantes movimientos pueden ser desde la eternidad, exceptúan empero las generaciones de los hombres, hablan inconsecuentemente, y solo para huir de conceder el infinito en acto, lo cual con todo en las otras generaciones se ven forzados a conceder, si Dios quiere conservar separadas todas las formas corruptibles, como puede. Y al menos en la producción de infinitos ángeles no se da este escape. Decir, empero, que puede producir divisivamente cualquier día un ángel, no empero colectivamente en todos los días, es ininteligible. Pues si cualquier día produce un ángel, y los días son infinitos y los ángeles perseveran, serán infinitos colectivamente; a la numeración, en efecto, de los días se sigue aquella infinitud colectiva. Y mucho menos puede decirse que, si Dios cualquier día produce un ángel, estará tenido a aniquilar otro. ¿De dónde, en efecto, consta que Dios esté tenido a aniquilar, o qué conduce la aniquilación de un ángel a la producción de otro? Solo parece esto fingirse para huir del inconveniente que de aquella sentencia se sigue acerca del infinito. Y por eso rectamente dijo el Mag. Soto,12 donde arriba, que este es uno de los más fuertes argumentos contra los filósofos que ponen las generaciones de las cosas desde la eternidad.
PERO POR LA SENTENCIA CONTRARIA objetarás: Pues podía desde la eternidad producirse un fuego aplicado a la estopa, el cual de cierto la quemará. Ergo podrá darse generación desde la eternidad, como también la iluminación, si el sol se produjera desde la eternidad; de otro modo no podría producirse la cosa desde la eternidad sino que permaneciera del todo inmóvil y nada obrando por toda la eternidad. Segundo, el cielo puede crearse desde la eternidad con movimiento circular, porque este movimiento carece de principio por esto de que es circular; ergo al menos aquel no repugna ser desde la eternidad. Finalmente el D. Tomás, aduciendo las razones de los que contra Aristóteles quieren demostrar que el mundo no es desde la eternidad, las resuelve y muestra que no repugna que el mundo sea desde la eternidad, como consta en los lugares arriba alegados. Ergo en aquel sentido admite que es posible el mundo desde la eternidad, en el que lo puso Aristóteles. Lo puso, empero, con movimiento; ergo siente el D. Tomás que el movimiento puede ser desde la eternidad.
Al primero se responde que aquel fuego así aplicado generaría fuego tan pronto como pudiera comenzar el movimiento y corromperse la estopa. No podría, empero, corromperse sino después de una duración infinita, porque, como se produce sin inicio de duración, se produce como permanente y conservado con duración infinita, y después de aquella en el tiempo podrá generar, a saber porque entre la corrupción de la estopa y su producción desde la eternidad no media solo una duración finita, lo cual no puede ser, sino infinita, como mostramos. La iluminación, empero, del sol, como no se haga por movimiento, y cualquier otra operación instantánea puede darse desde la eternidad, pero no mudarse y desistir de ser por duración finita, como dijimos. La operación, empero, con movimiento no puede ser desde la eternidad, porque13 el movimiento requiere tránsito sucesivo y corruptivo de las partes, y por eso la cosa debe ser inmóvil por duración infinita.
Al segundo se responde que el movimiento circular carece de principio de parte de lo móvil o de la magnitud en que se hace, pero no de parte de la duración, porque es preciso que una parte del movimiento transite y otra suceda, y así debe cualquiera parte durar finitamente. Si, en efecto, durara infinitamente, para entonces el movimiento no sería ni la sucesión. La duración finita, empero, repugna a la cosa eterna, que se produce sin inicio de duración.
Al D. Tomás se responde que él mismo se explica 1. p. q. 46. art. 2. ad 8., como arriba14 ponderamos. Solo, en efecto, intenta que el mundo pudo ser desde la eternidad según la substancia o algunas criaturas permanentes, no según las generaciones y los movimientos, sobre todo por la generación de los hombres. Y así como durará el mundo eternamente según la substancia, pero no según el estado que ahora tiene, así desde la eternidad pudo hacerse según sí, pero no según el estado de movimiento, en lo cual se aparta de Aristóteles, que solo opinativamente sintió aquello.
Que, empero, diga Santo Tomás q. 3. de Potentia art. 14. ad 9. puesto in 2. loco,15 que el tiempo y el evo no difieren de la eternidad solo porque carecen de principio de duración, sino porque admiten alguna sucesión de la que carece la eternidad, y así admite que puede darse sucesión en aquellas duraciones si se hicieran desde la eternidad, pues en esta presuposición habla. Esto, digo, urga poco. Admiten, en efecto, el tiempo y el evo sucesión formal o virtual, pero no para todo estado, a saber no para aquel signo en que carecen de inicio de duración, como si se hicieran desde la eternidad. De donde no dice allí el Divino Tomás que las sucesivas son desde la eternidad, «sino que aunque lo fueran, aún tendrían por qué diferir de la eternidad esencial, que en ningún estado admite sucesión».