Cursus Philosophicus Thomisticus, Prima Pars Philosophiae Naturalis
John of St. Thomas (1589–1644)
Prima pars philosophiae naturalis (de ente mobili in communi) of the Cursus Philosophicus Thomisticus of John of St. Thomas (Joannes a Sancto Thoma), from the Reiser edition (Marietti, Turin, 1930), Reiser tomus II-I, pars prima.
Preface I: Lectoribus
Preface II: Proemium
Preface III: Ordo Primae Partis Philosophiae
Quaestio I: De scientia philosophiae et ordine cognoscendi
Articulus I: UTRUM ENS MOBILE SIT OBIECTUM FORMALE PHILOSOPHIAE
Articulus II: SI LA FILOSOFÍA SEA DE UNA ESPECIE ÁTOMA EN RAZÓN DE CIENCIA
Articulus III: SI LO MÁS UNIVERSAL, Y POR TANTO EL ENTE MISMO COMO TAL, SEA LO PRIMERO CONOCIDO POR NUESTRO INTELECTO
Liber I: ACERCA DEL LIBRO PRIMERO DE LOS FÍSICOS DE LOS PRINCIPIOS DE LAS COSAS NATURALES
Quaestio II: DE LOS PRINCIPIOS DE LAS COSAS NATURALES EN COMÚN
Articulus I: QUÉ SEA EL PRINCIPIO DE LA COSA NATURAL Y CÓMO SE DEFINA
Articulus II: SI LOS PRIMEROS PRINCIPIOS SEAN CONTRARIOS
Articulus III: SI LOS PRINCIPIOS NATURALES SEAN SOLO TRES
Quaestio III: DE LOS PRINCIPIOS EN PARTICULAR Y PRIMERO DE LA MATERIA PRIMA
Articulus I: SI SEA Y QUÉ SEA LA MATERIA PRIMA
Articulus II: SI LA MATERIA PRIMA DE SÍ ASÍ SEA PURA POTENCIA, QUE CAREZCA DE TODO ACTO FORMAL Y ENTITATIVO
Articulus III: SI LA MATERIA PUEDA EXISTIR SIN TODA FORMA, AL MENOS DE POTENCIA ABSOLUTA
Articulus IV: SE EXPLICAN LAS CONDICIONES PROPIAS DE LA MATERIA PRIMA
Quaestio IV: DE LA FORMA QUE ES PRINCIPIO DEL ENTE NATURAL
Articulus I: QUÉ SEA LA FORMA Y CÓMO SE CONTENGA EN LA POTENCIA DE LA MATERIA Y SE EDUZCA DE AQUELLA
Articulus II: CUÁLES FORMAS SE EDUZCAN DE LA POTENCIA DE LA MATERIA
Quaestio V: DE LA PRIVACIÓN
Articulus I: QUÉ SEA LA PRIVACIÓN, SEGÚN QUE ES PRINCIPIO DEL ENTE NATURAL
Articulus II: SI EN LA MATERIA HAYA SOLO UNA PRIVACIÓN O VARIAS
Quaestio VI: DEL TODO COMPUESTO SUBSTANCIAL
Articulus I: CUÁLES SEAN LAS PARTES SUBSTANCIALES QUE COMPONEN EL TODO
Articulus II: SI EL TODO SE DISTINGA DE LAS PARTES TOMADAS A LA VEZ
Articulus III: QUÉ SEA LA UNIÓN DE LAS PARTES EN EL TODO
Quaestio VII: DE LA SUBSISTENCIA Y DE LA EXISTENCIA
