Cursus Philosophicus Thomisticus, Prima Pars Philosophiae Naturalis

John of St. Thomas

Cursus Philosophicus Thomisticus, Prima Pars Philosophiae Naturalis

John of St. Thomas (1589–1644)

Prima pars philosophiae naturalis (de ente mobili in communi) of the Cursus Philosophicus Thomisticus of John of St. Thomas (Joannes a Sancto Thoma), from the Reiser edition (Marietti, Turin, 1930), Reiser tomus II-I, pars prima.


Preface I: Lectoribus

Preface II: Proemium

Preface III: Ordo Primae Partis Philosophiae

Quaestio I: De scientia philosophiae et ordine cognoscendi

Articulus I: UTRUM ENS MOBILE SIT OBIECTUM FORMALE PHILOSOPHIAE

Articulus II: SI LA FILOSOFÍA SEA DE UNA ESPECIE ÁTOMA EN RAZÓN DE CIENCIA

Articulus III: SI LO MÁS UNIVERSAL, Y POR TANTO EL ENTE MISMO COMO TAL, SEA LO PRIMERO CONOCIDO POR NUESTRO INTELECTO

Liber I: ACERCA DEL LIBRO PRIMERO DE LOS FÍSICOS DE LOS PRINCIPIOS DE LAS COSAS NATURALES

Quaestio II: DE LOS PRINCIPIOS DE LAS COSAS NATURALES EN COMÚN

Articulus I: QUÉ SEA EL PRINCIPIO DE LA COSA NATURAL Y CÓMO SE DEFINA

Articulus II: SI LOS PRIMEROS PRINCIPIOS SEAN CONTRARIOS

Articulus III: SI LOS PRINCIPIOS NATURALES SEAN SOLO TRES

Quaestio III: DE LOS PRINCIPIOS EN PARTICULAR Y PRIMERO DE LA MATERIA PRIMA

Articulus I: SI SEA Y QUÉ SEA LA MATERIA PRIMA

Articulus II: SI LA MATERIA PRIMA DE SÍ ASÍ SEA PURA POTENCIA, QUE CAREZCA DE TODO ACTO FORMAL Y ENTITATIVO

Articulus III: SI LA MATERIA PUEDA EXISTIR SIN TODA FORMA, AL MENOS DE POTENCIA ABSOLUTA

Articulus IV: SE EXPLICAN LAS CONDICIONES PROPIAS DE LA MATERIA PRIMA

Quaestio IV: DE LA FORMA QUE ES PRINCIPIO DEL ENTE NATURAL

Articulus I: QUÉ SEA LA FORMA Y CÓMO SE CONTENGA EN LA POTENCIA DE LA MATERIA Y SE EDUZCA DE AQUELLA

Articulus II: CUÁLES FORMAS SE EDUZCAN DE LA POTENCIA DE LA MATERIA

Quaestio V: DE LA PRIVACIÓN

Articulus I: QUÉ SEA LA PRIVACIÓN, SEGÚN QUE ES PRINCIPIO DEL ENTE NATURAL

Articulus II: SI EN LA MATERIA HAYA SOLO UNA PRIVACIÓN O VARIAS

Quaestio VI: DEL TODO COMPUESTO SUBSTANCIAL

Articulus I: CUÁLES SEAN LAS PARTES SUBSTANCIALES QUE COMPONEN EL TODO

Articulus II: SI EL TODO SE DISTINGA DE LAS PARTES TOMADAS A LA VEZ

Articulus III: QUÉ SEA LA UNIÓN DE LAS PARTES EN EL TODO

Quaestio VII: DE LA SUBSISTENCIA Y DE LA EXISTENCIA

Articulus I: QUÉ SEA LA SUBSISTENCIA QUE CONVIENE AL COMPUESTO MISMO

Articulus II: CÓMO LAS ACCIONES CONVENGAN A LOS SUPUESTOS

Articulus III: SI LA SUBSISTENCIA EN LAS COSAS COMPUESTAS SEA ÚNICO TÉRMINO SIMPLE O COMPUESTO DE VARIAS SUBSISTENCIAS

Articulus IV: SI LA EXISTENCIA SE DISTINGA A PARTE REI DE LA ESENCIA O DEL COMPUESTO

Articulus V: SI ÚNICA EXISTENCIA BASTE A TODO EL COMPUESTO

Quaestio VIII: DE LOS TÉRMINOS DE LA MAGNITUD Y DE LA PARVEDAD

Articulus I: SE EXPLICAN LOS PRINCIPIOS Y PRESUPUESTOS DE ESTA CUESTIÓN

Articulus II: DE QUÉ PACTO SE TERMINEN LOS CUERPOS NATURALES SEGÚN LA MAGNITUD

Articulus III: SI SE DÉ TÉRMINO DE PARVEDAD INTRÍNSECO TANTO EN LOS ANIMADOS CUANTO EN LOS INANIMADOS

Liber II: ACERCA DEL LIBRO SEGUNDO DE LOS FÍSICOS DE LA NATURALEZA Y DE LAS CAUSAS

Quaestio IX: DE LA NATURALEZA, DEL ARTE Y DE LO VIOLENTO

Articulus I: SE EXPLICA LA DEFINICIÓN DE LA NATURALEZA

Articulus II: EN CUÁLES SE HALLE LA RAZÓN DE NATURALEZA

Articulus III: SI SEA LEGÍTIMA LA DIFERENCIA CONSTITUIDA ENTRE LOS NATURALES Y LOS ARTIFICIALES

Articulus IV: CÓMO LO VIOLENTO SE DISTINGA DE LO NATURAL

Quaestio X: DE LA CAUSA EN COMÚN

Articulus I: CUÁL SEA LA DEFINICIÓN DE LA CAUSA EN COMÚN Y CUÁLES LAS CONDICIONES DE LA CAUSA

Articulus II: DE CUÁNTUPLE SEA LA CAUSA

Articulus III: SI TODA CAUSA DEBA SER PRIOR, MÁS PERFECTA Y DISTINTA DE SU CAUSADO

Articulus IV: SI LAS CAUSAS RECÍPROCAMENTE SEAN CAUSAS

Articulus V: SI DE DOBLE CAUSA TOTAL PUEDA PENDER EL MISMO EFECTO, O DOS FORMAS INFORMAR LA MISMA MATERIA