Articulus I: QUÉ SEA LA SUBSISTENCIA QUE CONVIENE AL COMPUESTO MISMO
Articulus II: CÓMO LAS ACCIONES CONVENGAN A LOS SUPUESTOS
Articulus III: SI LA SUBSISTENCIA EN LAS COSAS COMPUESTAS SEA ÚNICO TÉRMINO SIMPLE O COMPUESTO DE VARIAS SUBSISTENCIAS
Articulus IV: SI LA EXISTENCIA SE DISTINGA A PARTE REI DE LA ESENCIA O DEL COMPUESTO
Articulus V: SI ÚNICA EXISTENCIA BASTE A TODO EL COMPUESTO
Quaestio VIII: DE LOS TÉRMINOS DE LA MAGNITUD Y DE LA PARVEDAD
Articulus I: SE EXPLICAN LOS PRINCIPIOS Y PRESUPUESTOS DE ESTA CUESTIÓN
Articulus II: DE QUÉ PACTO SE TERMINEN LOS CUERPOS NATURALES SEGÚN LA MAGNITUD
Articulus III: SI SE DÉ TÉRMINO DE PARVEDAD INTRÍNSECO TANTO EN LOS ANIMADOS CUANTO EN LOS INANIMADOS
Liber II: ACERCA DEL LIBRO SEGUNDO DE LOS FÍSICOS DE LA NATURALEZA Y DE LAS CAUSAS
Quaestio IX: DE LA NATURALEZA, DEL ARTE Y DE LO VIOLENTO
Articulus I: SE EXPLICA LA DEFINICIÓN DE LA NATURALEZA
Articulus II: EN CUÁLES SE HALLE LA RAZÓN DE NATURALEZA
Articulus III: SI SEA LEGÍTIMA LA DIFERENCIA CONSTITUIDA ENTRE LOS NATURALES Y LOS ARTIFICIALES
Articulus IV: CÓMO LO VIOLENTO SE DISTINGA DE LO NATURAL
Quaestio X: DE LA CAUSA EN COMÚN
Articulus I: CUÁL SEA LA DEFINICIÓN DE LA CAUSA EN COMÚN Y CUÁLES LAS CONDICIONES DE LA CAUSA
Articulus II: DE CUÁNTUPLE SEA LA CAUSA
Articulus III: SI TODA CAUSA DEBA SER PRIOR, MÁS PERFECTA Y DISTINTA DE SU CAUSADO
Articulus IV: SI LAS CAUSAS RECÍPROCAMENTE SEAN CAUSAS
Articulus V: SI DE DOBLE CAUSA TOTAL PUEDA PENDER EL MISMO EFECTO, O DOS FORMAS INFORMAR LA MISMA MATERIA
Quaestio XI: DE LA CAUSA MATERIAL, FORMAL Y EJEMPLAR
Articulus I: QUÉ SEA LA CAUSA Y LA CAUSALIDAD MATERIAL
Articulus II: QUÉ SEA LA CAUSALIDAD DE LA FORMA Y SU EFECTO
Articulus III: A QUÉ GÉNERO DE CAUSA SE REDUCE LA IDEA O EL EJEMPLAR
Quaestio XII: DE LA CAUSA EFICIENTE
Articulus I: QUÉ SEA LA CAUSA EFICIENTE Y DE CUÁNTUPLE
Articulus II: SI EN LAS CAUSAS CRIADAS EL PRINCIPIO DE EFECTUAR UT QUO SEA ACCIDENTE
Articulus III: SI EL ACCIDENTE NECESITE DE PECULIAR INFLUJO DE LA SUBSTANCIA PARA OPERAR
Articulus IV: CUÁL SEA LA CAUSALIDAD DEL EFICIENTE
Appendix I: De la dimanación.
Quaestio XIII: DEL FIN
Articulus I: SI LA APREHENSIÓN DEL FIN SEA RAZÓN DE CAUSAR O SOLO CONDICIÓN
Articulus II: CUÁL SEA LA CAUSALIDAD DEL FIN
Articulus III: A QUÉ OBJETOS SE EXTIENDA LA CAUSALIDAD DEL FIN, SI SOLO A LOS MEDIOS O TAMBIÉN AL AMOR MISMO DEL FIN
Quaestio XIV: DEL MOVIMIENTO Y DE LA ACCIÓN
Articulus I: SE EXPLICA LA DEFINICIÓN DEL MOVIMIENTO Y SUS CONSTITUTIVOS ESENCIALES
Articulus II: SI EL MOVIMIENTO SE DISTINGA DE LA ACCIÓN Y DE LA PASIÓN, DEL TÉRMINO A QUO Y AD QUEM
Articulus III: QUÉ SEA LA ACCIÓN Y DE CUÁNTUPLE, Y QUÉ SEA SU TÉRMINO FORMAL
Articulus IV: SI LA ACCIÓN TRANSEÚNTE SUBJETIVAMENTE ESTÉ EN EL AGENTE
Quaestio XV: DEL INFINITO
Articulus I: QUÉ SEA EL INFINITO, Y EN QUÉ ESTÉ EL PUNTO DE LA DIFICULTAD
Articulus II: SI IMPLIQUE DARSE EL INFINITO EN ACTO SEGÚN LA CANTIDAD O LA INTENSIÓN
Articulus III: SE DESPACHAN LAS DIFICULTADES Y ARGUMENTOS CONTRA NUESTRA SENTENCIA
Liber III: ACERCA DEL LIBRO CUARTO DE LOS FÍSICOS DEL LUGAR, DEL VACÍO Y DEL TIEMPO
Quaestio XVI: DEL LUGAR Y DEL UBI
Articulus I: QUÉ SEA EL LUGAR EXTRÍNSECO Y SU INMOVILIDAD
Articulus II: QUÉ SEA EL UBI O LUGAR INTRÍNSECO
Articulus III: SI A TODOS LOS CUERPOS CONVENGA ESTAR EN LUGAR Y TENER UBI
Articulus IV: SI DOS CUERPOS PUEDAN PENETRARSE EN EL MISMO LUGAR POR VIRTUD DIVINA
Articulus V: SI IMPLIQUE QUE UN CUERPO ESTÉ EN VARIOS LUGARES CIRCUNSCRIPTIVAMENTE
Quaestio XVII: DEL VACÍO
Articulus I: SI EL VACÍO NATURALMENTE SEA DABLE
Articulus II: SI EL CUERPO EN EL VACÍO PUEDA MOVERSE
Quaestio XVIII: DEL TIEMPO
Articulus I: SI EL TIEMPO SEA ALGO REAL EN EL GÉNERO DE MEDIDA DE LA DURACIÓN
Articulus II: SI LA EXISTENCIA REAL DEL TIEMPO SOLO SE HALLE EN EL INSTANTE O TAMBIÉN EN LAS DEMÁS PARTES
Articulus III: CUÁL SEA EL SUJETO INTRÍNSECO Y EXTRÍNSECO DEL TIEMPO
Liber IV: ACERCA DEL LIBRO QUINTO DE LOS FÍSICOS DE LA DISTINCIÓN, UNIDAD Y CONTRARIEDAD DEL MOVIMIENTO
Quaestio XIX: DE LA UNIDAD Y CONTRARIEDAD DEL MOVIMIENTO
Articulus I: SI LOS GÉNEROS DEL MOVIMIENTO SE TOMEN SEGÚN LOS DIVERSOS PREDICAMENTOS A LOS QUE HAY MOVIMIENTO
Articulus II: A QUÉ PREDICAMENTOS NO SE DÉ MOVIMIENTO PER SE
Articulus III: A QUÉ PREDICAMENTOS SE DÉ MOVIMIENTO PER SE
Articulus IV: DE DÓNDE SE TOME LA UNIDAD NUMÉRICA DEL MOVIMIENTO
Articulus V: CUÁL SEA LA CONTRARIEDAD EN LOS MOVIMIENTOS Y DE DÓNDE SE TOME
Liber V: ACERCA DEL LIBRO SEXTO DE LOS FÍSICOS DE LA DIVISIÓN DEL MOVIMIENTO Y DEL CONTINUO POR PARTES
Quaestio XX: DE LAS PARTES Y DE LOS INDIVISIBLES DEL CONTINUO
Articulus I: QUÉ SEAN LAS PARTES PROPORCIONALES Y LOS INDIVISIBLES
Articulus II: SI LOS INDIVISIBLES Y LAS PARTES PROPORCIONALES SEAN EN ACTO INFINITOS EN EL CONTINUO
Articulus III: SI EL CONTINUO SE COMPONGA DE SOLOS INDIVISIBLES
Quaestio XXI: DE LA INCEPCIÓN Y DESICIÓN DE LAS COSAS
Articulus I: SE EXPLICAN LAS REGLAS DE LA INCEPCIÓN Y DESICIÓN EN LAS PERMANENTES
Articulus II: REGLAS DE LA INCEPCIÓN Y DESICIÓN EN LAS SUCESIVAS Y EN LAS INSTANTÁNEAS Y EN LA QUIETUD
Liber VI: ACERCA DEL LIBRO SÉPTIMO DE LOS FÍSICOS DE LA COMPARACIÓN DE LOS MOVENTES Y DE LOS MÓVILES
Quaestio XXII: DE LAS CONDICIONES REQUERIDAS PARA MOVER
Articulus I: SI TODO LO QUE SE MUEVE, POR OTRO SE MUEVE
Articulus II: SI SE REQUIERA APROXIMACIÓN DEL MOVENTE AL MÓVIL PARA QUE OPERE