Quaestio XI: DE LA CAUSA MATERIAL, FORMAL Y EJEMPLAR

Articulus I: QUÉ SEA LA CAUSA Y LA CAUSALIDAD MATERIAL

Articulus II: QUÉ SEA LA CAUSALIDAD DE LA FORMA Y SU EFECTO

Articulus III: A QUÉ GÉNERO DE CAUSA SE REDUCE LA IDEA O EL EJEMPLAR

Quaestio XII: DE LA CAUSA EFICIENTE

Articulus I: QUÉ SEA LA CAUSA EFICIENTE Y DE CUÁNTUPLE

Articulus II: SI EN LAS CAUSAS CRIADAS EL PRINCIPIO DE EFECTUAR UT QUO SEA ACCIDENTE

Articulus III: SI EL ACCIDENTE NECESITE DE PECULIAR INFLUJO DE LA SUBSTANCIA PARA OPERAR

Articulus IV: CUÁL SEA LA CAUSALIDAD DEL EFICIENTE

Appendix I: De la dimanación.

Quaestio XIII: DEL FIN

Articulus I: SI LA APREHENSIÓN DEL FIN SEA RAZÓN DE CAUSAR O SOLO CONDICIÓN

Articulus II: CUÁL SEA LA CAUSALIDAD DEL FIN

Articulus III: A QUÉ OBJETOS SE EXTIENDA LA CAUSALIDAD DEL FIN, SI SOLO A LOS MEDIOS O TAMBIÉN AL AMOR MISMO DEL FIN

Quaestio XIV: DEL MOVIMIENTO Y DE LA ACCIÓN

Articulus I: SE EXPLICA LA DEFINICIÓN DEL MOVIMIENTO Y SUS CONSTITUTIVOS ESENCIALES

Articulus II: SI EL MOVIMIENTO SE DISTINGA DE LA ACCIÓN Y DE LA PASIÓN, DEL TÉRMINO A QUO Y AD QUEM

Articulus III: QUÉ SEA LA ACCIÓN Y DE CUÁNTUPLE, Y QUÉ SEA SU TÉRMINO FORMAL

Articulus IV: SI LA ACCIÓN TRANSEÚNTE SUBJETIVAMENTE ESTÉ EN EL AGENTE

Quaestio XV: DEL INFINITO

Articulus I: QUÉ SEA EL INFINITO, Y EN QUÉ ESTÉ EL PUNTO DE LA DIFICULTAD

Articulus II: SI IMPLIQUE DARSE EL INFINITO EN ACTO SEGÚN LA CANTIDAD O LA INTENSIÓN

Articulus III: SE DESPACHAN LAS DIFICULTADES Y ARGUMENTOS CONTRA NUESTRA SENTENCIA

Liber III: ACERCA DEL LIBRO CUARTO DE LOS FÍSICOS DEL LUGAR, DEL VACÍO Y DEL TIEMPO

Quaestio XVI: DEL LUGAR Y DEL UBI

Articulus I: QUÉ SEA EL LUGAR EXTRÍNSECO Y SU INMOVILIDAD

Articulus II: QUÉ SEA EL UBI O LUGAR INTRÍNSECO

Articulus III: SI A TODOS LOS CUERPOS CONVENGA ESTAR EN LUGAR Y TENER UBI

Articulus IV: SI DOS CUERPOS PUEDAN PENETRARSE EN EL MISMO LUGAR POR VIRTUD DIVINA

Articulus V: SI IMPLIQUE QUE UN CUERPO ESTÉ EN VARIOS LUGARES CIRCUNSCRIPTIVAMENTE

Quaestio XVII: DEL VACÍO

Articulus I: SI EL VACÍO NATURALMENTE SEA DABLE

Articulus II: SI EL CUERPO EN EL VACÍO PUEDA MOVERSE

Quaestio XVIII: DEL TIEMPO

Articulus I: SI EL TIEMPO SEA ALGO REAL EN EL GÉNERO DE MEDIDA DE LA DURACIÓN

Articulus II: SI LA EXISTENCIA REAL DEL TIEMPO SOLO SE HALLE EN EL INSTANTE O TAMBIÉN EN LAS DEMÁS PARTES

Articulus III: CUÁL SEA EL SUJETO INTRÍNSECO Y EXTRÍNSECO DEL TIEMPO

Liber IV: ACERCA DEL LIBRO QUINTO DE LOS FÍSICOS DE LA DISTINCIÓN, UNIDAD Y CONTRARIEDAD DEL MOVIMIENTO

Quaestio XIX: DE LA UNIDAD Y CONTRARIEDAD DEL MOVIMIENTO

Articulus I: SI LOS GÉNEROS DEL MOVIMIENTO SE TOMEN SEGÚN LOS DIVERSOS PREDICAMENTOS A LOS QUE HAY MOVIMIENTO

Brevemente ha de suponerse de Aristóteles in 1. cap. huius libri et D. Thoma ibi lect. 2. et q. 28. de Veritate art. 1. la diferencia entre mutación y movimiento. La mutación, en efecto, es más común que el movimiento. Pues la mutación en común solo dice tránsito de cierto a cierto, porque, ut dicit D. Thomas hic lect. 2., del nombre mismo de mutación se manifiesta que importa algo ser después de otro y uno ser anterior, otro posterior. Esta mutación así considerada en común la divide Aristóteles en cuatro modos por los que acontece mudarse algo según los términos ad quos. O, en efecto, la mutación es de un término positivo a otro, v. g. de cálido a frío; o de término negado a término negado, como de no blanco a no negro, lo cual propiamente no es mutación, pues todo es negación; o el término a quo es negación y el término ad quem positivo, o del no ser al ser, como cuando de no blanco se hace blanco; o por último al contrario el término a quo es positivo y el término ad quem es negativo, como del ser al no ser. Y no pueden darse más especies o modos de mutaciones, porque tampoco más combinaciones pueden hacerse entre los términos.

De las cuales solo aquella mutación que es de positivo a positivo tiene razón de movimiento estrictamente dicho. Las restantes dos se han como generación y corrupción, la generación como tránsito del no ser al ser, la corrupción empero al contrario del ser al no ser. Excluye, empero, el Filósofo la generación y la corrupción de la razón de movimiento propiamente dicho, porque la generación procede del no ser simpliciter al ser simpliciter. Ergo supone un sujeto que no sea ente simpliciter, sino ente en potencia, cual es la materia prima según sí. Pero al no ente es imposible que se mueva o descanse; ergo la generación no es movimiento por esto de que no tiene por sujeto ente en acto. Donde Aristóteles solo excluye la generación substancial de la razón de movimiento. De allí, empero, colige que la corrupción no es movimiento, porque se opone a la generación, que movimiento no es.

En este discurso del Filósofo dos advierte: ESTO ES, cuán constante sea Aristóteles en aquella sentencia, que la materia prima según sí y removida la forma no es existente, ni siquiera parcialmente, de otro modo se enerva todo el discurso del Filósofo in textu 8. huius libri, que la materia no es esto algo simpliciter, y por eso no puede moverse, porque es imposible que aquello que no es se mueva. Cuya consecuencia nada prueba si la materia existe según sí y por tanto es algo que es al menos parcialmente. Por eso, en efecto, prueba Aristóteles que la materia, que no es esto algo, no se mueve, porque lo que no es no se mueve. O, ergo, esta prueba habla de aquello que no es, ni totalmente ni parcialmente, y así tenemos lo intentado, que la materia ni parcialmente existe. O habla de aquello que no es totalmente, bien con todo parcialmente, y así prueba lo mismo por lo mismo. Sería, en efecto, el sentido del Filósofo: Aquello que no es esto algo o existente totalmente no puede moverse, porque lo que no existe totalmente, aunque exista parcialmente, no puede moverse, lo cual es manifiestamente pedir el principio e incidir en batología. Y ineficazmente probaría que no se mueve la materia prima porque el no ente no puede moverse, si de veras la materia prima es ente en acto; restaba, en efecto, probar que el ente en acto parcial no pueda moverse.

LO SEGUNDO que advierto es que el Filósofo en aquel discurso más concluye del movimiento que expresa en la prueba. Concluye, en efecto, al fin del capítulo, que el movimiento propiamente dicho no se halla sino donde la mutación es entre términos positivos, no empero entre términos contradictorios, como entre el ser y el no ser. Lo cual de nuevo repite textu 49., y en esto pone toda la diferencia del movimiento de la mutación, que el movimiento es de contrario a contrario, la mutación empero no. La prueba, empero, por la que excluyó la generación del movimiento solo expresamente habla de la generación substancial. Quizá, empero, no se acordó de la generación accidental, como cuando algo se muda de no blanco a blanco. Frecuentemente, en efecto, se conjuga con el movimiento, porque en el movimiento se da corrupción y no ser del término a quo, y generación del término ad quem; no con todo el movimiento se hace por aquella razón por la que es del no ser al ser, sino en cuanto es de positivo a positivo o de contrario a contrario. Si alguna vez, empero, el accidente se genere por tránsito del no ser al ser, y no de positivo a positivo, tal será generación secundum quid, ut docet D. Thomas in hoc libro lect. 2. y esta se reduce a la generación simpliciter, y por eso de aquella por separado no se acordó.

Que, empero, Martinius super hoc cap. 5. Phys. notab. 1. nota que aquellos que dicen que la generación y la corrupción no son movimientos propiamente dichos por esto de que no son entre términos positivos, porque aquello, dice, no lo soñó Aristóteles, sanamente parece haber mirado a poco en Aristóteles, cuyas palabras son in hoc capite: «Como todo movimiento sea cierta mutación, tres empero sean las mutaciones que dijimos, de las que dos, que consisten en contradicción, a saber la generación y la corrupción, no sean movimiento, ut ostendimus, el movimiento es necesario que sea solo aquella mutación que de sujeto a sujeto se accede». Lo mismo tiene textu 49. Y por último in textu 10. prueba que en la substancia no hay movimiento porque en ella nada es contrario, cuando in textu 8. había probado que en ella no hay movimiento porque su sujeto es ente en potencia. Ergo no soñó Aristóteles, sino vigilantemente dijo que la generación no es movimiento porque no es entre términos positivos, y no solo porque su sujeto es ente en potencia. Pero de esto diremos más largamente 1. libro de Generat.

Si, empero, la mutación y el movimiento se distingan esencialmente de esto precisamente, que aquella sea instantánea, este sucesivo, aquella entre términos contradictorios, este entre positivos y contrarios, se responde que de esto precisamente no diferen en especie, sino que los términos ad quos sean en especie diversos; las mutaciones, en efecto, y los movimientos en especie no diferen sino de la diversidad del término ad quem. Lo restante, empero, que atañe a la diversidad del término a quo o a la latitud y distancia de uno a otro y a la diversa duración, todo es accidental en el movimiento y en la mutación. La diversidad, en efecto, del término a quo no varía la especie, porque el término a quo se relinque; lo que, empero, especifica no se relinque, sino que a aquello tiende y aquello se acepta.

Y así D. Tomás 1. p. q. 23. art. 1. ad 3. enseña «que el movimiento no acepta la especie del término a quo, sino del término ad quem, como a la razón de la dealbación poco atañe que el que se dealba haya sido negro o pálido». Que, empero, haya distancia o latitud en el movimiento y no en la mutación acontece de aquello, que el término a quo de la mutación es privación, entre la cual y el ser ninguna latitud hay. El término, empero, a quo en el movimiento es algo positivo, que funda latitud al otro término positivo, y así tener o no tener latitud se reduce a la diversidad del término a quo, que la razón esencial de la mutación no diversifica. Ni obsta que en el ascenso y el descenso la diversidad pueda estar también respecto del mismo término ad quem, solo por la diversidad del término a quo. Esto, digo, no obsta, porque estos movimientos son diversos no de la diversidad del término a quo precisamente, sino porque el término ad quem formalmente es diverso. Pues en el lugar no solo se atiende aquel espacio material en el que la cosa se coloca, sino el orden mismo de la situación, según que algo es inferior o superior en el universo, y así porque respecto del descenso aquel lugar es inferior y respecto del ascenso superior, se dice formalmente ser diverso el lugar.