Liber VII: ACERCA DEL LIBRO OCTAVO DE LOS FÍSICOS DE LA ETERNIDAD DEL MOVIMIENTO Y DE SU REDUCCIÓN AL PRIMER MOTOR
SUMA DEL TEXTO DEL LIBRO OCTAVO DE LOS FÍSICOS DE ARISTÓTELES1
Lo intentado de Aristóteles es en este último libro, del movimiento principalmente circular, que eterno piensa como también el mundo mismo, subir a un primer y supremo motor de todos, que sea experto de magnitud y de mutación, eterno también e infinito en virtud.
SUMA CAP. 1.
En este primer capítulo Aristóteles tres hace:
PRIMERO supone que el movimiento por todos se admite que admiten la naturaleza, ya porque al mundo lo hicieron generado y consecuentemente por movimiento; ya porque la disputación de la naturaleza es también contemplación del movimiento.
SEGUNDO refiere las opiniones de los antiguos que niegan la perpetuidad del movimiento; por doble, en efecto, vía procedieron. Algunos como Anaxágoras dijeron que todas las cosas habían descansado por tiempo infinito, después por la mente por movimiento habiendo sido excitadas y segregadas. Otros, como Empédocles, pusieron vicisitud de movimiento y de quietud, descansando por algún espacio de tiempo y moviendo por otro, ahora congregando la amistad, ahora distrayendo la lid.
TERCERO, refutándolas, muestra que no se da inicio del movimiento, sino que es desde la eternidad:
Primero de la naturaleza misma del movimiento, porque si el movimiento tiene principio, o también comenzó el movente mismo y el móvil o no empezó. Si empezó, ciertamente por movimiento, y así ya aquel no fue el primer movimiento. Si no empezó, ergo el movente y el móvil por infinitos siglos estuvieron sin movimiento, lo cual es absurdo; ni, en efecto, se dará razón de por qué ahora más que antes empezó a moverse. Segundo, porque si el movimiento tuvo inicio, él antes no sería; ergo se daba algo anterior que el movimiento mismo, ergo también tiempo, porque lo anterior y lo posterior en la duración es tiempo. Y tiempo sin movimiento no se da; ergo antes del primer movimiento se daba movimiento. Tercero, ningún inicio del tiempo hubo; ergo tampoco del movimiento. El antecedente es patente, porque en cualquier tiempo hay que tomar el instante presente. Pero el instante es fin del precedente e inicio del futuro. Ergo respecto de cualquier tiempo designado se daba antes tiempo y se dará después. También por autoridad aquello prueba, porque todos extra Platón dijeron que el mundo es eterno.
SUMA CAP. 2.
En este capítulo refuta el Filósofo las razones de Anaxágoras y de Empédocles contra la eternidad del movimiento y dos hace: Primero los arguye porque no rindieron causa de negar la eternidad del movimiento o no suficiente; después resuelve las razones de ellos.
ACERCA DE LO PRIMERO muestra que insuficiente causa de su posición tuvieron Empédocles y Anaxágoras, que decían que el movimiento no es eterno, sino que comenzó, porque así por la naturaleza misma está comparado. Esto, empero, se dice en vano, porque la naturaleza máximamente ordinadamente procede. En esto, empero, de que los moventes y los móviles descansen en tiempo infinito, o ahora descansen, ahora se muevan, ningún orden o razón se halla, porque la naturaleza o siempre y necesariamente opera o si tiene variación es de cierta causa y razón; de lo infinito, empero, a lo finito ninguna proporción hay.
ACERCA DE LO SEGUNDO pone tres razones para probar que el movimiento no siempre fue y a ellas responde. Primero, porque ninguna mutación cerrada con términos es perpetua. Toda mutación está cerrada con términos, pues versa entre dos extremos; ergo no es perpetua. Segundo, en los movimientos particulares el movimiento comienza y desiste, como cuando la piedra de nuevo se mueve; ergo similarmente toda la colección de movimientos en todo el universo pudo comenzar y podrá desistir. Tercero, porque los animales y principalmente los hombres empiezan a tener movimiento no hecho ningún movimiento desde lo exterior; ergo lo mismo podrá acontecer en todo el universo, pues el hombre es un mundo pequeño.
A la primera responde que concluye que la mutación que es entre contrarios por razón de sus términos es finita; puede con todo por iteración perpetuarse el movimiento que carece de contrario, como el circular.
A la segunda responde no ser inconveniente que algo de nuevo empiece a moverse que antes no se movía, pero con todo a tal movimiento en singular antecede otro, y a aquel otro in infinitum hacia el principio.
A la tercera responde ser falso que al movimiento de los animales otro movimiento desde fuera no preceda, ya porque muchas alteraciones se hacen por principio extrínseco en los animales mismos; ya porque en el movimiento local mismo en el que se mueven la aprehensión se excita y se mueve por causa extrínseca.
SUMA CAP. 3.
Premite en este capítulo Aristóteles cierta división de aquellos que se mueven. Después, reprobadas dos opiniones de los antiguos, excluye de la prefata división aquellos miembros que tienen inconveniencia.
Acerca de lo primero, la división es tal: la disposición de las cosas cuanto al movimiento o a la quietud solo puede ser triple: O, en efecto, todas descansan y nada se mueve, o todas se mueven y nada descansa, o algunas se mueven, algunas descansan. Y esto último aún puede tomarse de triple modo: O, en efecto, aquellas que se mueven perpetuamente se mueven, y las que descansan perpetuamente descansan, o al contrario nada hay que siempre se mueva o descanse, o por último algunas a veces descansan, a veces se mueven, otras empero perpetuamente se mueven, y otras perpetuamente descansan.
Acerca de lo segundo, explota dos sentencias extremas. Algunos decían que nada se mueve, como Zenón y Parménides, contra los cuales disputar no atañe al físico, porque quitan el movimiento, que a todas las ciencias y artes atañe. Probar, empero, aquello que a toda ciencia y arte atañe no es del físico, sino del metafísico.
Otros al contrario decían que todas las cosas están en perpetuo flujo y movimiento, como Heráclito y Crátilo. Lo cual Aristóteles refuta discurriendo inductivamente por todas las especies de movimientos. Ninguno, en efecto, hay que alguna intermisión no reciba, pues al sentido consta que ni siempre algo crece o decrece, ni siempre algo se altera etc. De lo cual consta ser falso que todas las que se mueven siempre se mueven, y las que descansan siempre descansan, porque consta que algunas del movimiento a la quietud y de la quietud al movimiento transitan. Similarmente permanece excluido el otro miembro de la división, que todas a veces descansan, a veces se mueven, como contra Empédocles en el capítulo precedente muestra.
SUMA CAP. 4.
Como para hallar el primer movimiento y el primer motor solo en dos principios se apoye la Filosofía, a saber «todo lo que se mueve, por otro se mueve», y «que no se da en los movimientos per se proceso in infinitum», aunque estos principios los haya puesto al inicio del libro séptimo, ahora los explica más abundantemente, y en este ciertamente capítulo intenta mostrar aquello primero, en el siguiente lo segundo. Y por último en el sexto capítulo colige darse un primer motor.
En este, ergo, capítulo cuarto tres hace: Primero pone tres divisiones o diversidades de aquellos que se mueven; segundo empieza a probar por inducción que todo lo que se mueve, por otro se mueve; y por último tercero colige que la proposición misma es verdadera, que todo lo que se mueve, por otro se mueve.