Supuestas estas resta explicar de qué principio se tome la diversidad genérica de los movimientos. A lo cual se responde que la diversidad genérica del movimiento se toma de la diversidad de los predicamentos a los que hay movimiento, y darse movimiento al predicamento no es otra cosa que el término del movimiento atañer a tal predicamento. Esta conclusión es de Aristóteles in hoc libro textu 31., donde dice «que en género uno es el movimiento según las figuras del predicamento». Sobre cuyo lugar S. Tomás lect. 6. dice «que se dice movimiento uno en género según las figuras del predicamento. Todos, en efecto, que están en una coordinación del predicamento pueden ser un movimiento en género, como toda mutación de lugar es en género un movimiento, que está en un predicamento ubi; difiere, empero, en género de la alteración, que está en el predicamento de la cualidad».

LA RAZÓN se toma de lo dicho supra q. 14., porque el movimiento esencialmente mira el término ad quem, pues es tendencia a aquel, en tanto que el movimiento no es algo extra las cosas a las que hay movimiento, sino que se ha como el fieri de ellas, y ellas mismas como término. Ergo donde las cosas mismas que son término del movimiento diferen en género, también los movimientos mismos son en género diversos. Y esta razón también prueba de los géneros intermedios y de las especies ínfimas, que en los movimientos varían según la especie de los términos a los que hay movimiento, ut dicit ibidem Philosophus et Divus Thomas, y la misma razón es de una y otra parte, porque el movimiento se reduce a la especie de su término como al género.

Pero inquirirás dos: PRIMERO, qué sea el término ser formalmente diverso o uno formalmente, para que se inteligia darse unidad y diversidad específica. Se responde que dos condiciones entre otras a esto se requieren: Primera, que el movimiento sea per se a tal predicamento o especie, y no por accidente y por cierta resultancia. Segunda, que se tome en la entidad que termina aquella formalidad o razón según la cual es atingible por el movimiento, de tal modo que en el término no se atienda sola la entidad o especie del término en sí absolutamente, sino la razón de nueva o distinta atingibilidad por tal mutación, sea lo que sea de las demás condiciones o connotaciones requeridas.

Y la primera condición es manifiesta, porque aquello que especifica debe atingirse per se, porque nada tan per se atañe a alguna cosa como aquello que especifica. Aquello, empero, que por accidente se ha, como por otro se atinge o resulta, ya supone la especificación hecha por aquel por el que primero se atinge. Ergo no atañe formalmente a la razón de especificante, sino consecutivamente y por accidente, y así para que sea término formalmente especificante debe per se y directamente atingirse por el movimiento.

La segunda, empero, condición consta porque aquella se dice formalidad del término en el especificar por razón de la cual termina y especifica. Ergo la especificación debe en el término tomarse de aquella razón que en este término es razón de terminar y de determinar la especificación. A esto, en efecto, per se tiende el movimiento, y a todo lo restante que se halla en el término tiende por razón de esto; y así se ha como término formal. Por último por inducción consta que, cuando alrededor del mismo término material versan acciones en especie diversas, una de otra se distingue no por razón de algún modo de operar de parte del operante, sino por razón de alguna formalidad de parte del término ad quem que se tiene. V. g. la generación y la creación del hombre de parte del término ad quem diferen, porque algo más amplio atinge la creación que la generación, a saber la materia y toda razón de ente, lo cual la generación no atinge. Y similarmente la transubstanciación atinge de parte del término ad quem toda la substancia, lo cual no hace la generación, y no primero y per se accediendo a la existencia misma de la cosa como la creación, porque puede suponerla y en la cosa presupuesta convertir algo otro, como se hace en la conversión del pan en el cuerpo de Cristo, lo cual es no hacer de la nada. Y similarmente en el ascenso y el descenso respecto del mismo lugar se halla diversidad formal en el término ad quem por razón de diversa superioridad o inferioridad en la situación, lo cual per se se mira en el lugar. Aunque, en efecto, algunos quieran que todos los movimientos locales sean de la misma especie ínfima, como todas las calefacciones respecto del calor, con todo es lejos diversa la razón, porque el Ubi no es una especie ínfima como el calor, sino uno en género, y así puede fundar diversas especies de movimiento. Por último la alteración simple y la intensión alrededor de la misma cualidad diferen de parte del término ad quem, no añadiendo nueva cualidad, sino nueva actuación y explicación de la misma en el sujeto, lo cual algo de nuevo es, ut dicemus in libris de Generatione.

SEGUNDO INQUIRIRÁS qué se diga término por accidente en el movimiento y qué a aquello se requiera. Se responde de la doctrina del Filósofo in hoc libro cap. 1. que distingue de parte del término ad quem el movimiento por accidente y el movimiento a la parte y el movimiento per se primero simpliciter: movimiento por accidente, como si digas «lo blanco se conoce», «lo blanco se aumenta» o «se nutre»; acaece, en efecto, a lo blanco conocerse o aumentarse en cuanto blanco es. Movimiento a la parte, como cuando se dice que algo se transmuta al color porque se muda a la blancura, de la cual el color es parte; y cuando se dice que alguno se sana porque se cura el pie. Movimiento primero y per se, cuando ni por accidente ni a la parte, como cuando se dice que lo blanco se dealba, lo sanable se sana, lo cual es en el cuarto modo per se. Por último, si queremos percibir esta distinción del movimiento por accidente, a la parte y per se primero, discierne por todos los cinco predicables y ve que el género y la diferencia son partes intrínsecas de la especie, la especie misma empero es el todo. Después acaece a la especie lo propio y el accidente, lo propio ciertamente necesariamente, el accidente empero contingentemente. Así, ergo, el movimiento a alguna especie que atinge a aquella directa y per se es movimiento per se primero y simpliciter. Si, empero, atinge la diferencia y el género inmediatamente o también alguna otra parte y mediante ella el todo, se dice movimiento a la parte, aunque sea per se, según que se opone a aquello que es por accidente. Si, empero, atingiendo la especie o el todo se atinge mediatamente lo propio o el accidente, se dice atingirse por accidente, esto es por otro primero atactado. Que si la conexión entre el término inmediato y el mediato fuere contingente, tanto más se dice por accidente, porque más contingentemente.

Y si dices que por esta razón no puede la alteración primero y per se terminarse a las cualidades mixtas o medias que de otras anteriores resultan, como al color verde que resulta de lo blanco y lo negro, y a otras cualidades que del calor y del frío y de otras primeras resultan: se responde que estas segundas cualidades se dicen hacerse y resultar mediatamente no porque con único movimiento se haga primero un término y resulte otro, sino porque es doble el movimiento, uno a un término y otro a otro, aunque el segundo presuponga el primero, como la generación supone la alteración, y por eso uno y otro movimiento per se mira su término, aunque con cierto orden se hayan. Entonces, empero, se dice atingirse por accidente algo por el movimiento cuando uno y otro término atañe al mismo movimiento, uno directa y per se, el otro por accidente o por otro.

Articulus II: A QUÉ PREDICAMENTOS NO SE DÉ MOVIMIENTO PER SE

Como dijimos supra q. 14., al movimiento estrictamente dicho se requieren DOS CONDICIONES según el Filósofo in hoc libro cap. 1.: Primera de parte de los términos, que sea entre términos positivos, no empero entre el ser y el no ser. Segunda de parte del sujeto, que el sujeto del movimiento no sea ente en potencia, como la materia prima, sino ente en acto. Este, ergo, movimiento lo excluyó el Filósofo de siete predicamentos. No, en efecto, se da movimiento a la substancia ni a la relación ni a la acción y a la pasión, al sitio, al quando y al haber. Si, empero, a aquellos predicamentos se dé movimiento por accidente? No puede igualmente probarse de todos, sino según que al movimiento consiguen o se conectan accidentalmente con el término primario, se dicen terminar por accidente el movimiento.

Y aunque el fundamento de donde debemos reconocer que a algún predicamento no se dé movimiento per se deba tomarse de la aplicación de las dichas condiciones que al movimiento per se se requieren, con todo no igualmente aplica Aristóteles este fundamento a todos los predicamentos; de otro modo, en efecto, se muestra que a la substancia no se da movimiento per se, de otro a la relación, de otro a la acción y a la pasión, y de otro al sitio, al quando y al haber.

A la substancia no se da movimiento per se, porque a la substancia nada es contrario positivamente, y el sujeto de la generación substancial es ente en potencia. A la relación no se da per se, porque la relación puede nacer no mudado aquello en lo que está, sino el término. A la acción y a la pasión no se da, porque la acción y la pasión entitativamente son movimiento, y al movimiento no se da movimiento. Al sitio, al quando y al haber no se da movimiento per se, porque siempre se han como algo conseguido. Y similarmente es del quando.

Articulus III: A QUÉ PREDICAMENTOS SE DÉ MOVIMIENTO PER SE

Restan de la numeración del artículo precedente tres predicamentos a los que el Filósofo atribuye movimiento per se, a saber la cantidad, la cualidad y el ubi. El movimiento a la cualidad se llama alteración; el movimiento a la cantidad aumento y decremento; el movimiento al ubi lación.

De la cantidad hay especial dificultad, si la cantidad parcial como mayor o menor se produzca por movimiento distinto de la acción que produce la substancia. Ha de decirse que aunque la cantidad sea pasión adjunta, aún no se produce por movimiento y acción distinta la cantidad parcial misma absolutamente considerada, sino según que toma diversa terminación según la latitud y distancia de lo mayor y de lo menor. Así, en efecto, tiene suficiente contrariedad para el movimiento de aumento, y así aquella cantidad en cuanto mayor no es propia pasión del viviente, porque no le está necesariamente conexa, siquidem sin ella puede darse tal viviente. Es, ergo, aquella terminación solo accidente, y así puede terminar un movimiento distinto de la acción que produce la substancia, de la cual resulta la propia pasión, pero no la cantidad como mayor o menor.

Articulus IV: DE DÓNDE SE TOME LA UNIDAD NUMÉRICA DEL MOVIMIENTO

Especial dificultad hay del principio de la unidad numérica en el movimiento, porque no basta para aquella la unidad numérica del término, ya porque de aquel habrá la misma dificultad de dónde se tome la unidad numérica del término (si, en efecto, se toma de esto, que se produce por esta acción en número, habrá círculo, tomando la unidad numérica del término del movimiento y del movimiento del término); ya porque alrededor del mismo término no repugna darse varios movimientos, como cuando el mismo lugar en número más a menudo se repite. Esto, con todo, no urge mucho, porque alrededor del mismo lugar extrínseco por diversos movimientos se producen diversos ubi.

HA DE DECIRSE, ERGO, que la unidad numérica del movimiento presupone ciertamente la unidad específica del término, del que se toma su especie, y sobreañade doble continuidad, a saber del tiempo y de lo móvil, a saber para que ni el movimiento se interrumpa por la quietud de parte del tiempo ni por diversidad de sujeto de parte de lo móvil.