ACERCA DE LO PRIMERO: La primera división es: De aquellos que se mueven o mueven, algunos por accidente, algunos per se aquello tienen. Se dicen, empero, mover o moverse por accidente los que inhieren en aquellos que per se mueven o se mueven, ya como parte ya como accidente, como Sócrates per se se mueve de lugar, lo blanco empero por accidente. Segunda división: De aquellos que per se se mueven, unos por sí, otros por otro, unos según la naturaleza, otros extra la naturaleza. Y se dicen moverse según la naturaleza porque tienen en sí el principio del movimiento, como los animales. Tercera división: Los que por otro se mueven, algunos también naturalmente se mueven, como los inferiores hacia abajo, algunos extra la naturaleza, como los inferiores hacia arriba.
ACERCA DE LO SEGUNDO empieza por inducción a mostrar que todo lo que se mueve, por otro se mueve. Primero, en efecto, aquello es perspicuo en todo movimiento extra la naturaleza o violento; este, en efecto, es por principio extrínseco. Segundo, en el movimiento de los vivientes, en los que se da parte movente y movida, y se mueven por el alma como la nave por el nauta. Tercero tiene dudación en el movimiento natural de los inanimados, a saber en los graves y leves; consta, en efecto, no moverse por sí mismos, porque esto es propio de los vivientes y de aquellos que pueden sistir su movimiento y descansar cuando quisieren, lo cual no tienen los graves y leves. Similarmente tienen partes del todo semejantes, y así una no se ha como movente y otra como movida, lo cual se requiere en aquellos que se mueven por sí. Para que, ergo, se vea por qué principio se muevan naturalmente, dice que los graves y leves pueden estar en potencia a la forma por la que son graves, antes de que estén generados, como el agua es por potestad aire, y el aire está en potencia agua. O pueden estar en potencia al movimiento, también después de que tienen la gravedad, y esta es potencia al acto segundo, que tienen quitado el impedimento, y similarmente al lugar al que se mueven como a sede natural, donde descansen y en la cual se conserven. Así, pues, los graves y leves por accidente se mueven por el que quita el impedimento, por el cual con todo no se mueven per se. Per se, empero, se mueven por aquel que generó o hizo leve y grave. De lo cual colige que todo lo que se mueve, por otro se mueve, lo cual es lo último intentado en este capítulo.
SUMA CAP. 5.
En este capítulo el segundo principio Aristóteles propone y explica, a saber no poder procederse in infinitum, sino que ha de llegarse a uno primero que mueva y no se mueva, y principalmente tres hace: Primero muestra que no se da proceso in infinitum en las causas moventes; segundo, que no es necesario que cualquier cosa que mueve por otro se mueva, sino que puede algo mover y no moverse; tercero explica cómo aquello que se mueve a sí pueda ser a sí mismo causa del movimiento.
ACERCA DE LO PRIMERO muestra que no hay proceso in infinitum, sino que ha de llegarse a un primer movente inmóvil, porque cualquier cosa que se mueve es necesario que se mueva por otro. O, ergo, aquello por lo que se mueve se mueve a sí o de nuevo por otro. Si solo por sí, en aquel se siste y es el primer movente, que no se mueve para que mueva. Si se mueve por otro y aquel de nuevo por otro in infinitum, ergo en tales moventes no se da primero y consecuentemente tampoco último, pues este de aquel pende; removido, empero, el primer y el último movente ningún movimiento hay.
ACERCA DE LO SEGUNDO prueba que no todo lo que mueve necesariamente se mueve, porque o todo lo que mueve debe moverse con la misma especie de movimiento o con otra. No con la misma, de otro modo el que enseñara geometría debería aprenderla, y el que hace rodar la piedra también debería rodarse. Si diversa, como no sean infinitas las especies de movimientos sino finitas, necesariamente ha de estarse en alguno que con ninguna especie de movimiento se mueva. Que si se diga haber recurso y círculo entre estos moventes, contra está que entonces se seguiría moverse algo por el movente según movimiento de la misma especie, porque si el que mueve con movimiento local se mueve por alteración, y esto por aumento y aquello por movimiento local, ergo del primero al último el que mueve con movimiento local se mueve por movimiento local. De lo cual colige no haber que dar proceso in infinitum, sino que ha de llegarse a uno que sea el primer movente y príncipe de todos los movimientos, porque es movente per se.