Así se toma de D. Tomás in hoc libro lect. 7., donde dice: «Para esto, que el movimiento sea continuo, se requiere que sea uno según la especie, cuya unidad ciertamente de especie está en el movimiento de la cosa a la que es el movimiento. Segundo se requiere que sea uno de sujeto, porque los movimientos de diversos sujetos pueden ser habidos» (esto es, que se han consiguientemente) «pero no continuos. Tercero se requiere a la continuidad del movimiento y a la unidad que sea uno en tiempo para esto, que no intervenga alguna inmovilidad o quietud, porque si faltara algún tiempo al movimiento en el que a saber no se moviera, se seguiría que descansaría en aquel; si, empero, se interpone la quietud, serán muchos movimientos y no uno». Estas D. Tomás. Como, ergo, estando estas condiciones no se interrumpa el movimiento, se sigue que permanezca uno, porque su unidad numérica consiste en la continuidad de la sucesión, no en alguna indivisibilidad. Y por eso se requiere a su unidad aquello que es común a todos los accidentes, a saber la unidad de sujeto, porque en dos sujetos no hay un accidente; y se requiere aquello que es especial al movimiento, a saber la unidad de sucesión de parte del tiempo.

Si, empero, inquieras por qué también no se requiera la unidad del motor o de la causa eficiente y la unidad del lugar, porque con diversos motores y en diversos lugares no progrede un movimiento: Se responde que la unidad del motor entitativa y absolutamente no se requiere a la unidad del movimiento, porque puede un único movimiento proceder de varias causas parciales en el mismo sujeto, como cuando la nave se trae por varios. Solo, ergo, se requiere unidad de causa, no ciertamente numérica, sino una razón de causa total. Pero esta no de la razón del movimiento según que movimiento es, sino según que acción y causalidad, que no puede salir de doble causa total, lo cual también es común a todo efecto según que efecto es, y no solo por razón del movimiento. La unidad, empero, del lugar se envuelve en la unidad misma de lo móvil, que en varios lugares no puede estar, y en la unidad del término, si es movimiento local, porque en diversos lugares no se da un término.

Hay, con todo, ciertas OBJECIONES vulgares contra estas condiciones:

Primera contra la unidad de parte del término, porque en el movimiento local continuo se varían varios ubi, como cuando la piedra cae o alguno anda por una legua, se varían diversos ubi, porque se adquieren diversos lugares o distancias y otros se pierden; y con todo aquel movimiento es uno en número, porque es continuo en tiempo y en sujeto. El mismo argumento se hace del movimiento de intensión, que con la misma continuación adquiere varios grados, cualquiera de los cuales puede terminar el movimiento.

Segunda contra la unidad de lo móvil es el ejemplo vulgar en el perro que cae de la torre, si en medio muere, o si deambulando la preñada se anima el feto, aquellos movimientos están en diversos sujetos, a saber el cadáver y el perro, y con todo el movimiento es uno, porque continuo y por ninguna quietud interrumpido; ergo no se requiere unidad de sujeto.

Tercera contra la unidad del tiempo, porque el tiempo toma la unidad numérica del movimiento, pues es su duración; ergo si el movimiento es uno por razón del tiempo, se da círculo en estas unidades habiendo de tomarse.

Y se confirma, porque el tiempo o se toma propiamente por el tiempo del cielo, y este es uno para todos los movimientos del mundo; y así de aquel no puede tomarse la unidad numérica de cualquier movimiento. O se toma comúnmente por la duración de cualquier movimiento; y entonces diciendo que el movimiento es uno porque el tiempo es uno es decir que es uno porque su duración es una. Y esto es pedir el principio; inquirimos, en efecto, cuándo el movimiento es uno en duración y continuidad.

A lo primero, relinquídas varias soluciones, se responde que en aquel movimiento local hay varios ubi parciales e inadecuados, uno empero adecuada y simpliciter, a saber aquel en el que por último siste el movimiento. Los restantes, en efecto, porque en aquellos no se siste, más bien tienen razón de continuante de las partes del movimiento y de tránsito de uno a otro que razón de término, y así siempre se salva que el término es uno, a saber donde se da la razón de último; el que en efecto es último es término simpliciter. Que si el movimiento siste en medio, aquel ubi tiene razón de término por esto mismo de que en él se siste; y entonces de su unidad pende el movimiento, como de la unidad del número dijimos in Logica q. 16.

A lo segundo se responde que en aquellos casos se discontinúan los movimientos por la discontinuación del sujeto, supuesto que no permanecen los mismos accidentes en lo generado y lo corrompido, ut ostendemus in libris de Generat., aunque permanezca accidente semejante. Y así se falla el sentido que ve continuarse el mismo movimiento, cuando con todo no es el mismo en número, como cuando juzga ser la misma vara que en parte es verde, en parte seca, cuando con todo no es continua, sino contigua. Y si se proyecta, parece llevarse con único movimiento, cuando con todo con doble se lleva por el doble sujeto, como también varias leñas ligadas parecen llevarse con único ímpetu, y con todo con varios movimientos se mueven. Así en aquel instante en que se genera el cadáver descendiendo el perro empieza otro movimiento con comienzo extrínseco, porque en aquel instante el movimiento no es, sino el fin del movimiento precedente y la incoación extrínseca del siguiente, y basta aquella quietud negativa para que en diversos sujetos se discontinúen los movimientos. Y si dices que aquellos movimientos se copulan con único instante indivisible, ergo son partes continuas y no contiguas, se responde que esto se inteligie de la copulación de las partes del movimiento o de la cantidad en el mismo sujeto; en diversos, empero, sujetos con único instante se terminan y empiezan extrínsecamente diversos movimientos. El que estaba en el perro en el instante de la corrupción no tiene mutatum esse producido por sí, sino prevenido por la generación del cadáver, por la cual se genera en aquel lugar en el que debería ponerse por el movimiento si no desistiera el movimiento corrompido el sujeto, y por eso no es continuativo con el movimiento del cadáver, sino que extrínsecamente de aquel empieza la parte siguiente del movimiento del cadáver. Cómo, empero, pueda continuarse el mismo movimiento en el ascenso y el descenso, si por impulsos la cosa se proyecta hacia abajo y con el mismo ímpetu transita ultra el centro, o también resilando de la pared hace movimiento reflexo, de tal modo que alguna quietud interrumpa aquel movimiento, diremos in libro 8. q. 23.

A lo tercero se responde que el movimiento y el tiempo se individúan recíprocamente en diverso género de causa, el tiempo del movimiento en el género de causa material, el movimiento del tiempo o más bien de la no interrupción del tiempo en el género de condición o formalidad requerida a la unidad del movimiento; la negación, en efecto, como condición solo se ha, como la materia se individúa de la cantidad como de condición, la cantidad de la materia como de sujeto. Ni en diverso género de causa el círculo es vicioso, ut in libris Posteriorum ostendimos.

A la confirmación se responde que la unidad del movimiento pende de la unidad del tiempo, no según que es el tiempo del primer móvil, que todo comprende, ni según que es el tiempo propio de este movimiento en singular positivamente, sino solo negativamente, esto es en cuanto aquella duración particular no se interrumpe por la quietud. Y así pende la unidad numérica del movimiento de la negación de interrupción como de condición, sea lo que sea del tiempo positivo por el que se mide el movimiento.

Articulus V: CUÁL SEA LA CONTRARIEDAD EN LOS MOVIMIENTOS Y DE DÓNDE SE TOME

La contrariedad en los movimientos puede interceder o entre movimiento y movimiento, como la frigeración y la calefacción, como moverse a lo blanco o descansar en lo blanco, o entre la corrupción y la generación respecto de la misma cosa.

DIGO, ERGO, PRIMERO: La contrariedad de dos movimientos entre sí se toma de la contrariedad de los objetos o de los términos ad quos, no de la contrariedad de los términos a quibus formal y per se hablando, aunque cuando hay contrariedad perfecta de los movimientos también se halle contrariedad en los términos a quibus.

Es de D. Tomás in hoc libro 5. lect. 8. y del Filósofo ibidem a textu 47. usque ad 50. Y LA RAZÓN DE LA PRIMERA PARTE es ya porque los términos ad quos dan especie al movimiento, ergo también contrariedad, esta, en efecto, conviene por razón de la especie; ya porque los términos a quibus se relinquen, los términos ad quos se asumen por el movimiento. De aquello, ergo, de que los términos a quibus sean contrarios solo se sigue que receda de los contrarios; de aquello, empero, de que acceda a los términos ad quos acepta contrariedad, si aquellos son contrarios. Más aún, de términos a quibus contrarios acontece llegar al mismo término, como de lo blanco y de lo negro a lo verde. Ergo la contrariedad de los términos a quibus no constituye la contrariedad de los movimientos per se.

LA SEGUNDA PARTE, EMPERO, SE PRUEBA, porque los términos a quibus también conducen a la contrariedad, porque el movimiento pide contrariedad entre el término a quo y el ad quem, pues versa entre términos positivos y contrarios. Ergo como se da contrariedad entre los términos ad quos, así se supondrá contrariedad de parte de los términos a quibus, si perfecta sea.

DIGO SEGUNDO: En las mutaciones que no versan entre términos contrarios, como son las mutaciones substanciales, la contrariedad de ellas no se toma de la contrariedad de los términos, sino del acceso y del receso respecto del mismo término.

Así D. Tomás y el Filósofo cit. loco. LA RAZÓN ES que en estas mutaciones los términos propiamente no tienen contrariedad, aunque tengan incomposibilidad, como una forma substancial no se compatibiliza con otra, aunque no tenga contrariedad, como la generación del caballo y la generación del fuego no tienen contrariedad de parte de los términos ad quos. Ergo la contrariedad de estas mutaciones, cual es entre la corrupción y la generación, debe tomarse respecto del mismo término, porque la generación del fuego y su corrupción son opuestos positivos, y no relativamente, ergo contrariamente. Se toma, ergo, en ellas la contrariedad por esto, que se receda o se acceda alrededor del mismo término. El receso, en efecto, y el acceso del movimiento son contrarios si miran el mismo término, como también en las pasiones del alma se da a veces contrariedad no según objetos o términos contrarios, sino según el acceso y el receso hacia el mismo objeto, como la esperanza y la desesperación, el temor y el gozo respecto del mismo objeto, ut docet D. Thomas 1. 2. q. 23. art. 1. et 2., donde también tradita toda esta doctrina.

DIGO TERCERO: La contrariedad entre el movimiento y la quietud se toma de los términos opuestos en los que algo descansa o se mueve; respecto, empero, del mismo término la quietud y el movimiento no se contrarían potencial y entitativamente, aunque la quietud tenga privación del movimiento.

Se toma de Aristóteles y de D. Tomás in hoc libro a textu 53. lect. 9. LA RAZÓN ES que cuando algo se mueve de contrario a contrario, v. g. de la enfermedad a la sanidad, no se contraría la quietud en la sanidad al movimiento a la sanidad. El movimiento, en efecto, a la sanidad tiende a la quietud en aquella; el término, empero, ad quem no se contraría al movimiento, sino que lo perfecciona y lo consuma. Ergo tampoco la quietud en tal término, sino la quietud en el opuesto, v. g. en la enfermedad, se contraría al movimiento a la sanidad. Pero con todo, porque la quietud en el término ad quem hace cesar el movimiento y lo priva de aquel, decimos oponerse al movimiento no cuanto a la entidad, porque esta se identifica con el término ad quem, sino que la quietud se opone al moverse mismo o a la tendencia de uno a otro, lo cual es de imperfección en el movimiento. Y así la quietud y el movimiento son estados contrarios, no entidades contrarias. En las mutaciones, empero, en las que no hay contrariedad, como en la substancia, no se da propiamente quietud contraria a la mutación, sino solo cierta negación de la mutación en el ser. Esta, en efecto, se opone a la corrupción, por esto de que la corrupción recede de la quietud o mansión en el ser. A la quietud, empero, o inmutación en el no ser no se asigna movimiento opuesto, porque descansar en el no ser solo dice negación del ser mismo, no empero importa algún sujeto alrededor del cual verse el movimiento.

SUELE PREGUNTARSE si pueda algo según la misma parte moverse con doble movimiento contrario de alteración o local. Segundo, si pueda algo moverse transitando de extremo a extremo y no por el medio.