ACERCA DE LO TERCERO prueba que no puede de algún modo decirse que el todo mueve al todo, de tal modo que primero y per se sea movente y movido, porque si se moviera a sí todo sería lo mismo lo alterante y lo alterado, lo que sana y lo sanado, en acto y en potencia respecto de lo mismo. Después tampoco puede decirse que el todo así se mueve que una y otra parte mueve a una y otra parte, porque así no se daría un primer movente en el que se sistiera, sino que uno y otro sería primero y ninguno, porque uno y otro mueve y similarmente uno y otro se mueve recíprocamente. Más aún, esto igual será que si el todo se moviera a sí mismo primero y per se. Por lo cual en el que se mueve a sí es necesario que una parte sea movente y otra movida; y estas partes así deben habérse en el todo que se toquen mutuamente o una por otra, y así el movente y lo movido deben estar a la vez según contacto. Y por esta razón se dice que aquel todo se mueve a sí mismo, porque como allí haya tres, a saber mover, moverse y moverse a sí, esto último conviene al todo, no que mueva al todo o por el todo se mueva, sino que teniendo en sí parte movente y movida, por algo de sí mueve algo de sí, y así se mueve a sí mismo.
Colige, ergo, de lo dicho darse algún primer movente inmóvil, o cuya parte mueva y por otro no se mueva, pues no se procede in infinitum en los moventes y en los móviles.
SUMA CAP. 6.
Tres en este capítulo demuestra el Filósofo: Primero, que el primer motor sea sempiterno; segundo, que sea uno; tercero, que aquello primero que por el primer motor se mueve es sempiterno.
LO PRIMERO muestra de aquello, porque siempre hubo movimiento; ergo siempre hubo movente y primer movente.
LO SEGUNDO muestra, porque todos los movimientos se reducen a uno, a saber al movimiento del cielo, que es eterno y máximamente uniforme; ergo a un motor deben reducirse. Si, en efecto, a dos se redujeran, no sería uno y continuo. Que si se diga que los motores de los orbes bajo el primer móvil por accidente se mueven, y así el primer motor podrá moverse por accidente, y con todo ser principio de movimiento perpetuo y continuo, responde que los motores de los orbes no se mueven por accidente con movimiento aceptado en sí como el alma movido el cuerpo, sino con movimiento recibido en los orbes mismos, en cuanto el orbe inferior es raptado al movimiento del orbe superior, y por eso está que los motores de los orbes sean causas del movimiento eterno.
LO TERCERO muestra, ya porque el primer movente es perpetuo e inmóvil, de tal modo que ni per se ni por accidente se mueve; ergo aquello que inmediatamente por él mismo está movido es eterno. Ya porque si no se diera el primer móvil que con movimiento sempiterno e indefectible se moviera, no serían perpetuas las generaciones y las mutaciones de estos inferiores. Si, en efecto, no se diera cuerpo móvil y variable y medio entre el primer motor y aquellas que están sujetas a corrupción, como el primer motor del mismo modo siempre se haya, estos inferiores siempre del mismo modo se habrían ni a variación estarían sujetos.
SUMA CAP. 7., 8. y 9.
Estos tres capítulos consume el Filósofo en probar cuál movimiento sea el primero y más digno entre los demás, y de los tres géneros de movimientos muestra que el local es el primero entre los demás. Entre los locales, empero, el recto y el reflexo no poder ser continuo y perpetuo, y por tanto tampoco primero; el circular empero ser el primero, porque es continuo y perpetuo.
EN EL CAPÍTULO, ERGO, SÉPTIMO enseña que la lación es anterior a los demás movimientos por naturaleza, por tiempo y por dignidad. Por naturaleza, porque puede ser sin aquellos, siquidem es continua, los demás empero movimientos no; aquellos empero sin lación no pueden ser, al menos sin la lación del cielo. Por tiempo, porque la lación es eterna y desde la eternidad, los demás movimientos varían en tiempo. Por dignidad, porque conviene a los entes más nobles, a saber a los animales más perfectos y a los cielos y a aquellos que per se se mueven.
EN EL CAPÍTULO OCTAVO, EMPERO, muestra que entre los movimientos locales ni el recto ni el mixto o reflexo pueden ser continuos y perpetuos.
Y del recto prueba, porque no puede continuarse por magnitud infinita, pues aquella no se da, y así no puede ser perpetuo sino que se haga por recurso y reflexión de punto opuesto a opuesto.
El movimiento, empero, reflexo continuo y perpetuo no puede ser, porque el movimiento reflexo se discontinúa del directo, pues se da alguna quietud en el punto de reflexión, y porque el reflexo y el directo son movimientos contrarios, puesto que a lugares contrarios tienden; ergo no son el mismo movimiento y continuo.
De aquí de nuevo responde al argumento de Zenón propuesto en el libro sexto, que el móvil recorre infinitos indivisibles y partes en tiempo finito; había respondido, en efecto, que también el tiempo tiene similarmente infinitos indivisibles, cuya respuesta fue ad hominem. Ahora según la verdad responde que aquellas partes en acto no son infinitas, sino finitas, solo empero en potencia infinitas; lo infinito, empero, en potencia en tiempo finito puede atravesarse.
EN EL CAPÍTULO NONO muestra que ninguna repugnancia hay en el movimiento circular para que continuo y eterno sea, y vuelve a probar cómo aquello repugne a los demás movimientos. En el movimiento, en efecto, circular se vuelve del mismo punto al mismo punto, y el principio conjuga con el fin, de donde ni debe en la reflexión descansar ni con movimientos contrarios agitarse.
SUMA CAP. 10.
Lo intentado de este capítulo es mostrar que el primer motor es indivisible, esto es incorpóreo, carente de magnitud, y de infinita virtud. A lo cual para probar presupone tres proposiciones; después interpone cierta dudación del movimiento de los proyectados; tercero concluye lo intentado.
PRIMERO, ergo, presupone tres proposiciones, de las que la primera es: «Ninguna virtud finita puede mover en tiempo infinito». Segunda proposición: «En magnitud finita no puede darse virtud infinita». Lo cual se inteligie de la magnitud material, cuanto es por fuerza y proporción de la forma material. Tercera proposición: «En magnitud infinita no puede haber virtud finita», porque la virtud de la magnitud infinita vence cualquier virtud finita; ergo es infinita.
ACERCA DE LO SEGUNDO interpone la dudación de cómo los proyectados, v. g. la saeta, se muevan, pues recede del que proyecta ni puede moverse por el aire, pues es la misma dificultad de por quién este aire se mueve.
Responde moverse por el que impulsa, en cuanto toca la parte del aire próxima, y aquella otra y otra y aquella que adhiere a la piedra, llevarla; cesa, empero, de moverse cuando la virtud impresa es menor en el consiguiente que en el primero. De donde tal movimiento no es continuo, porque aunque por la unidad de lo móvil parezca continuo, es con todo discontinuo por los diversos moventes, a saber las varias partes del cuerpo intermedio que mueven.
ACERCA DE LO TERCERO colige ante todo que el motor primero es uno, porque es principio de un movimiento y sempiterno; ser inmóvil, porque no hay proceso in infinitum en los moventes movidos por otro, y así no se mueve ni tampoco por accidente, porque no tiene necesidad de mover, porque por otro no se mueve, sino que por sí mueve. Similarmente no se fatiga en el mover, porque no padece algún movimiento, y así su virtud no se fatiga ni trabaja. Existe, empero, en la parte más principal del mundo, que es o la circunferencia suprema o el centro; más bien, empero, está en la circunferencia suprema, porque aquella velocísimamente se rapta, y así allí mayor fuerza suya ejerce el primer movente. Y se dice estar allí no por determinación de su substancia a aquel lugar, sino por eficacia del movimiento, porque de allí el movimiento empieza. Y por último concluye no tener magnitud o corporeidad, porque esta o sería finita o infinita. Magnitud infinita no se da, ut in tertio probatum est; finita, empero, no puede ser, porque el primer motor mueve en tiempo infinito; ergo tiene virtud infinita, que en magnitud finita no puede estar; ergo carece de toda magnitud.
Y así se termina el texto de Aristóteles en los libros de los Físicos.