A lo primero se responde que con doble movimiento local no puede algo moverse, porque el lugar es adecuado a lo localizado. De donde si se da doble ubi o lugar que responde al doble movimiento, por poco que disten, no será el lugar adecuado a lo localizado. Y por la misma razón no puede algo moverse con doble movimiento de aumento, porque no se hace sin alguna distancia de lugar que ocupa la nueva cantidad. Mas con doble movimiento de alteración en grados remisos no repugna que algo se mueva, pero bien en grados intensos, porque los términos de la alteración son compatibles en grados remisos, como el calor y el frío, ergo también los movimientos, porque uno y otro agente no se impide obrar sino por razón de la materia, en la cual no se compatibiliza su efecto. Ergo si se compatibiliza, no repugna que de uno y otro agente proceda movimiento contrario y se reciba en el mismo sujeto como también el término de ellos. En los grados, empero, intensos los términos repugnan y se expelen, ergo también las acciones.

A lo segundo se responde que no puede en el movimiento continuo local hacerse tránsito de extremo a extremo sino por el medio, aunque no siempre por línea recta, por esto de que la continuidad del movimiento pende de la continuidad del espacio. Si, empero, no se transita por el medio, se discontinúa. Y porque el movimiento local toda su cantidad tiene de parte del espacio en el que adquiere lugares, y sin cantidad no tiene sucesión, que atañe a su esencia, por eso si se hace tránsito sin medio al extremo, en aquel aquel tránsito carecerá de espacio, y consecuentemente de cantidad y de sucesión, y por tanto de la esencia del movimiento físico. El ángel, empero, porque no pende del espacio en su movimiento, puede por movimiento discreto transitar al extremo sin medio. Y Dios puede transferir el cuerpo a otro lugar sin medio, pero no por movimiento de tal cuerpo, porque este siempre pende del espacio en su divisibilidad y sucesión; es, empero, de la razón del movimiento físico que sea sucesivo y divisible y tenga cantidad. El ángel, empero, porque no puede mover los cuerpos sino por movimiento local, no podrá así transferir el cuerpo. Cómo, empero, el globo perfecto se mueva de punto a punto por el plano no tocando las partes, diremos quaest. seq. art. 2.

Liber V: ACERCA DEL LIBRO SEXTO DE LOS FÍSICOS DE LA DIVISIÓN DEL MOVIMIENTO Y DEL CONTINUO POR PARTES

Quaestio XX: DE LAS PARTES Y DE LOS INDIVISIBLES DEL CONTINUO

Articulus I: QUÉ SEAN LAS PARTES PROPORCIONALES Y LOS INDIVISIBLES

Articulus II: SI LOS INDIVISIBLES Y LAS PARTES PROPORCIONALES SEAN EN ACTO INFINITOS EN EL CONTINUO

Articulus III: SI EL CONTINUO SE COMPONGA DE SOLOS INDIVISIBLES

Quaestio XXI: DE LA INCEPCIÓN Y DESICIÓN DE LAS COSAS

Articulus I: SE EXPLICAN LAS REGLAS DE LA INCEPCIÓN Y DESICIÓN EN LAS PERMANENTES

Articulus II: REGLAS DE LA INCEPCIÓN Y DESICIÓN EN LAS SUCESIVAS Y EN LAS INSTANTÁNEAS Y EN LA QUIETUD

Liber VI: ACERCA DEL LIBRO SÉPTIMO DE LOS FÍSICOS DE LA COMPARACIÓN DE LOS MOVENTES Y DE LOS MÓVILES

Quaestio XXII: DE LAS CONDICIONES REQUERIDAS PARA MOVER

Articulus I: SI TODO LO QUE SE MUEVE, POR OTRO SE MUEVE

Articulus II: SI SE REQUIERA APROXIMACIÓN DEL MOVENTE AL MÓVIL PARA QUE OPERE

Liber VII: ACERCA DEL LIBRO OCTAVO DE LOS FÍSICOS DE LA ETERNIDAD DEL MOVIMIENTO Y DE SU REDUCCIÓN AL PRIMER MOTOR

Quaestio XXIII: DEL MOVIMIENTO DE LAS COSAS NATURALES Y DE LOS PROYECTADOS

Articulus I: SI LOS GRAVES Y LEVES SE MUEVAN POR SÍ O POR PRINCIPIO EXTRÍNSECO

Articulus II: CON QUÉ FUERZA SE MUEVAN LOS PROYECTADOS

Quaestio XXIV: DE LA ETERNIDAD DEL MOVIMIENTO Y DE SU PRIMER MOTOR

Articulus I: SI LAS COSAS PERMANENTES PUDIERON SER DESDE LA ETERNIDAD

Articulus II: SI REPUGNE QUE LAS COSAS SUCESIVAS HAYAN SIDO DESDE LA ETERNIDAD

Articulus III: QUÉ DEMUESTRE EL FILÓSOFO DE DIOS POR FUERZA DEL MOVIMIENTO

Quaestio XXV: DE LA SUBORDINACIÓN DE LA CAUSA SEGUNDA A LA PRIMERA

Articulus I: QUÉ SEA EL CONCURSO SIMULTÁNEO, Y CÓMO SE DISTINGA DEL CONCURSO DE LA CAUSA PRIMERA

Articulus II: SI SE DÉ CONCURSO REAL Y FÍSICO PREVIO EN LA CAUSA QUE LA DETERMINA A CAUSAR

Articulus III: SE RESUELVEN LAS DIFICULTADES ACERCA DE LO PREMISSO

Articulus IV: SI LA CAUSA POR ACCIDENTE, COMO EL CASO Y LA FORTUNA, SE HALLE EN LA SUBORDINACIÓN DE LAS CAUSAS

Quaestio XXVI: DE LOS INSTRUMENTOS

Articulus I: CUÁL SEA LA PROPIA DIFERENCIA DE LA CAUSA INSTRUMENTAL DE LA PRINCIPAL

Articulus II: SI EN TODO INSTRUMENTO SE REQUIERA ALGUNA PROPIA OPERACIÓN AL EFECTO DEL AGENTE PRINCIPAL

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